Mostrando las entradas con la etiqueta espiritualidad en la oficina. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta espiritualidad en la oficina. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de mayo de 2016

Meditación y Neurociencia: los hábitos que no sabes que tienes.

Cuando hablo de rutinas, seguro que piensas en algo como desayunar todos los días antes de ir al trabajo, o más realistamente devorar todo el café que puedas y esperar que sirva para mantenerte despierto después de tu tercer maratón de #Netflix esta semana.

Bueno, pues no necesariamente.

Quiero decir, no es lo mejor que puedes hacer en esta vida: ni ver Netflix en vez de dormir, ni tomar tanto café es bueno para la salud, pero si me importaran tanto los hábitos saludables probablemente estaría escribiendo otro tipo de blog y comiendo menos tortilla. Pero tampoco es como si fuera lo peor que haces en el mundo.

Si no tuvieras hábitos más sutiles y más dañinos, tal vez no necesitarías leer este tipo de blog.

Estarías disfrutando la vida en algún lado.

Pero la verdad es que los hábitos que más definen nuestras vidas son esos que no siempre se ven a simple vista. Necesitamos poner atención. Por ejemplo: quejarse y poner pretextos son hábitos que un día tuvimos que aprender.

Y no es que alguna vez hayamos ido a un curso de quejarse con maestría en poner pretextos, aunque algunos son tan efectivos que pienso que deberían hacerlo a nivel profesional.

No, si hubiéramos ido a la escuela para aprender eso, probablemente ya se nos habría olvidado junto con todo lo que nos dijeron que era tan &@€%# esencial para la vida y nunca jamás volvimos a utilizar. 

Más bien, la vida poco a poco nos enseña que, si a la gente activa y optimista le pones un pretexto lo bastante bueno, te mandan al demonio y ya no te piden trabajar; más bien, se dedican a solucionar las cosas por su cuenta y tu jefe te felicita de todas maneras por un buen trabajo en equipo. Como dicen, por eso México no progresa.

Pero, de nuevo, me estoy desviando del tema. El punto es que la gente no siempre se da cuenta de que toda su conducta y su actitud ante la vida está determinada por sus pensamientos.

Si nos diéramos cuenta de eso, dejaríamos de pensar tanta pen&€@# que solo sabe detenernos porque ya nos acostumbramos a la panza chelera, al trabajo mediocre o al maldito aburrimiento de los domingos por la tarde.


La verdad es que muchas veces no somos felices con nuestras vidas, pero ya estamos acostumbrados.

Por eso lo primero que necesitas para romper con tu rutina es tener pensado otra mejor para reemplazarla.

Esto es muy importante por dos razones: la primera es que, si tan solo rompes todas tus rutinas, te vas a quedar como un zombie mirando a la pared porque no tienes algo mejor que hacer con tu vida. Si esa es la única opción que sete ocurre, mejor sigue tragando helado y odiando las lonjas. Por lo menos así te vas a divertir,

La segunda razón es que, como dije en otra publicación, todas las rutinas que se han quedado con nosotros a través de los años empezaron sirviendo una utilidad.

A lo mejor todavía necesitas cumplir esa función, pero tu rutina es tan buena satisfaciéndola que ya ni te das cuenta de que te hace falta.

Esta semana vamos a empezar con algo ligero, porque es muy #Lunes para pedirte que hagas algo más.

Pasa tu día como normalmente lo harías, y date cuenta en qué momentos te gusta detenerte a ti mismo que sería mejor para ti seguir adelante. Puede ser que te gustaría ir al gimnasio, o empezar tus endemoniados reportes que de todas formas no se van a terminar solos.

Una vez que lo identifiques, seguro que te vas a encontrar poniéndote el mismo pretexto de la misma manera para no lograr otras cosas que quieres. Así se forman las malas costumbres que conocemos todos, como la flojera y las compensamos tragando #Chocolate para no sentirnos mal. Pero, como dijo el Buda (y yo al principio de la publicación), nuestros pensamientos crean nuestra realidad.

Así que deja de crear @€&gaderas.


Esto tiene un poco de truco: cuando te caches a ti mismo poniéndote pretextos, observa tu respiración (este paso es importante) y pregúntate a ti mismo qué vas a lograr si evitas ir por lo que quieres. A lo mejor te sorprende la respuesta.

El punto de este ejercicio no es cambiar, porque darte cuenta del por qué te tus procesos mentales no siempre te libera de las consecuencias, pero conocerte a ti mismo es un gran avance.

Sigue observando tu respiración, y deja que el bloque que te impones a ti mismo fluya poco a poco. La próxima publicación vamos a ver unos ejercicios para hacerlo más fácil, pero primero es importantes que sepas lo que quieres y por qué no lo has logrado. Es importante ser honesto contigo mismo.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Meditación y neurología para liberarte del estrés.

Para los seres humanos, toda percepción es una apuesta. Por ejemplo, tú puedes percibir a un presidente inútil e incompetente, mientras que desde el punto de vista de cierto copete lustrado, se ve como el mejor jefe de estado desde el emperador Julio Cesar. Y no lo digo por Bruto.

Tampoco pretendo decir que uno de los dos tenga razón. Digo que todos tenemos nuestra forma de ver las cosas, y está bien.

Lo que no está bien, es pensar que somos algo así como hojas que se lleva el viento en cuanto a nuestras percepciones se refiere. A la gente le cuesta mucho trabajo ser estúpidos de forma consistente como para pensar que solo pasa porque sí.

Todo tiene una razón de ser: la mayoría de las veces, la gente es como es porque no tiene idea lo que significa tener un sistema nervioso. Para no hacerte el cuento largo, significa que lo puedes programar.

Pero la programación es una de las palabras prohibidas de la era moderna. Todos usamos la tecnología, pero muy pocos de nosotros, y me incluyo, sabemos lo que hay detrás. Pensamos que, igual que nuestros pensamientos y creencias, las imágenes de tu monitor o tablet aparecen por obra del espíritu santo. No lo niegues. Todos aquí somos culpables de haber rezado para que no se acabe la batería, o para que nuestro celular encuentre la señal del internet.


Eso es tan estúpido como cuando te estresas y la gente te dice: "oye, cálmate".

¡¡No lo puedo creer!! ¿En serio, genio? Jamás se me hubiera ocurrido calmarme, pero ahora que me lo recomiendas puedo solo hacerlo. Mira como me relajo mientras hago que te comas tu teclado a cachetadas.

Pues yo no te voy a pedir que te calmes. Te voy a enseñar un par de trucos para lograrlo.


Todo empieza por una decisión.

El secreto de todas las tradiciones orientales de meditación y todo eso es: que un zoquete nace cada minuto, y están demasiado dispuestos a separarse de su dinero, si les ofreces una estafa lo bastante convincente. Espera, no. Ese es el secreto de los gurús que te venden algo que se parece a la tradición, porque si te dijeran el truco verdadero, se quedarían sin su negocio.

Verás, en oriente se dice que todos somos responsables de nuestra propia realidad. Es decir, tal vez no, pero tus pensamientos determinan qué piensas acerca de esa realidad. Eso sí lo podemos controlar.


Lo primero que tenemos que hacer es decidir cómo nos queremos sentir, pero la mayoría de nosotros no puede despertar, mirarse en el espejo decir: "hoy voy a ser feliz porque sí".

El secreto del oriente, en pocas palabras, es que todos podemos decidir cambiar nuestro mundo en cualquier momento, al cambiar nuestra forma la forma de pensar en él. Afortunadamente, tienen un truco para lograrlo que se llama meditación.

La Meditación: la capacidad de elegir la obtenemos al hacer consciencia; no es un privilegio que llega por sí solo. Tenemos que ganarlo con esfuerzo y dedicación, o por lo menos saber cómo estafarlo.

El primer paso para lograrlo es observar tu respiración. Cuando sientes cosas como el estrés, las emociones parecen volverse automáticas. Para romper con este flujo, puedes tomar consciencia de lo que sientes y por qué; pero no todos sabemos observarnos. Sin embargo, todo mundo sabe observar su respiración.

Es el truco que utilizamos para conectarnos con el "mundo interno", porque te das cuenta de que las emociones no vienen de la nada, sino que tienes que hacer algo; las emociones no son parte de ti, sino que son el resultado de tus acciones. 

Observar la respiración tiene la doble ventaja de enseñarte que es lo que haces para generar estrés, felicidad, o lo que sea, además de quitarle el control a esa emoción y entrar en un estado de #Mindfulness, en el que tu atención toma las riendas y, como tal, puedes decidir con calma.



El estrés es una costumbre.

Mira, el sistema nervioso es un hijo de &@ta. Y por supuesto que eso significa que nosotros le ensañamos cómo actuar. Lo malo es que nadie nos dijo que teníamos elección. Pensamos que nuestra forma de ser debería de ser una respuesta al ambiente, que no va a ser muy amigable si no eres guapo, rico o bueno en algún deporte. Los flacos y feos como yo estamos jodidos, pero por otro lado, gracias a eso pude aprender todo lo que hoy escribo en #Goditeismo.

Porque si dejara que mi sistema nervioso haga lo que quiera, me traería como los memes traen a la #Lady100Pesos.

No; todo en este mundo es una elección, y todo lo demás es una costumbre. Por eso aprendemos tan bien a estresarnos: lo practicamos mucho.

En cambio, y una vez que sabes cómo quitarle el control al estrés en cualquier momento (la parte de la meditación), lo único que necesitas hacer es practicarlo cada que puedas. No digo que te pongas a buscar nuevas situaciones para estresarte. Digo que disfrutes la libertad que viene con saber que puedes controlar tus emociones.

Pero tienes que aprenderlo a nivel de las neuronas. Eso solo sucede con la práctica. Además, ayuda si cada que detienes tu tensión, haces algo más con tu cerebro. Lo aprovechas para crear felicidad.

Si detienes el estrés, y a parte haces algo que disfrutes (aunque sea tomarte dos minutos de descanso), le vas a enseñar a tu cerebro poco a poco a manejar automáticamente las situaciones complicadas.


La técnica en pasos:
1.- Si sientes estrés, reconócelo. No lo intentes negar.
2.- Observa tu respiración, sin controlarla.
Síguelo haciendo hasta que te sientas mejor. El poner atención hace toda la diferencia entre dejarte controlar por el cerebro emocional, y las funciones superiores.
3.- Haz algo que te cause placer o bienestar. Come chocolate, ve videos de #Gatos, o ve a molestar a tu mejor amigo.

No lo digo yo. Es neurología; es pura ciencia y, si lo utilizas, es genial.