viernes, 27 de mayo de 2016

Meditación y Neurociencia: el budismo para los hábitos exitosos.

Es un poco contradictorio que utilice la venerable tradición budista para hablar de hábitos cuando uno de sus principios es liberarse de los apegos. Ese cafesito que te tomas todas las mañanas, por ejemplo, es un apego que un monje budista te recomendaría dejar; por eso no practico su religión.

Pero también es cierto que tienen una cosa llamada "el camino óctuple" que consiste en 8 hábitos diseñados para alcanzar la liberación.

El camino óctuple te pide que mantengas una visión correcta del universo; con esto seguramente se refieren a ser budista, porque es la única y verdadera religión según sus creyentes. Si profesas una creencia distinta, no te preocupes; tú y yo sabemos que la religión que practicas es la única verdadera.

Además de este pequeño comercial, los discípulos del Buda te recomiendan que tengas un actuar correcto, una atención correcta, una intención correcta, un habla correcta, y otras cosas parecidas. Las puedes revisar en cualquier página de internet budista. Más bien me gustaría hablar de la esencia del camino o, en otras palabras, yo prefiero compartir lo que tú puedes usar en la oficina, empezando digamos ya.

Porque no sé si el budismo sea la religión verdadera; tampoco estoy seguro que la meditación sea el único camino a la paz, te entregue la verdad ni nada de esas cosas. Solo sé que los fanáticos insoportables que meditan parecen ser más felices, e incluso hay algunos estudios científicos que apoyan esa idea.

Por eso te recomiendo que tengas una visión del universo que te ayude a ser feliz; no estoy hablando de la "visión correcta" en el sentido budista, que más bien parece una forma de "sugerirte amablemente" que te conviertas a su religión. Por lo menos no te amenazan con el infierno si no decides hacerlo.

Bueno, cada quien cree en lo que quiere; lo malo es que muchos de nosotros ni siquiera nos dedicamos a pensar en qué quisiéramos creer. Tal vez eso pase porque nuestra sociedad alaba a la ciencia, pero poner en el altar de la academia la ley natural que nuestros científicos han descubierto es la versión moderna de adorar al totem del pueblo.


Por ejemplo, la neurociencia dice que el color azul activa ciertos mecanismos en tu cerebro que te hacen estar alerta, porque el cielo de la mañana es azul; así que tiene sentido evolucionar para estar alertas a esa hora. La ciencia también dice que la física cuántica es el hada madrina de todos nosotros, y si pides algo con la suficiente fuerza te lo va a conceder. Una de estas dos oraciones científicas es cierta, pero yo no sé cual porque no entiendo las ecuaciones de física cuántica ni he leído los artículos de la doctora que dijo: "el color azul te mantiene despierto". 

De hecho, ni siquiera sé si uno de los dos sea verdadero, pero quería dejarte claro que, si no estas leyendo los journals más recientes de todos los campos del saber humano,  da lo mismo que pienses que somos el resultado de la evolución, de un Dios todo poderoso, o del Monstruo del Espaghetti Volador.

Sin embargo, sí hace toda la diferencia que tú sepas en qué crees y por qué. Me dijeron en un curso de psicología de la religión que se ha comprobado que las personas religiosas viven más felices y tienen mayor resistencia emocional (o resilencia) que los ateos. No sé si creerlo porque me lo enseñaron en un curso de psicología de la religión; suena como si Ferrero Rocher me intentara convencer de cuál es el mejor #Chocolate. Pero la gente puede aguantar una gran cantidad de sufrimiento si piensa que hay una razón para ello.

Ese es mi comentario sobre el primer principio del camino óctuple budista: no importa lo que creas, siempre y cuando estés convencido. La convicción es poder, y si no me crees, investiga cuántas personas que dudan de sí mismas o de sus acciones están en los más altos puestos ejecutivos. 

Para mí, el resto del budismo se basa en confiar en que no seas un hijo de &€ta y ponerle atención a lo que haces; así puedes hablar sin insultar a la gente que te escucha, actuar sin lastimarlos, y esforzarte en las cosas que valen la pena.

¿Sabes? Ese es todo el secreto de la meditación. Conectar la corteza prefrontal, área responsable de la consciencia en nuestro cerebro, con todas las funciones primitivas como las emociones, el enojo y todo lo demás, para hacernos conscientes de ellas.


Suena bien, ¿cierto? Aún así, espero que no me hayas creído del todo; como dijo el #Buda: "duda y busca tu propia luz". Pero, por lo que más quieras, pon atención, porque solo así puedes elegir tus acciones, y a través de repetir las acciones correctas, se forman los hábitos que te llevarán a donde quieres.

En resumen, busca la pasión que le dé sentido a tu vida; ponle atención a lo que haces, y piensa por ti mismo, porque solo tú puedes decidir lo que quieres lograr. Bueno, como en las #Elecciones, si no te tomas el tiempo para elegir, luego no tienes derecho a quejarte.

lunes, 23 de mayo de 2016

Meditación y Neurociencia: los hábitos que no sabes que tienes.

Cuando hablo de rutinas, seguro que piensas en algo como desayunar todos los días antes de ir al trabajo, o más realistamente devorar todo el café que puedas y esperar que sirva para mantenerte despierto después de tu tercer maratón de #Netflix esta semana.

Bueno, pues no necesariamente.

Quiero decir, no es lo mejor que puedes hacer en esta vida: ni ver Netflix en vez de dormir, ni tomar tanto café es bueno para la salud, pero si me importaran tanto los hábitos saludables probablemente estaría escribiendo otro tipo de blog y comiendo menos tortilla. Pero tampoco es como si fuera lo peor que haces en el mundo.

Si no tuvieras hábitos más sutiles y más dañinos, tal vez no necesitarías leer este tipo de blog.

Estarías disfrutando la vida en algún lado.

Pero la verdad es que los hábitos que más definen nuestras vidas son esos que no siempre se ven a simple vista. Necesitamos poner atención. Por ejemplo: quejarse y poner pretextos son hábitos que un día tuvimos que aprender.

Y no es que alguna vez hayamos ido a un curso de quejarse con maestría en poner pretextos, aunque algunos son tan efectivos que pienso que deberían hacerlo a nivel profesional.

No, si hubiéramos ido a la escuela para aprender eso, probablemente ya se nos habría olvidado junto con todo lo que nos dijeron que era tan &@€%# esencial para la vida y nunca jamás volvimos a utilizar. 

Más bien, la vida poco a poco nos enseña que, si a la gente activa y optimista le pones un pretexto lo bastante bueno, te mandan al demonio y ya no te piden trabajar; más bien, se dedican a solucionar las cosas por su cuenta y tu jefe te felicita de todas maneras por un buen trabajo en equipo. Como dicen, por eso México no progresa.

Pero, de nuevo, me estoy desviando del tema. El punto es que la gente no siempre se da cuenta de que toda su conducta y su actitud ante la vida está determinada por sus pensamientos.

Si nos diéramos cuenta de eso, dejaríamos de pensar tanta pen&€@# que solo sabe detenernos porque ya nos acostumbramos a la panza chelera, al trabajo mediocre o al maldito aburrimiento de los domingos por la tarde.


La verdad es que muchas veces no somos felices con nuestras vidas, pero ya estamos acostumbrados.

Por eso lo primero que necesitas para romper con tu rutina es tener pensado otra mejor para reemplazarla.

Esto es muy importante por dos razones: la primera es que, si tan solo rompes todas tus rutinas, te vas a quedar como un zombie mirando a la pared porque no tienes algo mejor que hacer con tu vida. Si esa es la única opción que sete ocurre, mejor sigue tragando helado y odiando las lonjas. Por lo menos así te vas a divertir,

La segunda razón es que, como dije en otra publicación, todas las rutinas que se han quedado con nosotros a través de los años empezaron sirviendo una utilidad.

A lo mejor todavía necesitas cumplir esa función, pero tu rutina es tan buena satisfaciéndola que ya ni te das cuenta de que te hace falta.

Esta semana vamos a empezar con algo ligero, porque es muy #Lunes para pedirte que hagas algo más.

Pasa tu día como normalmente lo harías, y date cuenta en qué momentos te gusta detenerte a ti mismo que sería mejor para ti seguir adelante. Puede ser que te gustaría ir al gimnasio, o empezar tus endemoniados reportes que de todas formas no se van a terminar solos.

Una vez que lo identifiques, seguro que te vas a encontrar poniéndote el mismo pretexto de la misma manera para no lograr otras cosas que quieres. Así se forman las malas costumbres que conocemos todos, como la flojera y las compensamos tragando #Chocolate para no sentirnos mal. Pero, como dijo el Buda (y yo al principio de la publicación), nuestros pensamientos crean nuestra realidad.

Así que deja de crear @€&gaderas.


Esto tiene un poco de truco: cuando te caches a ti mismo poniéndote pretextos, observa tu respiración (este paso es importante) y pregúntate a ti mismo qué vas a lograr si evitas ir por lo que quieres. A lo mejor te sorprende la respuesta.

El punto de este ejercicio no es cambiar, porque darte cuenta del por qué te tus procesos mentales no siempre te libera de las consecuencias, pero conocerte a ti mismo es un gran avance.

Sigue observando tu respiración, y deja que el bloque que te impones a ti mismo fluya poco a poco. La próxima publicación vamos a ver unos ejercicios para hacerlo más fácil, pero primero es importantes que sepas lo que quieres y por qué no lo has logrado. Es importante ser honesto contigo mismo.

viernes, 20 de mayo de 2016

Meditación y neurociencia: del hábito a la atención.

No hay nada bueno ni malo, sino que pensar sobre las cosas determina su valor. Esta cita mal citada de William Shakespeare aplica para todo, pero en este caso es muy útil para describir la rutina; sé que en las publicaciones pasadas hable de ella como si fuera algo malo, pero vamos a profundizar un poco.

Es diferente tener la rutina de levantarse, tomar un jugo de frutas e ir a trabajar, que la rutina de levantarse, tomarse media botella de vino e igual ir al trabajo, pero más feliz. Quiero decir, a mucha gente le parecería que seguir el segundo ejemplo está mal. En especial a tu jefe, así que no lo intentes.

Pero... Bueno, de nuevo, todo depende de los valores de cada quien.

Quiero decir, en Europa (o por lo menos lo que me cuentan de España) beben vino como si fuera agua. De verdad que es una sociedad iluminada. Y nunca podrías reclamarle a alguien por beberse su vino aunque sea temprano; no es mal visto, como a veces se ve mal en América beber alcohol si no es fin de semana, o por lo menos con la cena.

A parte de los valores que cambian en todos lados, tenemos que considerar que, por muy europeo que seas, si te empinas media botella de vino vas a quedar más prendido que una vela, y al otro día vas a tener una resaca marca "no vuelvo a tomar". Eso, tal vez, no es lo mejor para ir al trabajo.


El punto es que nuestras rutinas no son ni buenas ni malas, pero pueden ser muy inconvenientes. Y lo malo es que no siempre nos es fácil cambiar, porque nuestras neuronas son unas @&rras dramáticas que piensan que si haces algo diferente con tu vida vas a morir. 

Mira, las neuronas tienen un trabajo muy importante: mantener funcionando de forma bien coordinada a un montón de sistemas, órganos y células especializadas para que el humano que forman, o sea tú, siga funcionando. Esta tarea se ve complicada por dos factores: un ambiente hostil con gente como #LordWalmart u otros mamíferos de la selva de concreto, y un zoquete dirigiendo el timón del cuerpo, que le gusta ingerir tanto alcohol como su presupuesto le permita los fines de semana.

Entre las malas decisiones que tomamos, y la gente que nació para hacer esta vida más "interesante", se vuelve muy complicado mantener el frágil balance que se requiere para asegurar la vida de la humanidad.

Para lograr esta (nada fácil) tarea, las neuronas aprenden qué condiciones nos mantienen vivos en los primeros años del desarrollo. Luego, cuando se te ocurre en tu cabecita intentar algo descabellado, te castigan con sentimientos de incomodidad, culpa o pérdida de identidad porque, como ya dije, su trabajo es mantenerte vivo y piensan que no estás cooperando.

La meditación, la terapia psicológica y el alcohol son varias formas que hemos encontrado para decirles a nuestras neuronas: "oigan, tranquilas, no es para tanto", y que poco a poco te permitan cambiar tus patrones de conducta por algo menos destructivo, retraído, o lo que sea que no te guste de ti.

Por eso es importante que sepas que, cualquier hábito que tengas en esta vida, va a estar respaldado por el barrio de tu sistema nervioso. También es importante reconocer que los hábitos no son malos de por sí, pues en algún momento tuvieron cierta utilidad.


Lo bueno es que eso ya no importa; como ser humano consciente que está leyendo #Goditeismo, te puedes dar cuenta de qué rutinas te hacen daño, y qué otras deberías adoptar si quieres tener listo tu #CuerpoDeVerano.

Las próximas publicaciones hablaremos de eso: de como romper, y crear hábitos. Por lo pronto, te voy a dar un adelanto.


Crear y romper hábitos:
1.- Observa tu respiración.

Si quieres romper un hábito, te van a dar muchas ganas de hacerlo. No te concentres en luchar contra ese sentimiento. Más bien, observa tu respiración. Neurológicamente, no puedes generar dos estados al mismo tiempo. Si estás enfocado en tu respiración, por el tiempo en el que generes ese estado de atención dejarás de sentirte presionado para hacer tu mala costumbre. A mí me funciono para dejar de fumar.

Lo malo es que después de un rato de observar mi respiración me aburría, inmediatamente regresaban las ganas de fumar, y pues fumaba. Oye, no me siento orgulloso. Por eso necesitas estar listo para distraer tu atención con otra cosa cuando acabes de observar tu respiración. Ten un video, un mensaje de whatsapp, o lo que sea a la mano para seguir distraído. Si las ganas regresan, vuelve a observar tu respiración. Ya sabes, "enjuague y repita".


Para crear nuevos hábitos, empiézalos al mismo tiempo que observas tu respiración. Si empiezas a poner pretextos, entonces no te estás observando. Concentra toda tu atención en la respiración hasta que estés haciéndote una ensalada, camino hacia el gym o lo que sea. Lo difícil de empezar un nuevo hábito es convencernos a nosotros mismos de empezar. 

Para lograrlo, de luchar contigo mismo. Ignora tus pretextos y observa tu respiración. De esta forma, podrás comenzar nuevas cosas y, si las repites el número suficiente de veces, se formará un nuevo hábito positivo.

lunes, 16 de mayo de 2016

Neurociencia y trabajo: consejos aplicados.

Hay tres cosas que tienes que entender para tomar el control de tu sistema nervioso. Primero, tienes que entender por qué no escribí la palabra "mente".

Cuando hablamos de cosas como el estrés, la ansiedad, las emociones y el amor, siempre pensamos que existen dentro de un mundo mágico personal que se llama imaginación, o por lo menos dentro de nuestra "mente". De cualquier manera, pensamos que todo ese tipo de cosas tienen su propio espacio dentro de nosotros, en algo así como una dimensión alterna que existe para nosotros pero no para los demás.

Por supuesto que eso... Bueno, nadie ha probado que no sea verdad. Quiero decir, me gusta pensar que todos llevamos adentro una reserva infinita de universos que podemos habitar, expresar, o llenar de fantasías #XXX que nos daría un poco de pena compartir.

Pero pesnar eso no es útil. Al menos no para ti como #Godinez que solo piensa en sobrevivir otro día lleno de vitalidad en la oficina, y otros sarcasmos que utilizas para intentar llegar final de otra jornada de trabajo.

En cambio, si hablamos del sistema nervioso, inmediatamente nos viene a la cabeza una cosa que tiene leyes y sabemos cómo funciona. Bueno, tampoco es necesariamente cierto que sepamos bien cómo funciona, pero al menos podemos fingir que sí porque suena a algo tipo "ciensoso". Creo que la palabra es"científico", pero a lo mejor te enseñaron a aburrirte cuando escuchas esa palabra, así que diré "ciensoso".

El caso es que la gente que cobra cantidades descomunales de dinero por hacer ciencia, aunque usted no lo crea, hace trabajos que merecen esos sueldos altísimos. 

Hoy vamos a hablar de cómo utilizar los avances de la neurología para sobrevivir a tu rutina, con dos pequeños ejercicios. En la publicación pasada dije que los principales problemas de vivir en una rutina es que dejamos de prestarle atención, y que altera nuestra percepción del tiempo.

La primera parte es un problema porque, cuando una actividad se vuelve automática, la mayoría de las veces no aprendemos a hacerla de la mejor forma. Verás, las investigaciones han revelado que aprendemos a través de experiencias totales. Esto quiere decir que, si tu aprendiste a escribir tus reportes mientras escuchas música y te aburres como domingo en la iglesia, entonces tu cerebro aprende que la forma correcta de hacer un reporte es: escuchando música y aburriéndote.

Cuando te das cuenta, ya estás haciendo un montón de tareas emocionales que acompañan el trabajo diario, solo porque las practicaste sin notarlo en un principio.

El segundo punto, que la rutina afecta nuestra percepción del tiempo, sería perfectamente genial si nuestro cerebro nos hiciera pensar que el día laboral se acaba en dos canciones, mientras que el fin de semana dura cuatro siglos. Pero todos conocemos el martirio de esperar la hora de salida los lunes, y sabemos muy bien cómo se siente atravesar el agujero de gusano que conecta el viernes con el domingo, porque hay fines de semana que se acaban sin avisar.


No solo se siente como si el tiempo, entre semana, fuera un caracol infernal que se niega a avanzar entre más veas el reloj, sino que después de varios años de hacer el mismo trabajo pensamos cosas como "qué rápido pasa el tiempo" o "¿a dónde se va la vida?". Esto es horrible. Los Godínez deberíamos de sentirnos inmortales porque el lunes dura demasiado tiempo, y nos quedan tantos por trabajar. Pero pasan tan rápido.

Lo bueno es que estos dos problemas, de repetición y tiempo, se curan con la misma medicina: poner atención. Sin embrago, seguro que si estudias algún sabor comercial de meditación te han dicho que debes prestarle atención al momento presente. Pues déjame decirte algo: el momento presente no es tan interesante. Si lo fuera, no necesitarías ir a tus clases para aprender a soportarlo, ¿cierto?

Lo que yo recomiendo siempre es: observar tu respiración. Seguro que tampoco es tan interesante, pero por lo menos no has pasado tu vida adulta aprendiendo que es un trabajo tedioso y sin gloria. De hecho, pienso que te sientes muy satisfecho por respirar, o al menos piensas que es mucho mejor que la alternativa.

Además, observar tu respiración es algo que puedes hacer mientras finges que trabajas. No es como jugar con tu celular o esas cosas que inmediatamente se ven como distracciones. Si alguien te atrapa observándote, puedes decir que lo aprendiste en un curso de #Neurocoaching o creatividad. Los jefes aman escuchar ese tipo de cosas.

Mira, si vencer el aburrimiento fuera tan fácil, muchos psicólogos y estafadores se quedarían sin trabajo porque sus clientes estarían felices. Pero yo no pretendo darte la solución a tu problema, porque si te aburre estar en tu trabajo deberías estudiar para conseguir uno mejor. Busca escuelas en línea. Los jefes también aman escuchar eso, porque pueden tener un empleado más preparado sin que pierda tiempo-nalga en el puesto que le está pagando.

Solo te quiero dar una herramienta para hacer consciencia: todo lo que somos, todo lo que hacemos, es algo aprendido. Nuestras emociones no son la excepción. 

Si piensas que tu rutina te está matando, puedes hacer dos cosas para romperla: dejar tu trabajo, siempre y cuando tengas otra fuente de ingresos (pero, si así fuera, no estarías trabajando en algo que no te gusta), o poner atención a lo que haces. 

Esto se vuelve mucho más fácil si le pones atención a un proceso continuo y rítmico que te permite seguir alerta al resto del mundo: estar atento se vuelve más lograble si empiezas observando tu respiración, porque si tu trabajo te aburre es normal que te cueste trabajo ponerle atención. De esta forma, rompes el patrón automático que has practicado a nivel neuronal de aburrirte mientras trabajas. Se rompe de manera natural.


Lo que hagas después depende de ti, pero por lo menos tienes la oportunidad de crear una costumbre menos horrible. Practícala el tiempo suficiente, y puedes engañar a tu cerebro para que disfrute lo que hace.

Solo recuerda que las costumbres crean un cambio físico en el sistema nervioso, así que al principio no va a ser fácil introducir un nuevo elemento a tu rutina. Pero vale la pena. La próxima semana hablaremos de cómo romper esas rutinas y crear otras mejores; por lo pronto, observa tu respiración.

Así puedes dirigir tu consciencia: practicándola.

lunes, 9 de mayo de 2016

Neurociencia y trabajo: la rutina.

El problema de tener una rutina es que, tarde o temprano, te acostumbras y se vuelve repetitiva. Es decir, eso no siempre es un problema porque una vez que te acostumbras a lo mismo, el reloj avanza más rápido y el fin de semana no se tarda tanto en llegar.

Si claro. También te pagan con ollas de oro y tu jefe se convierte en un unicornio que te deja salir de vacaciones cada que quieres.

No, las rutinas tienen dos efectos sobre la gente: la primera es que, cuando estamos haciendo lo que sea que hagamos que se vuelve rutinario, entramos en una especie de trance letárgico en el que cada segundo parece eterno. Eso es horrible porque intentamos perder el tiempo en cualquier cosa, y al final de una jornada que parece nunca acabar decimos algo como: "¡el día no me alcanzó para nada!"

Eso no sería tan malo si no tuviéramos la bendita costumbre de ponernos a pensar en el próximo día de nuestra rutina, y en el día después de ese. Porque lo único peor que tener que hacer algo que no nos gusta, es saber que al otro día vamos a tener que hacerlo de nuevo.

Por otro lado, cuando hacer algo se vuelve costumbre tendemos a diseñar nuestra vida alrededor de ello; no solo es difícil ir a trabajar entre semana, sino que los fines lo único que queremos es descansar para aguantar la próxima jornada.


Ahora, vamos a hablar un poco acerca de los nervios. No me refiero a esos nervios que se ponen de punta cuando se descompone la máquina de #Cafe; me refiero a los nervios que conectan al cerebro con el resto del cuerpo. Y se ponen de punta cuando se descompone la máquina de café.

Tal vez la ciencia no sepa todo acerca de los nervios, pero hay dos cosas que sabemos con seguridad: la primera es que son unos necios hijos de @&ta, pero no es su culpa. Mira, cuando se acostumbran a hacer algo se forman cadenas de neuronas unidas por un gelatina que se llama... Seguro no te importa. El caso es que hay un cambio físico cuando los nervios adquieren una costumbre. Por eso es tan difícil romperlas, aunque te hagan daño.

La otra cosa que sabemos es que, cuando aprenden, se vuelve mucho más fácil hacer cualquier cosa. Esto quiere decir que la rutina se vuelve automática, pero eso te deja un montón de poder cerebral que seguro no usarás en algo que valga la pena. Por un lado, tener el pensamiento libre nos hace pensar que el tiempo pasa más lento porque, a falta de pan, le ponemos atención a las manecillas del reloj. 

Por otro lado, cuando se trata de una acción que nuestras neuronas tienen dominada, recordamos el día como un bloque de trabajo insípido y uno que otro video de youtube. Parece como si hubiera pasado tan rápido que no te dio tiempo de nada, porque no le pusiste atención a los momentos individuales; solo fueron un paso más de la rutina.

Y esto es una porquería, porque nadie quiere vivir una serie de momentos insípidos que solo pasan en automático mientras dejas que tu cerebro haga todo el trabajo. Quiero decir, el sueño de un #Godinez es que le paguen sin trabajar, pero vivir en automático es una cosa muy diferente. 


La próxima publicación vamos a hablar de cómo recuperar la consciencia de tu rutina, para que deje de ser un martirio automático y se convierta en un martirio del que tienes completo control.

Por lo mientras recuerda que la atención hace toda la diferencia. Si quieres que el tiempo pase más rápido, que se sienta mejor, pon atención a lo que haces y deja de ver tanto la hora. Porque a todo te acostumbras. Mejor acostúmbrate a vivir bien, sea #Lunes o lo que sea.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Meditación y neurología para liberarte del estrés.

Para los seres humanos, toda percepción es una apuesta. Por ejemplo, tú puedes percibir a un presidente inútil e incompetente, mientras que desde el punto de vista de cierto copete lustrado, se ve como el mejor jefe de estado desde el emperador Julio Cesar. Y no lo digo por Bruto.

Tampoco pretendo decir que uno de los dos tenga razón. Digo que todos tenemos nuestra forma de ver las cosas, y está bien.

Lo que no está bien, es pensar que somos algo así como hojas que se lleva el viento en cuanto a nuestras percepciones se refiere. A la gente le cuesta mucho trabajo ser estúpidos de forma consistente como para pensar que solo pasa porque sí.

Todo tiene una razón de ser: la mayoría de las veces, la gente es como es porque no tiene idea lo que significa tener un sistema nervioso. Para no hacerte el cuento largo, significa que lo puedes programar.

Pero la programación es una de las palabras prohibidas de la era moderna. Todos usamos la tecnología, pero muy pocos de nosotros, y me incluyo, sabemos lo que hay detrás. Pensamos que, igual que nuestros pensamientos y creencias, las imágenes de tu monitor o tablet aparecen por obra del espíritu santo. No lo niegues. Todos aquí somos culpables de haber rezado para que no se acabe la batería, o para que nuestro celular encuentre la señal del internet.


Eso es tan estúpido como cuando te estresas y la gente te dice: "oye, cálmate".

¡¡No lo puedo creer!! ¿En serio, genio? Jamás se me hubiera ocurrido calmarme, pero ahora que me lo recomiendas puedo solo hacerlo. Mira como me relajo mientras hago que te comas tu teclado a cachetadas.

Pues yo no te voy a pedir que te calmes. Te voy a enseñar un par de trucos para lograrlo.


Todo empieza por una decisión.

El secreto de todas las tradiciones orientales de meditación y todo eso es: que un zoquete nace cada minuto, y están demasiado dispuestos a separarse de su dinero, si les ofreces una estafa lo bastante convincente. Espera, no. Ese es el secreto de los gurús que te venden algo que se parece a la tradición, porque si te dijeran el truco verdadero, se quedarían sin su negocio.

Verás, en oriente se dice que todos somos responsables de nuestra propia realidad. Es decir, tal vez no, pero tus pensamientos determinan qué piensas acerca de esa realidad. Eso sí lo podemos controlar.


Lo primero que tenemos que hacer es decidir cómo nos queremos sentir, pero la mayoría de nosotros no puede despertar, mirarse en el espejo decir: "hoy voy a ser feliz porque sí".

El secreto del oriente, en pocas palabras, es que todos podemos decidir cambiar nuestro mundo en cualquier momento, al cambiar nuestra forma la forma de pensar en él. Afortunadamente, tienen un truco para lograrlo que se llama meditación.

La Meditación: la capacidad de elegir la obtenemos al hacer consciencia; no es un privilegio que llega por sí solo. Tenemos que ganarlo con esfuerzo y dedicación, o por lo menos saber cómo estafarlo.

El primer paso para lograrlo es observar tu respiración. Cuando sientes cosas como el estrés, las emociones parecen volverse automáticas. Para romper con este flujo, puedes tomar consciencia de lo que sientes y por qué; pero no todos sabemos observarnos. Sin embargo, todo mundo sabe observar su respiración.

Es el truco que utilizamos para conectarnos con el "mundo interno", porque te das cuenta de que las emociones no vienen de la nada, sino que tienes que hacer algo; las emociones no son parte de ti, sino que son el resultado de tus acciones. 

Observar la respiración tiene la doble ventaja de enseñarte que es lo que haces para generar estrés, felicidad, o lo que sea, además de quitarle el control a esa emoción y entrar en un estado de #Mindfulness, en el que tu atención toma las riendas y, como tal, puedes decidir con calma.



El estrés es una costumbre.

Mira, el sistema nervioso es un hijo de &@ta. Y por supuesto que eso significa que nosotros le ensañamos cómo actuar. Lo malo es que nadie nos dijo que teníamos elección. Pensamos que nuestra forma de ser debería de ser una respuesta al ambiente, que no va a ser muy amigable si no eres guapo, rico o bueno en algún deporte. Los flacos y feos como yo estamos jodidos, pero por otro lado, gracias a eso pude aprender todo lo que hoy escribo en #Goditeismo.

Porque si dejara que mi sistema nervioso haga lo que quiera, me traería como los memes traen a la #Lady100Pesos.

No; todo en este mundo es una elección, y todo lo demás es una costumbre. Por eso aprendemos tan bien a estresarnos: lo practicamos mucho.

En cambio, y una vez que sabes cómo quitarle el control al estrés en cualquier momento (la parte de la meditación), lo único que necesitas hacer es practicarlo cada que puedas. No digo que te pongas a buscar nuevas situaciones para estresarte. Digo que disfrutes la libertad que viene con saber que puedes controlar tus emociones.

Pero tienes que aprenderlo a nivel de las neuronas. Eso solo sucede con la práctica. Además, ayuda si cada que detienes tu tensión, haces algo más con tu cerebro. Lo aprovechas para crear felicidad.

Si detienes el estrés, y a parte haces algo que disfrutes (aunque sea tomarte dos minutos de descanso), le vas a enseñar a tu cerebro poco a poco a manejar automáticamente las situaciones complicadas.


La técnica en pasos:
1.- Si sientes estrés, reconócelo. No lo intentes negar.
2.- Observa tu respiración, sin controlarla.
Síguelo haciendo hasta que te sientas mejor. El poner atención hace toda la diferencia entre dejarte controlar por el cerebro emocional, y las funciones superiores.
3.- Haz algo que te cause placer o bienestar. Come chocolate, ve videos de #Gatos, o ve a molestar a tu mejor amigo.

No lo digo yo. Es neurología; es pura ciencia y, si lo utilizas, es genial.

domingo, 1 de mayo de 2016

Qué hacer en caso de estrés acumulado.

Existen muchas cosas para las que somos libres en este mundo. Tristemente, golpear a la gente estúpida que vuelve nuestros #Lunes un pequeño infierno no es una de esas libertades.

Triste, tristemente.

Al menos te puedes alegrar pensando que existen el alcohol y el pastel de #Chocolate. Lo malo que uno deja cruda y el otro engorda. ¿Qué nos queda? Aah claro, está esa opción; pero ¿sabes qué? Bueno... mejor olvídalo. Si pudieras conseguir algo de sexo casual así de fácil, seguro no tendrías un problema de estrés.

Lo mejor que puedes hacer, y por supuesto me refiero a lo mejor después de todo lo que emborracha, engorda o lleva al altar, es conocerte a ti mismo. No me refiero a la forma de conocerse a uno mismo que ha hecho famosas a cierto tipo de páginas en internet, si sabes a lo que me refiero. #GuiñoGuiño. Me refiero a que todos nosotros tenemos un bendito cerebro que desperdiciamos en ver justamente ese tipo de páginas en internet.

Quiero decir, tenemos miles de millones de neuronas con mas conexiones entre ellas que videos de #Gatos en el internet; y las desperdiciamos, bueno, viendo videos de gatos. ¿Pues a qué tipo de páginas pensabas que me estaba refiriendo?

El punto es que, si es verdad que tenemos más conexiones en la cabeza que estrellas en el universo, y esa es comparación modesta; si tenemos una computadora mucho más poderosa que cualquiera que se haya inventado hasta la fecha, y eso que la tecnología sigue avanzando literalmente todos los días; si nuestra mente es el mayor misterio de todo el universo, porque nadie puede explicar en dónde están los sueños de la gente, que a todos nos parecen tan reales hasta que entramos a trabajar como #Godinez y los aplastan con reportes y horarios, entonces debemos de ser capaces de lograr una €&@%% sonrisa los lunes aunque tengamos que trabajar. ¿Cierto?

Eso quiero pensar.

Pero muchas veces lo que nos importa no es el lunes, sino la infame repetición de lo mismo, semana con semana. Al menos hoy muchas oficinas tuvieron piedad, porque si no todos los puentes nos hubieran tocado en fin de semana. Espero de corazón que estés leyendo mi blog desde la comodidad de tu casa, burlándote conmigo de la gente que si tuvo que levantarse temprano.

Oye, un momento, ¡yo tuve que levantarme temprano! Pero eso no cuenta porque yo disfruto lo que hago.


Mira, sé que debería ir al punto y hablar de lo que promete el título: qué hacer en caso de estrés acumulado. Pero no pienses que estoy escribiendo todo esto al azar: lo primero que tienes que aprender es a dejar ir tu necesidad de obtener resultados con todo lo que haces. No está bien, no es divertido, te estresas tú y estresas a la gente alrededor. 

De cierta forma es genial porque así puedes hacer un montón de cosas productivas y tener dinero para pagarle a un analista que te diga por qué odias la vida, pero puedes ahorrarte mucho dinero si te das cuenta de que parte de tu problema es que no sabes cuánto te afecta tu trabajo, a nivel del sistema nervioso. 

Sé que suena como si tu vida laboral fuera un duende maligno, como ese que salía en las caricaturas, intentando sabotear los cables que conectan el cerebro. Pero más bien se parece al famoso perro de Pavlov que se ponía a salivar cada que escuchaba una campana. ¿Conoces la historia? Pues antes de que la psicología fuera una de las profesiones peor pagadas en México, los científicos de la conducta se la pasaban entrenando perros para medir cuánta saliva soltaban cada que veían comida.

Por esas cosas nos pagan tan mal. Quiero decir, ¿quién diablos quiere trabajar contando saliva?

Bueno, el caso es que un tipo llamado Pavlov se dio cuenta de que los perros salivaban cuando escuchaban los pasos de los científicos que los alimentaban; algo así como tú cuando escuchas que falta azúcar en tu casa, o que no tienes plan para el fin de semana, o cualquier cosa que no salga perfecta e, inmediatamente, te pones en modo Super Godínez a querer solucionar todos los problemas del universo porque si no te corren. ¿Ves? Ya no necesitas comida: respondes automáticamente a cualquier situación que se le parezca a tu trabajo.

Después de un rato, tu sistema nervioso se acostumbra a ese estado de tensión, y ¡pum, papá! Tienes un horrible caso de estrés acumulado.

No sé por qué no enseñan este tipo de cosas en la primaria. Si lo hicieran, todo mundo entendería que debe enseñarle a su cerebro a relajarse después de solucionar una crisis. 

¿Cómo se hace eso? Pues la próxima entrada vamos a ver cómo hacerlo más rápido, pero por lo pronto puedes acostumbrarte a tomarte 5 minutos de descanso baboseando en internet cada que cumples un paso de tu proyecto. En verdad funciona. Tarde o temprano te vas a enseñar que, después de cada crisis, viene un momento de calma que tienes todo derecho de disfrutar.


En serio; eres genial. Si tienes mucho estrés, eres genial y responsable, así que trátate como mereces: tan bien como te permita tu presupuesto después de gastarlo en pende&@€#$.

Todo lo que somos es una decisión constante de ser lo que nos gusta, o de alejarnos de ese ideal. No hay término medio. Hagas lo que hagas, te acostumbras si lo repites el suficiente tiempo, y por supuesto que no puedes cambiar de inmediato. Pero en el momento que tu lo decidas, por lo menos puedes empezar.


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