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lunes, 4 de julio de 2016

El secreto budista de la motivación.

La gente puede hacer lo que se proponga. Al menos eso me gustaría decir, pero la verdad es que solamente tenemos dos opciones: trabajar por nuestros sueños o hacernos bien pen€&jos.

Cualquier cosa que hagas cae dentro de una u otra de estas dos; puedes pensar que es posible estar en un punto medio, como poner el coche en neutral. Que puedes decir: al diablo, hoy solo quiero ver #Netflix, y eso ni te va a ayudar ni te va a hacer daño, siempre y cuando no lo hagas todo el tiempo.

Pero la verdad es que si te entregas al ocio porque estás descansando, entonces eso también te acerca a tus sueños: en otras publicaciones he hablado de la importancia del ritmo. Todos tenemos que esforzarnos y descansar, y eso es como esforzarnos dos veces porque nos permite ser más productivos.

Por otro lado esta echarte en tu sillón para evadir tus responsabilidades, y eso no es quedarse quieto: cada que eliges no hacer algo que deberías estar haciendo, estás eligiendo alejarte de tus metas.

Así de simple.

Lo malo es que no siempre tenemos el entusiasmo para ir hacia adelante, para cumplir con las cosas que sabemos que deberíamos, porque la vida del #Godinez es una &@€nga. A veces nos falta la energía para trabajar por lo que realmente queremos en la vida, porque nuestra historia personal nos pone en una posición que no es tan fácil mejorar. O por huevones; cada quien.

La gente odiosa que se dedica a la superación personal te dirá que solo generes más entusiasmo, que le eches más ganas porque tu lo mereces, campeón, y esas  cosas que probablemente te han quitado la fe en ese tipo de personas. Quiero decir, si fuera tan fácil como echarle más ganas, ya lo estarías haciendo.

Yo te voy a recomendar un par de cosas: primero que nada, decide lo que verdaderamente quieres. La próxima publicación vamos a hablar un poco más acerca de cómo hacer metas realistas, pero te voy a dar un adelanto: no hagas metas que no tengan que ver con tu felicidad.


Con esto quiero decir que no te propongas ganar más dinero, porque lo más probable es que solo resulte en mayores gastos. Me pregunto si a eso se refieren los budistas con la rueda del karma... El ciclo interminable de ganar más dinero y gastar más dinero.

La felicidad tiene que ver con dos cosas: hacer lo que te gusta y darte cuenta de lo que tienes. Muchas veces nos sentimos insignificantes porque pensamos que deberíamos tener más: más dinero, más seguridad, más autoridad o más nalgas.

Pues déjame decirte una cosa: en este mundo todos tenemos nalgas; algunas están más planas, y otras deberían tener receta porque se ven muy ricas, pero como dice el comercial de #Axe, todo mundo tiene lo suyo.

Lo mismo aplica para todas las cosas: tienes que aceptar la posición en la que estás, porque solamente así puedes hacer planes realistas para superarlas.

Con eso y recordando que tus planes deben ser para volverte más feliz y no para tener más de algo deberías estar bien.

Excepto que sigue siendo una €&inga tremenda levantar para ir a trabajar, pero eso viene de una ilusión super común entre la gente: que la vida debería de ser fácil.

Verás, cuando te metes a estudiar #Zen, esa filosofía oriental que a nadie le importa porque nadie la entiende (y si te importa lo estás haciendo mal), te dicen que lo malo no es vivir una situación difícil, sino quejarse. Si te dieras cuenta de que la gente no se despierta como en la tele: brillositos y listos para su día de mi€$da, entonces dejarías de quejarte por luchar contra las cobijas todos los lunes.

Mira, cumplir cuesta trabajo; lo malo es que nos enseñan que la vida debería de ser fácil. O por lo menos tratan de vendernos productos que prometen facilitarla, así que acabamos por pensar que, si sufrimos, los pen€&jos somos nosotros. Pero no. Nosotros estamos bien, solo que tenemos expectativas muy irreales.


En resumen, recuerda: primero, elige qué quieres en la vida. Luego, date cuenta de lo que ya tienes. Por último, piensa en qué necesitas para mejorar.

La motivación no tiene nada que ver con estar emocionado todo el tiempo: a eso se le llama enfermedad mental. Se trata de estar enfocado. De tener una meta, y trabajar por conseguirla. 

Si puedes hacerlo todos los días, estás motivado. Solo asegúrate de que trabajes por algo que quieras de verdad, para que además de estar motivado puedas estar feliz.

viernes, 1 de julio de 2016

Cómo vencer a la soledad.

En este mundo hay un hecho que muy pocos pueden atreverse a negar: somos 7, tal vez 8 mil millones de seres humanos y todos nos sentimos solos. Quiero decir, no a todos nos duele. Pero incluso la gente que parece saber de qué se trata la vida te dice que debes aprender a estar solo si quieres ser feliz; será porque la gente es una hija de &€ta.

Aunque.... Bueno, tal vez no, pero nadie existe para cumplir nuestras expectativas.

Verás: si somos 8 mil millones de seres humanos (para redondearle como en el Oxxo), eso quiere decir que existen 8 mil millones de propósitos, caminos y sueños distintos. Todos tenemos una forma de hacer las cosas, y más o menos el 99.9% de nosotros pensamos que es la única forma, o por lo menos la única correcta.

Esto tiene como consecuencia que la gente no se entiende, y cuando se entienden pues no les importa porque cada uno tiene la razón.

A esto me refiero con estar solo. Estoy de acuerdo en que debemos tener la capacidad para sentirnos bien aún cuando no tenemos compañía. No podemos pedirle a la gente que estén todo el tiempo con nosotros, porque la verdad ni siquiera estamos tan guapos.

Ok, tú y yo sí estamos bien pin€&s guapos, pero ¡imagínate! Pobres de los feos. Por eso necesitamos aprender a estar solos: como solidaridad.

Digamos que te encuentras a una persona genial, con la que quieres pasar el tiempo, que te hace sentir bien y te agrada cada momento. Ni siquiera tiene que ser una pareja potencial: puede ser un amigo con el que simplemente haces click.


Pues esta persona tiene una vida propia que empezó desde mucho antes de conocerte; tiene sus propios valores, grupos de amigos y otras cosas que probablemente no van a compartir. ¡Tiene sus propios calzones! A lo que voy con todo esto es que los detalles que nos separan de la gente es lo que nos hace maravillosos. Cada uno vive su historia y la soporta como puede, y eso nos convierte en la persona que somos.

El silencio hace que la música tenga sentido, y la separación hace que sea genial encontrar un alma que se asemeje a nosotros.

Si todo el tiempo estuviéramos juntos, bueno, creo que todos hemos tenido una amistad así; podemos estar tan unidos como queramos, pero tarde o temprano tomaremos caminos distintos. 

Y está bien.

Además, la publicación anterior hablé acerca de lo importante que es enamorarse de una persona, porque todos los sentimientos acaban por generar costumbre. Si solo quieres tener amistades que te hacen sentir un click, te van a durar lo mismo que la emoción: unos cuantos meses cuando mucho.

Pero tarde o temprano tenemos que aceptar que somos seres individuales, y como tal estamos separados del resto del mundo. Ya con eso fuera del camino, quiero decir que yo no creo en la soledad. Ser capaces de sentir amor es un privilegio, y es una tontería desperdiciarlo.


Ese es mi consejo de hoy: está bien que tengamos la capacidad de estar por nuestra cuenta, y es el primer paso para vencer a la soledad; pero eso no quiere decir que haya que buscarlo.

El segundo paso es recordar que nadie es como queremos que sea: la gente es como es. Los amigos inseparables se aceptan así, tal como son, porque solo de esta forma nos damos permiso de crecer.

Y ese es mi tercer consejo: que si vas a compartir tu camino con alguien, que sea una persona que te ayude a crecer, porque pen@€jos hay en todos lados.

miércoles, 20 de abril de 2016

La felicidad se crea, no se persigue.

En cuanto hablamos de felicidad, hay algo que siempre salta a nuestras mentes: el logro. Queremos lograr ser los mejores en alguna disciplina, comer sin engordar, o muchas veces encontrar un trabajo donde nos paguen por dormir y checar el Face.

¿No? ¿Solo soy yo? Bueno, la cosa es que pensamos que, para ser felices, nos tiene que pasar esto o aquello, y solo entonces lograremos alcanzar la felicidad.

Pues déjame decirte que, por pensar así, las compañías de productos inútiles logran venderte hasta el oxígeno de marca. Siempre que tengamos la insoportable idea de que la felicidad depende de cosas externas, alguien se va a aprovechar para vendérnosla, empaquetada y en cómodos pagos. No te dejes engañar: el marketing moderno vende sentimientos. Si tienes internet, probablemente tienes el resto de tus necesidades cubiertas.

Algo que escucho todo el tiempo es que la función de la mercadotecnia es crear necesidades; por lo menos en México, los refrescos de Cola han tenido un éxito desmedido en ese aspecto. Una comida no es comida si no tiene su refresco para acompañarla, en especial si esa comida son tacos. 

Pero, como dice el comercial, para todo lo demás existen sentimientos de por medio. Quiero decir, es ridículo como intentan venderte algunas cosas. Los aromatizantes te muestran a una mujer con pantalones de yoga dando vueltas en su baño por lo bien que huele. No me importa si tienes el mejor aromatizante, después de usar el baño no te vas a quedar para dar vueltas.

De hecho, la mayoría de los productos en la televisión te muestran a gente que está sospechosamente feliz por utilizarlos. No sé tú, pero yo no confiaría en alguien que sonríe tanto por usar una pin€@& aspiradora.


Bueno... Pensándolo bien, ¿por qué no? ¿Qué estás esperando para ser feliz? Probablemente no sea el día de limpieza en tu casa, pero la verdad es que si no puedes ser feliz en este momento, nada más porque quieres, entonces no sé si puedas serlo cuando salgas de vacaciones, o cuando compres un auto. Solo será algo así como un momento en el que dejas de odiar todo porque tienes un juguete nuevo, y al rato vas a quedar igual.

A menos que sean vacaciones con goce de sueldo porque, como dije antes, es el único sustituto verdadero para la felicidad: que te paguen por no hacer nada.

No, la felicidad verdadera no es una cosa que llegue gracias al logro personal, comunitario, o alcohólico (cuando al fin logras romper el record de botellas que te tomas con tus amigos en una noche).


Sobre este tema, puedo decir que existen dos corrientes: la primera propone que la #Felicidad es un estado mental, una liberación de todo lo que te sobra, y obtenerla equivale a alcanzar la iluminación. La segunda, más práctica, propone que la felicidad es un comportamiento, una acción emocional, tan sencilla como ser amable o insultar al equipo contrario de fútbol.

Por supuesto que no vamos a hablar de la primera, porque ya tengo un blog que se trata de eso y, además, todas las tradiciones que hablan de la iluminación dicen que no existe una forma de conseguirla, sino que le sucede a los suertudos. Es más o menos como encontrar un buen trabajo en México: no tiene nada que ver con la preparación.

Sobre la segunda corriente hablaremos la próxima entrada, donde vamos a revisar las estafas, aciertos y tradiciones que descuartizó el New Age; además, como es costumbre los viernes, te daré algunas técnicas concretas para generar, controlar, y mantener los sentimientos positivos, que puedes practicar en la comodidad de tu oficina, porque simplemente no puedes estar viendo el Youtube para siempre; tienes que fingir que trabajas de vez en cuando.

viernes, 26 de febrero de 2016

Cómo disfrutar cada día.

¿Cuál es la diferencia entre lunes, martes, jueves o viernes? Quiero decir, si te quejas por tener que levantarte un día para ir al trabajo, seguro te vas a quejar todos los demás. La gente no se levanta y de repente dice, "al diablo todo; a partir de hoy amo despertarme temprano, bañarme con frío y aguantar a mi jefe".

Bueno, tal vez si existe gente que dice eso, pero nadie los quiere. Están dando cursos de superación personal, y es fácil para ellos decirlo porque no se tienen que despertar temprano. Además no creo que quieras una de esas sonrisas practicadas. No hay nada peor en este universo que las sonrisas bien practicadas.

Nada excepto tener que levantarte temprano todos los días para aguantar al mismo zoquete, pero ya llegaremos a eso.

Lo que la mayoría de los #Godínez necesitamos es una forma para seguir siendo los mismos cínicos de siempre, pero al mismo tiempo ser felices. Y no existe ninguna razón para que te vuelvas todo "Dalai", o Love and Peace, o el sabor de hippie que quieran venderte, para poder disfrutar de tu existencia.

Ser un cínico incurable tiene su encanto; lo mejor es encontrar gente que odia las mismas cosas que tú, pero no voy a hablar de la importancia de la amistad en este momento.

Prefiero darte un par de consejos para encontrar el filo disfrutable a la existencia; no quiero decir que aprendas a clavarle objetos filosos a la gente que no soportas para ser feliz; aunque todos conocemos una persona que nos gustaría usar, para ver si la técnica funciona.

Más bien, quisiera decirte que el mundo es un lugar rarísimo; entre tantas idas y vueltas puedes encontrarle un par de giros que te permitan disfrutar el viaje.


Ok, al diablo con la metáfora. No se me da bien, y la verdad es que no dice nada que valga la pena. Para ponerlo de la manera más burda: ¡tienes internet! Ponte a buscar las cosas que te agraden y dedícales tiempo.

En las dos publicaciones pasadas hablé un poco sobre el ritmo, y un poquito sobre el cerebro; específicamente, traté su inflexible tendencia a pensar que cuando dos cosas aparecen juntas, deben estar relacionadas. 

Para aterrizar un poco estos conceptos, date cuenta de qué cosas te gusta hacer, ver, buscar y practicar. Una vez que lo sepas, ponle atención a tus emociones y date cuenta cuando dejas de sentirte como un amable y gentil Godínez y te conviertes en el asesino de la última película de terror que viste, con todos los de tu oficina como los protagonistas que nunca llegan al final.

Cuando te des cuenta de que te sientes bloqueado, cansado, o simplemente harto, pues hazte un poquito de caso y tómate un tiempo para recordarte que la vida es bella. Es necesario descansar; ya podrás apagar el cerebro cuando llegues a ver Netflix en casa, pero mientras estás trabajando, lo mejor es no llegar al modo zombie-muerte cerebral.

Concéntrate en algo que disfrutes, como hablar por whats app con la persona que de todas maneras te va a &Friendzonear&. Espera, ¿escribí eso en vez de pensarlo? 

#Avisenme.

Puedes hacer lo que sea, siempre y cuando lo disfrutes de verdad; la época del &smartphone& pone nuestros pasatiempos al alcance de los dedos todo el tiempo; si no tienes pasatiempos, recuerda que el Youtube gobierna el mundo de todas maneras, así que seguro puedes encontrar un canal que quieras ver.

Para resumir, aprende a reconocer cuando el ritmo de tu cuerpo te pide matar, o ver el Youtube. Soy tan dramático; está bien, el primer paso es darte cuenta de cuándo necesitas un descanso.


Y luego evita descansar; sigue concentrándote, pero en algo que te agrade y que disfrutes.

Los gatos pueden ser gorditos, dormilones y felices; si no me crees, pregúntale a #Garfield. Pero la vida de un Godínez es más bien aprender a disfrutar un poco el sufrimiento, como #50SombrasDeGrey.

viernes, 19 de febrero de 2016

Cómo encontrar tu propósito

.Podemos pensar que el mundo tiene muchísimas posibilidades pero, como vengo diciendo en las últimas publicaciones, solo tiene dos: ser feliz o no. La diferencia está en lo que decidas y, si eso fuera cierto, entonces nadie en este universo se quejaría porque la vida es difícil. 

Pero todos nos quejamos porque quejarse es más fácil que actuar, y eso, las acciones, es lo que determina en qué lado de la vida vivimos: en el propósito, o en la +eterna búsqueda de distracciones+ para no tener que enfrentarnos con la pregunta más incómoda de todas.

La gente quiere que el mundo sea fácil; bueno, sí es fácil, pero no es sencillo. Es decir, si queremos alcanzar nuestros sueños, lo único que tenemos que hacer es identificarlos y perseguirlos. Pues como dice #Cantinflas, ahí está el detalle. Necesitamos esforzarnos para poder encontrar algo que nos de la fuerza para levantarnos todos los días. Necesitamos valor para aceptar lo que encontramos. Más que nada, necesitamos dejar de hacernos @&dejos para trabajar todos los días si queremos lograrlo.

A menos que tu meta en la vida sea no trabajar. En ese caso, necesitas hacerle caso a los Maestros del Kung Fu y esforzarte por no esforzarte.

Me gustan ese tipo de paradojas. Te recuerdan que todo en el mundo depende del punto de vista. Así puedes pensar en trabajar para no tener que trabajar. Es lo que #RobertKiyosaki te recomienda para ser exitoso, porque si solo trabajas por tener que trabajar, entonces vas a hacerlo toda tu vida.

Bueno, en esta publicación voy a hablar de esos dos errores, y espero darte consejos útiles para corregirlos.

El primer error del que hablamos es vivir sin un poquito de consciencia. No me refiero al tipo de consciencia que los tipos del New Age juran te va a resolver la vida, ayudándote a manifestar montañas de dinero con tan solo pensarlo. Eso y un puño de polvos mágicos te llevan a Nunca Jamás, pero aquí en la tierra tienes que llevar los pensamientos positivos a la acción.


Cuando digo consciencia, me refiero a darte cuenta si lo que haces todos los días te está llevando a sentir bienestar. Sé que lo repito mucho, pero ¿ya te pusiste a pensar qué es lo que quieres en la vida? Quiero decir, ¿en realidad te pusiste a examinar si tu trabajo, tus amigos, y la marca de alcohol que consumes te hacen feliz?

Si no es así, puedes probar otras cosas. Empieza por la marca de alcohol, porque es lo más fácil. Pero empieza, porque todos los elementos de tu vida te hunden o te elevan; te toca decidir si se quedan o se van.

El segundo punto tiene que ver con la #InteligenciaFinanciera. Por esto me refiero a una cosa un poquito diferente que el buen Kiyosaki. Él te recomienda aprender las leyes mercantiles para aprovechar todos los pequeños huecos que te permitirán ganar más, gastando menos. Y tiene sentido. 

Yo estoy hablando de que, una vez que sabes lo que quieres, te preguntes a ti mismo si ganas lo suficiente para lograrlo. Porque si tu meta es una vida de lujos, entonces necesitas esforzarte de forma diferente que si trabajas por una consola de videojuegos y conexión a internet.

Oye, no estoy juzgando a nadie. Los de mi generación ya somos adultos, y queremos más a nuestro perro, a nuestra computadora y al Smarphone que un esposo con 400 hijos. Ok, estoy mintiendo; algunos queremos más al gato.

Eso es lo que tienes que poder pagar con tu trabajo. Si te alcanza, ¡carajo! ¡Disfrútalo! ¿Tienes idea de cuánto tuvieron que trabajar las generaciones anteriores para llegar a decir "tengo lo que quiero"? Trabajaron tanto que ahora piensan que tú tienes que hacer lo mismo, y seguro te enseñaron que el trabajo en sí mismo es un valor importante.

Pero no lo es. La felicidad es importante, y tener el valor de buscarla es verdadera fortaleza moral.

Si no lo tienes, pues también existen más oportunidades en esta época que en toda la historia para superarte a ti mismo. Y cuando hablo de superación, me refiero a que puedes hacer engordar tu cheque si te aplicas a aprender las cosas correctas.


En resumen, mi consejo de hoy es que de una vez por todas busques lo que quieres: decídelo, planéalo, y ponte a trabajar.

El secreto para la felicidad es una vida de esfuerzo que disfrutas a cada día. No tienes que esperar a cumplir tus metas. Si al terminar el día sonríes al recordar lo que hiciste, eres exitoso.

viernes, 5 de febrero de 2016

Cómo revivir al niño interno.

Cuando salió la película #ElPrincipito, los de la generación que hoy se está acostumbrando a eso de ser Godínez tuvimos la oportunidad de recordar nuestra infancia, porque todo mundo leyó al Principito, creció con Chabelo y admira a Gokú.

Ese tipo de películas son importantes porque nos recuerdan ese lado de nosotros que existió antes de que la vida nos convirtiera en cínicos hijos de fruta, más preocupados por llegar vivos hasta la quincena que por llenar cada día de magia y de color.

Porque, tenemos que aceptarlo, somos uno cínicos hijos de $#+@. Quiero decir, ¿cuánto tiempo te duró el sentimiento de libertad e imaginación, después de que saliste de la película? Seguro lo mandaste por un tubo cuando la primera responsabilidad adulta se asomó. Eso no está bien; sé que a veces pareciera necesario, pero no lo es.

Lo entiendo muy bien; parece que necesitamos enterrar bajo una pila de cuentas y papeleo al niño que llevamos dentro, porque la señora de la recaudaría ya no acepta sonrisas para pagarle la despensa. Si acaso se nos ocurre tener algo en la mesa esta quincena, debemos trabajar para ganárnoslo.

Pero ¿quién dijo que tenías que ser un amargado para poder trabajar? Mira, si es cierto que hay quienes te joden solo por verte sonreír, pero lo mejor acerca de ese tipo de gente es que son tan fáciles de molestar. No te recomiendo que lo hagas muy seguido, porque también suelen ser vengativos, pero verlos hacer bilis cuando te cansan puede ser lo que necesitas para recuperar la alegría este mes.

También hay trabajos tan cansados que a penas te dejan tiempo para sonreír, ya no pensemos en algo como perseguir tus sueños; pero si tienes tiempo para leer mi blog, tienes tiempo para leer una lección en línea que, después de un par de años, te va a dar el título necesario para conseguir un trabajo mejor.

Y todo eso suena tan adulto, ¿cierto?

Lo malo de ser niños es que no podíamos decidir cómo divertirnos; al menos no la mayor parte del tiempo. No me refiero a que tus padres te hayan prohibido hacer un montón de cosas, aunque también existen casos, pero como niños a penas tenemos oportunidad de conocer las posibilidades que el mundo nos ofrece. Solo podemos tomar una o dos cosas que están en nuestro ambiente cercano. Tenemos mucha suerte si logramos encontrar nuestra pasión.


Por eso la vida de adultos es tan difícil. Nos piden que escojamos lo que queremos hacer, ¡pero no nos dejan probar nada! Y lo malo no es eso. La parte triste es que, en vez de remediarlo como adultos, nos quejamos porque nos hubiera gustado ser más libres.

Pero no tenemos idea de qué hacer con esa libertad.

Quiero decir, como adultos la tenemos, solo para desperdiciarla repitiendo las mismas cosas una y otra vez. Y encima son cosas aburridas, de las que luego nos quejaremos con nuestros amigos porque nunca hacemos algo diferente.

Pues cambiar la rutina depende de nosotros. Te voy a dar un par de consejos para recuperar esa capacidad de asombro infantil.

Primero que nada, deja de idealizar un pasado que de seguro ni siquiera fue tan bueno. Seguro que recuerdas las partes bonitas, pero la mayor parte de ser niño es que le digan a uno: "párate, duérmete, cámbiate, péinate y apúrale que vas a llegar tarde a la escuela". Se llama "memoria selectiva"; si puedes aplicarla con tu infancia, te recomiendo que hagas lo mismo cada semana, porque así vas a dejar de extrañar "tiempos mejores", para empezar a pensar en tu salida del próximo viernes.

Por supuesto que a veces extrañamos la libertad e inocencia de cuando éramos niños. Podíamos bailar en la lluvia e imaginar un mundo en una hoja blanca de papel.

Pues te tengo noticias: ¡eres un €¥@& adulto! Puedes hacer todo eso; la diferencia es que nadie te va a dar un golpe en la nuca para que te comportes, ni te van a decir que "te debes de portar bien". Además, seguro que puedes imaginar cosas mejores que cuando eras pequeño. Algunos hasta escriben libros al respecto. O hacen universos con todo y personajes, como el comercial de #Deadpool de las galletas, que nos recuerda a los adultos cómo ser irreverentes.


El punto es que, si sientes nostalgia por la niñez, es porque te vendieron una versión de $£#^$# de ser adulto. No sé por qué la compraste, pero la puedes devolver.

Si vas a pensar en el pasado, por lo menos úsalo de inspiración para el presente. Porque la única forma de recuperar el asombro y la inocencia, es dejar de actuar como si fueras un producto terminado.

lunes, 1 de febrero de 2016

La felicidad se busca, no se "encuentra".

Mira, puedes hacer dos cosas: esperar a que la vida te de la oportunidad de ser quien tú decidas, oc rear las oportunidades. No digo que contrates un asesino a sueldo para hacer una vacante en el trabajo que quieres, y si fuera lo que digo nunca lo voy a admitir. Pero si quieres ese puesto, por lo menos puedes estudiar para lograrlo.

Quiero decir, siempre hay algo que puedes hacer para conseguir lo que quieres, aunque sea esperar por la oportunidad. Pero incluso esperar tiene su ciencia, porque puedes seguir preparándote o estar al pendiente.

Y ese es el punto de la publicación de hoy: recordarte que conseguir tus metas no es cuestión de suerte, sino de trabajar por ello. Por supuesto, nunca me canso de decir que lo primero que necesitas es tener bien claro qué quieres. Aquí podrás encontrar algunos consejos para definirlo.

Siempre que sepas a dónde vas el camino se vuelve más claro. Quiero decir, si quieres ser un astronauta y no has empezado tu carrera en ingeniería, tal vez si tengas que contratar al asesino a sueldo. Pero hablando de metas realistas, el esfuerzo lo puede todo.

Para esto te voy a compartir un par de conceptos de psicoanálisis: el principio de realidad, y el principio de placer.

El principio de realidad se trata de darte cuenta de que, aunque hoy es #Lunes feriado, de todos modos mañana tienes que regresar trabajar y odiar la vida, pero de todos modos tienes que levantarte o te van a correr y morirás en la pobreza. Ok, eso es un poco exagerado, pero de todas maneras tienes que darte cuenta de que el esfuerzo se da por pasos; el primer paso es aprender a levantarte. 

El principio de placer se refiere a estar consciente de que todos los viernes tienes dos días para olvidar las buenas costumbres que (con algo de suerte) practicaste durante la semana; es decir, darle gusto al cuerpo porque lo mereces. 

No necesitas otra razón.

Por supuesto, para poder aplicar el principio de placer necesitas saber qué te hace feliz; la única forma de averiguarlo es agarrando el libro de #50SombrasDeGrey como inventario para probar lo que te gusta y lo que no. Bueno, puedes ir a comer helado. Hay algo para todos los gustos.


Pero es un prerrequisito para poder aplicar el principio de realidad. Al menos debería de serlo, porque si quieres ser un tipo realista que encaja en la sociedad, y no sabes qué te mueve vas a aburrirte mucho. Entonces el placer se convierte en un escape; antes de darte cuenta vas a estar leyendo novelas malísimas en vez de vivir un poco.

Una vez que sepas lo que quieres, trabaja poco a poco para lograrlo. No tienes que esforzarte mucho, mientras te esfuerces todos los días.

Porque una de las fantasías más bonitas que nos vende la sociedad es que, si te esfuerzas mucho por poco tiempo vas a ser como el protagonista de las películas de los noventas: te va mal por un rato, alguien habla contigo, decides cambiar tu vida, y con una secuencia de entrenamiento que dura precisamente media canción ya eres el más genial en tu campo.

Todos sabemos que en la vida real necesitas por lo menos quince días para ser el mejor en lo que haces.

Bueno, el caso es que tampoco tienes que trabajar como burro porque, si quisieras hacer eso, ya lo estarías haciendo. Las grandes pasiones empiezan como pequeños pasatiempos. Luego te da más gusto hacerlos, practicarlos y, cuando te das cuenta, solo puedes pensar en una cosa que te da todas las razones para amar tu vida.

Dicen que incluso los viajes más largos empiezan por dar el primer paso, pero lo que no te dicen es que esos viajes se tienen que recorrer un metro a la vez, porque en la vida los atajos solo sirven para perderte el camino.


Así que, primero que nada, decide cuál es tu camino; luego traga helado. Cuando te odies a ti mismo por no hacer nada, puedes empezar a practicar.

El punto de todo esto es que no tienes que exigirte nada que no puedas lograr, pero tampoco sirve de nada hacerte pen$£&@.