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miércoles, 16 de diciembre de 2015

Pasión y propósito.

Cuando la gente normal trabaja, da el 100% de sí: 15% el lunes, 25% el martes, 35% el miércoles, 20% los jueves y 5% los viernes. Pero hay otras personas que dan el 105% todos los días y no sé cómo lo hacen, porque cuando yo me levanto los lunes me acabo mi energía para toda la semana.

Bueno... La verdad estoy mintiendo un poco. Esa gente que lo da todo cada día sin bajar el ritmo tiene un truco para lograrlo: pensar que el Apocalipsis, la plagas egipcias, en realidad que todo tipo de males y tragedias van a ocurrir si no terminan ese correo para desearle a los empleados una feliz navidad. Tal vez un correo de ese estilo parezca pequeño, pero utilizan ese mismo tipo de motivación aterrorizante con todo lo que hacen. Por eso son tan eficientes y, cuando les dices que olvidaron algún detalle o cualquier cosa no cuadra, sienten que está ocurriendo una tragedia en miniatura.

Recuerden que la gente aprende a hacer lo que practica; por supuesto, después de un tiempo lo generaliza a otras situaciones. En el ejemplo anterior, tal vez tenían padres estrictos o aprendieron que las buenas calificaciones eran importantes pero, después de un tiempo de ser recompensados por sus buenos resultados, aprendieron a utilizar el mismo estilo de motivación para todas las cosas: convierten sus responsabilidades en una película de terror y, para ellos, la única forma para detener al asesino es entregar su trabajo a tiempo y bien hecho.

Eso se puede volver complicado cuando conviven con el 99% del resto de las personas que piensan que, si no terminan un trabajo el viernes, lo podrán entregar el lunes (con algo de suerte). Quiero decir, la mayoría de los #Godinez aprendimos que si un trabajo no está listo, al jefe le importa menos que a ti. Cuando es de verdad importante, la motivación de las personas toma el nombre de "visitas de tu jefe cada 5 minutos para comprobar que no estés jugando con tu celular".


Para esas personitas está escrita la publicación anterior. Si la leen, pueden aprender a trabajar en sus proyectos sin tener encima al pelotón de fusilamiento llamado "fecha límite": la motivación, como todo, tiene truco y pueden aprenderlo en esa publicación.

Pero el día de hoy se trata de aprender a mantener la motivación y eficiencia por largos periodos de tiempo, sin tener que recurrir al estrés. Porque, acéptalo, si eres una persona responsable, te estresas cada que te encargan un nuevo trabajo. 

Bueno, primero que nada lamento decirte que es imposible siempre que no estés haciendo algo que ames. Para hacer las cosas con gusto y no por presión, el primer paso es: pues hacer las cosas con gusto. Si no tienes un trabajo que te agrade lee esta publicación para aprender algunos consejos sin tener que recurrir a vender herbalife tus fines de semana.

Déjame decirte un secreto: la pasión es la diferencia entre el trabajo duro y el trabajo pesado. Cuando haces lo que adoras no sientes las desveladas; la fatiga física se acumula si no duermes, pero eso se soluciona con una semana sin quitarte la piyama. Una vez que tienes pasión, lo único que necesitas es un propósito. Debes tener claro para qué haces las cosas.

La pasión es como si tuvieras a un coach empujándote todo el día para acercarte a tus metas, y el propósito es como tener a un equipo jalándote con una cuerda. Por supuesto, si tienes pasión y propósito no necesitas imaginarte a tantos imbéciles arrastrándote como bulto, porque te vuelves capaz de actuar porque quieres.

El problema es que existen dos obstáculos para aplicar esto en tu vida cotidiana: necesitas encontrar ambos elementos (pasión y propósito) por tu cuenta, porque nadie te puede ayudar; y, si ya te acostumbraste a trabajar impulsado por el estrés, tu cerebro se acostumbra a hacerlo (no me odies por repetirlo tanto).

Quisiera poder hacer algo por ti para ayudarte con el primer punto. Pero tienes que enamorarte de tu vida, y luego elegir qué hacer. Eso depende de ti. Si quieres algunos consejos para observarte sin miedo, puedes leer mi otro blog. Después de eso, lo único que necesitas es aceptarte como eres y trabajar como burro.


Pero, para el segundo punto, el día viernes vamos a revisar los #Consejos de  neurología y #Meditacion para mantenerte enfocado y motivado.

Solo quería tomarme este espacio para recomendarte que los uses en algo que valga la pena. Porque, si ya sabes ser responsable, solo te hace falta ser feliz: y eso se logra tomando las decisiones correctas.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

La felicidad (no) cabe en un tupper.

Existen dos tipos de personas: los que piensan que el dinero es lo más importante en este mundo y los que piensan que hay otras prioridades. Pero, sin importar qué tipo de persona seas, todos tenemos la necesidad de comer.

Me gustaría decir algunas cosas acerca de la forma que usamos para ganarnos el dinero de la comida. Y los cafés de diseñador que solo tomas en la quincena, el internet y todas necesidades de la vida moderna.

Porque, aceptémoslo mis #Godínez, nadie quiere solo vivir: queremos vivir bien.

El punto es que casi nadie se pone a pensar qué significa ese "vivir bien". Esto quiere decir que la mayoría de nosotros estamos trabajando como enano de #Santa Claus en diciembre sin saber para qué.

Y, como dije al principio, creo que solo hay dos tipos de persona.

Primero que nada está la gente que para ser feliz solo necesita tener dinero para comer, pagar la renta y entrar a internet. Aunque es cierto que este tipo de gente suele vivir más tranquila, no los encontramos en puestos ejecutivos o de alta jerarquía en la empresa, porque para eso necesitas tener una motivación que te lleve a trabajar más de lo que te pagan por hacer, para ganar más de lo que necesitas y acabar comprando todo lo que quieras.

También necesitas ser un poquito hijo de #%+£$, pero nadie se lo dice al jefe o te corre porque es un hijo de $%#+.


Sin embargo, si solo buscas cubrir tus necesidades (y, de nuevo, cada quien decide si sus necesidades son comer arroz y frijoles o #Starbucks todos los días) también es cierto que vas a sentirte más a gusto en tu trabajo, en especial porque vas a estar gastando tu dinero en las cosas que te hagan feliz. Y te puedo asegurar que, después de unos años de hacer bien lo que te toca, se va a ver reflejado en tu cheque o en tu puesto, así que no te preocupes por llevarte las cosas con calma.

El otro tipo de gente busca rodearse de lujos y confort; por supuesto, eso cuesta dinero. Y mucho. Pero está bien porque ellos están dispuestos a trabajar. No me voy a poner a criticar a nadie, porque ya hay otros blogs que dicen que no deberías buscar cosas materiales sino la felicidad, sin tomar en cuenta que algunos son felices teniendo la casa más guapa del barrio; solo te recomiendo que no te olvides de disfrutar del producto de tu trabajo. De cualquier manera, un día te vas a retirar y, en ese entonces, te puedes reír en tu tina con masaje de la gente que te decía que el dinero no es lo más importante.

Pero, como siempre pasa cuando uno trata de simplificar las cosas, me falto cubrir a un tercer tipo de personas: las que se buscaron un trabajo porque necesitaban comer en algún momento del mes. Quiero decir, hay gente que de verdad entró a la primera chamba que le dieron porque necesitaba empezar a trabajar. 

Estas personas suelen tener los trabajos más pesados porque los de recursos humanos huelen el miedo: si necesitas trabajar, estás dispuesto a soportar la carga. Bueno, si estás en esta posición (y no te agrada), te recomiendo que te concentres en tu educación, porque eso y ser el amante del jefe son las únicas formas en las que vas a poder mejorar.

No digo que te metas a una escuela nocturna porque nadie quiere salir de un trabajo cansado para llegar a un salón de clase. Digo que, si de todos modos vas a fingir que estás trabajando, te metas a estudiar una carrera en línea. La vas a acabar en unos años de no hacer nada en la oficina.


El punto de esta publicación, porque a veces me gusta escribir cosas que tienen un punto, es que cada quien tiene su propio estilo de ser feliz.

Decide qué es lo que quieres y dedícate a disfrutarlo, a trabajar por ello y a conseguir las herramientas para lograrlo. Pero decide, porque puedes; y dedícate, porque nadie lo va a hacer por ti.