miércoles, 30 de marzo de 2016

La rueda del karma Godínez.

En este mundo hay dos tipos de personas: los que valen la pena, y los que vale la pena evitar. Ya dije en la publicación pasada que todo mundo tiene cosas buenas y cosas malas. El secreto para elegir tus amistades, en primer lugar, es aprender a estar solo. Pero en segundo lugar es decidir a quiénes vale la pena aguantarle sus dramas.

Debe haber dos o tres personas en tu mundo que te hacen más feliz de lo que te causan problemas. Y seguramente las encontraste después de muchas decepciones, porque todo mundo nos hace alguna ching&#$@ en un punto de su vida. Bueno, tarde o temprano la gente demuestra si andarse pasando de listo es costumbre, o solo un mal momento que vale la pena soportar.

La cosa es que muchas veces no nos damos cuenta de que nosotros mismos somos seres dramáticos. Nos gusta el sarcasmo, los memes, y nos tomamos nuestra versión de las cosas demasiado en serio. Por eso es mucho más fácil recordar las decepciones que hemos sufrido, que los momentos en los que nosotros hemos decepcionado a los demás. En especial cuando pensamos que tenemos razón.

Lo malo de pensar que tienes razón, es que usualmente te hace ignorar el punto de vista de los demás. Seguro tienes tus argumentos, y cuando te hacen notar una falla pones de frente todas tus justificaciones. Tristemente, eso no logra nada más que satisfacer a tu ego y decir: "tenía razón", que generalmente se traduce como: "gané el argumento". No pienses que es lo mismo, porque la gente puede ser una hija de &@ta muy bien justificada y, si solo quieres convencer a los demás, generalmente acabas por evitar el observarte a ti mismo, creyéndote tus propios pretextos.

Esto se llama la rueda del karma #Godínez (y sí, efectivamente, se llama así porque yo le acabo de poner el nombre): a veces somos el tipo de persona que tiene argumentos muy buenos para ser una molestia en la vida de los demás, y a veces otras personas tienen argumentos muy buenos para estropearnos el día.


Ojalá hubiera un tipo de #Budismo que nos permitiera trascender este ciclo inevitable de gente que siempre piensa que tiene la razón; algo así como darle por su lado a cada persona, sin sacrificar tus propias posturas. 

Sería genial, pero las cosas no son tan sencillas.

Si queremos mantener una posición impasible, entonces vamos a pasar por encima de muchas personas que tal vez nos conviene escuchar de vez en cuando. Puede que sus argumentos no sean buenos, pero sus sentimientos son verdaderos; tenemos que aprender a validarlos, porque muchas veces no los saben expresar.

Por otro lado, también es necesario aprender a no dejarnos convencer por cualquier idiota que argumenta cuando se siente agredido, grita cuando se le acaban los argumentos, y se ofende cuando todo lo demás falla. 

El mundo es un lugar complicado. A veces no podemos dialogar con una persona, porque no están dispuestos a hacerlo; aunque no es ideal, llega a pasar. Pero también está bien que la gente sea así; no nos pagan por llevarnos bien con todos, y si no nos gusta una persona, simplemente nos podemos alejar. 


Recuerda que la persona más importante en este universo eres tú mismo. Eres genial, ¿recuerdas? Cuídate primero a ti, y escoge a la gente que te rodea pensando en lo bien que te hacen sentir.

Así es como puedes trascender la rueda del #Karma Godínez: equivocándote mucho, pero aprendiendo. Rodeándote de la gente que te hace sentir como si valieras la pena, porque lo vales. Entonces la rueda deja de regresar a patearte el trasero cuando te pasas con alguien; ellos lo entienden, y tú mismo los puedes entender si hoy no te supieron tratar bien.

lunes, 28 de marzo de 2016

La gente que vale la pena...

Solamente existen dos tipos de personas: los hijos de &@€#, y los hijos de &@€# que valen la pena. Todo mundo te va a decepcionar... Bueno, no es cierto, pero todo mundo podría; nadie puede cumplir las expectativas de todos sus semejantes porque, como dije, somos unos hijos de &@€#.

Y es que le ponemos a la gente el peso de nuestra perspectiva. Tomamos una primera impresión, o tal vez nos formamos una idea de cómo es la gente a través de muchas experiencias, pero al final de cuentas pensamos que conocemos a los demás. Es entonces cuando podemos entrar más o menos en confianza; incluso aquellas personas que son sociables aunque no conozcan, pueden ser así porque tienen una idea de los demás: piensan que la mayoría de las personas son naturalmente buenas. Con algo de suerte, no van a tener que soportar una decepción.

Pero a final de cuentas, si eres un tipo confiado, no se lo debes a la suerte. Seguramente has tenido malos ratos causados por tu exceso de confianza, y aún así decidiste volver a actuar igual. Dicen en #Matrix que la verdadera prueba de una decisión es tomarla de nuevo, y me parece que por esa regla viven los que eligen volver a confiar.

Este principio aplica para todas las cosas. Quiero decir, para todas. Pero se vuelve especialmente importante cuando hablamos de las personas. No todos quieren hacerte daño, aunque muchas veces pareciera que no les importa si lo hacen o no.

La verdad es que la mayoría de los seres humanos somos decentes. Lo malo es que la vida nos enseña a mostrar primero nuestro lado con garra y colmillo; tienes que agarrar un poco de confianza para mostrarle a la gente el otro lado de tu ser.

Y es que creo que todos tenemos (por lo menos) dos lados, así que no te preocupes si juzgas mal a una persona. A lo mejor no te equivocaste, pero en un momento de tu vida conociste su lado menos amable.

No por eso digo que le debas dar otras mil cuatrocientas oportunidades. La gente te enseña el lado que quiere, y está bien que recuerdes eso para que no vayas por la vida intentando arreglar a las personas. Solo te recuerdo que no todos somos malos, ni somos malos todo el tiempo.

Escuché hace mucho que todos tenemos una máscara... Bueno, si eso fuera cierto, el mundo sería un carnaval; pero es, más bien, como una caja de chocolates: nunca sabes a quién te vas a comer mientras ves una película.

Espera, ¿qué?


Me refiero a que tienes que probar a la gente, y puedes entender eso con el doble sentido que quieras, porque sé que todos aquí tenemos la mente pura y nadie sabe de lo que estoy hablando. La cosa es que nunca vas a saber si alguien es bueno o malo si no te das la oportunidad de conocerlo. 

A eso se le llama una "persona". 

Una "persona" es alguien a quien todavía no le quitas la máscara, o no te ha permitido ver lo que hay debajo. Hay quienes no van a dejarte dar un vistazo porque no les gusta descubrirse, y te recomiendo que no insistas; si intentas sacar a la fuerza el lado "verdadero" de las personas, generalmente lo haces más por ti que por ellos. Lo más probable es que ya te lo hayan mostrado, pero no quieres creer que puedan ser tan cabrones.

Bueno, cada quién... La cosa es que no acabamos de conocer a la gente.

Mira, hace una semana probé el licuado de mamey. Odio esa fruta, pero ya estaba comprada, así que dije: ¿qué diablos? Me gustó mucho.

Llevo 28 años conociéndome, y me acabo de enterar de que me gusta el licuado de mamey. En primer lugar, si ya no puedes sorprenderte a ti mismo debes cambiar algo de forma urgente, porque la mayor aventura de este universo no está afuera. Conocer el universo que habita dentro de tu piel puede tomarte una vida, o varias si te gusta el credo #Budista. No sé; si dices que ya te conoces de forma completa,  más bien deberías dejar de ignorar las partes más interesantes de tu persona.

Bueno, si jamás acabamos el viaje hacia adentro, mucho menos vamos a acabar completamente la aventura de conocer a otro ser humano. ¡Somos inmensos! Inmensos y geniales. Y temibles. Y graciosos. La mayoría de nosotros también somos unos pervertidos, pero nos da pena decirlo, así que tal vez quieras esperar antes de invitar a la gente a una sesión de #NetflixAndChill.

El universo está lleno de sorpresas, pero creo que no vas a encontrar una mejor que el mundo misterioso que esconde la gente detrás de una expresión bien practicada.


No me importa quién seas, te vas a llevar bien con algunas personas y con otras no. De hecho, te vas a llevar bien con algunas personas una parte del tiempo, y te vas a llevar mal con los mismos en otros momentos.

La vida es drama. Los que intentan convencernos de que no es cierto, venden cursos de superación personal.

En serio, decide quién vale la pena. Es más: decide cuándo lo valen. Todos tenemos la necesidad de alejarnos de la gente, y no vale la pena perder una amistad hermosa por no querer aceptarlo.

Darse,cuenta de esto, como todo, es un proceso. Pero, por el momento recuerda que a veces necesitas estar solo; en esos momentos, está bien decir: "Ahorita no joven. Lo quiero, pero le voy a soltar un pu&€@".

Ni modo.

viernes, 11 de marzo de 2016

Cómo volver a enamorarte.

Si estás en edad como para que ya no te guste Justin Bieber, seguro te han roto el corazón algunas veces, y por lo menos una te hizo pensar que envejecer viviendo únicamente con tus #Gatos no era tan mala idea.

Bueno, no lo es; pero piensa por un momento que si tienes pareja puedes convencerla de que pague la comida, y gastarte todo tu sueldo en #Chocolate. Ser Godínez tiene sus ventajas, pero ser #Godinez con amorsss pues tiene más.

Por eso te recomiendo que le des una oportunidad al amor. Eso quiere decir que, tarde o temprano, vas a tener que darle esa oportunidad a la gente, porque nadie se puede enamorar del amor... A menos que quieras protagonizar el show de 40 with gatos. Sigue siendo mejor que 16 and pregnant, pero aquí no voy a juzgar a nadie. 

Para eso está la sección de comentarios, así que siéntanse libres de vivorear.

El caso es que tarde o temprano tienes que convertir esa ilusión que se refleja en tus ojitos brillosos de encontrar el amor, en la decisión de encontrar una persona a quién amar.

Y no puede ser cualquier pen€&@.

Es decir, si eres #Godinez, pues ya estás cubriendo cuando menos algunos de tus gastos. Además, si te identificaste cuando hablé de las decepciones amorosas, seguro que ya sabes estar solo. Así que para dejar que alguien te mueva el tapete, ese alguien tendrá que ser un pen€&@ excelente.

Eso queremos pensar, pero la verdad es que la misma actitud nos tiene solitos, compartiendo fotos en el face que dicen "para qué quiero el amor si tengo #Tacos", y odiando la vida cada que un día feriado nos recuerda que no tenemos con quién pasarlo abrazaditos.


En primer lugar, no siempre está bien buscar a una persona con quién compartir el resto de tu vida. Ese tipo de gente solo se encuentra en la #Friendzone, y vaya que necesitas estar desesperado si vas a visitar es elugar inhóspito para encontrar pareja.

Pienso que la mejor decisión que puedes tomar en la vida es casarte con tu mejor amigo, o amiga, depende para qué lado te guste batear. Quiero decir, si ya comparten todo, pos compartan la cama.

Aunque también es cierto, y lo repito hasta el cansancio: no me gusta decirle a la gente cómo vivir. Me gusta compartir lo que me ha funcionado, y vivir buscando el amor verdadero ha sido al mismo tiempo la experiencia más dolorosa y más gratificante del universo. La mayor parte del tiempo ha sido dolorosa, así que te recomiendo buscar de vez en cuando el amor convincente, que no es lo mismo que el verdadero, pero te mantiene bien acompañado los domingos por la tarde.

Y los #Viernes por la noche, si sabes a lo que me refiero. #GuiñoGuiño.

Tenemos que darnos cuenta de que el amor se construye momento a momento, así que lo mejor es darte la oportunidad de tener momentos bonitos y ver hasta dónde llegan las cosas.

Supongo que esa es una manera de ver al mundo; pero hay gente como yo que somos exigentes.

Para los románticos incurables, lo primero que te voy a recomendar es que aprendas a estar solo, porque (te lo digo por experiencia) nos cuesta mucho trabajo. Si aprendes a hacerlo, ya no vas a tener que darle el alma a cada par de ojos bonitos (o #Bollos suculentos, que para ser honestos es lo que luego nos anda enamorando) que veas pasar.

Es importante que decidas estar con alguien porque quieres, y no porque ni siquiera tú mismo te aguantas, así que necesitas compartir la tarea.

Si logras eso, probablemente ni siquiera vas a clavarte tanto en conseguir una relación.


La próxima semana hablaré acerca de cómo estar solo, y estar bien. Hoy solo déjame recomendarte que te quieras a ti mismo, y te arriesgues a bajar las defensas por alguien que te quiera por lo menos tanto como lo haces tú.

Ese es todo el secreto para volver a enamorarte: aprender de tus errores, aprender a estar solo, y aprender a darte cuenta de cuándo te tratan como tú tratabas a la gente que dejaste en la Friendzone, porque no vale la pena dejarse.

Como seres humanos, aprendemos por la experiencia. Pero eso no quiere decir que podamos predecir el futuro.

Recuerda que dada experiencia es nueva, y toda la gente es cabrona. Así que solo decide por quién vale la pena aguantar dramas; pero no te dejes necesitarlos, porque así nos saboteamos solitos.

Y por cierto, si quieres vivorear presumir o compartirnos algo, ¡déjanos un comentario!

miércoles, 9 de marzo de 2016

La necesidad es un pésimo cupido.

Mira, lo entiendo: quieres enamorarte y todo eso. Pero, ¿no será que estas intentando tapar algo que te falta adentro? Intentar enamorarte para arreglar un problema tuyo es como querer tapar el pozo donde se cayó el chamaco, poniéndole zapatos de concreto.

Lo malo del amor es que no se trata de una cosa que podemos simplemente experimentar, publicarlo en el Face, y €&@€gue su mami: pretender que se vaya solo como coche sin frenos en bajada.

No podemos hacer eso, porque el amor tiene frenos bien efectivos.

En primer lugar, es cosa de dos. Si tienes un crush que adoras y no te hace caso, eso no es amor: se llama ser un stalker y alguien debería enseñarnos de una vez por todas que no es romántico. En especial si luego te vas a quejar por estar en la #Friendzone.

Pero también aplica cuando ya estás en una relación; no puedes quejarte si eres tú quien pone todo el esfuerzo. Quiero decir, sí puedes, pero es tonto. Cuando la gente demuestra que no está dispuesta a dar más, entonces tú siempre tienes la oportunidad de terminar las cosas.

El amor es honesto: si la gente no da más, es porque no quiere.

Y también se dan problemas del otro lado de la moneda. Muchas veces la gente solo quiere estar con alguien porque no soporta estar solo; la parte mala es que le piden a otras personas que los aguanten.

Esas relaciones suelen acabar con una de las partes muy lastimadas.


Porque amar a una persona significa hacerte vulnerable. La gente rota muchas veces no quiere sanar, sino que se conforma con saber que otros comparten su dolor, y está bien si ese es el contrato desde el principio. Pero la mayoría de las veces solo bajamos las defensas para ver lo que se siente dejar entrar a otro ser humano una vez más, como si quisiéramos probar que todavía podemos.

Así nos rompen. Así no podemos ayudar a nadie más, porque no se puede sanar a una persona si nosotros mismos estamos rotos.

Ojalá que la vida fuera diferente, y pudiéramos estar seguros de que, cuando decidimos darle una oportunidad a la gente, nos van a corresponder. Pero no es así; por eso tenemos que estar seguros de que nosotros mismos estamos bien antes de empezar una relación. Nadie sabe lo que va a pasar, ni conocemos realmente a las personas antes de abrirles las puertas. No sabemos quién nos puede lastimar, o quién va a dar todo por sanarnos y va a salir lastimado.

Si aceptas entrar en una relación, será mejor que estés listo para darlo todo, y recibirlo todo, porque nunca sabes cuándo te va a tocar alguien que sí vale la pena, o cuando algo casual puede salirse de control y volverse real. Demasiado real.

Como regla general, lo mejor es estar listo para todo. El amor es como la guerra, con la única diferencia de que no hay posibilidad de salir vivo si el amor se acaba.


En fin, no empieces algo que estés dispuesto a terminar; sí, me leíste bien. Si te da igual que siga o termine, lo mejor es dejarlo como algo casual. 

Porque la única forma de lograr el #Amor verdadero es luchando hasta la tumba. Nadie te lo va a regalar. Tienes que ganártelo, solucionando un problema a la vez.

lunes, 7 de marzo de 2016

El amor en los tiempos Godínez.

Si me considero afortunado por algo, es por haber aprendido tantos puntos de vista a través de mi vida. Empecé estudiando #Zen a los 13 años; a los 16 entré a la carrera de psicología, que rechazaba el misticismo occidental. Más o menos a los 18 o 19 estudié programación neurolingüística, que se burlaba de los psicólogos. Ahora estoy estudiando psicología nuevamente; no preguntes, solo diré que por algo tengo la filosofía de que nunca es tarde para estudiar. Pues en esa escuela ridiculizaban a la PNL, al misticismo, y a las otras escuelas de psicología.

Ahora mis profesores dicen que el enfoque que empecé a aprender es frío y superficial. Estoy en un tipo de crisis donde, en cada nueva etapa de mi vida, conozco gente que me intenta convencer de que todo lo aprendido hasta la fecha es anticuado, supersticioso, poco efectivo, o de alguna forma está mal.

Y eso me encanta porque me fuerza a cambiar mi perspectiva año con año; a seguir aprendiendo cosas nuevas y no estancarme en una verdad cómoda. Esto de por sí es una buena metáfora para el amor, pero déjame seguir explicando, porque no todo es miel sobre hojuelas. 

También hay una parte mala en todo este revoltijo de filosofías. El principal problema es que todos piensan que su modelo, su teoría o su escuela está bien, es lo correcto, y los demás necesitan ser corregidos.

Esto es natural; la gente se tarda años en aprender una visión del mundo como par andar por la calle aceptando opiniones. Yo no he tenido este lujo porque siempre que me enseñan algo nuevo, me hacen un examen al final. Sin embargo, gracias a eso la vida me ha demostrado que todo mundo tiene un poquito de razón, y está un poquito equivocado.

Esa es una frase de Robert Anton Wilson, el inventor de la prueba del zoquete cósmico. 

La prueba del zoquete cósmico consiste en preguntarte a ti mismo cuántas veces actúas como un irremediable zoquete de proporciones cósmicas. Entre más te des cuenta de que lo estás haciendo, te "des-zoquetizas" un poquito, ese día. Si eres como #Trump, seguro piensas que siempre tienes razón y eres el zoquete más cósmico del universo.


Pero en esta entrada quería hablar del amor.

En primer lugar, déjame recomendarte que pienses muy bien con quién quieres estar, porque muchas veces tenemos un gusto de la chin@#%@. 

Voy a hablar un poco más al respecto la próxima publicación, pero por lo pronto ten en cuenta que, si estás bien tú solo, no busques a una persona que te hace añorar la soledad. Y si no estás bien solo, no m... Primero enfócate en arreglar tu vida, antes de ir a tirársela encima a alguien más.

Déjame decirte una cosa: el amor es mil veces más difícil que tener que acostumbrarme a llamar "patrañas" e "ilusiones" a todas mis diferentes escuelas. Es más difícil que aprender a darte cuenta que todos somos zoquetes, y nos volvemos un poquito menos si tan solo aceptamos que no siempre tenemos razón. El #Amor es, de hecho, una combinación de estas cosas.

Porque todo mundo sabe que las mujeres nunca pierden un argumento. Si se apen&@€#, entonces empatan; pero nunca pierden.

Pero díganme si eso está bien. La mayoría de las personas que empezamos un argumento con alguien que nos importa, es por una estupidez que tiene un asunto muy serio de fondo. Si solamente nos dedicamos a desarmar un argumento, hacemos sentir a la otra persona como si ignoráramos la razón que tiene detrás de sus quejas.

Tenemos que aprender a darnos cuenta de que a veces somos zoquetes de proporciones cósmicas, y aceptar que, aunque tengamos razón en un argumento, no por eso estamos haciendo las cosas bien.


Más que eso, es necesario darse cuenta de que las cosas cambian. La persona de quien te enamoraste no va a ser la misma en 10 años o 10 meses, porque la gente cambia todo el tiempo. Si piensas que tú no cambias, o que tu pareja no va a cambiar, es hora de hacer la prueba del zoquete cósmico.

En este universo todo está en constante movimiento. Como con las estrellas y los planetas, a veces pensamos que nuestra vida no se mueve por estar demasiado cerca.

Pero cada día es una aventura nueva. El amor en los tiempos #Godínez no es encontrar a la persona con la que quieres pasar el resto de tu vida, sino estar dispuesto a amar a la misma persona a través de mil reencarnaciones. Esto es una metáfora. La gente es la misma, pero cambia todos los días.

viernes, 4 de marzo de 2016

Cómo dejar de hacerte pen€&@

La vida tiene dos partes: lo que nos pasa, y lo que interpretamos. La primera parte es lo que podríamos llamar "Realidad Profunda"; este nivel de la existencia, la verdad, a nadie le importa, porque como personas con un cerebro que está más o menos podrido por tanta @&#%#$ novela de telerrisa que nos hacen ver a la hora de la comida, solo podemos reaccionar a los fragmentos que se filtran entre drama y drama.

#MalditaLisiada. No te hagas, sabes de lo que estoy hablando. Todos morimos de risa en algún momento por esa famosa escena; lo que da miedo es que mucha gente si se la tomó en serio, y te podría apostar que tienes una tía que lloró por el final de esa novela.

Esto es lo que define la realidad de los #Godinez: las cosas que nos tomamos en serio. 

También definen la realidad de la gente que escucha reggaetón pero, como ya dije, a nadie le importan. 

Por ejemplo, la mayoría de las personas tienen una u otra afiliación religiosa, política o de fútbol. Es de mala educación hablar acerca de estas cosas, así que naturalmente es mi obligación hacerlo, pero no lo haré hoy. Solo diré que piensan de forma muy diferente de la porción de la humanidad que no le importan esos asuntos. Menos de la religión, porque todos somos ateos hasta nos toca un camionero que se cree #VinDiesel.

Pero si quieres conocer a una persona, solo date cuenta de las cosas que no le dan risa. Lo que se vuelve importante para nosotros acaba por definir, un tanto más o un cuánto menos, el camino de nuestras vidas. Esto lo sé porque, cuando le preguntas a la gente qué quiere en su vida, casi nunca te responden "ser feliz". Te dicen que quieren coches, dinero, o que gane su equipo de fútbol. Y piensan que eso les va a dar la felicidad; luego lo consiguen y se quejan de la @€inga que tuvieron que pasar para lograrlo.

Bueno, no hace falta decir que "por eso estamos como estamos", pero pues ya lo dije. Si no te molesta, iré a odiar mi vida tragando helado por andar cayendo en clichés.


Ojalá que la gente fuera tan honesta como mis chistes malos, porque entonces se darían cuenta de que rara vez intentan algo nuevo y, cuando lo hacen, si les va mal piensan que no sirven para eso y se van a odiar su vida y tragar helado. O #Alcohol. Es lo bueno de ser Godínez: como adulto (ir)responsable, puedes dejar atrás las actitudes infantiles y combatir tu sufrimiento con alcohol.

La cosa es que los seres humanos tenemos un montón de creencias que definen la forma en la que interpretamos la vida. Nuestras interpretaciones son lo que nos hace odiar los lunes, al árbitro del partido y a la perra desgraciada que no soportas en tu oficina. En especial cuando come lo que quiere y está flaca. Eso es un crimen contra la humanidad.

Creo que debería ir al punto.

No, mejor no. ¿Para qué? Si quisieras cambiar, ya lo hubieras hecho. Pero la verdad es que la mayoría de nosotros conocemos el camino para transformarnos: lo miramos detenidamente por dos segundos (y medio, si eres una persona de voluntad implacable), luego nos damos cuenta de que no estamos tan mal y se nos pasa.

Porque cambiar cuesta mucho trabajo. La verdad es que no queremos esforzarnos tanto; nos gustaría que las cosas cambiaran, que cambiara nuestra situación, o transformarnos a nosotros mismos, pero ¿quién tiene tiempo para eso? Estúpida y sensual autorreproducción del youtube: ¡no te deja hacer nada!

Lo mejor que podemos hacer en este mundo es aceptarnos así tal cual, como somos.

Si piensas que eso es una tontería, eres el tipo de persona para el que está hecho mi blog: la mayoría de nosotros queremos cambiar, pero es porque nunca nos han dicho que, después de todo, no estamos tan mal. Somos cínicos y nos burlamos de la gente que da todo su esfuerzo por parecerse al comercial de calzones que más les agrade, a la modelo de la revista que usa más photoshop que suplementos de dieta, o al imbécil que da cursos de superación personal y sonríe todo el tiempo porque de eso vive.

Oye, si a mí me pagaran tanto dinero por decirle a la gente qué hacer, también estaría sonriendo. Pero me dedico a decirle a la gente que así están bien; eso no deja tanto dinero.

Si piensas que debes cambiar algo, lo primero que tienes que hacer es aceptarte. Esfuérzate todo lo que quieras, pero primero mírate al espejo con el mismo amor que #DiCaprio está mirando su #Oscar justo ahora; el tren del mame no morirá jamás.


Y una vez que te aceptes como eres, haz las cosas por gusto. Si quieres hacer ejercicio, hazlo por ti; no por dejar de odiar una imagen.

La técnica es aprender a ignorar todo lo que contradice al amor propio, sean las opiniones de tus amigos, los estándares de la sociedad, o la basura que te dices a ti mismo para sentirte culpable. Después de eso, haz una lista de 5 cosas que te guste hacer, y practícalas todos los días.

Me gustaría tener un consejo que suene mejor, o por lo menos más caro, pero la vida es simple; si todos los días haces algo que te haga feliz, entonces vas a ser feliz todos los días. Pero a lo mejor lo tuyo es ver videos de gatos. #NoMames. ¿Quién te dijo que eso estaba mal?

miércoles, 2 de marzo de 2016

Todo depende del cristal con el que... matamos al cliché.

Creo que no existe una sola persona en este universo que no haya escuchado el famoso dicho de "todo depende del cristal con que se mira" o alguna de sus variantes.

De cierta forma el dicho es muy cierto, porque si miras a la realidad desde el fondo de un tarro de cerveza se ve mucho más divertido; pero de cierta forma también es una cosa inútil porque no podemos estar borrachos todo el día. Si tuviéramos el dinero para hacerlo, no seríamos #Godinez.

Y si utilizo un poquito el ridículo en esta metáfora es porque a la gente nos dicen todo tipo de cosas que suenan bonitas pero no podemos aplicar. Claro que las cosas dependen del metafórico cristal con el que te las tomas. Pero, ¿y qué? No es como si despertáramos todos los días y dijéramos: "ok, hora de ir a trabajar. Tengo la elección de odiarlo, disfrutarlo, o aplicar el #Starbucks2x1. ¿Qué haré?"

Simplemente nos acostumbramos a sentirnos de cierta manera, y se nos olvida que podemos elegir. Es decir, no se nos olvida porque la mayoría de nosotros ni siquiera lo sabíamos, pero si podemos escoger cómo queremos sentirnos, alguien en la escuela debió compartirlo.


Lo malo es que no es tan simple como decir: "ok sentimientos, el día de hoy quiero que se comporten así". Es una habilidad que se consigue poco a poco; la meditación es una de las mejores técnicas para desarrollarla, pero la mayoría de nosotros nos perdemos en la forma y pensamos que meditar es hacer todo tipo de posturas. Pero lo que importa no es la pose: es la experiencia que obtienes cuando te liberas de toda la tensión, un hueso tronado a la vez.

Esto es verdaderamente trascendental porque los seres humanos pensamos que deberíamos ser felices si nos pasa algo bueno, y cuando nos pasan cosas tristes no tenemos más opción que llorar. Pero la realidad no tiene nada que ver con la forma de interpretarla; si no me crees, pregúntale a los fanáticos de esos equipos de fútbol que llevan medio siglo sin ganar un campeonato.

Voy a fingir que no dije eso para evitar un linchamiento, pero la cosa es que lo seres humanos somos capaces de ignorar un montón de evidencia, siempre y cuando la interpretación final nos convenga.

Ese es todo el secreto para ser irritantemente feliz: una de esas personas que ven el mundo arder y lo utilizan como fogata para comer bombones.


En resumen, aprender a ver el mundo de forma diferente tiene truco: lo más es saber que puedes hacerlo, porque nadie mas que tú decide lo que piensas acerca de la realidad.

Por el momento recuerda que la vida tiene sus altas y sus bajas, pero el cerebro funciona desde que naces hasta que te enamoras: si lo sabes utilizar, no tienes por qué aguantar sus berrinches.


La próxima semana vamos a ver un par de técnicas concretas para cambiar tu forma de ver el mundo, si te parece un poco deprimente, o para mantener el entusiasmo cuando las cosas dejan de ir bien. Todo tiene que ver con la consciencia, el condicionamiento y el canal correcto de Youtube. ¡Ánimo!