lunes, 29 de febrero de 2016

La felicidad no es cosa de viernes.

A los #Godinez nos gusta pensar que hay días más difíciles que otros; por ejemplo, si conoces a una persona que le gusten los lunes, te recomiendo combatirlo con fuego y mucho, antes de que su raza acabe de invadir la tierra.

Bueno... no tiene por qué ser así. Guarda tu antorcha; no digo que me gusten los #Lunes, pero tampoco me gusta deprimirme. Hacerlo cada inicio de semana es un fastidio que no pienso soportar.

¿Recuerdas cuando hablamos de que el cerebro tiene sus trucos, y uno de ellos es acostumbrarse a lo que practica? Pues esta vez no vamos a hablar del condicionamiento, que por cierto es muy importante conocer, porque actúa sobre todos; prefiero hablar un poco acerca de la elección, que los psicólogos de la conducta evitaron mencionar durante varias décadas porque es un poco incómodo llamarte ciencia y estar hablando de cosas que no se pueden observar. ¿Te imaginas medir kilo y medio de libre albedrío?

Pero la cosa es que la elección existe. No podemos negar que a algunas personas les gusta el chocolate y a otros la vainilla. Eso es poner las cosas demasiado simples, pero detrás de todas nuestras respuestas automáticas, de todo lo que aprendimos porque en algún momento fue útil, tenemos un pequeño Godínez interno tomando decisiones, teniendo sentimientos y un montón de cosas que se parecen sospechosamente a la consciencia, esta etérea cualidad del alma que haría del ser humano algo tan simple si tan solo la ignoráramos por no poderla medir.

Oye, tampoco quiero decir que exista el alma. Si crees en eso es genial, pero no quiero entrar en una controversia por algo que no se puede probar que existe y, por su misma definición de algo imperceptible, tampoco se puede demostrar su inexistencia.

No... Mejor vamos a hablar del Godinez interno que te dice: "prueba el helado de chocolate; no seas como esa gente que le gusta la vainilla".

Por dios, qué malo soy para las metáforas. Ok, hablemos de una cosa dentro de nosotros que los místicos llaman "preferencias": eso que nos hace inclinarnos hacia algún extremo de la vida donde se encuentran los canales de youtube que más nos agrada ver.


Y esto del youtube tiene todo que ver con el tema, porque el sermón que nos avienta esa imagen interna que tenemos de nosotros mismos; ese ideal con abdomen plano, músculos marcados e irresistible para el sexo opuesto que vive dentro de nuestra cabeza, se va formando poquito a poco por nuestras creencias y la información que le metemos.

Primero que nada, te recomiendo tener un poquito de ecología simbólica y no ponerte a ver porquerías. En otros tiempos, la religión se encargaba de eso al permitir cierto tipo de imágenes o literatura, cualquier tipo de símbolo, y rechazar otros; de esta forma, se aseguraban (o intentaban asegurarse) que la mayoría de los campesinos, el Godínez antes del internet, tuviera las mismas ideas.

Hoy la misma restricción se da en la forma de la restricción de redes sociales y páginas de entretenimiento en la oficina, porque tu jefe quiere que te concentres en el trabajo y no en las tendencias del Redtube... Aunque aquí nadie sabe qué es eso. #NSFW #GuiñoGuiño.

Por supuesto que a nadie le importa porque tenemos teléfonos inteligentes y planes de datos, pero supongo que la intención era buena.

A decir verdad, cada quien escoge lo que quiere ver. Tenemos un cinismo tan avanzado en cuanto a todos los contenidos del cine y la tele que puedes ver 10 películas de terror, dos noticieros, y una película de acción sin notar la diferencia. Al mismo tiempo, no te vas a creer ni la parte más superficial de su mensaje. Claro que la gente se la pasa hablando del discurso subliminal y qué sé yo, pero para que eso funcione necesitas la más mínima confianza en la institución que te lo entrega.

Los cínicos siguen cínicos, y a los creyentes no los tienes que convencer.

El punto es que tienes que decidir qué piensas acerca de la vida. Claro que no tienes opciones infinitas: no podrías convertirte en un unicornio sin una cantidad tan inmensa de drogas que haría imposible relacionarte con la mayoría de la población. Tampoco podrías convertirte en millonario de la noche a la mañana, a menos que hoy seas billonario y te divorcies.


Las posibilidades que te quedan las podemos resumir en la elección de tu canal de tele favorito, o en estos días del youtube.

Pero eso te deja un montón de libertad para elegir cómo quieres tomarte la vida: como un cínico insoportable, o como cínico feliz.



La gente dice que todo depende el cristal con que se mira: la próxima entrada hablaremos un poco acerca de cómo escogerlo. Por el momento, ¡déjanos tus comentarios!

viernes, 26 de febrero de 2016

Cómo disfrutar cada día.

¿Cuál es la diferencia entre lunes, martes, jueves o viernes? Quiero decir, si te quejas por tener que levantarte un día para ir al trabajo, seguro te vas a quejar todos los demás. La gente no se levanta y de repente dice, "al diablo todo; a partir de hoy amo despertarme temprano, bañarme con frío y aguantar a mi jefe".

Bueno, tal vez si existe gente que dice eso, pero nadie los quiere. Están dando cursos de superación personal, y es fácil para ellos decirlo porque no se tienen que despertar temprano. Además no creo que quieras una de esas sonrisas practicadas. No hay nada peor en este universo que las sonrisas bien practicadas.

Nada excepto tener que levantarte temprano todos los días para aguantar al mismo zoquete, pero ya llegaremos a eso.

Lo que la mayoría de los #Godínez necesitamos es una forma para seguir siendo los mismos cínicos de siempre, pero al mismo tiempo ser felices. Y no existe ninguna razón para que te vuelvas todo "Dalai", o Love and Peace, o el sabor de hippie que quieran venderte, para poder disfrutar de tu existencia.

Ser un cínico incurable tiene su encanto; lo mejor es encontrar gente que odia las mismas cosas que tú, pero no voy a hablar de la importancia de la amistad en este momento.

Prefiero darte un par de consejos para encontrar el filo disfrutable a la existencia; no quiero decir que aprendas a clavarle objetos filosos a la gente que no soportas para ser feliz; aunque todos conocemos una persona que nos gustaría usar, para ver si la técnica funciona.

Más bien, quisiera decirte que el mundo es un lugar rarísimo; entre tantas idas y vueltas puedes encontrarle un par de giros que te permitan disfrutar el viaje.


Ok, al diablo con la metáfora. No se me da bien, y la verdad es que no dice nada que valga la pena. Para ponerlo de la manera más burda: ¡tienes internet! Ponte a buscar las cosas que te agraden y dedícales tiempo.

En las dos publicaciones pasadas hablé un poco sobre el ritmo, y un poquito sobre el cerebro; específicamente, traté su inflexible tendencia a pensar que cuando dos cosas aparecen juntas, deben estar relacionadas. 

Para aterrizar un poco estos conceptos, date cuenta de qué cosas te gusta hacer, ver, buscar y practicar. Una vez que lo sepas, ponle atención a tus emociones y date cuenta cuando dejas de sentirte como un amable y gentil Godínez y te conviertes en el asesino de la última película de terror que viste, con todos los de tu oficina como los protagonistas que nunca llegan al final.

Cuando te des cuenta de que te sientes bloqueado, cansado, o simplemente harto, pues hazte un poquito de caso y tómate un tiempo para recordarte que la vida es bella. Es necesario descansar; ya podrás apagar el cerebro cuando llegues a ver Netflix en casa, pero mientras estás trabajando, lo mejor es no llegar al modo zombie-muerte cerebral.

Concéntrate en algo que disfrutes, como hablar por whats app con la persona que de todas maneras te va a &Friendzonear&. Espera, ¿escribí eso en vez de pensarlo? 

#Avisenme.

Puedes hacer lo que sea, siempre y cuando lo disfrutes de verdad; la época del &smartphone& pone nuestros pasatiempos al alcance de los dedos todo el tiempo; si no tienes pasatiempos, recuerda que el Youtube gobierna el mundo de todas maneras, así que seguro puedes encontrar un canal que quieras ver.

Para resumir, aprende a reconocer cuando el ritmo de tu cuerpo te pide matar, o ver el Youtube. Soy tan dramático; está bien, el primer paso es darte cuenta de cuándo necesitas un descanso.


Y luego evita descansar; sigue concentrándote, pero en algo que te agrade y que disfrutes.

Los gatos pueden ser gorditos, dormilones y felices; si no me crees, pregúntale a #Garfield. Pero la vida de un Godínez es más bien aprender a disfrutar un poco el sufrimiento, como #50SombrasDeGrey.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Cuando ya quieres salir y se congela el reloj.

El miércoles es uno de los días más difíciles de la semana; al menos eso dicen las leyendas #Godinez, porque son como ese punto en la montaña rusa donde ves la bajada de dos días que todavía tienes que trabajar, pero tampoco puedes regresar al fin de semana.

Solo te ponerte flojito y dejar que la semana haga lo suyo: acabar.

Eso es lo más genial de los momentos difíciles: que son pasajeros. Por muy terribles que sean, siempre tienen que acabar. Y no es como si los miércoles fueran el fin del mundo, pero en ese día nos ponemos a soñar con el descanso.

Todos queremos llegar, de preferencia vivos, al fin de semana; levantarse es la parte más difícil, pero creo que todos lo logramos más o menos bien, y en mis publicaciones de lunes me gusta poner consejos para hacerlo más fácil.

Así que el día de hoy permíteme darte un par de consejos para que el tiempo pase más rápido. Para eso, vamos a explicar un poco acerca de la percepción del tiempo.

Creo que todos hemos escuchado de algún lado que el tiempo es una ilusión, pero el que lo dijo seguramente no tenía que esperar a que llegara la hora de salida. Para los Godínez, el tiempo es tan real como la quincena: una fuerza del universo que nos marca el ritmo de la vida.

Como tal, la sensación del tiempo está controlada por nuestros ritmos. Cuando llevamos un paso acelerado, estamos cambiando constantemente de actividad, le ponemos atención a varias cosas, entonces el tiempo parece volar. Por eso la gente ocupada y las personas que se divierten piensan que pasa muy rápido, y siempre les acaba faltando más.

En cambio, cuando estás sumido en una rutina, tienes todas tus actividades más o menos dominadas y automáticas, o no tienes muchas cosas por hacer, el tiempo pareciera congelarse. Se vuelve peor si te le quedas viendo al reloj, porque se convierte en una especie de concurso de miradas que nunca vas a poder ganar. El segundero desafía las leyes de la física y se mueve tan lento que parece el departamento municipal de obras públicas.


Si leíste con atención los párrafos anteriores, ya tienes el primer consejo para hacer que el tiempo pase más rápido: concéntrate en varias cosas, pero tiene que ser algo a lo que de verdad le pongas atención. Usar distracciones como de ocio ayudan a que pasen unos minutos, pero al final de tu video de youtube vas a estar igual que como empezaste.

Lo mejor es ponerte a hacer algo productivo, aunque si estás matando tiempo, tal vez lo último que quieres hacer es trabajar en otra cosa. Pero piénsalo por un momento: aprovechar el tiempo es la mejor manera de que pase rápido. Además, nadie dijo que hacer cosas interesantes tiene que ser aburrido. Puedes bajar un juego para tu celular e intentar superar tu puntuación más alta. Siempre y cuando le pongas completa atención a lo que haces, en vez de solo tomarlo como una distracción, te ayudara a sentir que el tiempo pasa más rápido.

Por supuesto que si tienes trabajo por hacer, te recomiendo que te concentres en acabarlo. El reloj hará todo lo demás, pero si te quedan pendientes, dejar de evadirlos es la mejor forma de ayudar a que llegue la hora de salida.

El otro consejo es que tomes el control de tu ritmo. Si sabes como funciona tu cerebro, puedes utilizar ese conocimiento para hacer menos infernal el horario de oficina; tal vez no seas un experto en neurología ni psicología, pero al menos en esta publicación aprendiste que los ritmos son importantes.

Date cuenta cuándo necesitas descansar, y en qué momentos te sientes alerta. Aprovecha esa consciencia para mandar al diablo todo y ponerte a ver el youtube, cuando de plano ya no te entra la información ni te sale el esfuerzo, o para darle con todo a la pila de documentos que tienes por resolver.


Todos tenemos una cosa adentro del cráneo que se llama cerebro; lo malo es que no trae manual de instrucciones.

Por eso es necesario esforzarnos, pero no a lo pen&€jo. Tenemos que luchar por conocernos un poquito más, porque la vida nunca se va a hacer fácil, pero podemos hacernos mañosos.

lunes, 22 de febrero de 2016

Es lunes y el cuerpo lo sabe.

Una de las parte más difíciles de ser #Godinez, sin duda alguna, es... Todo. Todo menos cobrar. Qué depresión. Por eso nos la pasamos viendo videos; pero la verdad es que la quincena hace que valga la pena el esfuerzo, así que te conviene dejar de odiar la vida cada que te levantas a trabajar.

Esto tiene un poco de truco: en primer lugar, nos enseñaron que la vida es eso que pasa cuando sales del trabajo, porque la mayoría de nosotros lo hacemos por dinero y no por pasión. De todas formas, el dinero es genial; así que no te preocupes si eres uno de esos.

Pero no te recomiendo que vayas por la vida peleándote con las ganas cuando tengas que levantarte. Yo lo he intentado, y nunca sale bien. 

Recuerda que siempre podemos enfocarnos en las cosas de forma diferente. Puedes pensar que vas a trabajar por obligación, o para poder mantener a 400 perros y gatos, pagar el internet o comer lo que te gusta todos los días. 

Esto es lo que los psicólogos llaman la "significación": el ramo de ideas y emociones que acompañan un concepto. Si tú "significas" el trabajo como algo impuesto, casi como el bendito presidente o los impuestos, entonces te va a costar mucho levantarte.

Vamos a ver un pequeño truco para luchar contra esta terrible enfermedad que aflige a los Godínez: el #Lunes en la mañana. Porque, bueno, ni a la gente que conozco ni a mí mismo nos gusta levantarnos los demás días de la semana; y no es que nos moleste salir a que nos pegue un poco el aire; es la bendita hora que nos exigen. No se han levantado ni los pollos, y uno ya tiene que estar encaminado a trabajar.

Bueno, aprovecho que ya abrí la caja de Pandora de la psicología para mencionar otra teoría.

Cuando los psicólogos nos cansamos de decir que los seres humanos eran como ratas en un laberinto, corriendo de un lado para otro en busca de un poco de queso... Esa teoría se llama "psicología conductual", o "análisis de la conducta". Porque... Porque analiza la conducta. Bueno, cuando nos cansamos de eso, los psicólogos sacamos de la manga que además de los estímulos y la respuesta, existe un proceso dentro de nuestra cabeza que se llama cognición; quiero que pienses por un segundo que tuvieron que pasar por lo menos 30 años para que los psicólogos después de Freud estuviéramos dispuestos a conceder que, tal vez, los seres humanos tenemos algo llamado pensamiento; eso es lo que pasa cuando la gente que cuida las puertas de la percepción piensan que tienen forma de campana de Bell.


Pero no me voy a poner a quejarme de la veneración que la psicología tiene para la normalidad. Solo digo que está mal porque odiar los lunes es normal, pero no quiere decir que esté bien.

En vez de eso, te voy a recomendar una de sus técnicas más efectivas para poder empezar a cambiar el significado que le das al monstruo de película de terror que siempre acaba descuartizando el fin de semana: se de la asociación.

Verás, todo lo que los seres humanos sabemos, lo aprendimos en algún momento al juntar dos ideas; por ejemplo, juntaste la idea de Netflix and Chill... Espera, eso es otra cosa. Digamos que juntaste "Netflix" y "Diversión"; desde entonces, utilizar ese servicio es lo mejor que puedes hacer para desvelarte sin lograr nada productivo.

La técnica que te voy a recomendar es hacer que tu lunes valga la pena, haciendo algo ese día que te encante y no hagas otros días. Por ejemplo, si un día a la semana te das permiso de romper tu dieta un poquito, que sea el lunes. Poco a poco, y con mucho chocolate, te va a empezar a agradar la idea del lunes, aunque siga siendo deprimente tener que levantarte a trabajar.

Pero bueno, para eso está el café.


Lo que sea que hagas, recuerda que tiene que ser un tipo de recompensa, y de preferencia algo que no hagas el resto de la semana.

Recuerda que la mejor parte de ser humanos es que podemos dirigir nuestra vida, elegir qué queremos hacer. A menos que seas un hombre casado, porque entonces la esposa manda.

viernes, 19 de febrero de 2016

Cómo encontrar tu propósito

.Podemos pensar que el mundo tiene muchísimas posibilidades pero, como vengo diciendo en las últimas publicaciones, solo tiene dos: ser feliz o no. La diferencia está en lo que decidas y, si eso fuera cierto, entonces nadie en este universo se quejaría porque la vida es difícil. 

Pero todos nos quejamos porque quejarse es más fácil que actuar, y eso, las acciones, es lo que determina en qué lado de la vida vivimos: en el propósito, o en la +eterna búsqueda de distracciones+ para no tener que enfrentarnos con la pregunta más incómoda de todas.

La gente quiere que el mundo sea fácil; bueno, sí es fácil, pero no es sencillo. Es decir, si queremos alcanzar nuestros sueños, lo único que tenemos que hacer es identificarlos y perseguirlos. Pues como dice #Cantinflas, ahí está el detalle. Necesitamos esforzarnos para poder encontrar algo que nos de la fuerza para levantarnos todos los días. Necesitamos valor para aceptar lo que encontramos. Más que nada, necesitamos dejar de hacernos @&dejos para trabajar todos los días si queremos lograrlo.

A menos que tu meta en la vida sea no trabajar. En ese caso, necesitas hacerle caso a los Maestros del Kung Fu y esforzarte por no esforzarte.

Me gustan ese tipo de paradojas. Te recuerdan que todo en el mundo depende del punto de vista. Así puedes pensar en trabajar para no tener que trabajar. Es lo que #RobertKiyosaki te recomienda para ser exitoso, porque si solo trabajas por tener que trabajar, entonces vas a hacerlo toda tu vida.

Bueno, en esta publicación voy a hablar de esos dos errores, y espero darte consejos útiles para corregirlos.

El primer error del que hablamos es vivir sin un poquito de consciencia. No me refiero al tipo de consciencia que los tipos del New Age juran te va a resolver la vida, ayudándote a manifestar montañas de dinero con tan solo pensarlo. Eso y un puño de polvos mágicos te llevan a Nunca Jamás, pero aquí en la tierra tienes que llevar los pensamientos positivos a la acción.


Cuando digo consciencia, me refiero a darte cuenta si lo que haces todos los días te está llevando a sentir bienestar. Sé que lo repito mucho, pero ¿ya te pusiste a pensar qué es lo que quieres en la vida? Quiero decir, ¿en realidad te pusiste a examinar si tu trabajo, tus amigos, y la marca de alcohol que consumes te hacen feliz?

Si no es así, puedes probar otras cosas. Empieza por la marca de alcohol, porque es lo más fácil. Pero empieza, porque todos los elementos de tu vida te hunden o te elevan; te toca decidir si se quedan o se van.

El segundo punto tiene que ver con la #InteligenciaFinanciera. Por esto me refiero a una cosa un poquito diferente que el buen Kiyosaki. Él te recomienda aprender las leyes mercantiles para aprovechar todos los pequeños huecos que te permitirán ganar más, gastando menos. Y tiene sentido. 

Yo estoy hablando de que, una vez que sabes lo que quieres, te preguntes a ti mismo si ganas lo suficiente para lograrlo. Porque si tu meta es una vida de lujos, entonces necesitas esforzarte de forma diferente que si trabajas por una consola de videojuegos y conexión a internet.

Oye, no estoy juzgando a nadie. Los de mi generación ya somos adultos, y queremos más a nuestro perro, a nuestra computadora y al Smarphone que un esposo con 400 hijos. Ok, estoy mintiendo; algunos queremos más al gato.

Eso es lo que tienes que poder pagar con tu trabajo. Si te alcanza, ¡carajo! ¡Disfrútalo! ¿Tienes idea de cuánto tuvieron que trabajar las generaciones anteriores para llegar a decir "tengo lo que quiero"? Trabajaron tanto que ahora piensan que tú tienes que hacer lo mismo, y seguro te enseñaron que el trabajo en sí mismo es un valor importante.

Pero no lo es. La felicidad es importante, y tener el valor de buscarla es verdadera fortaleza moral.

Si no lo tienes, pues también existen más oportunidades en esta época que en toda la historia para superarte a ti mismo. Y cuando hablo de superación, me refiero a que puedes hacer engordar tu cheque si te aplicas a aprender las cosas correctas.


En resumen, mi consejo de hoy es que de una vez por todas busques lo que quieres: decídelo, planéalo, y ponte a trabajar.

El secreto para la felicidad es una vida de esfuerzo que disfrutas a cada día. No tienes que esperar a cumplir tus metas. Si al terminar el día sonríes al recordar lo que hiciste, eres exitoso.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Puedes crear bienestar o problemas.

Tal vez sea verdad que el mundo acepta muchos puntos de vista: las cosas pueden ser blancas, negras grises, o color de dona confitada. La #FisicaCuantica lo confirma; en el nivel más básico de la materia, todo depende de la interpretación. 

Sin embargo, no vivimos en el nivel más básico. 

Vivimos pagando la renta, el predial, el agua por lo menos el internet, porque el resto de las "necesidades básicas" son más bien sugerencias, siempre y cuando podamos revisar el &FACE&.

En este nivel toda la materia pierde su sentido del humor y deja de aceptar distintas interpretaciones. Lo único que nos permite, es decidir cómo queremos jugar las cartas que nos tocaron. Sin embargo, no podemos subirnos a una torre de cristal para pasar el turno, y dejar que el juego continue mientras lo vemos desde palcos.

Tenemos el pleno derecho de jugar de forma defensiva; pero, como en el ajedrez, no podemos saltar un turno. Actuar de cierta forma tendrá sus consecuencias, así como tomar la decisión de no hacer nada tendrá efectos distintos; pero la vida sigue pasando, y si no te pones las pilas te pasa por encima.

Por eso pienso que solo podemos crear bienestar o problemas; porque de veras creo que no existen los puntos medios. 


Verás, todos los eventos de tu vida son la consecuencia de una historia muy compleja; eres la única persona que conoce las razones detrás de cada decisión que tomaste. Al mismo tiempo, esas decisiones van a tener consecuencias que ni te imaginas. 

Entre tantas causas y efectos, los seres humanos nos congelaríamos como venaditos si quisiéramos analizarlas todas. Aquí lo complicado es que algunas personas pecan de pensar muy poco, mientras que otras se la pasan complicándose la vida. Lo más importante es mantener el balance pero, como nadie puede saber qué tanto es bueno, la verdad es que solo tienes que preocuparte por hacer lo que te haga feliz. 

Claro que si tienes un poquito de cerebro, por lo menos vas a pensar lo suficiente para no arruinarte tu futuro a cambio de un buen momento, sin importar qué tan buen cuerpo tenga ese "momentito"; y si tienes un poquito de decencia, también intentarás no arruinarle el futuro a otros por ganar tú. Lo mejor es que todos ganemos un poquito, pero si eso falla mínimo no hagas perder a los demás.

Esto de planear las cosas se vuelve confuso cuando nos damos cuenta de que nadie puede conocer el resultado de sus acciones, al menos no antes de intentarlas; pero somos humanos. Utiliza ese dedo de frente que tenemos de ventaja sobre los gorilas para pensar si es más probable que ahogarte en alcohol te de una mañana llena de alegría, o una cruda del demonio.


Y luego elige, porque ¿sabes? Nadie más que tú puede decidir si las consecuencias valen o no la pena.

Así que haz lo que quieras, asume las consecuencias, y en vez de arrepentirte corrige tus errores. Es lo más importante: recordar que, aún si te equivocas, siempre puedes volver a empezar. A menos que dejes de intentarlo, porque entonces sí que estás jodido.

lunes, 15 de febrero de 2016

Los Godínez también lloran.

Esta es una publicación para leer a escondidas. Porque no quieres que en tu oficina huelan el miedo, los hijos de £&%@ son como tiburones. Quiero decir, el mundo es una selva pero, a menos que hayas pasado un excelente día de san Valentín, no podemos comernos unos a otros. 

Sin embargo, eso tampoco quiere decir que estemos seguros; en cualquier ambiente donde hay convivencia amable (o sea, en donde la constitución es lo único que nos impide matarnos los unos a los otros, así que mejor nos damos los buenos días), las emociones se vuelven el terreno de cacería favorito para los depredadores. 

Cuando digo "depredadores" me refiero a las víboras que se la pasan hablando mal de la gente, los felinos domésticos (por no decirles gatos) que se creen mejores que los demás, y la perra que te cae mal. Es por eso que muchas veces desarrollamos mecanismos de adaptación como caparazones emocionales, o una gran velocidad para evadir el compromiso: porque nunca sabes cuando alguien quiere pasarse de primitivo, así que es mejor prevenir.

Sin embargo, en este mundo no sobrevive el que corre ni el que se esconde; sobreviven los que se saben adaptar, y el éxito se alcanza organizándose. Las manadas de seres humanos son la cosa más divertida del planeta, en especial cuando las encuentras en estado de ebriedad.

Para tener verdadera seguridad necesitamos confiar en nosotros mismos, pero esa solo es la primera parte del problema. También tenemos que saber quién de nuestros amigos es confiable, y quién está escondiéndose con piel de corderito.

No es que nadie nos enseñe, pero de todos modos aprendemos a no bajar la guardia. Y aprender con quién sí podemos hacerlo, creo que eso es lo más importante para todos los seres humanos, porque si los pájaros necesitan su nido, los peces el mar, las personas necesitamos amistad para sentirnos como en casa.


Por supuesto, uno aprende con los años que hasta el más cercano de todos tus amigos te va trollear cuando te vea blandito; es parte de ser mexicano, latino... Es una función básica de la humanidad: cuando nos sentimos en confianza, tratamos a nuestros amigos como si nos debieran dinero. 

Eso sí, todo con cariño, porque si alguien más los trata igual nos sale la fiera. Nosotros lo hacemos para que se vuelvan fuertes, pero tampoco podemos permitir que les falten el respeto.

La actitud de amistad pero ruda es igual entre hombres y mujeres, solo que los hombres decimos con groserías y empujones lo que ellas se dicen con sonrisas. Por eso no sabemos qué pensar cuando nos dan señales: nos confunden, nos torturan, lo saben y les encanta.

Porque si la amistad es una selva, entonces el amor es un campo de guerra, pero eso mejor lo dejo para la próxima publicación; no estoy seguro si existe un tema más complicado en esta tierra, así que quiero dedicarle una entrada completa para confundirte más y morir de risa.

Ya sabes, trolleo con cariño. Si no, fallaría como blogger.

Bueno, el punto es que nadie puede vivir solo en este mundo, pero con todos los hijos de la &@€%da que nos encontramos cada día, a veces parece lo mejor. Si encuentras un amigo verdadero, cuídalo como tesoro, y ve si también te sabe cuidar.

Creo que ese es el mejor consejo que puedo darte: busca la amistad, y cuídala como si fuera tu alma.


Mira, puedes perder todo en esta vida. Pero si tienes un amigo, además de todo se va a reír de ti. Quiero decir, contigo. No, la verdad sí se va a reír de ti; pero no va a parar hasta que tu también te rías. 

Y lo mejor en este mundo no es tener a alguien que te haga fuerte, sino una persona con la que puedas ser vulnerable. Así reconoces a tus verdaderos amigos: te levantan, en ves de destruirte, cuando no tienes la fuerza para seguir manteniendo la guardia.

viernes, 12 de febrero de 2016

Cómo aprovechar la determinación.

Mira, si sobrevives todas las semanas en un trabajo que te da gusto como dos horas al mes, eres una persona con gran determinación. Si no, ni siquiera podrías sobrevivir en el mundo de los #Godinez. Pero una cosa es tener fuerza de voluntad, y otra muy diferente aprovecharla para que te lleve a algún lado.

Muchas veces he hablado del esfuerzo correcto; esto se vuelve más importante cuando estás decidido a trabajar todos los días. Si lo vas a hacer de todas maneras porque eres fan de la comida, te conviene asegurarte de que tu trabajo sirva para vivir todos los días mejor.

Y esa es la mentira más cómoda, pero más mortal de la #SuperacionPersonal, porque la mayoría de los cambios en el estilo de vida toman mucho tiempo. Si quieres ganar más dinero necesitas prepararte, ya sea con un título que te permita trabajar en lo que quieres, o haciendo investigación de mercado para saber cómo, a quién, y en cuánto vender tus servicios.

Puedes cambiar tu actitud de la noche a la mañana; eso te va a abrir muchas puertas, pero nadie te va a dar dinero por ser positivo. Además, para que una actitud rinda frutos necesita convertirse en hábito.

No te voy a mentir, eso de mejorar tu vida es una joda. Pero también lo es tener que levantarte todos los lunes, y te sale más o menos bien. Además, cada #Viernes puedes aprovechar para recordar que ganas dinero para disfrutarlo. Quiero decir, lo mejor es darte gusto todos los días; aquí hay algunos consejos para lograrlo, pero los fines de semana son ese regalo que nos da la sociedad para olvidarnos de sus reglas hasta que nos baje la cruda y tengamos que ir a trabajar una vez más.

Lo mejor de todo esto, es que ni siquiera tienes que volverte una máquina de esas que sonríen todo el tiempo porque les dijeron en su curso de superación que mostrar otra emoción es un signo de ser débiles y fracasar en la &@ta vida.

Solamente necesitas darte cuenta de que todos los días estás esforzándote mucho. Solo es cuestión de aprender a dirigirlo. En esta publicación ya di algunos consejos para decidir la dirección, pero vamos a hablar un poco del proceso.


Para formar nuevos hábitos necesitas tomar acciones una y otra vez, hasta que se vuelvan costumbre. Esto parece ser fácil hasta que lo intentamos y nos damos cuenta de que el abdomen de lavadero puede esperar a que termine nuestro video de youtube. Y la verdad es que si puede esperar, porque, acéptalo, por más que ames perder tu tiempo en internet, siempre llega un momento en el que se vuelve un tanto aburrido.

Nos pasa a todos los Godinez: aunque sintamos un verdadero amor por lo que hacemos, repetirlo todos los días se vuelve monótono. Luego se vuelve costumbre, y después se vuelve fácil, pero aquí lo importante es estar alerta para encontrar ese momento donde dices: "ok, tal vez podría hacer otra cosa"

Por supuesto, la mayoría de las veces acabamos por decidir que no, tal vez no necesitamos hacer algo mejor con nuestra vida. Si estás conforme con tu situación, entonces está bien. Pero si hay algo que quieras cambiar, aprovecha tus momentos de aburrimiento (como ser humano debes tener varios) para practicar por ocio algo que te de curiosidad. Solo, tu sabes, como para ver qué pasa. Porque si tienes que forzarte a hacerlo por segunda vez, entonces mejor busca un pasatiempo mejor para intentar a la próxima que te aburras.

No se trata de sufrir. Se trata de cambiar tu vida paso a paso, y el primer escalón sin duda alguna es encontrar qué quieres. Puede ser que te intentes convencer de que quieres tomar ese curso de marketing porque te convencieron de que sería útil, pero si no te gusta se va a acabar convirtiendo en una carga mucho más rápido de lo que va a volverse una herramienta. Y, si no te gusta, seguro lo vas a hacer mal. Piensa si no sería mejor convertirte en un bartender, y emborrachar gente que si le guste el marketing para que comercialicen tu servicio.

Recuerda que nadie está solo en este mundo. Parte del "esfuerzo correcto" puede ser buscar gente que haga las cosas que tu no sabes, si son muy especializadas.

En resumen, define lo que quieres; si no sabes qué es, ponte a buscar en tus ratos de ocio hasta que encuentres algo que te apasione. La vida es simple. Si te gusta, síguelo haciendo.


Saber qué te hace feliz es el camino más rápido para alcanzar la felicidad, porque entonces está en tus manos y puedes esforzarte por ello. 

Lo demás es cosa de practicar entre un video y otro; cuando algo nos apasiona, el hábito se forma solo.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Trabaja como burro, descansa como gato.

En este mundo todos tenemos sueños y aspiraciones; el fin que nos permite salir adelante. ¿Qué? No, espera, dije eso mal. Quise decir: "en este mundo todos tenemos sueño, y aspiramos al fin (de semana), que nos permite salir a donde queramos".

Eso suena mejor.

Los #Godinez somos criaturas cínicas; eso no está mal porque el mundo es un hijo de @#%+ que nos trata como nos dejemos. Por eso necesitamos tener actitud, pero sin perder la capacidad de sorprendernos. Eso es lo que dicen todos los que se dedican a la superación personal: que necesitamos actitud, a veces nos recomiendan una #BuenaActitud, pero nadie te dice de qué diablos se trata.

Qué deprimente, porque sin importar el cinismo, la mayoría de nosotros estamos dispuestos a escuchar un buen consejo, y a veces hasta ponerlo en práctica si no tenemos que cerrar el Youtube.

La verdad es que todo mundo quiere ser feliz; lo malo es que muy pocos se toman el tiempo para decidir qué significa eso; es diferente para todos. 

En mi humilde opinión, el error más grave que podemos cometer cuando se trata de decidir sobre nuestro futuro, es no hacerlo y dejar que la vida nos lleve; pero el segundo error lugar en errores graves es querer seguir el camino de alguien más.

Nadie puede decirte qué hacer, porque nadie conoce tu vida tanto como tú. Tal vez tu mamá, pero ella solo quiere que darte más de comer y que te pongas un suéter; eso no califica como un plan de vida. Además, todo mundo tiene sus propios problemas. Si le preguntas a la gente que hacer, solo te va a decir "pues ve y gana dinero", o algo igual de profundo. 

Eso no hace feliz a la gente. Nos da de comer, y la comida nos hace felices, pero el dinero es solo un medio que vale mucho menos si no sabes cómo gastarlo.


Por eso pienso que la gente tiene que dormir más y trabajar menos, pero no te van a dar tu cheque de quincena si me haces caso. Así que, hasta que alguien empiece a pagarnos por ser gatos, tenemos que encontrar un tipo de balance para pagar el internet sin tener que entregar el alma en el contrato.

Porque hay algunos trabajos que te cuestan mucho más de lo que pagan.

Bueno, no me voy a poner filosófico; prefiero recordarte que los seres humanos tenemos un ritmo. Te recomiendo que aprendas el tuyo para que sepas cuánto trabajar y cómo relajarte.

Por lo pronto te voy a recomendar que no des más de lo que puedes. Quiero decir, si necesitas trabajar como burro está bien, pero no lo hagas a lo pen@€%#; edúcate y estudia mientras trabajas. El mundo laboral recompensa un título universitario si lo sabes aprovechar. Esto se vuelve especialmente verdadero si actualmente no tienes uno, porque con una licenciatura seguro puedes encontrar quién te pague más haciendo menos.

Para que funcione tal vez necesites un poco de colmillo: estudia algo que las empresas paguen bien, y por favor búscate algo que te agrade hacer. Entre el gusto por hacer las cosas y un título que te respalde pronto estarás ganando más dinero:mesa es la parte del esfuerzo.

Sin embargo, también tienes que recordar ser tan flojo como te lo permita tu estilo de vida. Si estás en eso de trabajar y estudiar, tal vez no tengas demasiadas oportunidades, pero recuerda por qué lo estás haciendo. Si te esfuerzas todo el día nada más para tener algo que hacer, entonces necesitas aprender a divertirte.

Consíguete un pasatiempo: ponte a meditar o lo que sea, hasta que tu vida cotidiana sea tan buena que odies ir a trabajar como el resto de nosotros porque te quita tiempo para hacer algo mejor.


Entonces puedes seguirte preparando para trabajar menos y ganar más dinero, y es lo que la gente llama progreso.

Pero te puedo asegurar que nadie se hizo millonario ni feliz buscando trabajar más duro. Claro que la gente exitosa se esfuerza, pero lo hacen con un #Proposito. Encuentra el tuyo, trabaja como burro, y descansa como gato.