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lunes, 29 de febrero de 2016

La felicidad no es cosa de viernes.

A los #Godinez nos gusta pensar que hay días más difíciles que otros; por ejemplo, si conoces a una persona que le gusten los lunes, te recomiendo combatirlo con fuego y mucho, antes de que su raza acabe de invadir la tierra.

Bueno... no tiene por qué ser así. Guarda tu antorcha; no digo que me gusten los #Lunes, pero tampoco me gusta deprimirme. Hacerlo cada inicio de semana es un fastidio que no pienso soportar.

¿Recuerdas cuando hablamos de que el cerebro tiene sus trucos, y uno de ellos es acostumbrarse a lo que practica? Pues esta vez no vamos a hablar del condicionamiento, que por cierto es muy importante conocer, porque actúa sobre todos; prefiero hablar un poco acerca de la elección, que los psicólogos de la conducta evitaron mencionar durante varias décadas porque es un poco incómodo llamarte ciencia y estar hablando de cosas que no se pueden observar. ¿Te imaginas medir kilo y medio de libre albedrío?

Pero la cosa es que la elección existe. No podemos negar que a algunas personas les gusta el chocolate y a otros la vainilla. Eso es poner las cosas demasiado simples, pero detrás de todas nuestras respuestas automáticas, de todo lo que aprendimos porque en algún momento fue útil, tenemos un pequeño Godínez interno tomando decisiones, teniendo sentimientos y un montón de cosas que se parecen sospechosamente a la consciencia, esta etérea cualidad del alma que haría del ser humano algo tan simple si tan solo la ignoráramos por no poderla medir.

Oye, tampoco quiero decir que exista el alma. Si crees en eso es genial, pero no quiero entrar en una controversia por algo que no se puede probar que existe y, por su misma definición de algo imperceptible, tampoco se puede demostrar su inexistencia.

No... Mejor vamos a hablar del Godinez interno que te dice: "prueba el helado de chocolate; no seas como esa gente que le gusta la vainilla".

Por dios, qué malo soy para las metáforas. Ok, hablemos de una cosa dentro de nosotros que los místicos llaman "preferencias": eso que nos hace inclinarnos hacia algún extremo de la vida donde se encuentran los canales de youtube que más nos agrada ver.


Y esto del youtube tiene todo que ver con el tema, porque el sermón que nos avienta esa imagen interna que tenemos de nosotros mismos; ese ideal con abdomen plano, músculos marcados e irresistible para el sexo opuesto que vive dentro de nuestra cabeza, se va formando poquito a poco por nuestras creencias y la información que le metemos.

Primero que nada, te recomiendo tener un poquito de ecología simbólica y no ponerte a ver porquerías. En otros tiempos, la religión se encargaba de eso al permitir cierto tipo de imágenes o literatura, cualquier tipo de símbolo, y rechazar otros; de esta forma, se aseguraban (o intentaban asegurarse) que la mayoría de los campesinos, el Godínez antes del internet, tuviera las mismas ideas.

Hoy la misma restricción se da en la forma de la restricción de redes sociales y páginas de entretenimiento en la oficina, porque tu jefe quiere que te concentres en el trabajo y no en las tendencias del Redtube... Aunque aquí nadie sabe qué es eso. #NSFW #GuiñoGuiño.

Por supuesto que a nadie le importa porque tenemos teléfonos inteligentes y planes de datos, pero supongo que la intención era buena.

A decir verdad, cada quien escoge lo que quiere ver. Tenemos un cinismo tan avanzado en cuanto a todos los contenidos del cine y la tele que puedes ver 10 películas de terror, dos noticieros, y una película de acción sin notar la diferencia. Al mismo tiempo, no te vas a creer ni la parte más superficial de su mensaje. Claro que la gente se la pasa hablando del discurso subliminal y qué sé yo, pero para que eso funcione necesitas la más mínima confianza en la institución que te lo entrega.

Los cínicos siguen cínicos, y a los creyentes no los tienes que convencer.

El punto es que tienes que decidir qué piensas acerca de la vida. Claro que no tienes opciones infinitas: no podrías convertirte en un unicornio sin una cantidad tan inmensa de drogas que haría imposible relacionarte con la mayoría de la población. Tampoco podrías convertirte en millonario de la noche a la mañana, a menos que hoy seas billonario y te divorcies.


Las posibilidades que te quedan las podemos resumir en la elección de tu canal de tele favorito, o en estos días del youtube.

Pero eso te deja un montón de libertad para elegir cómo quieres tomarte la vida: como un cínico insoportable, o como cínico feliz.



La gente dice que todo depende el cristal con que se mira: la próxima entrada hablaremos un poco acerca de cómo escogerlo. Por el momento, ¡déjanos tus comentarios!

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Pasión y propósito.

Cuando la gente normal trabaja, da el 100% de sí: 15% el lunes, 25% el martes, 35% el miércoles, 20% los jueves y 5% los viernes. Pero hay otras personas que dan el 105% todos los días y no sé cómo lo hacen, porque cuando yo me levanto los lunes me acabo mi energía para toda la semana.

Bueno... La verdad estoy mintiendo un poco. Esa gente que lo da todo cada día sin bajar el ritmo tiene un truco para lograrlo: pensar que el Apocalipsis, la plagas egipcias, en realidad que todo tipo de males y tragedias van a ocurrir si no terminan ese correo para desearle a los empleados una feliz navidad. Tal vez un correo de ese estilo parezca pequeño, pero utilizan ese mismo tipo de motivación aterrorizante con todo lo que hacen. Por eso son tan eficientes y, cuando les dices que olvidaron algún detalle o cualquier cosa no cuadra, sienten que está ocurriendo una tragedia en miniatura.

Recuerden que la gente aprende a hacer lo que practica; por supuesto, después de un tiempo lo generaliza a otras situaciones. En el ejemplo anterior, tal vez tenían padres estrictos o aprendieron que las buenas calificaciones eran importantes pero, después de un tiempo de ser recompensados por sus buenos resultados, aprendieron a utilizar el mismo estilo de motivación para todas las cosas: convierten sus responsabilidades en una película de terror y, para ellos, la única forma para detener al asesino es entregar su trabajo a tiempo y bien hecho.

Eso se puede volver complicado cuando conviven con el 99% del resto de las personas que piensan que, si no terminan un trabajo el viernes, lo podrán entregar el lunes (con algo de suerte). Quiero decir, la mayoría de los #Godinez aprendimos que si un trabajo no está listo, al jefe le importa menos que a ti. Cuando es de verdad importante, la motivación de las personas toma el nombre de "visitas de tu jefe cada 5 minutos para comprobar que no estés jugando con tu celular".


Para esas personitas está escrita la publicación anterior. Si la leen, pueden aprender a trabajar en sus proyectos sin tener encima al pelotón de fusilamiento llamado "fecha límite": la motivación, como todo, tiene truco y pueden aprenderlo en esa publicación.

Pero el día de hoy se trata de aprender a mantener la motivación y eficiencia por largos periodos de tiempo, sin tener que recurrir al estrés. Porque, acéptalo, si eres una persona responsable, te estresas cada que te encargan un nuevo trabajo. 

Bueno, primero que nada lamento decirte que es imposible siempre que no estés haciendo algo que ames. Para hacer las cosas con gusto y no por presión, el primer paso es: pues hacer las cosas con gusto. Si no tienes un trabajo que te agrade lee esta publicación para aprender algunos consejos sin tener que recurrir a vender herbalife tus fines de semana.

Déjame decirte un secreto: la pasión es la diferencia entre el trabajo duro y el trabajo pesado. Cuando haces lo que adoras no sientes las desveladas; la fatiga física se acumula si no duermes, pero eso se soluciona con una semana sin quitarte la piyama. Una vez que tienes pasión, lo único que necesitas es un propósito. Debes tener claro para qué haces las cosas.

La pasión es como si tuvieras a un coach empujándote todo el día para acercarte a tus metas, y el propósito es como tener a un equipo jalándote con una cuerda. Por supuesto, si tienes pasión y propósito no necesitas imaginarte a tantos imbéciles arrastrándote como bulto, porque te vuelves capaz de actuar porque quieres.

El problema es que existen dos obstáculos para aplicar esto en tu vida cotidiana: necesitas encontrar ambos elementos (pasión y propósito) por tu cuenta, porque nadie te puede ayudar; y, si ya te acostumbraste a trabajar impulsado por el estrés, tu cerebro se acostumbra a hacerlo (no me odies por repetirlo tanto).

Quisiera poder hacer algo por ti para ayudarte con el primer punto. Pero tienes que enamorarte de tu vida, y luego elegir qué hacer. Eso depende de ti. Si quieres algunos consejos para observarte sin miedo, puedes leer mi otro blog. Después de eso, lo único que necesitas es aceptarte como eres y trabajar como burro.


Pero, para el segundo punto, el día viernes vamos a revisar los #Consejos de  neurología y #Meditacion para mantenerte enfocado y motivado.

Solo quería tomarme este espacio para recomendarte que los uses en algo que valga la pena. Porque, si ya sabes ser responsable, solo te hace falta ser feliz: y eso se logra tomando las decisiones correctas.