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viernes, 27 de mayo de 2016

Meditación y Neurociencia: el budismo para los hábitos exitosos.

Es un poco contradictorio que utilice la venerable tradición budista para hablar de hábitos cuando uno de sus principios es liberarse de los apegos. Ese cafesito que te tomas todas las mañanas, por ejemplo, es un apego que un monje budista te recomendaría dejar; por eso no practico su religión.

Pero también es cierto que tienen una cosa llamada "el camino óctuple" que consiste en 8 hábitos diseñados para alcanzar la liberación.

El camino óctuple te pide que mantengas una visión correcta del universo; con esto seguramente se refieren a ser budista, porque es la única y verdadera religión según sus creyentes. Si profesas una creencia distinta, no te preocupes; tú y yo sabemos que la religión que practicas es la única verdadera.

Además de este pequeño comercial, los discípulos del Buda te recomiendan que tengas un actuar correcto, una atención correcta, una intención correcta, un habla correcta, y otras cosas parecidas. Las puedes revisar en cualquier página de internet budista. Más bien me gustaría hablar de la esencia del camino o, en otras palabras, yo prefiero compartir lo que tú puedes usar en la oficina, empezando digamos ya.

Porque no sé si el budismo sea la religión verdadera; tampoco estoy seguro que la meditación sea el único camino a la paz, te entregue la verdad ni nada de esas cosas. Solo sé que los fanáticos insoportables que meditan parecen ser más felices, e incluso hay algunos estudios científicos que apoyan esa idea.

Por eso te recomiendo que tengas una visión del universo que te ayude a ser feliz; no estoy hablando de la "visión correcta" en el sentido budista, que más bien parece una forma de "sugerirte amablemente" que te conviertas a su religión. Por lo menos no te amenazan con el infierno si no decides hacerlo.

Bueno, cada quien cree en lo que quiere; lo malo es que muchos de nosotros ni siquiera nos dedicamos a pensar en qué quisiéramos creer. Tal vez eso pase porque nuestra sociedad alaba a la ciencia, pero poner en el altar de la academia la ley natural que nuestros científicos han descubierto es la versión moderna de adorar al totem del pueblo.


Por ejemplo, la neurociencia dice que el color azul activa ciertos mecanismos en tu cerebro que te hacen estar alerta, porque el cielo de la mañana es azul; así que tiene sentido evolucionar para estar alertas a esa hora. La ciencia también dice que la física cuántica es el hada madrina de todos nosotros, y si pides algo con la suficiente fuerza te lo va a conceder. Una de estas dos oraciones científicas es cierta, pero yo no sé cual porque no entiendo las ecuaciones de física cuántica ni he leído los artículos de la doctora que dijo: "el color azul te mantiene despierto". 

De hecho, ni siquiera sé si uno de los dos sea verdadero, pero quería dejarte claro que, si no estas leyendo los journals más recientes de todos los campos del saber humano,  da lo mismo que pienses que somos el resultado de la evolución, de un Dios todo poderoso, o del Monstruo del Espaghetti Volador.

Sin embargo, sí hace toda la diferencia que tú sepas en qué crees y por qué. Me dijeron en un curso de psicología de la religión que se ha comprobado que las personas religiosas viven más felices y tienen mayor resistencia emocional (o resilencia) que los ateos. No sé si creerlo porque me lo enseñaron en un curso de psicología de la religión; suena como si Ferrero Rocher me intentara convencer de cuál es el mejor #Chocolate. Pero la gente puede aguantar una gran cantidad de sufrimiento si piensa que hay una razón para ello.

Ese es mi comentario sobre el primer principio del camino óctuple budista: no importa lo que creas, siempre y cuando estés convencido. La convicción es poder, y si no me crees, investiga cuántas personas que dudan de sí mismas o de sus acciones están en los más altos puestos ejecutivos. 

Para mí, el resto del budismo se basa en confiar en que no seas un hijo de &€ta y ponerle atención a lo que haces; así puedes hablar sin insultar a la gente que te escucha, actuar sin lastimarlos, y esforzarte en las cosas que valen la pena.

¿Sabes? Ese es todo el secreto de la meditación. Conectar la corteza prefrontal, área responsable de la consciencia en nuestro cerebro, con todas las funciones primitivas como las emociones, el enojo y todo lo demás, para hacernos conscientes de ellas.


Suena bien, ¿cierto? Aún así, espero que no me hayas creído del todo; como dijo el #Buda: "duda y busca tu propia luz". Pero, por lo que más quieras, pon atención, porque solo así puedes elegir tus acciones, y a través de repetir las acciones correctas, se forman los hábitos que te llevarán a donde quieres.

En resumen, busca la pasión que le dé sentido a tu vida; ponle atención a lo que haces, y piensa por ti mismo, porque solo tú puedes decidir lo que quieres lograr. Bueno, como en las #Elecciones, si no te tomas el tiempo para elegir, luego no tienes derecho a quejarte.

lunes, 23 de mayo de 2016

Meditación y Neurociencia: los hábitos que no sabes que tienes.

Cuando hablo de rutinas, seguro que piensas en algo como desayunar todos los días antes de ir al trabajo, o más realistamente devorar todo el café que puedas y esperar que sirva para mantenerte despierto después de tu tercer maratón de #Netflix esta semana.

Bueno, pues no necesariamente.

Quiero decir, no es lo mejor que puedes hacer en esta vida: ni ver Netflix en vez de dormir, ni tomar tanto café es bueno para la salud, pero si me importaran tanto los hábitos saludables probablemente estaría escribiendo otro tipo de blog y comiendo menos tortilla. Pero tampoco es como si fuera lo peor que haces en el mundo.

Si no tuvieras hábitos más sutiles y más dañinos, tal vez no necesitarías leer este tipo de blog.

Estarías disfrutando la vida en algún lado.

Pero la verdad es que los hábitos que más definen nuestras vidas son esos que no siempre se ven a simple vista. Necesitamos poner atención. Por ejemplo: quejarse y poner pretextos son hábitos que un día tuvimos que aprender.

Y no es que alguna vez hayamos ido a un curso de quejarse con maestría en poner pretextos, aunque algunos son tan efectivos que pienso que deberían hacerlo a nivel profesional.

No, si hubiéramos ido a la escuela para aprender eso, probablemente ya se nos habría olvidado junto con todo lo que nos dijeron que era tan &@€%# esencial para la vida y nunca jamás volvimos a utilizar. 

Más bien, la vida poco a poco nos enseña que, si a la gente activa y optimista le pones un pretexto lo bastante bueno, te mandan al demonio y ya no te piden trabajar; más bien, se dedican a solucionar las cosas por su cuenta y tu jefe te felicita de todas maneras por un buen trabajo en equipo. Como dicen, por eso México no progresa.

Pero, de nuevo, me estoy desviando del tema. El punto es que la gente no siempre se da cuenta de que toda su conducta y su actitud ante la vida está determinada por sus pensamientos.

Si nos diéramos cuenta de eso, dejaríamos de pensar tanta pen&€@# que solo sabe detenernos porque ya nos acostumbramos a la panza chelera, al trabajo mediocre o al maldito aburrimiento de los domingos por la tarde.


La verdad es que muchas veces no somos felices con nuestras vidas, pero ya estamos acostumbrados.

Por eso lo primero que necesitas para romper con tu rutina es tener pensado otra mejor para reemplazarla.

Esto es muy importante por dos razones: la primera es que, si tan solo rompes todas tus rutinas, te vas a quedar como un zombie mirando a la pared porque no tienes algo mejor que hacer con tu vida. Si esa es la única opción que sete ocurre, mejor sigue tragando helado y odiando las lonjas. Por lo menos así te vas a divertir,

La segunda razón es que, como dije en otra publicación, todas las rutinas que se han quedado con nosotros a través de los años empezaron sirviendo una utilidad.

A lo mejor todavía necesitas cumplir esa función, pero tu rutina es tan buena satisfaciéndola que ya ni te das cuenta de que te hace falta.

Esta semana vamos a empezar con algo ligero, porque es muy #Lunes para pedirte que hagas algo más.

Pasa tu día como normalmente lo harías, y date cuenta en qué momentos te gusta detenerte a ti mismo que sería mejor para ti seguir adelante. Puede ser que te gustaría ir al gimnasio, o empezar tus endemoniados reportes que de todas formas no se van a terminar solos.

Una vez que lo identifiques, seguro que te vas a encontrar poniéndote el mismo pretexto de la misma manera para no lograr otras cosas que quieres. Así se forman las malas costumbres que conocemos todos, como la flojera y las compensamos tragando #Chocolate para no sentirnos mal. Pero, como dijo el Buda (y yo al principio de la publicación), nuestros pensamientos crean nuestra realidad.

Así que deja de crear @€&gaderas.


Esto tiene un poco de truco: cuando te caches a ti mismo poniéndote pretextos, observa tu respiración (este paso es importante) y pregúntate a ti mismo qué vas a lograr si evitas ir por lo que quieres. A lo mejor te sorprende la respuesta.

El punto de este ejercicio no es cambiar, porque darte cuenta del por qué te tus procesos mentales no siempre te libera de las consecuencias, pero conocerte a ti mismo es un gran avance.

Sigue observando tu respiración, y deja que el bloque que te impones a ti mismo fluya poco a poco. La próxima publicación vamos a ver unos ejercicios para hacerlo más fácil, pero primero es importantes que sepas lo que quieres y por qué no lo has logrado. Es importante ser honesto contigo mismo.

viernes, 20 de mayo de 2016

Meditación y neurociencia: del hábito a la atención.

No hay nada bueno ni malo, sino que pensar sobre las cosas determina su valor. Esta cita mal citada de William Shakespeare aplica para todo, pero en este caso es muy útil para describir la rutina; sé que en las publicaciones pasadas hable de ella como si fuera algo malo, pero vamos a profundizar un poco.

Es diferente tener la rutina de levantarse, tomar un jugo de frutas e ir a trabajar, que la rutina de levantarse, tomarse media botella de vino e igual ir al trabajo, pero más feliz. Quiero decir, a mucha gente le parecería que seguir el segundo ejemplo está mal. En especial a tu jefe, así que no lo intentes.

Pero... Bueno, de nuevo, todo depende de los valores de cada quien.

Quiero decir, en Europa (o por lo menos lo que me cuentan de España) beben vino como si fuera agua. De verdad que es una sociedad iluminada. Y nunca podrías reclamarle a alguien por beberse su vino aunque sea temprano; no es mal visto, como a veces se ve mal en América beber alcohol si no es fin de semana, o por lo menos con la cena.

A parte de los valores que cambian en todos lados, tenemos que considerar que, por muy europeo que seas, si te empinas media botella de vino vas a quedar más prendido que una vela, y al otro día vas a tener una resaca marca "no vuelvo a tomar". Eso, tal vez, no es lo mejor para ir al trabajo.


El punto es que nuestras rutinas no son ni buenas ni malas, pero pueden ser muy inconvenientes. Y lo malo es que no siempre nos es fácil cambiar, porque nuestras neuronas son unas @&rras dramáticas que piensan que si haces algo diferente con tu vida vas a morir. 

Mira, las neuronas tienen un trabajo muy importante: mantener funcionando de forma bien coordinada a un montón de sistemas, órganos y células especializadas para que el humano que forman, o sea tú, siga funcionando. Esta tarea se ve complicada por dos factores: un ambiente hostil con gente como #LordWalmart u otros mamíferos de la selva de concreto, y un zoquete dirigiendo el timón del cuerpo, que le gusta ingerir tanto alcohol como su presupuesto le permita los fines de semana.

Entre las malas decisiones que tomamos, y la gente que nació para hacer esta vida más "interesante", se vuelve muy complicado mantener el frágil balance que se requiere para asegurar la vida de la humanidad.

Para lograr esta (nada fácil) tarea, las neuronas aprenden qué condiciones nos mantienen vivos en los primeros años del desarrollo. Luego, cuando se te ocurre en tu cabecita intentar algo descabellado, te castigan con sentimientos de incomodidad, culpa o pérdida de identidad porque, como ya dije, su trabajo es mantenerte vivo y piensan que no estás cooperando.

La meditación, la terapia psicológica y el alcohol son varias formas que hemos encontrado para decirles a nuestras neuronas: "oigan, tranquilas, no es para tanto", y que poco a poco te permitan cambiar tus patrones de conducta por algo menos destructivo, retraído, o lo que sea que no te guste de ti.

Por eso es importante que sepas que, cualquier hábito que tengas en esta vida, va a estar respaldado por el barrio de tu sistema nervioso. También es importante reconocer que los hábitos no son malos de por sí, pues en algún momento tuvieron cierta utilidad.


Lo bueno es que eso ya no importa; como ser humano consciente que está leyendo #Goditeismo, te puedes dar cuenta de qué rutinas te hacen daño, y qué otras deberías adoptar si quieres tener listo tu #CuerpoDeVerano.

Las próximas publicaciones hablaremos de eso: de como romper, y crear hábitos. Por lo pronto, te voy a dar un adelanto.


Crear y romper hábitos:
1.- Observa tu respiración.

Si quieres romper un hábito, te van a dar muchas ganas de hacerlo. No te concentres en luchar contra ese sentimiento. Más bien, observa tu respiración. Neurológicamente, no puedes generar dos estados al mismo tiempo. Si estás enfocado en tu respiración, por el tiempo en el que generes ese estado de atención dejarás de sentirte presionado para hacer tu mala costumbre. A mí me funciono para dejar de fumar.

Lo malo es que después de un rato de observar mi respiración me aburría, inmediatamente regresaban las ganas de fumar, y pues fumaba. Oye, no me siento orgulloso. Por eso necesitas estar listo para distraer tu atención con otra cosa cuando acabes de observar tu respiración. Ten un video, un mensaje de whatsapp, o lo que sea a la mano para seguir distraído. Si las ganas regresan, vuelve a observar tu respiración. Ya sabes, "enjuague y repita".


Para crear nuevos hábitos, empiézalos al mismo tiempo que observas tu respiración. Si empiezas a poner pretextos, entonces no te estás observando. Concentra toda tu atención en la respiración hasta que estés haciéndote una ensalada, camino hacia el gym o lo que sea. Lo difícil de empezar un nuevo hábito es convencernos a nosotros mismos de empezar. 

Para lograrlo, de luchar contigo mismo. Ignora tus pretextos y observa tu respiración. De esta forma, podrás comenzar nuevas cosas y, si las repites el número suficiente de veces, se formará un nuevo hábito positivo.

lunes, 9 de mayo de 2016

Neurociencia y trabajo: la rutina.

El problema de tener una rutina es que, tarde o temprano, te acostumbras y se vuelve repetitiva. Es decir, eso no siempre es un problema porque una vez que te acostumbras a lo mismo, el reloj avanza más rápido y el fin de semana no se tarda tanto en llegar.

Si claro. También te pagan con ollas de oro y tu jefe se convierte en un unicornio que te deja salir de vacaciones cada que quieres.

No, las rutinas tienen dos efectos sobre la gente: la primera es que, cuando estamos haciendo lo que sea que hagamos que se vuelve rutinario, entramos en una especie de trance letárgico en el que cada segundo parece eterno. Eso es horrible porque intentamos perder el tiempo en cualquier cosa, y al final de una jornada que parece nunca acabar decimos algo como: "¡el día no me alcanzó para nada!"

Eso no sería tan malo si no tuviéramos la bendita costumbre de ponernos a pensar en el próximo día de nuestra rutina, y en el día después de ese. Porque lo único peor que tener que hacer algo que no nos gusta, es saber que al otro día vamos a tener que hacerlo de nuevo.

Por otro lado, cuando hacer algo se vuelve costumbre tendemos a diseñar nuestra vida alrededor de ello; no solo es difícil ir a trabajar entre semana, sino que los fines lo único que queremos es descansar para aguantar la próxima jornada.


Ahora, vamos a hablar un poco acerca de los nervios. No me refiero a esos nervios que se ponen de punta cuando se descompone la máquina de #Cafe; me refiero a los nervios que conectan al cerebro con el resto del cuerpo. Y se ponen de punta cuando se descompone la máquina de café.

Tal vez la ciencia no sepa todo acerca de los nervios, pero hay dos cosas que sabemos con seguridad: la primera es que son unos necios hijos de @&ta, pero no es su culpa. Mira, cuando se acostumbran a hacer algo se forman cadenas de neuronas unidas por un gelatina que se llama... Seguro no te importa. El caso es que hay un cambio físico cuando los nervios adquieren una costumbre. Por eso es tan difícil romperlas, aunque te hagan daño.

La otra cosa que sabemos es que, cuando aprenden, se vuelve mucho más fácil hacer cualquier cosa. Esto quiere decir que la rutina se vuelve automática, pero eso te deja un montón de poder cerebral que seguro no usarás en algo que valga la pena. Por un lado, tener el pensamiento libre nos hace pensar que el tiempo pasa más lento porque, a falta de pan, le ponemos atención a las manecillas del reloj. 

Por otro lado, cuando se trata de una acción que nuestras neuronas tienen dominada, recordamos el día como un bloque de trabajo insípido y uno que otro video de youtube. Parece como si hubiera pasado tan rápido que no te dio tiempo de nada, porque no le pusiste atención a los momentos individuales; solo fueron un paso más de la rutina.

Y esto es una porquería, porque nadie quiere vivir una serie de momentos insípidos que solo pasan en automático mientras dejas que tu cerebro haga todo el trabajo. Quiero decir, el sueño de un #Godinez es que le paguen sin trabajar, pero vivir en automático es una cosa muy diferente. 


La próxima publicación vamos a hablar de cómo recuperar la consciencia de tu rutina, para que deje de ser un martirio automático y se convierta en un martirio del que tienes completo control.

Por lo mientras recuerda que la atención hace toda la diferencia. Si quieres que el tiempo pase más rápido, que se sienta mejor, pon atención a lo que haces y deja de ver tanto la hora. Porque a todo te acostumbras. Mejor acostúmbrate a vivir bien, sea #Lunes o lo que sea.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Meditación y neurología para liberarte del estrés.

Para los seres humanos, toda percepción es una apuesta. Por ejemplo, tú puedes percibir a un presidente inútil e incompetente, mientras que desde el punto de vista de cierto copete lustrado, se ve como el mejor jefe de estado desde el emperador Julio Cesar. Y no lo digo por Bruto.

Tampoco pretendo decir que uno de los dos tenga razón. Digo que todos tenemos nuestra forma de ver las cosas, y está bien.

Lo que no está bien, es pensar que somos algo así como hojas que se lleva el viento en cuanto a nuestras percepciones se refiere. A la gente le cuesta mucho trabajo ser estúpidos de forma consistente como para pensar que solo pasa porque sí.

Todo tiene una razón de ser: la mayoría de las veces, la gente es como es porque no tiene idea lo que significa tener un sistema nervioso. Para no hacerte el cuento largo, significa que lo puedes programar.

Pero la programación es una de las palabras prohibidas de la era moderna. Todos usamos la tecnología, pero muy pocos de nosotros, y me incluyo, sabemos lo que hay detrás. Pensamos que, igual que nuestros pensamientos y creencias, las imágenes de tu monitor o tablet aparecen por obra del espíritu santo. No lo niegues. Todos aquí somos culpables de haber rezado para que no se acabe la batería, o para que nuestro celular encuentre la señal del internet.


Eso es tan estúpido como cuando te estresas y la gente te dice: "oye, cálmate".

¡¡No lo puedo creer!! ¿En serio, genio? Jamás se me hubiera ocurrido calmarme, pero ahora que me lo recomiendas puedo solo hacerlo. Mira como me relajo mientras hago que te comas tu teclado a cachetadas.

Pues yo no te voy a pedir que te calmes. Te voy a enseñar un par de trucos para lograrlo.


Todo empieza por una decisión.

El secreto de todas las tradiciones orientales de meditación y todo eso es: que un zoquete nace cada minuto, y están demasiado dispuestos a separarse de su dinero, si les ofreces una estafa lo bastante convincente. Espera, no. Ese es el secreto de los gurús que te venden algo que se parece a la tradición, porque si te dijeran el truco verdadero, se quedarían sin su negocio.

Verás, en oriente se dice que todos somos responsables de nuestra propia realidad. Es decir, tal vez no, pero tus pensamientos determinan qué piensas acerca de esa realidad. Eso sí lo podemos controlar.


Lo primero que tenemos que hacer es decidir cómo nos queremos sentir, pero la mayoría de nosotros no puede despertar, mirarse en el espejo decir: "hoy voy a ser feliz porque sí".

El secreto del oriente, en pocas palabras, es que todos podemos decidir cambiar nuestro mundo en cualquier momento, al cambiar nuestra forma la forma de pensar en él. Afortunadamente, tienen un truco para lograrlo que se llama meditación.

La Meditación: la capacidad de elegir la obtenemos al hacer consciencia; no es un privilegio que llega por sí solo. Tenemos que ganarlo con esfuerzo y dedicación, o por lo menos saber cómo estafarlo.

El primer paso para lograrlo es observar tu respiración. Cuando sientes cosas como el estrés, las emociones parecen volverse automáticas. Para romper con este flujo, puedes tomar consciencia de lo que sientes y por qué; pero no todos sabemos observarnos. Sin embargo, todo mundo sabe observar su respiración.

Es el truco que utilizamos para conectarnos con el "mundo interno", porque te das cuenta de que las emociones no vienen de la nada, sino que tienes que hacer algo; las emociones no son parte de ti, sino que son el resultado de tus acciones. 

Observar la respiración tiene la doble ventaja de enseñarte que es lo que haces para generar estrés, felicidad, o lo que sea, además de quitarle el control a esa emoción y entrar en un estado de #Mindfulness, en el que tu atención toma las riendas y, como tal, puedes decidir con calma.



El estrés es una costumbre.

Mira, el sistema nervioso es un hijo de &@ta. Y por supuesto que eso significa que nosotros le ensañamos cómo actuar. Lo malo es que nadie nos dijo que teníamos elección. Pensamos que nuestra forma de ser debería de ser una respuesta al ambiente, que no va a ser muy amigable si no eres guapo, rico o bueno en algún deporte. Los flacos y feos como yo estamos jodidos, pero por otro lado, gracias a eso pude aprender todo lo que hoy escribo en #Goditeismo.

Porque si dejara que mi sistema nervioso haga lo que quiera, me traería como los memes traen a la #Lady100Pesos.

No; todo en este mundo es una elección, y todo lo demás es una costumbre. Por eso aprendemos tan bien a estresarnos: lo practicamos mucho.

En cambio, y una vez que sabes cómo quitarle el control al estrés en cualquier momento (la parte de la meditación), lo único que necesitas hacer es practicarlo cada que puedas. No digo que te pongas a buscar nuevas situaciones para estresarte. Digo que disfrutes la libertad que viene con saber que puedes controlar tus emociones.

Pero tienes que aprenderlo a nivel de las neuronas. Eso solo sucede con la práctica. Además, ayuda si cada que detienes tu tensión, haces algo más con tu cerebro. Lo aprovechas para crear felicidad.

Si detienes el estrés, y a parte haces algo que disfrutes (aunque sea tomarte dos minutos de descanso), le vas a enseñar a tu cerebro poco a poco a manejar automáticamente las situaciones complicadas.


La técnica en pasos:
1.- Si sientes estrés, reconócelo. No lo intentes negar.
2.- Observa tu respiración, sin controlarla.
Síguelo haciendo hasta que te sientas mejor. El poner atención hace toda la diferencia entre dejarte controlar por el cerebro emocional, y las funciones superiores.
3.- Haz algo que te cause placer o bienestar. Come chocolate, ve videos de #Gatos, o ve a molestar a tu mejor amigo.

No lo digo yo. Es neurología; es pura ciencia y, si lo utilizas, es genial.

viernes, 8 de abril de 2016

4 técnicas, antiguas y modernas, para eliminar el estrés

Una de las diferencias más marcadas entre las tradiciones orientales y occidentales es la actitud que tenemos hacia la mente; específicamente, en este lado del mundo pensamos que podemos controlar cosas como el estrés la depresión y el sufrimiento, mientras que los orientales piensan que, si eres humano, ya te chin&@€#%.

Supongo que por eso la psicología, neurología y otras ciencias están intentando modernizar y explicar las técnicas de la meditación que, sin la ayuda de estadísticas o laboratorios, han funcionado bien por milenios. 

Pero la psicología, sin tener la ventaja de ser una tradición tan vieja como la misma escritura, ha logrado resultados sorprendentes para domesticar esa bestia intratable que es nuestra mente. Si alguna vez se te ha antojado el refresco de cola, eres fan del universo cinematográfico de #Marvel, o tienes una serie favorita de televisión, eso demuestra lo bien que funcionan los principios de la psicología para jugar con nuestras emociones. 

Con todo y esto, sigue siendo terriblemente fácil para la cultura popular formarse una imagen mental de algún país de oriente donde todo mundo medita y, tal vez por la falta de tecnología, su vida simple y calmada, o las tradiciones ancestrales, todo mundo es feliz y tiene cara de estar disfrutando la vida. O de estar en un viaje de opio.

Bueno, te recuerdo que China tiene más de mil millones de habitantes, y la densidad de población de algunos lugares en la India te haría pensar que dos cuerpos sí pueden compartir el mismo espacio, porque de otra forma no podrías meter a tanto hijo de @&ta en una sola ciudad.

De todas maneras, el occidental no puede sacarse de la cabeza la idea de que esa gente tiene el secreto de la iluminación y la felicidad, que nuestro moderno cerebro civilizado no puede comprender porque pensamos en cosas materiales como el auto y el fútbol.


Bueno, primero vamos a aclarar algunas cosas. Las verdaderas tradiciones orientales que sirven para limpiar la mente, esas que de verdad te pueden ayudar a transformar tu vida, se la pasan diciéndote que el universo es un ciclo enorme y el sufrimiento no se puede evitar. De hecho, tradiciones como la alquimia y otros inventos occidentales dicen lo mismo, probablemente porque no quieren tener que aguantar a una bola de zoquetes que solo quiere el equivalente espiritual de una botella de #Alcohol.

En segundo lugar, la mayoría de lo que conoces como una tradición antigua es un invento reciente: el Hatha Yoga, la versión más popular que enseñan en la mayoría de los gimnasios, nació más o menos a principios de 1900; la Kabbalah original es nada más y nada menos que chamanismo hebreo, y la versión que enseñan en los centros para hipsters no es más que un compendio regurgitado; el budismo que te enseñan en donde sea que aprendas budismo, seguramente no te intenta convencer de el universo es sufrimiento y debes trabajar por dejar atrás a la existencia, porque no pagarías tus cuotas mensuales si te dijeran eso, ¿cierto?

Para resumir, si tú practicas algo con sabor oriental y tienes que pagar por ello, probablemente te están dando gato por liebre. Hay algunas excepciones, pero te puedo decir que son bastante baratas, los Maestros no pretenden impresionarte, ni mucho menos tienen la pinta de sabio oriental; solo enseñan, y dejan que los resultados hablen por sí mismos.

Lo bueno es que la gente ha estudiado el bienestar por tantísimos años que incluso las tradiciones ancestrales adaptadas al bolsillo occidental, por no llamarlas francas estafas, sirven para algo.

Si quieres una forma para combatir el estrés, busca alguna de esas técnicas: el Tai Chi en particular tiene muchos exponentes buenísimos en México, con profesores capacitados por Maestros originales de China, que honestamente solo quieren esparcir su tradición.


Eso, y recuerda que la vida está bien ca&@€#%, y no está mal ponerte de malas de vez en cuando. Para eso dios inventó las bebidas alcohólicas.

Bueno, tal vez no sean la solución que estás buscando. Para la gente menos ebria, más escéptica, y que le gustan las cosas que puede aplicar sin tener que cerrar su video de Youtube, te dejo estas técnicas que vienen de varias tradiciones orientales, complementadas con sólidos principios psicológicos para que no te hagas la ilusión de que practicándolas puedes alcanzar la iluminación. 

Porque nadie quiere eso.  Los monasterios no tienen internet, y uno se pasa la vida buscando su pasión como para abandonarla con el resto de sus apegos; pero por lo menos puedes usar algunos #Trucos para disfrutar de tu día sin tanto estrés.


En primer lugar está la técnica poderosísima de observar tu respiración. No hay más truco: si te sientes estresado, ansioso, preocupado, triste, o con ganas de ir al baño, solo observa tu respiración. Esto tiene el efecto inmediato de distraerte de cualquier otra cosa en la que estés pensando; eso cambia tus emociones negativas por un estado de #Mindfulness. Lo mejor es que, si te distraes, siempre puedes regresar a observarte.

Esta técnica es utilizada en todas las tradiciones que hablan del autoconocimiento, pero solo el #Zen te enseña a observar la respiración sin controlarla. Todos los demás te dan algún ejercicio para controlar tu estado interno, modificando la respiración. Si quieres hacerlo, está bien; pero la mayor ventaja, que puedes obtener sin esfuerzo ni experiencia, viene de observar tu respiración.


Como segunda técnica, observa tu respiración. No me estoy queriendo hacer el gracioso; solo que todas las técnicas se vuelven mucho más poderosas si empiezas con este ejercicio básico. 

Una vez que te estés observando, cierra los ojos y hazte consciente de tu tensión. Una vez wue la tengas bien identificada, imagínatela como una luz de color. Deja que circule por tu cuerpo y sácala con cada exhalación (es mejor si exhalas por la boca). Esta técnica viene de las tradiciones rosacruces, que creían en la circulación de la energía. Hoy se asemeja más a las técnicas de #Biofeedback.


La tercera técnica es, de nuevo, observar tu respiración. Esta vez, cambia el ritmo de la misma; intenta exhalar contando hasta 4, inhalar contando hasta 4 y, si puedes soportarlo, dejando cuatro tiempos entre cada inhalación y exhalación. Es decir, inhalas en 4 tiempos, aguantas la respiración 4 tiempos, exhalas contando hasta 4, y esperas 4 tiempos antes de volver a inhalar. 

Esta es una forma básica del Pranayama, técnica hindú que surgió antes de que el Yoga fuera cool. Literalmente, significa control de la energía; para los hindúes, la respiración es nuestra energía, la conexión con la divinidad. Qué genial, ¿no crees? Los hindúes piensan que, para ser divino, solo necesitas respirar. #PosNamaste.


La última técnica viene de la psicología, pero necesita un poco de preparación. Cada que vayas a hacer algo que te relaje, que te divierta, que adores, o que emborrache, pon una canción en específico. También puedes mirar una imagen, o repetir para ti mismo una frase que te inspire.

Después de un mes de repetir esto cada salida, cada momento de paz que tengas, lo puedes empezar a utilizar cuando te sientas tenso. Solamente necesitas poner tu canción, tu video, o repetir tu frase para ti mismo cuando te sientas mal, y dejar que las leyes del sistema nervioso hagan el resto: te sentirás relajado, porque habrás aprendido a asociar esa frase, imagen, etc. con la relajación.

Ayuda si, además de eso, te tomas unos segundos para observar tu respiración y declaras (a ti mismo) tu intención de pasártela bien cuando te vas a empezar a relajar o divertir. Asimismo, observa tu repsiración cuando utilices tu pequeña fórmula en momentos de estrés.


Nota por favor que todas estas técnicas sirven para activar sentimientos de bienestar y desapegarte de la tensión. Una vez que lo logres, trata de no obsesionarte pensando si ya lograste dominar el estrés; mejor enfócate en resolver lo que te puso en ese estado, o regálate unos minutos para recordar que hoy es #Viernes y el cuerpo lo sabe: ya te tocará salir a descansar.

lunes, 4 de abril de 2016

Puedes controlar tus sentimientos.

Hay un cuento del buen #AnthonyDeMello que, palabras más, palabras menos, dice que en cierto lugar se hicieron bombas nucleares del tamaño de un celular. Temiendo por la seguridad de la gente, pues uno de esos aparatos podía acabar con toda la ciudad, pero queriendo respetar su derecho al libre consumo, las autoridades del lugar decidieron que no se podrían llevar esas "granadas nucleares" por la calle, pero la gente podía hacer lo que quisiera con ellas en su hogar.

Bueno, cualquier parecido con las iluminadas decisiones de nuestros sabios gobernantes, que por supuesto tienen la confianza y respaldo incondicional del pueblo (a menos que sean de otro partido político, porque al diablo con esos corruptos), es mera coincidencia. Por lo menos en México, las leyes se respetan porque no nos alcanza para sobornar al que nos da permiso de romperlas. Digo, se respetan porque funcionan. #MalditoAutocorrector.

El caso es no quiero hablar de la política del país, porque este es un blog feliz y el tema es demasiado deprimente. Más bien me gustaría hablar de algo que todos pensamos que solo nos incumbe a nosotros mismos, pero es un problema serio de la sociedad: nuestro estado de ánimo.

Mira, en varias publicaciones te aliento a mandar al diablo a medio mundo; te invito a aceptar tu lado cínico; es más, te animo a no dejarte engañar por los insulsos que te quieren vender un curso de algo, haciéndote que pensar que si les compras su producto el resto de tu vida será miel y unicornios. 

Pero solo te recomiendo esa actitud si te hace feliz.

Ser cínico es divertido porque la sociedad es tan diversa, tan dividida y diferente que lo más probable es que la mitad de la gente que conoces no te caiga bien. Pero eso no significa que debas ir amargado por la vida.

Quiero decir, hay demasiadas personas que creen en muchas estupideces, y eso está bien, pero hay algunos confusos que encima de todo te quiere convencer de que tú creas lo mismo. A lo mejor piensan que se van a sentir menos zoquetes si conocen a otro chacal que está pagando por la misma estafa.


¡Pero eso es una razón para reírte todos los días! Lo malo de la gente cínica, y por supuesto me incluyo en este distinguido grupo de amargados, es que nos burlamos de la gente que se mete a la secta de la consciencia universal que adoran a un mono araña, porque les dijeron que es la reencarnación de algún gurú que nadie puede pronunciar. Bueno, no... Eso no es lo malo.

El problema es que esos chistes del New Age suelen estar robadas de una tradición que sí tiene sentido. Si lees a cualquiera de los Maestros que viven o vivieron en servicio a la humanidad, te vas a dar cuenta de que todos dicen que debemos de cuidar nuestros pensamientos, tratar bien al prójimo, respetar a la naturaleza y respetarnos a nosotros mismos. Y estamos tan acostumbrados a que terminen esas frases con "no se te olvide donarle $15,000 al sagrado mono araña, reencarnación de mi gurú, o jamás te librarás del sufrimiento", que ya escuchamos a algún zoquete hablar de un tipo de ecología mental y lo tachamos de ridículo.

Esto es horrible, porque nos deja a las personas con algo de criterio sin demasiadas opciones para buscar una tecnología para ser felices: un método que funcione y podamos utilizar, sin tener que sacrificar nuestro estilo de vida.

Seguro piensas que ya te voy a ofrecer algo así, ¿verdad? Suena como si fuera a decir que solo mi camino es verdadero. Pues no; arréglatelas como puedas, porque yo no le digo a la gente cómo vivir. Yo solo voy a decir que la humanidad ha estudiado tres cosas desde sus inicios: la guerra, la política y la felicidad. Bueno, y el sexo, pero ese ha sido más una práctica que un estudio.


Pero es terriblemente importante hacernos conscientes de que cada quien puede buscar la felicidad, y deberíamos hacerlo, porque está de la chin&#@ andar deprimido todo el tiempo.

Puedes decir que es tu problema, pero no es así; estar amargados nos hace pensar que así debería de ser la vida, y acabamos por querer amargar a los demás. Eso sí que no se puede justificar.

miércoles, 27 de enero de 2016

Aceptar no es resignarse.

El Maestro y sacerdote, Anthony de Mello, fue un grandioso escritor que nos expresó la esencia del Zen a través de chistes, cuentos y reflexiones. Sin embargo, se nota que jamás dejó de ser un sacristán, porque en todos sus escritos demuestra que practicaba el amor a Dios sobre todas las cosas.

El Maestro y sacerdote, Anthony de Mello, fue un grandioso escritor que nos expresó la esencia del Zen a través de chistes, cuentos y reflexiones. Sin embargo, se nota que jamás dejó de ser un sacristán, porque en todos sus escritos demuestra que practicaba el amor a Dios sobre todas las cosas.

Por ejemplo, en uno de sus libros vi por primera vez el siguiente cuento:

"Un devoto había sido, como todos los habitantes de su ciudad, víctima de una horrible inundación que sumergió la mayoría de las construcciones; él y otros vecinos se refugiaban en el techo mientras esperaban ser rescatados, pero el agúa continuaba subiendo.
Pasó uno de los vecinos con un tipo de balsa que había improvisado, y le ofreció llevarlo con un pequeño grupo. El hombre se negó amablemente, afirmando que sin duda alguna Dios lo salvaría.
Después de un tiempo, un rescatista en una lancha se ofreció de nuevo a sacarlo de la zona del desastre, pero él se volvió a negar diciendo que Dios lo salvaría.
Cuando su casa estaba a punto de sumergirse por completo, un helicóptero que volaba por la zona le insistió que subiera para poder salvar su vida, pero el hombre se negó rotundamente; quería demostrar que la fe de los gentiles sería recompensada por el Señor, así que esperó su salvación.
Después de menos de una hora, la casa quedó sumergida por completo y el hombre se ahogó. Indignado, llegó a las Puertas de san Pedro exigiendo hablar con el supervisor. "Es increíble; he mantenido todos los mandamientos, amado a mi prójimo, y en toda mi vida jamás he blasfemado contra el Señor. Exijo saber por qué no me salvaron.
San Pedro respondió: "pero ¡te mandamos una balsa, una lancha y hasta un helicóptero! No sé qué estabas esperando".

Este pequeño cuento es más conocido que la baja de los precios del #Petroleo, pero ilustra muy bien los principios que de Mello pretendía enseñar: hay que confiar en Dios, sin dejar de cerrar la puerta en las noches.

La actitud puede ser un poco contradictoria porque la filosofía del Zen viene del #budismo; podríamos llamarle una versión radical del mismo, en donde no solo buscamos liberarnos de los apegos, sino que rechazamos cualquier separación de la verdad: llámense creencias, doctrinas, tradiciones o cualquier cosa que no sea la experiencia sin límites de la realidad.


En palabras del propio #AnthonyDeMello, la Iluminación es simplemente la aceptación incondicional de lo inevitable.

Eso es muy diferente de convertirse en un agachado, porque tampoco podemos hacer eso. Tenemos que seguir esa llama interna que se llama voluntad. A veces la confundimos con el hambre, pero la voluntad es más fuerte y no se quita comiendo.

Para decirlo de la forma más simple posible: si puedes rendirte, necesitas buscar un propósito mejor; en la publicación anterior hablo un poco al respecto: básicamente, si no sientes que tu vida vale la pena porque estás haciendo algo que te llene, tómate 5 minutos entre cada video del youtube para pensar qué te gustaría hacer.

Y luego practica, esfuérzate o estudia 5 minutos todos los días.

Quisiera compartir otra pequeña historia del excelente grupo de comedia, Monty Python:

"--En primer lugar, la gente no está usando suficientes sombreros. En segundo lugar, toda la materia es energía. [...] Algunas de estas energías tienen una fuente espiritual y actúan sobre el alma de la gente. Sin embargo, esta 'alma' no existe por existir, como enseña la tradición cristiana ortodoxa; debe ser manifestada por un proceso de auto-observación. Sin embargo, esto rara vez se logra porque la humanidad tiene una habilidad única para distraerse con trivialidades.
--Sí, sí, pero ¿qué decías de los sombreros?"


Mira, los sombreros son geniales. Pero en algún momento te vas a cansar de conformarte con lo que te enseñaron que merecías.


En ese momento, no quiero que entres en pánico. Lo único que puedes hacer es dejarte llevar por tu espíritu porque, si luchas en contra, es la única batalla que no puedes ganar.

Y esa es la diferencia entre "aceptar" y "resignarse". Si te dejas llevar por la corriente del mundo, estás resignado. Pero si dejas de oponerte a ti mismo, eso es una aceptación que cuesta un trabajo de la chingada.