lunes, 21 de diciembre de 2015

¡Vacaciones en Goditeísmo!

La realidad #Godinez es que uno no descansa del trabajo: solo se va a estresar a su casita por una o dos semanas. Aquí en Goditeísmo seguiremos publicando, pero aprovechando que vienen vacaciones, época de #Fiestas y #Navidad (y seguramente tienes algo mejor que hacer) las siguientes entradas serán videos gracioso y curiosidades que encuentre por la red. Estaremos de vuelta a partir del lunes 11 de enero, así que, si quieres pasar un buen rato de ocio, acompáñanos los días lunes, miércoles y viernes para encontrar ligas y videos. Si quieres pasar un muy buen rato de ocio, espéranos el 11 de enero y estaremos de vuelta con nuevos artículos.

¡Gracias por seguir el blog! Te dejo con algunas de nuestras publicaciones favoritas.

Una de las más visitadas y votadas por la audiencia, esta publicación habla de los que ya no está con nosotros, y la actitud del mexicano: sonreír frente a la adversidad. "Como recordar", porque estas fechas son un buen momento para acordarnos de la gente que ha sabido tocarnos el corazón, y hacerlo con alegría.

Mira, la mejor manera de ser feliz es sentirte bien y compartirlo. La #Felicidad es algo muy personal, pero los buenos sentimientos no: esos te los ganas. "Cómo ser más carismático" te enseña algunos consejos para sentirte bien contigo, y hacer sentir mejor a los demás.

¡Lo mejor al final! Quiero decir, es mi publicación favorita, la más visitada, y la que me inspiró a escribir mi otro blog. "La iluminación es una enfermedad mental" nos habla de la identidad, la #Espiritualidad con religión y sin ella, y tiene mi primer meme. Ojalá te guste. ¡Qué nostalgia!

viernes, 18 de diciembre de 2015

Cómo trabajar sin estrés.

En un texto, el título es sumamente importante. Por ejemplo, pude haber nombrado a esta publicación: "Cómo empezar a trabajar sin tener que hacerlo presionándote, y mantener el ritmo sin recurrir al estrés": después de todo, de eso voy a hablar. Pero "cómo trabajar sin estrés" me pareció más sencillito y carismático porque, sin importar quién seas, el trabajo es una fuente de estrés. Más aún cuando la comida de una quincena depende de tu sueldo.

La verdad es que la mayoría de nosotros no estamos trabajando porque amamos despertarnos temprano cada lunes. Lo que nos encanta, más bien, es la hora de salida del #Viernes. Quiero decir, puede ser que haya personas que de verdad adoran su trabajo, pero incluso ellos detestan los lunes por la mañana. Y es que hacer algo por obligación, aunque ese algo te guste, es la mejor manera de convertir la actividad en un martirio.

Esto tiene que ver con la forma en la que nos motivamos. La psicología reconoce dos fuentes de motivación: la que viene desde adentro, o motivación interna, y la que viene desde afuera o externa. Bueno, esas son básicamente todas las opciones, porque no puede existir una motivación que venga de en medio. 

Pero dejando de lado la genialidad que muestran los psicólogos para nombrar sus teorías, básicamente quiere decir que te están haciendo trabajar, o que haces las cosas por gusto. Y, de nuevo, no hay término medio.

Si eres de las personas que hacen las cosas por gusto, tienes la mitad del camino ganado. Si no, lee esta publicación porque vas a aprender algunos consejos centrados para empezar a dirigir tu propia vida. Te puedo adelantar que el primero de esos #Consejos es: decide qué quieres hacer. Muchas veces solo nos dejamos llevar por el mundo, y luego nos quejamos de nuestra situación.


Una vez que sepas qué hacer y estés trabajando por hacerlo realidad (porque no lo vas a lograr solo pensando cosas bonitas: tienes que trabajar y eso es bueno), puedes empezar a aplicar los trucos que te voy a dar para hacer que la parte más difícil de tu trabajo sea un poco más sencilla: empezar las cosas y ser constante. 

Si te digo que los empieces a aplicar cuando ya tengas bien definido qué quieres, es porque sería ridículo que quisieras hacer bien algo que detestas. ¿Cuál sería el punto? 

Bueno, lo primero que te voy a recomendar es que, para empezar a trabajar en algo que no quieres, no pienses en ello. Es como tomarte un vaso de alcohol bien servido de un solo trago: si piensas demasiado te darás cuenta de que es algo estúpido; así la mayoría de tus fiestas serían muy aburridas porque, si lo meditas, la manera en la que los #Godinez socializamos es como una lista de cosas que le vamos a prohibir a nuestros hijos cuando estén en edad de hacerlo.

Si quieres aprender un poco más sobre la importancia de la atención, puedes leer esta entrada. Pero cuando se trata de ponerte a hacer algo que te parece desagradable o aburrido, lo mejor es no poner demasiada atención. En el artículo vinculado lo explico más a fondo pero, básicamente, aquello que atendemos se magnifica; por eso y otras funciones del cerebro no es recomendable pensar demasiado en ponerte a trabajar. Solo hazlo, como dice el comercial de la palomita. El mejor truco que te puedo dar es que observes tu respiración hasta distraerte de tu proyecto. Seguro que ya te distraes con tus redes sociales, pero hazlo observando tu respiración. Una vez que estés pensando en algo más, va a llegar el momento en el que digas: "sí, tal vez debería ponerme a trabajar en algún momento...". Pues usa ese momento para empezar, porque es tan bueno como cualquier otro.

En cambio, las personas responsables que ya saben cómo ponerse a trabajar y su problema es más bien detenerse, necesitan otro tipo de trucos. Este artículo explica por qué la fatiga parece juntarse, además de volvernos cada vez más desesperados incluso fuera del trabajo. Si eres así, lo primero que puedo recomendarte es que utilices tus poderes sobrehumanos de organización para meter por lo menos dos sesiones de relajación completa por semana. Me refiero a masajitos, una degustación de vino con quesos, o ver el trasero de Chris Hemsworth o Scarlett Johanson hasta que se te olvide la tensión, sin distraerte. Depende de cuáles sean tus gustos, y si tu presupuesto de esta quincena acepte una visita al Spa o tenga que conformarse con las imágenes de Google.

El otro consejo que te puedo dar es que, en vez de pensar en todas las cosas malas que pueden suceder si no entregas tu trabajo (como seguramente haces si eres una persona responsable), te pongas a pensar en todas las razones que te motivan para hacerlo. Puede ser que quieras un sueldo que te permita ir a un club social cada 15 días, para no tener que quedarte en tu casa fantaseando con Chris Hemsworth. Por supuesto, lograr un trabajo con el sueldo que quieres y haciendo lo que te gusta puede tardar un tiempo, pero pensar que lo vas a lograr un día es una motivación mejor que andarte preocupando por el duende de la pobreza que va a saquear tu refrigerador si no entregas 20 mil proyectos por semana.

Mira, hagas lo que hagas, ya sea pensar que trabajar es demasiado difícil, o creer que si dejas de trabajar caerá sobre tu despensa el meteorito que extinguió a los dinosaurios, probablemente es algo que has practicado por mucho tiempo. Ese tipo de cosas se convierten en hábito.


Solo recuerda que no tienes que cambiarlo en un momento, porque pensar así puede llegar a ser frustrante. Pero si el día de hoy das el primer paso, entonces tu meta estará más cerca.

Una vez que te decides, solo tienes volver a practicar cuando te acuerdes. Así se cumplen los #Propositos: esforzándote un poquito cada que la vida te recuerde por qué decidiste que los necesitabas.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Pasión y propósito.

Cuando la gente normal trabaja, da el 100% de sí: 15% el lunes, 25% el martes, 35% el miércoles, 20% los jueves y 5% los viernes. Pero hay otras personas que dan el 105% todos los días y no sé cómo lo hacen, porque cuando yo me levanto los lunes me acabo mi energía para toda la semana.

Bueno... La verdad estoy mintiendo un poco. Esa gente que lo da todo cada día sin bajar el ritmo tiene un truco para lograrlo: pensar que el Apocalipsis, la plagas egipcias, en realidad que todo tipo de males y tragedias van a ocurrir si no terminan ese correo para desearle a los empleados una feliz navidad. Tal vez un correo de ese estilo parezca pequeño, pero utilizan ese mismo tipo de motivación aterrorizante con todo lo que hacen. Por eso son tan eficientes y, cuando les dices que olvidaron algún detalle o cualquier cosa no cuadra, sienten que está ocurriendo una tragedia en miniatura.

Recuerden que la gente aprende a hacer lo que practica; por supuesto, después de un tiempo lo generaliza a otras situaciones. En el ejemplo anterior, tal vez tenían padres estrictos o aprendieron que las buenas calificaciones eran importantes pero, después de un tiempo de ser recompensados por sus buenos resultados, aprendieron a utilizar el mismo estilo de motivación para todas las cosas: convierten sus responsabilidades en una película de terror y, para ellos, la única forma para detener al asesino es entregar su trabajo a tiempo y bien hecho.

Eso se puede volver complicado cuando conviven con el 99% del resto de las personas que piensan que, si no terminan un trabajo el viernes, lo podrán entregar el lunes (con algo de suerte). Quiero decir, la mayoría de los #Godinez aprendimos que si un trabajo no está listo, al jefe le importa menos que a ti. Cuando es de verdad importante, la motivación de las personas toma el nombre de "visitas de tu jefe cada 5 minutos para comprobar que no estés jugando con tu celular".


Para esas personitas está escrita la publicación anterior. Si la leen, pueden aprender a trabajar en sus proyectos sin tener encima al pelotón de fusilamiento llamado "fecha límite": la motivación, como todo, tiene truco y pueden aprenderlo en esa publicación.

Pero el día de hoy se trata de aprender a mantener la motivación y eficiencia por largos periodos de tiempo, sin tener que recurrir al estrés. Porque, acéptalo, si eres una persona responsable, te estresas cada que te encargan un nuevo trabajo. 

Bueno, primero que nada lamento decirte que es imposible siempre que no estés haciendo algo que ames. Para hacer las cosas con gusto y no por presión, el primer paso es: pues hacer las cosas con gusto. Si no tienes un trabajo que te agrade lee esta publicación para aprender algunos consejos sin tener que recurrir a vender herbalife tus fines de semana.

Déjame decirte un secreto: la pasión es la diferencia entre el trabajo duro y el trabajo pesado. Cuando haces lo que adoras no sientes las desveladas; la fatiga física se acumula si no duermes, pero eso se soluciona con una semana sin quitarte la piyama. Una vez que tienes pasión, lo único que necesitas es un propósito. Debes tener claro para qué haces las cosas.

La pasión es como si tuvieras a un coach empujándote todo el día para acercarte a tus metas, y el propósito es como tener a un equipo jalándote con una cuerda. Por supuesto, si tienes pasión y propósito no necesitas imaginarte a tantos imbéciles arrastrándote como bulto, porque te vuelves capaz de actuar porque quieres.

El problema es que existen dos obstáculos para aplicar esto en tu vida cotidiana: necesitas encontrar ambos elementos (pasión y propósito) por tu cuenta, porque nadie te puede ayudar; y, si ya te acostumbraste a trabajar impulsado por el estrés, tu cerebro se acostumbra a hacerlo (no me odies por repetirlo tanto).

Quisiera poder hacer algo por ti para ayudarte con el primer punto. Pero tienes que enamorarte de tu vida, y luego elegir qué hacer. Eso depende de ti. Si quieres algunos consejos para observarte sin miedo, puedes leer mi otro blog. Después de eso, lo único que necesitas es aceptarte como eres y trabajar como burro.


Pero, para el segundo punto, el día viernes vamos a revisar los #Consejos de  neurología y #Meditacion para mantenerte enfocado y motivado.

Solo quería tomarme este espacio para recomendarte que los uses en algo que valga la pena. Porque, si ya sabes ser responsable, solo te hace falta ser feliz: y eso se logra tomando las decisiones correctas.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Si quieres motivación, no te pidas permiso.

Todo mundo sabe que la primera ley de Newton dice: un #Godinez en reposo tiende a permanecer en reposo hasta que faltan 5 minutos para entregar su proyecto. Bueno, algo así iba la cosa. El punto es que a nadie le gusta ponerse a trabajar a menos que una fuerza lo bastante grande llamada "estrés" llegue a movernos de nuestro asiento.

Sin embargo, esa es una mala forma de hacer las cosas. No digo que esté mal por algo como manchar los chakras. mantener una energía o actitud positiva; nada de eso. Quiero decir, si crees en esas cosas ya te lo han dicho y si no crees, no tiene caso que te lo diga yo. Pero déjame recordarte que tu cerebro se acostumbra a hacer las cosas que practicas. 

No quieres ser el tipo insoportable que todo lo hace de malas. Y no es que ese tipo de gente tenga una mala actitud hacia la vida: lo que pasa es que, para convencerse de empezar a hacer algo, necesitan ponerse gruñones. Bueno, si tienen una mala disposición, pero es porque lo practicaron.

Porque si pudieras elegir ser un amargado o ser feliz, elegirías ser feliz, ¿cierto? El error que muchas veces cometemos es pensar que no podemos escoger. Pero lo único que necesitamos es decidir qué actitud queremos tener y practicarla.

Por supuesto que eso se dice mucho más fácil de lo que se hace, porque en el momento que tu jefe te ponga a escribir el mismo &€$¥£ reporte que todos los meses, la misma tarea aburrida o a escribir 25 páginas de puras tonterías que tienen que llevar un lenguaje formal y tengas la opción de abrir el Youtube... A veces es más fácil ponerte a hacer cualquier tontería que acabar con tu trabajo, en especial cuando no estás en el trabajo que te gustaría.

Y tampoco es tan fácil encontrar un trabajo donde te paguen por comer tacos, pero tal vez podemos encontrar un punto medio.


Como aprender a hacer las cosas en automático.

No es algo que tenga que enseñarte porque estoy seguro de que, si trabajas en una oficina, la mayor parte de tu trabajo la haces en automático; ese es el primer error que cometemos los Godínez: pensamos que tenemos que mantener el #Entusiasmo mientras hacemos nuestro trabajo, pero la verdad es que muchas veces es imposible. O, dime algo: ¿te puedes imaginar con toda la actitud festiva de viernes haciendo un reporte aburrido de #Lunes?

Yo no podría. Si tu puedes hacerlo, te recomiendo que no vayas por ahí presumiendo tu super poder, porque es una habilidad más genial que cualquiera de #XMenApocalypse. Lo único que necesitas es agarrar el suficiente ánimo para sentarte en tu escritorio y empezar a trabajar: tu cerebro se encargará de hacer el resto de forma automática, porque es una rutina a la que seguro ya estás acostumbrada.

Lo malo es que, muchas veces, nuestro cerebro necesita todo su ritual para ponerse a nacer las cosas. Digo "lo malo" porque a lo mejor ya te acostumbraste a ser un poco gruñón con los proyectos.

En esta entrada voy a hablar sobre como empezar el proyecto: si lo que necesitas es saber un poco más sobre como seguir trabajando en turbo por mucho tiempo sin quemarte las neuronas, no te pierdas la publicación del miércoles.

Lo que necesitas en realidad es formar un nuevo hábito, y es más fácil de lo que parece. Solamente ponte a babosear hasta que se te acaben las vidas en Candy Crush, te desespere un nivel o se te acaben los videos nuevos en tu canal favorito de Youtube; cualquier pretexto es bueno siempre y cuando tengas un momento para pensar "tal vez debería ponerme a hacer algo productivo". Pues aprovéchalo para ponerte a trabajar antes de que puedas inventarte algún pretexto. Ni siquiera tienes que trabajar motivado, solo ponte a hacerlo, pero hazlo rápido para que no te des el tiempo de quejarte.

Si te pareces a mi, el entusiasmo te va a durar 5 minutos; pero está bien porque los nuevos hábitos se forman a partir de pequeñas acciones. Regresa al ocio otro ratito y, en el primer momento que te acuerdes de tu trabajo, solo ponte a hacerlo.

Quiero aclarar que esto solo es bueno para las personas que les cuesta mucho empezar a trabajar, porque hay adictos al trabajo que se la pasan en su computadora por 18 horas seguidas y ellos usan el estrés de forma muy diferente: para mantener la idea de dormir por primera vez en dos semanas fuera de su cabeza, pensando que si se relajan van a perder su ritmo o no les va a alcanzar el tiempo.

Pero a ese tipo de gente está destinada la próxima publicación: por lo mientras recuerde hasta del ocio necesitas un descanso. Aprovéchalo para ponerte a trabajar, 5 minutos a la vez.


Si eres del tipo que solo puede trabajar 24 segundos antes de su fecha límite, esto te va a ayudar. Porque de seguro no te gusta que te digan qué hacer; pero, si te pagan por hacerlo, dedícale unos minutos más cada vez, poquito a poquito.

Después de un tiempo vas a poder trabajar por periodos más largos y, cuando termines tus proyectos en una sentada, te puedes dedicar a acabar los niveles del Angry Birds.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Cómo hacer que te rindan las vacaciones.

La parte difícil del año, o sea casi todo, ya está por terminar: solo queda esperar una o dos semanas para salir de vacaciones: entonces podrás entrar en esa hermosa época de #LosJuegosDelHambre versión navideña para comprar los regalos que debiste haber conseguido hace un mes pero, aceptémoslo, si ni siquiera a tu jefe le das los reportes a tiempo, la gente no tiene nada que hacer esperando que le des sus regalos al día.

Bueno, eso si eres de los afortunados que tienen vacaciones de diciembre. Si no, recuerda que todas las vacaciones tienen una parte buena y una parte mala: la buena es es que vas a tener todo el día para dormir como se debe: en tu cama, porque eso de estarse durmiendo en la oficina no es bueno para uno. Aunque seas uno de los 15 #Godínez responsables en la república mexicana, seguro te pasaste la mitad del año laboral en modo zombie.

Lo malo es que con la época navideña viene la comida de #Navidad. Eso estaría perfecto, pero con todo gran banquete vienen unas enormes llantas que vas a tener que bajar el resto del año.

Si no te tocan vacaciones en estas fechas, no te preocupes: puedes seguir durmiendo en tu oficina y burlarte de la gente que va a subir de peso por andar de flojos todo el día comiendo como puercos.

En la publicación pasada hablé del ritmo de los Godínez. Podríamos decir que el verdadero ritmo es ganar pancita en los días festivos y bajarla con el estrés el resto del año. Porque de algo nos tiene que servir trabajar: la mayoría de nosotros no quiere ir al gimnasio, pero para eso tenemos una dieta a base de café y desveladas: para asegurar que nos mantendremos en nuestro peso ideal.

Pero en esa publicación hablé de otra cosa: la vida doble del Godínez que va desde una actitud amigable, cordial, que oculta perfectamente tus ganas de asesinar a los compañeros de trabajo porque no respetaron el queso que dejaste en el refri de la oficina, hasta el monstruo verde de colmillos tan feroces como las engrapadoras, en el que nos convertimos cuando el idiota del jefe ya te pidió el cuarto cambio al reporte de esta semana y la fecha límite es para ayer.


Porque hay que aceptarlo: un Godínez no sufre de estrés, sufre por tener un imbécil como jefe (o como cliente), y eso lo estresa. Es diferente.

Pues es hora de mandar todo eso por un tubo. Quiero decir, no justamente ahorita, pero ya casi vas a salir de vacaciones, y eso es algo genial. Te voy a dar un par de consejos para que puedas aprovechar tus vacaciones al máximo. No te voy a dar destinos turísticos: te recomiendo que vayas a donde quieras y que te alcance. Más bien te voy a recomendar como aprovechar las vacaciones al máximo para regresar con toda la pila del mundo, porque odiar la oficina es un trabajo difícil y necesitas de todo tu entusiasmo.

El primer consejo es que te pases una o dos semanas antes de salir de vacaciones para buscar qué te gustaría hacer. Si leíste mi publicación anterior sabrás que no es conveniente estar trabajando a mil por hora y, así de repente, desplomarte como tronco. Incluso en vacaciones es conveniente mantenernos activos. No te pido que hagas algo productivo. Solo no te quedes viendo Netflix todo el día, porque el ritmo es muy importante para el cuerpo y la mente; si cortas tu ritmo de golpe, vas a resentirlo después.

Así que tómate un par de días antes de salir de vacaciones para buscar una escuela de música, de baile, o simplemente para ver los catálogos de todas las tiendas que quieras visitar. No tienes que comprar nada, porque es importante guardarse al menos un poco del aguinaldo, pero eso no te impide ir de tienda en tienda babeando por todas las cosas que podrías conseguir.

A lo que voy es que, si de todos modos no vas a hacer nada en tu trabajo antes de salir de vacaciones, y la verdad es que nadie hace nada antes de salir por estar tan cansados como emocionados, pues aprovecha para planear qué vas a hacer con tu vida los días que no tengas que vivir atado a un reloj. Porque es importante disfrutar un poquito, todos los días de tu vida; esto se vuelve más importante si, en todo el día, no tienes nada que hacer más que disfrutar.

Y es esencial si quieres viajar fuera de tu pueblo, porque si no investigas bien qué puedes hacer, a donde ir y todo eso, solo te van a agarrar las prisas cuando llegues allá.

El otro consejo que tengo es exactamente lo contrario: cuando estés a punto de regresar a la oficina, pon el despertador a las 11 de la madrugada para que disfrutes tus últimos días de descanso, pero aún así regreses poco a poco a tu ritmo y rutina.


Porque, de verdad, los ciclos y las costumbres definen la vida de la gente. No podemos hacer las cosas de golpe.

Pero podemos hacer las cosas de forma que nos permitan descansar, disfrutar y volver a la rutina del trabajo que, aceptémoslo, todos odiamos un poquito, pero nos acabamos acostumbrando,

martes, 8 de diciembre de 2015

Por qué las fiestas no le alcanzan a un Godínez.

En la publicación pasada hablé del ritmo que tenemos como #Godínez: trabajamos como zombies la mayoría del año, como esclavos cuando tenemos que entregar proyecto y, a veces, tenemos descansos que deberían servir para olvidarnos de todo lo anterior. Pero como esperamos todo el año para que nos lleguen los días feriados, queremos aprovecharlos para hacer algo que valga la pena con nuestra vida fuera de la oficina y acabamos agotándonos más.

A veces necesitamos vacaciones para descansar de las vacaciones.

Pero ya sea que tengas una jornada libre por puentes, día de la secretaria o porque el perrito del jefe tuvo bebés y quiere estar con él, hay dos cosas que puedo apostar que vas a hacer en tu descanso: dormir como tronco todo el bendito día, o ir a tener una aventura digna de los héroes de #StarWars que te va a dejar exhausto.

Si te vas a alguno de los dos extremos... Bueno, permíteme empezar diciendo que es muy entendible si haces algo así por lo que dije al principio: los Godínez vivimos en una rutina que parece que absorbe toda nuestra vida. Tenemos que trabajar todo el día y, cuando salimos, estamos muy cansados para hacer algo más que descansar. 

Cuando pasa algo que rompe esa rutina nos emocionamos porque recordamos aquellos tiempos felices en los que éramos libres de tomar hasta desmayarnos en jueves y, al otro día, la única consecuencia era entrar crudo a una clase que de todos modos no le ibas a poner atención.

Así que queremos aprovecharlo; pero a estas alturas la vida de oficina ya aplastó nuestros sueños e imaginación (exagero, pero para escribir necesitas meterle un poco de drama) a tal grado que solo se nos ocurre dormir o, al contrario, nos sentimos tan atrapados por ese trabajo que queremos jugar Gotcha 16 horas seguidas aunque no nos hayamos movido por 3 años del escritorio.


Porque pensamos que la rutina debe romperse como vaso de borracho: de golpe; pero más bien debe romperse como los sueños de un Godínez, o sea poco a poco. Está bien, dejaré en paz esa metáfora.

La verdad es que los Godínez no dejan de soñar: solo se dan cuenta que deja más dinero el trabajo de oficina y, hay que aceptarlo, el internet, la televisión plana y un teléfono decente son un buen sustituto para cumplir tus sueños. 

Pero no tiene por qué ser así.

El día que te gradúas como Godínez es en el mismo momento en el que ya no te da miedo sacar tu teléfono en el trabajo para jugar Candy Crush. Cuando entras a trabajar hasta respetas, pero después de un rato te das cuenta de ue tu jefe odia su trabajo tanto como tú, pero a él le pagan mejor por quejarse. Así que dices: "al diablo", y empiezas a ocupar tu tiempo para jugar a los dulcecitos; oye, por lo menos así estás seguro de que vas a subir de nivel por tu esfuerzo.

Lo malo de ser un Godínez graduado es que, cuando no tienes que ir a trabajar, no sabes qué hacer en tus descansos porque todos tus pasatiempos ya los gastaste al matar tiempo esperando la hora de salida; por eso solo te queda la opción de hibernar, viajar a otra galaxia para luchar contra el mal (o por lo menos aventarte del paracaídas), o lo peor de todo: sentir que desperdiciadte tu puente.

Es por eso que no importa cuántos días feriados tengas, el tiempo que duren tus vacaciones o cualquier pretexto que te agarres para descansar: parece que no te alcanza para volver a sentirte relajado.

Pues en este artículo explico por qué esa es una ilusión, pero hoy traigo buenas noticias: existe una forma de romperla y volver a trabajar sintiéndote relajado.

La forma más fácil es empezando a trabajar en algo que te guste, pero eso ya te lo dije antes y espero que estés echándole ganas para lograrlo, porque se puede. Quiero decir, mira cuántos niveles ya avanzaste en el Candy Crush. Seguro te tardas menos en sacar un título universitario de la UNAM por internet.

Alguien me dijo que la maestría es la nueva licenciatura, y los salarios de algunos egresados me hacen pensar que es realidad. Estoy seguro que puedes encontrar un montón de programas a distancia con una búsqueda rápida en Google.

El caso es que no puedes romper años de una rutina en un solo fin de semana. Tienes que darte tiempo para recuperar el entusiasmo NO por tu trabajo, sino por tu vida. Se que suena a galleta de la fortuna, pero si tus dos opciones al tener tiempo fuera de la oficina son apagarte o agotarte, quiere decir que necesitas empezar a disfrutar un poco solo VIVIR.

Eso, como todo, es una costumbre. Así que permíteme recomendarte que te acostumbres a pasártela bien. Baja un juego nuevo para tu celular, cómprate otra piyama o qué se yo: alócate un poco todos los días.


Quiero decir, no tiene que ser algo fuera de lo común para ser genial, ¿está bien? Solo tienes que disfrutarlo. Pero si haces algo que te agrade todos los días, cuando al fin descanses podrás hacerlo más.

Y como todos los buenos hábitos empiezan por pequeñas acciones, les tengo excelentísimas noticias, mis Godínez: el #GuadalupeReyes de este año empieza en sábado.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Controlando el ritmo de la relajación y el estrés.

Existen dos extremos en la vida de un #Godinez: la felicidad y el trabajo. Entre estos dos estados opuestos y contradictorios, encontramos todos los matices que le dan color a nuestra existencia como el Youtube, tu grupo de memes en Whatsapp y cosas como el cansancio cuando dejas de ver tu teléfono para ponerte a trabajar.

Eso es importante porque el cansancio parece que se acumula y, después de un tiempo, deja de ser un ritmo entre el estrés y el ocio para parecerse más a un mosquito que ni te pica ni te deja de molestar. 

Hay varias razones por las que el estrés parece acumularse; y digo parece porque la verdad es que el estrés no existe. Sé que no me crees porque la última vez que tuviste que entregar un proyecto estabas tan lleno de tensión que querías golpear con un teclado a cualquier infeliz que llegara a presumirte una sonrisa.

Porque así funcionan estas cosas: si tu estás alterado, nadie tiene derecho de ser feliz.

Esto pasa porque los seres humanos tenemos unas cosas geniales en el cerebro llamadas "neuronas en espejo"; básicamente nos permiten empatizar y, como su nombre lo dice, reflejar otras personas. Esto lo hacemos a través de una "simulación" del otro dentro de nuestra cabeza: sus expresiones, su postura, su tensión corporal y las emociones que podemos entender.

Esa es la clave de todo esto, porque solo podemos reflejar lo que podemos entender; el problema es que, cuando estamos angustiados porque la fecha límite del proyecto es mañana y tu acabas de cerrar el Face, si vemos a alguien sonriente tenemos que reflejar su estado anímico para poder entenderlo. Pero si relajáramos nuestra tensión para entrar en su "espacio mental" feliz, volveríamos a abrir el Facebook y perderíamos 4 horas más.


Por eso queremos alejarnos de la gente demasiado relajada cuando estamos estresados, y lo peor que puedes hacer cuando ves a alguien así es pedirle que se relaje. Los Godínez necesitamos estar tensos para poder trabajar. La próxima semana voy a hablar un poco más de esto, así que te recomiendo que te des una vuelta el viernes para leer mi artículo sobre "como trabajar sin tener que motivarte con estrés".

Mientras aléjate de todo mundo que parezca tener una cara más feliz que tú y recuerda que estamos a unas semanas de empezar las #Vacaciones de diciembre. Esto es genial porque te puedo apostar que el primer día de descanso te vas a despertar a las 6 de la mañana para ir a trabajar y, cuando veas el calendario y recuerdes que saliste, va a ser el día más feliz de tu existencia. Para el miércoles o jueves vas a sentirte como si nunca hubieras trabajado en toda tu vida; probablemente ni te quites la piyama hasta las 2 de la tarde.

Eso es un fenómeno interesantísimo que se da porque los seres humanos nos parecemos al perro de Pavlov en un sentido: cuando aprendemos algo, cualquier situación que nos recuerde ese aprendizaje va a disparar todo lo que tenemos asociado. Por ejemplo, una vez que tu cerebro registra que estás de vacaciones, dice "al diablo la vida laboral" y entra en modo flojera nivel gato. El otro ejemplo explica por qué digo que el estrés no existe.

Quiero decir, si cuando te das cuenta que estás de vacaciones te relajas como gelatina sin cuajar, también debe de funcionar al contrario, ¿cierto? Cada que sientes una tensión verdaderamente fuerte tu cerebro retoma la tensión de las veces anteriores que estuviste presionado y, si no es suficiente para hacerte cerrar el Youtube, le agrega un poquito más. Por eso pareciera que la fatiga (que no existe) se junta: porque de cierta manera sí se acumula.

Pero si digo que no existe es porque tu cerebro hace un montón de cosas para que puedas decir "estoy hasta la &€%#&". Necesitas cierto nivel de tensión muscular, recordar algunas emociones y ver al tipo feliz que nunca falta para recordarte lo estresado que estás.


Si se te está "juntando la fatiga" y no ves la hora de poder descansar 18 horas seguidas sin tener que preocuparte por nada, te recomiendo el ejercicio de #Meditación más importante de todos: observa tu respiración.

Así podrás entender que el estrés no existe: existen los cambios en tu cuerpo y, si observas tu respiración, puedes observarlos. Porque al entender las causas de la tensión, que siempre están en ti (literalmente: en tu cuerpo, postura, etc) puedes disolverla.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Cómo hacer un plan de vida.

¿Recuerdan cuando en la secundaria, a veces en la prepa, nos ponían a hacer un plan de vida? Eso es gracioso porque la mayoría de nosotros no pensábamos más allá del próximo #Viernes, y nuestro grandioso plan era emborracharnos tanto como pudiéramos sin que nos atraparan regresando a casa. Y ni siquiera eso nos salía bien; si nunca te regañaron en tu casa, tus fiestas no eran tan buenas.

Pero esa actitud de "yo sé lo que quiero así que no te metas con mi vida adulto de €#%$%#" que tuvimos como adolescentes regresa a mordernos cuando crecemos, porque desperdiciamos nuestra juventud pensando que lo sabíamos todo e ignorando a la gente que quería ayudar; cuando somos grandes, seguimos sin saber qué hacer pero ahora ya no hay quien ofrezca su ayuda, a menos que quieras pagarles más de 300 pesos por que te escuchen.

También existen las personas que saben lo que quieren, pero a nadie le importan porque siempre te recomiendan que seas como ellos.

Qué contradicción. Queremos que nos ayuden pero a nadie le gusta que le digan qué hacer.

Yo solo te recomiendo una cosa: busca qué quieres para tu propia vida. Solo tú lo puedes definir, y lo vas a reconocer cuando lo encuentres. Te voy a dar un par de consejos para lograrlo.

Primero está la forma de encontrar lo que quieres porque, aceptémoslo, no todos los tenemos perfectamente claro. Y eso es una porquería porque, cuando vivimos sin saber por qué nos gusta vivir, se siente un tipo de vacío que llenamos con helado y videos de gatos.


Pues mi primer consejo es que te pongas a buscar; déjame decirte que a todo se acostumbra la gente menos al hambre. Por eso muchas veces nos acostumbramos a trabajar en algo que no nos gusta, pero nos deja lo suficiente para comer

Oye, hasta parece una definición de diccionario de la palabra #Godínez.

Qué situación más complicada. Es difícil buscar algo nuevo cuando estamos tan cómodos, o al menos tan acostumbrados a hacer nuestro trabajo. La buena noticia es que, muchas veces, no necesitas buscar algo nuevo; solo tienes que a ponerte a buscar entre tus recuerdos esas cosas que dejaste de perseguir porque en algún momento tuviste que madurar o, en otras palabras, tuviste que empezar a pagar tus propias cuentas.

Pues ahora tienes dinero y un trabajo, así que puedes volver a perseguir esos pasatiempos cuando salgas de la oficina.

Si todavía no sabes lo que quieres, ponte a buscar. Quiero decir, existen mil millones de videos en youtube de todas las actividades y #Pasatiempos de la humanidad. Entre tu historial de búsqueda debe de haber algo que te gustaría probar. Solo encuentra una escuela, curso o venta de tours que te ayude a conseguirlo. Muchas veces lo puedes aprender en línea: si te agrada, puedes buscar una profesionalización.

A menos que sea irte de camping, porque eso no lo puedes hacer en línea.

Pero si lo que te gusta es la aventura, por favor aprende por lo menos a cocinar unos frijoles sin causar incendios forestales. Cuídate tu, y cuida el ambiente.

Si ya sabes lo que quieres pero no lo puedes practicar, solo tienes que dejar los pretextos. Por supuesto que puedes practicarlo. Solo necesitas tener la paciencia y la determinación para lograrlo. Si no tienes alguna de las dos, te tengo noticias: no es lo que te gusta de verdad. Ponte a buscar algo más.


Pero si estás enfocado en algo puedes encontrar 5 minutos, y ahorrar para las vacaciones. Puedes meterte a un curso y practicar en tu tiempo libre.

Recuerda que todos los seres humanos en este planeta tenemos 5 minutos libres. Tu decides si los ocupas para ver otro video de reggaetón, o para acercarte a tus sueños.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

La felicidad (no) cabe en un tupper.

Existen dos tipos de personas: los que piensan que el dinero es lo más importante en este mundo y los que piensan que hay otras prioridades. Pero, sin importar qué tipo de persona seas, todos tenemos la necesidad de comer.

Me gustaría decir algunas cosas acerca de la forma que usamos para ganarnos el dinero de la comida. Y los cafés de diseñador que solo tomas en la quincena, el internet y todas necesidades de la vida moderna.

Porque, aceptémoslo mis #Godínez, nadie quiere solo vivir: queremos vivir bien.

El punto es que casi nadie se pone a pensar qué significa ese "vivir bien". Esto quiere decir que la mayoría de nosotros estamos trabajando como enano de #Santa Claus en diciembre sin saber para qué.

Y, como dije al principio, creo que solo hay dos tipos de persona.

Primero que nada está la gente que para ser feliz solo necesita tener dinero para comer, pagar la renta y entrar a internet. Aunque es cierto que este tipo de gente suele vivir más tranquila, no los encontramos en puestos ejecutivos o de alta jerarquía en la empresa, porque para eso necesitas tener una motivación que te lleve a trabajar más de lo que te pagan por hacer, para ganar más de lo que necesitas y acabar comprando todo lo que quieras.

También necesitas ser un poquito hijo de #%+£$, pero nadie se lo dice al jefe o te corre porque es un hijo de $%#+.


Sin embargo, si solo buscas cubrir tus necesidades (y, de nuevo, cada quien decide si sus necesidades son comer arroz y frijoles o #Starbucks todos los días) también es cierto que vas a sentirte más a gusto en tu trabajo, en especial porque vas a estar gastando tu dinero en las cosas que te hagan feliz. Y te puedo asegurar que, después de unos años de hacer bien lo que te toca, se va a ver reflejado en tu cheque o en tu puesto, así que no te preocupes por llevarte las cosas con calma.

El otro tipo de gente busca rodearse de lujos y confort; por supuesto, eso cuesta dinero. Y mucho. Pero está bien porque ellos están dispuestos a trabajar. No me voy a poner a criticar a nadie, porque ya hay otros blogs que dicen que no deberías buscar cosas materiales sino la felicidad, sin tomar en cuenta que algunos son felices teniendo la casa más guapa del barrio; solo te recomiendo que no te olvides de disfrutar del producto de tu trabajo. De cualquier manera, un día te vas a retirar y, en ese entonces, te puedes reír en tu tina con masaje de la gente que te decía que el dinero no es lo más importante.

Pero, como siempre pasa cuando uno trata de simplificar las cosas, me falto cubrir a un tercer tipo de personas: las que se buscaron un trabajo porque necesitaban comer en algún momento del mes. Quiero decir, hay gente que de verdad entró a la primera chamba que le dieron porque necesitaba empezar a trabajar. 

Estas personas suelen tener los trabajos más pesados porque los de recursos humanos huelen el miedo: si necesitas trabajar, estás dispuesto a soportar la carga. Bueno, si estás en esta posición (y no te agrada), te recomiendo que te concentres en tu educación, porque eso y ser el amante del jefe son las únicas formas en las que vas a poder mejorar.

No digo que te metas a una escuela nocturna porque nadie quiere salir de un trabajo cansado para llegar a un salón de clase. Digo que, si de todos modos vas a fingir que estás trabajando, te metas a estudiar una carrera en línea. La vas a acabar en unos años de no hacer nada en la oficina.


El punto de esta publicación, porque a veces me gusta escribir cosas que tienen un punto, es que cada quien tiene su propio estilo de ser feliz.

Decide qué es lo que quieres y dedícate a disfrutarlo, a trabajar por ello y a conseguir las herramientas para lograrlo. Pero decide, porque puedes; y dedícate, porque nadie lo va a hacer por ti.