lunes, 30 de noviembre de 2015

¡¿Cómo es posible?!

Los viejos hábitos son difíciles de olvidar. Esto es a la vez algo bueno y algo malo: bueno porque quiere decir que podemos formar buenas costumbres para el futuro que nadie nos podrá quitar; pero también es malo porque en la publicación pasada dije que iba a dejar de titular mis publicaciones con la palabra "cómo". Pero los #Godínez somos personas contradictorias.

Nos gusta la quincena pero no nos gusta llegar a trabajar. Nos gustan los bonos por puntualidad, pero no tener que levantarnos tempranos temprano. Nos gusta que nos paguen horas extras, pero no queremos quedarnos después de la salida.

Espera, a quién engaño. Si no te quedas a trabajar el jefe te dice que no estás comprometido y se busca a alguien más. Esos pagos por horas extras son un cuento de hadas.

Por eso me gustaría tomarme este espacio para hablar del sueño mexicano: que te paguen sin tener que trabajar o, si no puedes conseguir eso, que te paguen como político por trabajar como... Espera, no hay na hay nadie que trabaje menos que esa gente, pero si quisieras dedicarte a la política no serías Godínez.

El caso es que nuestras metas tienen que ser congruentes. ¿Conoces a un tipo llamado Dan Inosanto? Bueno, a menos que estés metido en el mundo de las artes marciales probablemente no te suene ni a comida china, pero era un discípulo de #BruceLee. Tal vez ese nombre si lo conozcas. Sus frases se pusieron de moda en redes sociales hace unos días que fue su cumpleaños.


Pues en uno de sus libros, Bruce Lee dice que siempre puedes hacer algo para entrenar artes marciales. Cuando vayas al antro, puedes ir corriendo. En cambio, si llegas manejando, puedes practicar un agarre firme con el volante. Si te suena ridículo es porque, en primera, seguro no te interesa tener un agarre firme y, en segunda, no quieres que todo mundo se muera de risa cuando te vea llegar corriendo al antro. Pero esto lo menciono porque su discípulo Inosanto dice: no quieras aprender a pelear Bruce Lee si haces ejercicio como #HomeroSimpson. Porque el Maestro y estrella de películas de acción entrenaba como loco. 

Por eso llegó a donde llegó.

A eso me refiero con tener metas realistas: cuando decidas qué quieres en la vida (y, por si no lo has hecho, es Importantísimo decidir qué quieres), decídelo en función del esfuerzo que estás dispuesto a dar.

Puede que quieras más dinero pero, si no quieres trabajar más, entonces vas a tener que estudiar. También puedes convertirte en  criminal, pero es sumamente difícil encontrar un trabajo en el senado de la república. Si quieres cobrar como rico, vas a tener que esforzarte como burro.

O amar lo que haces. 

Me gustaría que te llevaras ese consejo: busca algo que ames, y hazlo todos los días. Sé que puedes decir que nadie te va a pagar por dormir y comer tacos, pero quiero que recuerdes que el #rapero Snoop Dogg le paga 100,000 dólares al año al tipo que enrolla sus cigarros de marihuana. Si quieres cuenta los ceros en esa cifra otra vez, porque no me equivoqué. 

Tal vez #LuisMiguel te pueda pagar lo mismo por doblar tacos.


Bueno, tenía un punto cuando empecé a escribir todo esto, y era que todo es posible mientras estés dispuesto a esforzarte por hacerlo posible.

Pero entre tanto hablar de tacos y Snoop Dogg, ya me dio hambre. Así que recuerda: te quedan un %#£€& de lunes por vivir, así que mejor empieza a buscar un trabajo que te anime a levantarte.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Cómo ayudar a los demás.

Empecé a escribir este blog porque detesto a la gente que piensa que, para decir algo importante, necesitan matar al público de aburrimiento antes de entregar su mensaje. Yo solo quiero hacerlos reír, y tal vez dar un par de consejos que nadie recuerda a menos que esté pasando por una situación como la que describo.

Entonces mis payasadas cobran sentido. Pero, ¿sabes? Para mantener el espíritu de la honestidad, nunca quise hacer este un blog informativo. Es por esto que a partir del lunes dejaré de escribir publicaciones que empiezan con la palabra "cómo". Puedes encontrar ese tipo de #Consejos; para empezar bien la tradición, permíteme compartir contigo dos lecciones que he aprendido en una vida de ser un chico bueno: de esos que quieren "nada más como amigo".

Es importante conocer #Trucos para todo: en especial para ser una buena persona. Porque, no es que sea uno desconfiado, pero la gente lo hace necesario: les das la mano y te agarran las nalgas. O el pie, depende de qué tanta confianza te tengan, pero de cualquier forma no es raro que intenten abusar. 

Pero antes voy a hablar del otro lado de ayudar a la gente: tenemos que preguntarnos si de verdad estemos haciendo algo por los demás, y no se trata de ayudarnos a nosotros mismos bajo el pretexto de hacerlo por alguien más. 

Esta es otra forma de decir que no intentes pagarle una lección de piano a alguien que quiere jugar fútbol, solo porque tus padres nunca te dejaron aprender ese noble instrumento. Quiero decir, el sentimiento de querer ayudar es noble, pero asegúrate de que lo hagas con algo que la otra persona quiere en realidad. 


Y ahí está mi primer consejo: explicarlo fue más fácil de lo que pensaba. No es una gran ciencia, pero tenemos que entender que muchas veces le pedimos a la gente que haga cosas que no quieren hacer, solo porque nosotros nunca pudimos. O porque nos funcionaron, en especial cuando se trata de religión, política o fútbol; por favor no te metas con eso. 

La segunda parte del consejo, como decía en la introducción, es que tengas cuidado al elegir a la gente que ayudas. Si no estás cómodo con alguna situación, por favor no te comprometas a hacer algo al respecto porque, cuando te cuesta trabajo ayudar a los demás, se vuelve una imposición para ti mismo y para la otra persona.

Además, lo más común del universo es que la gente se acostumbre a que los ayudes. Esto es muy común entre las personas que no quieren hacer nada por sí mismas y se vuelven expertas en mendigar lástima. Cuando dejas de ayudarlas, hasta te hacen sentir culpable. Pero, como dije en los primeros párrafos y en esta publicación, si lo permites la gente va a tomar todo lo que pueda de ti.

Es especialmente duro cuando ya lo han hecho. Ni siquiera te quedan ganas de seguir ofreciendo tu ayuda. Pero desde mi experiencia, como una persona que más de una vez ha dado todo y recibido a cambio reclamos cuando ya no queda nada más, vale la pena volverlo a intentar.


No con la misma gente, porque las personas abusivas apestan. Pero siempre hay alguien que vale la pena y, más aún, alguien que lo necesita.

La experiencia te va a enseñar hasta donde puedes ofrecer tu ayuda. A parte de eso, solo necesitas recordar que un corazón fuerte es el que vuelve a confiar.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Como echarle ganas (cuando estás como zombie).

Ya sea en un lunes por la mañana, cunado estás entregando proyectos a mitad de semana por el gusto de ser #Godínez: todos hemos tenido que arrastrarnos de trabajo en tarea hasta que nos da la hora de salida y podemos pasar a otra cosa.

Porque es una condición común, un estado natural de la vida: no es que mueras en el trabajo, pero tampoco se puede decir que estás viviendo la vida al máximo, en especial cuando es martes o miércoles y te toca trabajar en sábado.

Ese no es el mejor sentimiento de todo el universo, pero es mejor que no cobrar esta quincena. Eso es una motivación poderosa para la mitad de los Godínez que conozco; a la otra mitad los motivan las botellas que se van a comprar el viernes, pero de todas maneras necesitan cobrar.

Pues te voy a dar unos consejos para aprovechar el #ModoZombie sin morir en el intento. A #Chabelo le funcionó.

Primero que nada, recuerda que si no necesitaras dinero para comprar comida y pagar el internet no estarías trabajando. Hay gente que va a la oficina porque le gusta su trabajo, pero ellos están echándole ganas con una sonrisa insoportable en vez de leer mi blog, así que puedo asegurar que tu eres de los que buscan el cheque. Ese es el truco: enfócate en lo que quieres conseguir, y deja que tu cerebro se vaya de vacaciones mientras que tu cuerpo sigue escribiendo el reporte.


La mayoría de los trabajos de oficina no requieren demasiada creatividad.

Pero hay momentos que sí te exigen tu atención. Yo pienso que es más fácil tratar con esas situaciones, porque al menos te diviertes resolviendo el problema. Si estás demasiado cansado, tómate un momento para descansar y utiliza los trucos para hacerlo bien; después solo recuerda que, entre más atención le pongas a tu trabajo, más rápido se va a pasar tu día. Por eso digo que es bueno tener algún reto que resolver: te permiten dejar de ver el reloj por un rato, y eso le ayuda a tu cerebro a enfocarse en otras cosas para que puedas regresar a ver Netflix a tu casa.

Oye, es mejor entrar en #ModoZombi en el hogar.

Para resumir, hay dos maneras de sobrevivir al trabajo cuando lo único que quieres es... Bueno, estar en cualquier otro lugar: puedes hacer las cosas en automático, y eso es genial porque te da tiempo para pensar en tus gatos o el último capítulo de la serie que viste antes de desmayarte. Cuando tu trabajo requiere de tu atención, solo enfócate en resolver las cosas. Si estás demasiado cansado, se vale distraerse e ir por una taza de café: ya sea que te la tomes o te la avientes encima, haz lo que funcione para volver a activarte.

No me canso de decir lo importante que es hacer las cosas que nos gustan, porque a fuerza ni las fiestas nos hacen sentir bien; pero muchas veces necesitamos estudiar más o emborrachar a nuestro jefe todos los días por año y medio para conseguir el ascenso o puesto que de verdad queremos. Por eso es importante saber cómo pasar el tiempo sin torturarte por tener que hacerlo.


Todo lo que tenemos es nuestra atención y nuestro esfuerzo; siempre que sepas enfocarlos para lograr lo que quieres, las cosas van a mejorar. Por lo mientras, recuerda que lo importante es cumplir. El entusiasmo regresará con el fin de semana.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Cómo empezar con el pie derecho.

Bueno mis Godínez, es #Lunes otra vez. Si ya superaste la fase de odiar a todo el universo por tener que despertarte, la fase de luchar contra la gravedad de las sábanas y lograste saludar a toda la oficina sin asesinar a nadie, a eso se le puede llamar un buen inicio de semana.

Y es que un buen inicio es importante para todas las cosas, porque los #Godínez somos supersticiosos: si se descompone la cafetera, pensamos que vamos a tener un mal día. Pero, por otro lado eso no es superstición...

El caso es que a todos nos gusta iniciar las cosas sintiéndonos bien, en especial cuando se trata de una semana de trabajo. Te voy a dar algunos consejos para empezar con optimismo, porque si quisieras hacer todo gruñendo y peleándote con la idea de hacer algo nuevo, no empezarías nada.

En +esta publicación+ hablé de como entrarle al lunes sin miedo: el consejo principal es que, si tienes tiempo para quejarte porque vas a tener que entrar a trabajar, mejor usa ese mismo tiempo para hacer algo divertido. O dormir. Si no tienes nada que hacer en domingo, no te preocupes: siempre puedes dormir.

Pues el mismo principio aplica para todas las cosas. Mira, desde el momento en el que sabes que tienes hacer algo, sea un proyecto o lo que sea, tienes una ventana de tiempo en la que no odias al universo y le reclamas a la vida por ponerte en esa situación. Te recomiendo que aproveches ese instante en el que tu cerebro no se ha dado cuenta de que le encargaron hacer otro reporte, para ponerte a hacerlo sin dramas. Una vez que ya estés trabajando, o en la regadera si lo que necesitas es levantarte a trabajar, tu mente va a estar muy ocupada para quejarse; se dará cuenta unas dos horas después cuando tengas un descanso y a lo mejor se siente estafada, pero puede reclamar todo lo que quiera cuando ya no tengas algo que hacer.




Pero hay veces que no tenemos el lujo de empezar cuando queramos y acabar con las cosas pesadas de una vez; en los proyectos en equipo, o cuando tu "persona favorita" en la oficina te invita a salir y, estando demasiado dormido para pensarlo, le dijiste que sí querías ir con su grupo al antro, vas a tener mucho tiempo para torturarte pensando en lo que vas a tener que hacer por tener una boca más rápida que tu cerebro.

Esta terrible situación es más común de lo que podrías pensar.

Siempre que tengas una de estas fechas programadas, llámese "auditoría el próximo viernes" o "salida de fin de semana planeada por recursos humanos", piensa en la suerte que tienes por no tener que hacerlo el día de hoy. Quiero decir, ni siquiera los fantasmas te pueden asustar si no les haces caso. Solo se quedan volando por ahí, estando deprimidos y esas cosas.

Lo mismo pasa con la terrible sombra de la fiesta de tu oficina: a lo mejor te corren del trabajo si no vas, pero mientras llega la fecha puedes disfrutar la vida. Cuando ya no puedas posponer ese momento y tengas que enfrentarlo, utiliza el primer consejo de hoy: haz las cosas sin dejar tiempo para quejarte.

En resumen, hay dos formas de empezar algo desagradable #ConElPieDerecho: hacerlo tan rápido como puedas, porque entre más pospongas las cosas más te vas a poder torturar y, cuando el inicio no depende de ti, poner tu atención en otra cosa y solo hacerlo cuando llegue la hora.




Porque la verdad es que todas las cosas que nos dan gusto, las empezamos con el pie derecho. Solo nos cuesta trabajo hacer lo que no queremos y, aunque los consejos de hoy funcionan a corto plazo, te recomiendo leer +esta entrada+ para empezar a buscar una solución más permanente.

Recuerda que no existe el destino y, si acaso existiera, dependería de tu actitud y el esfuerzo que pongas en hacer las cosas.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Como sanar tu pasado.

Lo malo de crecer no es que se nos olvide la #Inocencia, igual que a veces olvidamos dónde están las llaves del coche. Más bien, lo hacen a uno mañoso a la mala. Después de varias experiencias negativas (que muchas veces tienen nombre y foto de perfil) ya no quedan ganas de ser el mismo iluso de siempre.

Esto es un problema porque, para poder aprovechar la mayoría de las oportunidades que tenemos para volver a ser felices (que también tienen nombre, pero más bonito) se necesita cierto grado de abandono, de confianza; si no, nos portamos como se comportaron con nosotros y de repente ya estamos lastimando gente sin querer.

No solamente pasa en el amor: cuando queremos empezar un proyecto, encontrar socios o simplemente volver a confiar en una nueva amistad, las experiencias del pasado nos animan a pensar que el mundo está lleno de idiotas, y los que tienen cerebro lo utilizan para el mal.

Es un problema serio.

Por eso es importante saber cómo aprender del pasado sin que estos aprendizajes definan quién eres, o limiten tu capacidad de confiar en la gente que sí vale la pena.

Mi primer consejo para reconocer la diferencia es que, si la persona parece ser un hijo de €&%#, probablemente lo sea. No me refiero a la gente con #tatuajes o perforaciones: eso es un estereotipo sin bases que debe parar. Pero si el tipo tiene tatuajes, perforaciones y está jugando con una navaja... Quiero decir, en el mundo real la gente verdaderamente dañina no es tan evidente, pero todo el tiempo te muestran su carácter con acciones, el tipo de bromas que hacen y los pasatiempos que disfrutan.

No te pido que juzgues a la gente que escucha Death Metal; por supuesto que, si no te gusta ese tipo de música, no tienes que relacionarte con ellos; pero si eres metalero tampoco te recomiendo que te busques un círculo de amigos que escucha reggaetón. 




Verás, todo es cuestión de gustos, hasta que pasamos al mundo acciones.

La gente siempre demuestra qué tipo de personas son. Si te gusta el #ChicoMalo, tengo que avisarte desde ahorita que no tiene detalles que hacen a su personalidad un poco difícil: es un imbécil que te va a gustar hasta que te lastime, y luego te vas a lastimar tu sola por no quererlo ver.

Lo mismo le pasa a los hombres: no estás enamorado de una buena chica que, si tan solo dejara de buscar tipos que le hacen daño, se daría cuenta de lo perfecto que eres tú. A ella le gustan ese tipo de personas, por algo las busca. No es como si no supiera que la van a lastimar. Lamento decírtelo, pero tu eres el mismo tipo de torpe que se busca chicas así.

Qué difícil es aceptar las cosas como son. Pero muchas veces preferimos vivir en una fantasía porque, si lográramos hacerla realidad, entonces pensaríamos bien de nosotros mismos. Es como si buscáramos un ideal en otra persona, y definiéramos nuestro valor por cómo nos ve.

Pero somos valiosos sin importar lo demás.

El otro consejo es que, si ya sabes que hay cocodrilos, no te metas a nadar. Dejando fuera la metáfora, si necesitas dejar atrás tu pasado es porque te han lastimado varias veces, o han traicionado tu confianza. ¡Aprende! No necesitas abrirle tu corazón de par en par al primer par de ojos bonitos que tengan un buen trasero. Tampoco necesitas darle tu chequera al primer zoquete que te ofrezca invertir.




Puedes tomarte las cosas con calma. Da lo que estés dispuesto a arriesgar, y nada más. La gente que te presiona para que des más de lo que puedes, usualmente tiene una agenda... O simplemente son el tipo de persona equivocada para ti.

Sería más fácil verlo si pensaras que vales la pena. Yo pienso que lo vales, que nadie merece la oportunidad de hacerte sufrir.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Cómo sonreír en tiempos difíciles.

Los #Godínez tenemos que levantarnos todos los lunes, sobrevivir los miércoles y aguantar cantidades industriales de alcohol cada viernes. No sé tú, pero yo a eso le llamo vivir una vida difícil.

Por eso tenemos que aprender a sonreír sin importar qué pase. Digo, también podemos amargarnos, pero creo que ya todos estamos cansados de la gente amargada, porque contagian igual que los alegres, pero yo prefiero que me contagien una sonrisa.

Pues te voy a dar un secreto: tu puedes decidir cómo sentirte. Ya lo dijo el #Buda: toda nuestra realidad está definida por nuestros pensamientos. Así que, si piensas que eres una persona feliz y amena, o un amargado hijo de &€%#, en ambos casos tienes la razón.

El doctor Timothy Francis Leary hizo una teoría de la personalidad que definía a las personas de acuerdo con su forma de relacionarse con los demás. Básicamente, le pedía a un grupo de conocidos que respondieran unas preguntas sobre su amigo, y luego le pedía al paciente que contestara el cuestionario sobre sí mismo. La teoría era que si las respuestas eran demasiado diferentes, eso lo definía como un problema mental y lo usaba como la guía para sus terapias.




En otras palabras, no pensaba que la gente estaba rota: más bien se dedicó a buscar las causas de una diferencia de opinión.

Y eso es genial, porque mucha gente piensa que está rota cuando solo tiene opiniones distintas.

Verás, ese es el primer secreto para poder sonreír en cualquier situación: tener una opinión firme, estar completamente convencido, de que el mundo es un lugar feliz. Lo malo es que tenemos muchísima evidencia en contra pero, oye, los seres humanos somos maestros de ignorar la evidencia.

Por ejemplo, no paran de surgir estudios que afirman que estamos en la época más pacífica de toda a historia humana; puede que pienses que estoy bromeando, o que los que hicieron esos estudios son una bola de idiotas, pero te pido que recuerdes que cruzada tras conquista tras guerra de independencia, los seres humanos nos la hemos pasando hablándonos a tiros cuando ya no nos podemos entender.

Quiero decir, al menos las guerras de hoy son por el petróleo. Antes el imperio británico y español cubrieron al mundo de guerra solo porque podían para hacer sus colonias. Hoy tienen que inventarse todo tipo de cosas.

Además, existe otro fenómeno novedoso en la historia de la humanidad: las protestas contra la guerra. ¿Te imaginas a un grupo de hippies protestando en contra de las cruzadas? Incluso esas campañas de protesta en redes sociales son mejores que nada; no por mucho, pero por lo menos se escucha su opinión.

Si mi primer consejo es volverte necio y no admitir que nadie te convenza de que el mundo apesta, mi segunda recomendación es que te pongas a estudiar un doctorado y cobres más dinero. Sé que no suena tan fácil, pero todos los cambios que valen la pena cuestan trabajo. Además, no solo vas a ganar más dinero sino que al estudiar estarás ayudando a que el mundo esté repleto de gente menos bestia. Por eso es importante la educación




¿Qué puedes perder? Tal vez no sea rápido, pero una vez que estás determinado a ser feliz, la depresión se quita con videos de gatos. Ese es todo el secreto: encuentra algo que ames, y búscalo en Youtube.

Porque sonreír por un segundo cuando las cosas se ponen pesadas es fácil; lo difícil es ayudar a que mejoren.


¡Déjanos tus comentakrios, y comoártenos en redes sociales!

lunes, 16 de noviembre de 2015

Cómo disfrutar un puente.

No existe nada mejor en la vida de un Godínez que el día de pago. Quiero decir, el día en sí mismo apesta igual que cualquier otra jornada laboral; pero cuando salgas de trabajar tendrás un cheque reluciente que podrás derrochar en una dotación de alcohol que sirva como terapia hasta la próxima quincena. Y comida. 

Bueno, en segundo lugar entre los días que amamos como #Godínez están los puentes, porque es como si te dijeran que te van a pagar por echar la flojera entre semana.

Quiero decir, puedes quedarte en tu casa, dormir hasta tarde y odiar a tu jefe en horas de trabajo y nadie puede decirte nada. Si el puente cae en lunes, encima se siente como una victoria en esa eterna batalla entre el bien y el mal.

Por eso los puentes parecen ser tan infinitamente importantes y queremos de alguna forma aprovechar nuestro fin de semana largo. Queremos que sea un día lleno de sentido, de significado, en el que aprovechamos para disfrutar todo lo que hemos sufrido un año entero de inicios de semana. Pensamos que el puente tiene que ser especial.

Generalmente, esto se traduce en una borrachera de tres días en vez de la típica fiesta de viernes y sábado. Si ya tienes mis años, usas el viernes para salir de fiesta y te tardas dos días en volver a la vida. Pero, sea como sea, en un #Puente puedes aprovechar para agregarle un día a tu rutina degenerada de fin de semana.




A menos que estés en época de entregar proyectos; si es así, solo mandas todo al diablo y duermes tres días seguidos.

No sé si exista el cielo o no, pero eso a mí me suena como un pedacito de paraíso.

Pues te voy a dar dos consejos para sacarle hasta la última gota de jugo a tu #FinLargo.

Primero que nada, mira  los consejos de esta publicación; los escribí para cuando tienes muy poco tiempo para descansar y estás demasiado molido, pero en un fin de semana largo los puedes usar durante, digamos una hora (no es mucho si piensas que la mitad del ejercicio es escuchar la música que te gusta), para que dos o tres días de descanso te sepan a una semana.

En realidad solo se trata de aprender a concentrarte en vivir el momento. Las filas del banco se sienten tan inhumanamente lentas porque no te concentras en otra cosa más que la espalda del tipo de enfrente, o su trasero si es que es agradable a la vista; eso alarga la sensación del tiempo. Cuando te diviertes, estás tan distraído en cualquier cosa que adores hacer, que ni siquiera notas el tiempo porque no le pones atención.

Por eso es importante tomarte 10 minutos o una hora para enfocarte en ser verdaderamente flojo.

Digo, feliz.

El segundo consejo es que, una vez que estás enfocado en disfrutar tu fin de semana largo, no te preocupes por hacerlo una experiencia inolvidable. Claro, puedes aprovechar para tomar ese viaje a otro estado a ver las pirámides o las momias o a tomar el pulque de pueblo, pero a menos que tengas uno de esos planes pendientes no te preocupes demasiado por hacer de tu puente algo memorable. 




Solo haz lo que harías en un fin de semana normal, y agrégale un día.

Tu rutina funciona; si llevas no sé cuántos años trabajando y todos los sábados te la vives muerto tragando helado y viendo películas, es porque tu cuerpo necesita descansar y está bien: tienes un día más para hacerlo. No lo desperdicies queriendo pasar cada momento haciendo algo que definitivamente eliminará el estrés acumulado de varios meses; eso se llama "vacaciones", y ya llegarán.

Por lo mientras aprovecha para despertarte un lunes sin odiarlo.

Es un privilegio que pocos tenemos.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Cómo limpiarse la mala suerte.

El psicólogo americano Carl Rogers un día despertó en su casa, como suelen hacer las personas, y decidió hacer una revolución en el mundo de la psicología. Esta es una actitud un poco más rara, pero la verdad es que el siglo pasado hubo tantas revoluciones que ya no sé si debería admirarlo, o pensar que los psicólogos deberían dejar de revolucionar tanto y ponerse a ayudar a la gente.

Por supuesto, su enfoque fue tan radical como necesario: el pensaba que los psicólogos deberían escuchar al paciente. Y es radical porque, de verdad, ¿en qué cabeza cabe que un profesional entrenado debería dejarse guiar por una persona que ni siquiera puede ordenar su propia realidad?

El psicoanálisis le pide al terapeuta interpretar a través de sus teorías y experiencia las elaboraciones del paciente; si no saben qué decir, siempre pueden hablar de su mamá. En el análisis de la conducta, si te portas bien tu terapeuta te dará una galletita con la esperanza de que olvides que puedes comprar una caja de galletas en cualquier momento; así te volverás a portar bien para que el terapeuta te siga recompensando.

La corriente humanista de Rogers, en cambio, le pide al terapeuta callarse de una buena vez y escuchar lo que tienes que decir. Porque a veces la gente solo necesita poder hablar. Cuando el paciente se da cuenta de las locuras que está diciendo, le da tanta pena que decide cambiar inmediatamente y se resuelve su problema. Eso pasaría en un mundo feliz, pero la verdad es que ni a los ingenieros que utilizan matemáticas les funciona la teoría el 100% de las veces.




Por eso desarrolló una serie de teorías que explican por qué, cuando no funciona una terapia humanista, es culpa del terapeuta, de la brisa matutina o de #EPN, pero nunca tienen la culpa ni el paciente ni el terapeuta.

Una de las mejores teorías es la de la esfera perceptual. Para no hacerte el cuento largo, dice que si te va mal es porque tienes una piedrita afilada en algún lugar de tu zapato mental; no podemos dividir la consciencia, así que si tu realidad necesita un ajuste en una de las partes obviamente va a afectar al resto.

Si no me crees, pégate en el dedo chiquito del pie e intenta jugar #AngryBirds. Tu pie no tiene nada que ver con la mente, los dedos o el celular, pero si me permites hacer una predicción lo vas a mandar al diablo a los 4 segundos y el que va a acabar enojado eres tu.

Por favor no te pegues en el dedo chiquito del pie. Como el resto de la mente, solo es una metáfora.

El caso es que lo que te pase en tu día, en tu pasado o las tormentas que existen solamente en tu cabeza van a afectar el resto de tu vida porque no somos un rompecabezas: somos humanos. No estamos hechos del cuerpo y la mente: somos cuerpo y mente.

Así podemos explicar de la forma más humanista y menos supersticiosa posible el fenómeno de la mala suerte: no es que el universo conspire en tu contra. Pasa algo mucho más sencillo y es que, más bien, eres un idiota.




Hasta aquí me duró el humanismo, porque es mejor ser más realistas: tómate un segundo para pensar qué te molesta, y un poquito más de tiempo para resolverlo. La mayoría de tus problemas van a soltar soluciones en el momento en que decidas enfrentarlos y, si no es así, siempre puedes pedir ayuda o ponerte borracho.

Porque somos humanos, y el humanismo de Rogers dice que eso está bien. Pero, si te va mal, no le eches la culpa al #Viernes13, porque entonces no puedes hacer nada al respecto.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Cómo descansar mucho en poco tiempo.

Una de las realidades más generales en la vida de todo #Godínez es que, tarde o temprano, te va a llegar un momento en el que tengas más trabajo que una mula en temporada de hambre. Vas a estar de aquí para allá con muy poco tiempo libre y tendrás que elegir entre dormir o entregar tus proyectos.

Y todavía teníamos el descaro de quejarnos por las tareas de la universidad.

Bueno, pues la buena noticia es que siempre vas a tener un momento para relajarte; no digo que un momento muy largo, pero te voy a enseñar a aprovechar esos ratitos libres.

Como dije en esta publicación, para restaurarte como se debe primero tienes que distraerte y luego hacer algo que te haga feliz. Vamos a hablar un poco de neurología marca #Goditeismo para que aprendas cómo hacerlo mejor.

Lo primero que debes saber es que existen diferentes tipos de ondas en tu cerebro. Unas son más rápidas: te sirven para trabajar estar alerta y emocionarte, mientras que otras son más lentas y te sirven básicamente para todo lo demás. Esto nos interesa porque, a menos que lleves tu equipo de escaneo cerebral a la oficina junto con un diplomado en neurofeedback, en realidad no importa que te diga el nombre y frecuencia de cada onda. Solo recuerda: entre más rápidas tus ondas, menos te puedes relajar; entre más lentas sean, tus reacciones no serán tan inmediatas.

Mira, yo no tengo ni doctorado ni diplomado ni nada de eso; pero si quieres saber qué tan rápido está funcionando tu cerebro en un momento determinado, pon música lenta y piensa por un momento si te mata de aburrimiento o te agrada. Luego pon música rápida y date cuenta si acaso te estresa o te parece el ritmo ideal. No necesitas poner Death Metal y cantos tibetanos; puedes utilizar la música que te agrada, pero todos los géneros tienen piezas más movidas y más calmadas.




Así que lo primero tienes que hacer, después de diagnosticar qué tan rápido está funcionando tu cerebro, es bajarle las revoluciones. No intentes calmarte de golpe: ponte a caminar un rato, juega #CandyCrush o lo que sea. En pocas palabras, tómate uno o dos minutos para seguir activo pero rompiendo tu rutina, y enfocándote en llevar un ritmo menor.

Una vez que dejes de sentirte como si el mundo entero estuviera corriendo, es hora de pone la música de meditación. Haz tus ejercicios de yoga, visualiza lo que sea que visualices o, si no crees en esas patrañas, observa tu respiración. Hazlo hasta que la música de meditación te deje de parecer aburrida, y disfrútala por un par de minutos.

Una vez que logras este estado las ondas de tu cerebro permitirán una recuperación más rápida. Haz algo que disfrutes: ver videos o platicar por WhatsApp. Cualquier pequeño placer te va a ayudar mucho en este estado. Incluso puedes comerte un chocolate y preocuparte luego por la dieta. Lo único que importa es que te sientas bien: no te imaginas la cantidad de beneficios, neurológicos y físicos, que tiene el bienestar emocional.

Cuando te sientas mejor cierra la aplicación, video, o tira la envoltura del chocolate y vuelve a agarrar impulso. Pon música rápida, respira más rápidamente por unos 20 segundos, o tal vez estírate como gato y prepárate para volver a trabajar. Recuerda que tienes que volver a subir el ritmo de tus ondas cerebrales, pero hazlo poco a poco. Si esas cosas te funcionan, pon música más activa hasta que te parezca un ritmo normal. Ayuda si te pones a mover la cabeza y cantar a la par, pero recuerda que te vas a ver un poco ridículo.




Sin importar qué cosas específicas decidas hacer, recuerda que lo primero que tienes que hacer es bajar el ritmo. Disfruta un momento de ese estado de paz, y haz algo que te haga sentir mejor, cosas que te causen alegría. Luego, recupera tu estado de alerta poco a poco.

Es tu cerebro, tu ritmo, tu realidad. Tu tienes el control, siempre y cuando decidas tomarlo.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Cómo aceptarte

En la primera entrada del blog dije algo que te puede ahorrar unos cuantos miles de pesos en terapias o cursos de superación personal: no estás roto, ni hay nada mal contigo. Sé que a veces es difícil aceptarlo porque, en primera, la sociedad te pide a gritos que cambies porque quiere venderte una u otra cura para tu personalidad y, en segunda, porque la gente alrededor siempre parece tener ideas diferentes: si te dejas convencer, acabarás pensando que tu forma de ver el mundo está equivocada.

Pero a menos que vayas por ahí golpeando gente o gritando solo porque puedes, tu visión no está equivocada; solo es diferente.

Quiero decir, hay algunos verdaderos hijos de vecina que solo abusan del cuidadoso espacio que la sociedad les da cuando van gruñendo por la vida. Saben que, si le gritan a la gente, les van a dar algo parecido al respeto mientras encuentran la oportunidad para dejarlos gritando solos. Por eso son irrespetuosos y encima se ofenden cuando no les haces caso.




Y tiene que ver con mi primer consejo: aprende a reconocer cuándo tienes una mala actitud. La técnica es fácil: si ves que llega un tipo sonriendo, hablas con él y de repente están discutiendo, probablemente el gruñón eres tu. Hay dos cosas que puedes hacer en esta situación: tómate un momento para relajarte, digamos una media hora cuando salgas a comer, pero dedícale tiempo a bajar el estrés, porque nadie puede ser amable cuando se siente tiene que entregar diez mil reportes para ayer.

Si no tienes que entregar nada y de todas formas te sientes presionado por la gente alrededor, bueno, es tiempo de cambiar de ambiente. Sé que a veces es difícil, en especial cuando se trata de un grupo que has frecuentado por muchos años, pero si ahora solo te hacen enojar o sentir mal contigo, o siempre ha sido así pero ya te salió el amor propio, pues no hay de otra: tienes que cambiar de rumbos.

En cambio, puede pasar que discutas con gente alegre, habladora, callada, sociable y tímida. Entonces te recomiendo mirar tu propia actitud, porque si todo mundo te causa conflicto, puede ser que tú seas una persona conflictiva. Y no digo que esté mal, pero la gente podría empezar a evitarte. Por eso de que a nadie le gusta convivir con un gruñón; ¡somos #Godínez! Recuerda que cada quien tiene sus propios problemas, como para esperar que te den un trato especial por los tuyos.





Sé muy bien que eso no es una actitud tan #AmorYPaz como sugería el principio de la publicación; pero precisamente por eso es difícil aceptarse. Si eres gruñón, tienes que decidir si prefieres dejar de enojarte por todo o dejar de estar solo: decídelo honestamente. No tienes que cambiar, pero por lo menos puedes aprender a ser un hijo de &€%# sarcástico: la gente ama a los sarcásticos, siempre y cuando le avienten veneno a alguien más.

Quiero decir, todos estamos luchando por ser felices. Mi recomendación es luchar al lado de la gente que te hace sonreír naturalmente, porque eso de tener que pelear por ser aceptado está del carajo.



Si recuerdas, en la primera publicación prometía hacer un viaje por las corrientes históricas de la meditación, psicología, religión, etc para aprender a enfrentar el reto más grande de todos: aceptarnos como somos, sin juicios, sin pensar que estamos rotos, porque la,sociedad parece empeñada en hacernos sentir así. Bueno, no se si te has dado cuenta, pero todas mis publicaciones tienen que ver con el budismo, el hinduísmo, las corrientes humanista y conductual de la psicología, etc. A lo mejor no es tan obvio porque solo esta publicación tiene un nombre que hace referencia al budismo, pero no te vas a llevar tu estatua de Sri Ganesh a la oficina, así que me parece mejor enfocar este blog a resolver problemas de la vida cotidiana.

Si de todas formas te sientes un poco robado y te gustaría aprender de estos temas en un lenguaje que, de hecho, tiene que ver con ellos, por favor revisa mi nuevo blog: Alquimia Cognitiva, en donde trataré de explicarte trucos para utilizar tu sistema nervioso o, como decían los antiguos, conectar con el espíritu.