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lunes, 4 de julio de 2016

El secreto budista de la motivación.

La gente puede hacer lo que se proponga. Al menos eso me gustaría decir, pero la verdad es que solamente tenemos dos opciones: trabajar por nuestros sueños o hacernos bien pen€&jos.

Cualquier cosa que hagas cae dentro de una u otra de estas dos; puedes pensar que es posible estar en un punto medio, como poner el coche en neutral. Que puedes decir: al diablo, hoy solo quiero ver #Netflix, y eso ni te va a ayudar ni te va a hacer daño, siempre y cuando no lo hagas todo el tiempo.

Pero la verdad es que si te entregas al ocio porque estás descansando, entonces eso también te acerca a tus sueños: en otras publicaciones he hablado de la importancia del ritmo. Todos tenemos que esforzarnos y descansar, y eso es como esforzarnos dos veces porque nos permite ser más productivos.

Por otro lado esta echarte en tu sillón para evadir tus responsabilidades, y eso no es quedarse quieto: cada que eliges no hacer algo que deberías estar haciendo, estás eligiendo alejarte de tus metas.

Así de simple.

Lo malo es que no siempre tenemos el entusiasmo para ir hacia adelante, para cumplir con las cosas que sabemos que deberíamos, porque la vida del #Godinez es una &@€nga. A veces nos falta la energía para trabajar por lo que realmente queremos en la vida, porque nuestra historia personal nos pone en una posición que no es tan fácil mejorar. O por huevones; cada quien.

La gente odiosa que se dedica a la superación personal te dirá que solo generes más entusiasmo, que le eches más ganas porque tu lo mereces, campeón, y esas  cosas que probablemente te han quitado la fe en ese tipo de personas. Quiero decir, si fuera tan fácil como echarle más ganas, ya lo estarías haciendo.

Yo te voy a recomendar un par de cosas: primero que nada, decide lo que verdaderamente quieres. La próxima publicación vamos a hablar un poco más acerca de cómo hacer metas realistas, pero te voy a dar un adelanto: no hagas metas que no tengan que ver con tu felicidad.


Con esto quiero decir que no te propongas ganar más dinero, porque lo más probable es que solo resulte en mayores gastos. Me pregunto si a eso se refieren los budistas con la rueda del karma... El ciclo interminable de ganar más dinero y gastar más dinero.

La felicidad tiene que ver con dos cosas: hacer lo que te gusta y darte cuenta de lo que tienes. Muchas veces nos sentimos insignificantes porque pensamos que deberíamos tener más: más dinero, más seguridad, más autoridad o más nalgas.

Pues déjame decirte una cosa: en este mundo todos tenemos nalgas; algunas están más planas, y otras deberían tener receta porque se ven muy ricas, pero como dice el comercial de #Axe, todo mundo tiene lo suyo.

Lo mismo aplica para todas las cosas: tienes que aceptar la posición en la que estás, porque solamente así puedes hacer planes realistas para superarlas.

Con eso y recordando que tus planes deben ser para volverte más feliz y no para tener más de algo deberías estar bien.

Excepto que sigue siendo una €&inga tremenda levantar para ir a trabajar, pero eso viene de una ilusión super común entre la gente: que la vida debería de ser fácil.

Verás, cuando te metes a estudiar #Zen, esa filosofía oriental que a nadie le importa porque nadie la entiende (y si te importa lo estás haciendo mal), te dicen que lo malo no es vivir una situación difícil, sino quejarse. Si te dieras cuenta de que la gente no se despierta como en la tele: brillositos y listos para su día de mi€$da, entonces dejarías de quejarte por luchar contra las cobijas todos los lunes.

Mira, cumplir cuesta trabajo; lo malo es que nos enseñan que la vida debería de ser fácil. O por lo menos tratan de vendernos productos que prometen facilitarla, así que acabamos por pensar que, si sufrimos, los pen€&jos somos nosotros. Pero no. Nosotros estamos bien, solo que tenemos expectativas muy irreales.


En resumen, recuerda: primero, elige qué quieres en la vida. Luego, date cuenta de lo que ya tienes. Por último, piensa en qué necesitas para mejorar.

La motivación no tiene nada que ver con estar emocionado todo el tiempo: a eso se le llama enfermedad mental. Se trata de estar enfocado. De tener una meta, y trabajar por conseguirla. 

Si puedes hacerlo todos los días, estás motivado. Solo asegúrate de que trabajes por algo que quieras de verdad, para que además de estar motivado puedas estar feliz.

viernes, 1 de julio de 2016

Cómo vencer a la soledad.

En este mundo hay un hecho que muy pocos pueden atreverse a negar: somos 7, tal vez 8 mil millones de seres humanos y todos nos sentimos solos. Quiero decir, no a todos nos duele. Pero incluso la gente que parece saber de qué se trata la vida te dice que debes aprender a estar solo si quieres ser feliz; será porque la gente es una hija de &€ta.

Aunque.... Bueno, tal vez no, pero nadie existe para cumplir nuestras expectativas.

Verás: si somos 8 mil millones de seres humanos (para redondearle como en el Oxxo), eso quiere decir que existen 8 mil millones de propósitos, caminos y sueños distintos. Todos tenemos una forma de hacer las cosas, y más o menos el 99.9% de nosotros pensamos que es la única forma, o por lo menos la única correcta.

Esto tiene como consecuencia que la gente no se entiende, y cuando se entienden pues no les importa porque cada uno tiene la razón.

A esto me refiero con estar solo. Estoy de acuerdo en que debemos tener la capacidad para sentirnos bien aún cuando no tenemos compañía. No podemos pedirle a la gente que estén todo el tiempo con nosotros, porque la verdad ni siquiera estamos tan guapos.

Ok, tú y yo sí estamos bien pin€&s guapos, pero ¡imagínate! Pobres de los feos. Por eso necesitamos aprender a estar solos: como solidaridad.

Digamos que te encuentras a una persona genial, con la que quieres pasar el tiempo, que te hace sentir bien y te agrada cada momento. Ni siquiera tiene que ser una pareja potencial: puede ser un amigo con el que simplemente haces click.


Pues esta persona tiene una vida propia que empezó desde mucho antes de conocerte; tiene sus propios valores, grupos de amigos y otras cosas que probablemente no van a compartir. ¡Tiene sus propios calzones! A lo que voy con todo esto es que los detalles que nos separan de la gente es lo que nos hace maravillosos. Cada uno vive su historia y la soporta como puede, y eso nos convierte en la persona que somos.

El silencio hace que la música tenga sentido, y la separación hace que sea genial encontrar un alma que se asemeje a nosotros.

Si todo el tiempo estuviéramos juntos, bueno, creo que todos hemos tenido una amistad así; podemos estar tan unidos como queramos, pero tarde o temprano tomaremos caminos distintos. 

Y está bien.

Además, la publicación anterior hablé acerca de lo importante que es enamorarse de una persona, porque todos los sentimientos acaban por generar costumbre. Si solo quieres tener amistades que te hacen sentir un click, te van a durar lo mismo que la emoción: unos cuantos meses cuando mucho.

Pero tarde o temprano tenemos que aceptar que somos seres individuales, y como tal estamos separados del resto del mundo. Ya con eso fuera del camino, quiero decir que yo no creo en la soledad. Ser capaces de sentir amor es un privilegio, y es una tontería desperdiciarlo.


Ese es mi consejo de hoy: está bien que tengamos la capacidad de estar por nuestra cuenta, y es el primer paso para vencer a la soledad; pero eso no quiere decir que haya que buscarlo.

El segundo paso es recordar que nadie es como queremos que sea: la gente es como es. Los amigos inseparables se aceptan así, tal como son, porque solo de esta forma nos damos permiso de crecer.

Y ese es mi tercer consejo: que si vas a compartir tu camino con alguien, que sea una persona que te ayude a crecer, porque pen@€jos hay en todos lados.

lunes, 27 de junio de 2016

Cómo amar sin engordar.

Es importante saber que todas las cosas buenas de la vida apen&@jan, engordan o embarazan; el amor hace las tres. Por eso quiero dedicarle unas cuantas líneas a ese místico arte de amar sin volverte un zoquete.

Quiero decir, desde chiquitos nos venden la idea de que el amor debe ser esta cosa perfecta que rompe con toda la rutina porque nos transporta a un mundo mágico, un universo paralelo en donde nos pagan sin trabajar y todos nuestros problemas se solucionan con las palabras: "y vivieron felices para siempre".

Pero nada podría estar más alejado de la verdad, porque el amor verdadero necesita de un &@ingo de trabajo, que a parte nadie te paga, y lo más bonito de todo el asunto es la misma rutina.

Existen miles de artículos en revistas y en internet que te invitan a romper la rutina en tus relaciones, pero eso me hace pensar que la gente no es muy feliz. 

Si buscas una relación estable, recuerda que la estabilidad implica que vas a repetir muchas cosas. Por ejemplo, en una relación que dura mucho tiempo, la conversación siempre acaba por regresar al mismo punto: ¿qué quieres comer?

Y es que puedes luchar por romper la rutina todos los días, por mantener el interés de tu pareja a través del tiempo, pero vamos a ser honestos: si tienes que luchar por mantener el interés de esa persona, pues no le interesas demasiado para empezar. ¿De veras quieres estar con alguien así?

La cosa es que mucha veces buscamos estar con alguien que nos interesa por tal o cual motivo, porque llena esa o aquella expectativa que tenemos. Pero eso no es amor: es conveniencia. Cuando deje de cumplir con las cosas que esperas, entonces el "amor" &@€go a su mamá. Así de fácil como empezó. 


Dicen los budistas, o al menos dice &facebook& que dicen los budistas, que el amor verdadero se reconoce porque no te sientes nervioso cerca de esa persona, no te pone el mundo de cabeza, sino que te hace sentir paz. Yo creo que es un pensamiento muy bonito porque a todo se acostumbra la gente, menos a estar sin internet; si piensas que debes compartir tu vida con alguien que te haga sentir mariposas en el estómago, tarde o temprano vas a acabar cambiándola por alguien más cuando ya no te cause la misma emoción.

Pensándolo bien, eso explica mucho acerca de las relaciones modernas: o nos divorciamos o ponemos el cuerno, porque estamos enamorados de un sentimiento y no de una persona.

Bueno, pero puede que te preguntes: ¿qué tiene que ver esto con amar sin engordar?

Pues la cosa es que todas las relaciones generan rutina. Mi recomendación para el día de hoy es que te fijes muy bien en qué tipo de rutinas estás generando. Si tu pareja te impulsa a crecer todos los días, es una buena relación. Si te motiva a dar lo mejor por ti, no para mantener a tu lado a nadie, sino para ser un "tú" genial que no tenga que embriagarse para soportar su realidad, entonces tienes una relación que no engorda, sino que nutre.

Tal vez ya te diste cuenta de que estoy hablando de forma metafórica cuando hablo de "engordar", porque tu cuerpo no tiene nada de malo siempre y cuando no amenace tu salud.


Verás, los seres humanos podemos ser felices o podemos perseguir la felicidad. Todos, todos caemos en alguno de estos dos extremos.

La única forma de cambiar es aceptarte, porque entonces te das cuenta de que no tienes que cambiar. Tienes que dejar de hacerte pen@&jo. Porque si lo único que quieres es "amar sin engordar",  nada más tienes que usar gorrito cada que vayas a la fiesta.

Ese es el único secreto.

lunes, 23 de mayo de 2016

Meditación y Neurociencia: los hábitos que no sabes que tienes.

Cuando hablo de rutinas, seguro que piensas en algo como desayunar todos los días antes de ir al trabajo, o más realistamente devorar todo el café que puedas y esperar que sirva para mantenerte despierto después de tu tercer maratón de #Netflix esta semana.

Bueno, pues no necesariamente.

Quiero decir, no es lo mejor que puedes hacer en esta vida: ni ver Netflix en vez de dormir, ni tomar tanto café es bueno para la salud, pero si me importaran tanto los hábitos saludables probablemente estaría escribiendo otro tipo de blog y comiendo menos tortilla. Pero tampoco es como si fuera lo peor que haces en el mundo.

Si no tuvieras hábitos más sutiles y más dañinos, tal vez no necesitarías leer este tipo de blog.

Estarías disfrutando la vida en algún lado.

Pero la verdad es que los hábitos que más definen nuestras vidas son esos que no siempre se ven a simple vista. Necesitamos poner atención. Por ejemplo: quejarse y poner pretextos son hábitos que un día tuvimos que aprender.

Y no es que alguna vez hayamos ido a un curso de quejarse con maestría en poner pretextos, aunque algunos son tan efectivos que pienso que deberían hacerlo a nivel profesional.

No, si hubiéramos ido a la escuela para aprender eso, probablemente ya se nos habría olvidado junto con todo lo que nos dijeron que era tan &@€%# esencial para la vida y nunca jamás volvimos a utilizar. 

Más bien, la vida poco a poco nos enseña que, si a la gente activa y optimista le pones un pretexto lo bastante bueno, te mandan al demonio y ya no te piden trabajar; más bien, se dedican a solucionar las cosas por su cuenta y tu jefe te felicita de todas maneras por un buen trabajo en equipo. Como dicen, por eso México no progresa.

Pero, de nuevo, me estoy desviando del tema. El punto es que la gente no siempre se da cuenta de que toda su conducta y su actitud ante la vida está determinada por sus pensamientos.

Si nos diéramos cuenta de eso, dejaríamos de pensar tanta pen&€@# que solo sabe detenernos porque ya nos acostumbramos a la panza chelera, al trabajo mediocre o al maldito aburrimiento de los domingos por la tarde.


La verdad es que muchas veces no somos felices con nuestras vidas, pero ya estamos acostumbrados.

Por eso lo primero que necesitas para romper con tu rutina es tener pensado otra mejor para reemplazarla.

Esto es muy importante por dos razones: la primera es que, si tan solo rompes todas tus rutinas, te vas a quedar como un zombie mirando a la pared porque no tienes algo mejor que hacer con tu vida. Si esa es la única opción que sete ocurre, mejor sigue tragando helado y odiando las lonjas. Por lo menos así te vas a divertir,

La segunda razón es que, como dije en otra publicación, todas las rutinas que se han quedado con nosotros a través de los años empezaron sirviendo una utilidad.

A lo mejor todavía necesitas cumplir esa función, pero tu rutina es tan buena satisfaciéndola que ya ni te das cuenta de que te hace falta.

Esta semana vamos a empezar con algo ligero, porque es muy #Lunes para pedirte que hagas algo más.

Pasa tu día como normalmente lo harías, y date cuenta en qué momentos te gusta detenerte a ti mismo que sería mejor para ti seguir adelante. Puede ser que te gustaría ir al gimnasio, o empezar tus endemoniados reportes que de todas formas no se van a terminar solos.

Una vez que lo identifiques, seguro que te vas a encontrar poniéndote el mismo pretexto de la misma manera para no lograr otras cosas que quieres. Así se forman las malas costumbres que conocemos todos, como la flojera y las compensamos tragando #Chocolate para no sentirnos mal. Pero, como dijo el Buda (y yo al principio de la publicación), nuestros pensamientos crean nuestra realidad.

Así que deja de crear @€&gaderas.


Esto tiene un poco de truco: cuando te caches a ti mismo poniéndote pretextos, observa tu respiración (este paso es importante) y pregúntate a ti mismo qué vas a lograr si evitas ir por lo que quieres. A lo mejor te sorprende la respuesta.

El punto de este ejercicio no es cambiar, porque darte cuenta del por qué te tus procesos mentales no siempre te libera de las consecuencias, pero conocerte a ti mismo es un gran avance.

Sigue observando tu respiración, y deja que el bloque que te impones a ti mismo fluya poco a poco. La próxima publicación vamos a ver unos ejercicios para hacerlo más fácil, pero primero es importantes que sepas lo que quieres y por qué no lo has logrado. Es importante ser honesto contigo mismo.

viernes, 20 de mayo de 2016

Meditación y neurociencia: del hábito a la atención.

No hay nada bueno ni malo, sino que pensar sobre las cosas determina su valor. Esta cita mal citada de William Shakespeare aplica para todo, pero en este caso es muy útil para describir la rutina; sé que en las publicaciones pasadas hable de ella como si fuera algo malo, pero vamos a profundizar un poco.

Es diferente tener la rutina de levantarse, tomar un jugo de frutas e ir a trabajar, que la rutina de levantarse, tomarse media botella de vino e igual ir al trabajo, pero más feliz. Quiero decir, a mucha gente le parecería que seguir el segundo ejemplo está mal. En especial a tu jefe, así que no lo intentes.

Pero... Bueno, de nuevo, todo depende de los valores de cada quien.

Quiero decir, en Europa (o por lo menos lo que me cuentan de España) beben vino como si fuera agua. De verdad que es una sociedad iluminada. Y nunca podrías reclamarle a alguien por beberse su vino aunque sea temprano; no es mal visto, como a veces se ve mal en América beber alcohol si no es fin de semana, o por lo menos con la cena.

A parte de los valores que cambian en todos lados, tenemos que considerar que, por muy europeo que seas, si te empinas media botella de vino vas a quedar más prendido que una vela, y al otro día vas a tener una resaca marca "no vuelvo a tomar". Eso, tal vez, no es lo mejor para ir al trabajo.


El punto es que nuestras rutinas no son ni buenas ni malas, pero pueden ser muy inconvenientes. Y lo malo es que no siempre nos es fácil cambiar, porque nuestras neuronas son unas @&rras dramáticas que piensan que si haces algo diferente con tu vida vas a morir. 

Mira, las neuronas tienen un trabajo muy importante: mantener funcionando de forma bien coordinada a un montón de sistemas, órganos y células especializadas para que el humano que forman, o sea tú, siga funcionando. Esta tarea se ve complicada por dos factores: un ambiente hostil con gente como #LordWalmart u otros mamíferos de la selva de concreto, y un zoquete dirigiendo el timón del cuerpo, que le gusta ingerir tanto alcohol como su presupuesto le permita los fines de semana.

Entre las malas decisiones que tomamos, y la gente que nació para hacer esta vida más "interesante", se vuelve muy complicado mantener el frágil balance que se requiere para asegurar la vida de la humanidad.

Para lograr esta (nada fácil) tarea, las neuronas aprenden qué condiciones nos mantienen vivos en los primeros años del desarrollo. Luego, cuando se te ocurre en tu cabecita intentar algo descabellado, te castigan con sentimientos de incomodidad, culpa o pérdida de identidad porque, como ya dije, su trabajo es mantenerte vivo y piensan que no estás cooperando.

La meditación, la terapia psicológica y el alcohol son varias formas que hemos encontrado para decirles a nuestras neuronas: "oigan, tranquilas, no es para tanto", y que poco a poco te permitan cambiar tus patrones de conducta por algo menos destructivo, retraído, o lo que sea que no te guste de ti.

Por eso es importante que sepas que, cualquier hábito que tengas en esta vida, va a estar respaldado por el barrio de tu sistema nervioso. También es importante reconocer que los hábitos no son malos de por sí, pues en algún momento tuvieron cierta utilidad.


Lo bueno es que eso ya no importa; como ser humano consciente que está leyendo #Goditeismo, te puedes dar cuenta de qué rutinas te hacen daño, y qué otras deberías adoptar si quieres tener listo tu #CuerpoDeVerano.

Las próximas publicaciones hablaremos de eso: de como romper, y crear hábitos. Por lo pronto, te voy a dar un adelanto.


Crear y romper hábitos:
1.- Observa tu respiración.

Si quieres romper un hábito, te van a dar muchas ganas de hacerlo. No te concentres en luchar contra ese sentimiento. Más bien, observa tu respiración. Neurológicamente, no puedes generar dos estados al mismo tiempo. Si estás enfocado en tu respiración, por el tiempo en el que generes ese estado de atención dejarás de sentirte presionado para hacer tu mala costumbre. A mí me funciono para dejar de fumar.

Lo malo es que después de un rato de observar mi respiración me aburría, inmediatamente regresaban las ganas de fumar, y pues fumaba. Oye, no me siento orgulloso. Por eso necesitas estar listo para distraer tu atención con otra cosa cuando acabes de observar tu respiración. Ten un video, un mensaje de whatsapp, o lo que sea a la mano para seguir distraído. Si las ganas regresan, vuelve a observar tu respiración. Ya sabes, "enjuague y repita".


Para crear nuevos hábitos, empiézalos al mismo tiempo que observas tu respiración. Si empiezas a poner pretextos, entonces no te estás observando. Concentra toda tu atención en la respiración hasta que estés haciéndote una ensalada, camino hacia el gym o lo que sea. Lo difícil de empezar un nuevo hábito es convencernos a nosotros mismos de empezar. 

Para lograrlo, de luchar contigo mismo. Ignora tus pretextos y observa tu respiración. De esta forma, podrás comenzar nuevas cosas y, si las repites el número suficiente de veces, se formará un nuevo hábito positivo.

lunes, 9 de mayo de 2016

Neurociencia y trabajo: la rutina.

El problema de tener una rutina es que, tarde o temprano, te acostumbras y se vuelve repetitiva. Es decir, eso no siempre es un problema porque una vez que te acostumbras a lo mismo, el reloj avanza más rápido y el fin de semana no se tarda tanto en llegar.

Si claro. También te pagan con ollas de oro y tu jefe se convierte en un unicornio que te deja salir de vacaciones cada que quieres.

No, las rutinas tienen dos efectos sobre la gente: la primera es que, cuando estamos haciendo lo que sea que hagamos que se vuelve rutinario, entramos en una especie de trance letárgico en el que cada segundo parece eterno. Eso es horrible porque intentamos perder el tiempo en cualquier cosa, y al final de una jornada que parece nunca acabar decimos algo como: "¡el día no me alcanzó para nada!"

Eso no sería tan malo si no tuviéramos la bendita costumbre de ponernos a pensar en el próximo día de nuestra rutina, y en el día después de ese. Porque lo único peor que tener que hacer algo que no nos gusta, es saber que al otro día vamos a tener que hacerlo de nuevo.

Por otro lado, cuando hacer algo se vuelve costumbre tendemos a diseñar nuestra vida alrededor de ello; no solo es difícil ir a trabajar entre semana, sino que los fines lo único que queremos es descansar para aguantar la próxima jornada.


Ahora, vamos a hablar un poco acerca de los nervios. No me refiero a esos nervios que se ponen de punta cuando se descompone la máquina de #Cafe; me refiero a los nervios que conectan al cerebro con el resto del cuerpo. Y se ponen de punta cuando se descompone la máquina de café.

Tal vez la ciencia no sepa todo acerca de los nervios, pero hay dos cosas que sabemos con seguridad: la primera es que son unos necios hijos de @&ta, pero no es su culpa. Mira, cuando se acostumbran a hacer algo se forman cadenas de neuronas unidas por un gelatina que se llama... Seguro no te importa. El caso es que hay un cambio físico cuando los nervios adquieren una costumbre. Por eso es tan difícil romperlas, aunque te hagan daño.

La otra cosa que sabemos es que, cuando aprenden, se vuelve mucho más fácil hacer cualquier cosa. Esto quiere decir que la rutina se vuelve automática, pero eso te deja un montón de poder cerebral que seguro no usarás en algo que valga la pena. Por un lado, tener el pensamiento libre nos hace pensar que el tiempo pasa más lento porque, a falta de pan, le ponemos atención a las manecillas del reloj. 

Por otro lado, cuando se trata de una acción que nuestras neuronas tienen dominada, recordamos el día como un bloque de trabajo insípido y uno que otro video de youtube. Parece como si hubiera pasado tan rápido que no te dio tiempo de nada, porque no le pusiste atención a los momentos individuales; solo fueron un paso más de la rutina.

Y esto es una porquería, porque nadie quiere vivir una serie de momentos insípidos que solo pasan en automático mientras dejas que tu cerebro haga todo el trabajo. Quiero decir, el sueño de un #Godinez es que le paguen sin trabajar, pero vivir en automático es una cosa muy diferente. 


La próxima publicación vamos a hablar de cómo recuperar la consciencia de tu rutina, para que deje de ser un martirio automático y se convierta en un martirio del que tienes completo control.

Por lo mientras recuerda que la atención hace toda la diferencia. Si quieres que el tiempo pase más rápido, que se sienta mejor, pon atención a lo que haces y deja de ver tanto la hora. Porque a todo te acostumbras. Mejor acostúmbrate a vivir bien, sea #Lunes o lo que sea.

domingo, 1 de mayo de 2016

Qué hacer en caso de estrés acumulado.

Existen muchas cosas para las que somos libres en este mundo. Tristemente, golpear a la gente estúpida que vuelve nuestros #Lunes un pequeño infierno no es una de esas libertades.

Triste, tristemente.

Al menos te puedes alegrar pensando que existen el alcohol y el pastel de #Chocolate. Lo malo que uno deja cruda y el otro engorda. ¿Qué nos queda? Aah claro, está esa opción; pero ¿sabes qué? Bueno... mejor olvídalo. Si pudieras conseguir algo de sexo casual así de fácil, seguro no tendrías un problema de estrés.

Lo mejor que puedes hacer, y por supuesto me refiero a lo mejor después de todo lo que emborracha, engorda o lleva al altar, es conocerte a ti mismo. No me refiero a la forma de conocerse a uno mismo que ha hecho famosas a cierto tipo de páginas en internet, si sabes a lo que me refiero. #GuiñoGuiño. Me refiero a que todos nosotros tenemos un bendito cerebro que desperdiciamos en ver justamente ese tipo de páginas en internet.

Quiero decir, tenemos miles de millones de neuronas con mas conexiones entre ellas que videos de #Gatos en el internet; y las desperdiciamos, bueno, viendo videos de gatos. ¿Pues a qué tipo de páginas pensabas que me estaba refiriendo?

El punto es que, si es verdad que tenemos más conexiones en la cabeza que estrellas en el universo, y esa es comparación modesta; si tenemos una computadora mucho más poderosa que cualquiera que se haya inventado hasta la fecha, y eso que la tecnología sigue avanzando literalmente todos los días; si nuestra mente es el mayor misterio de todo el universo, porque nadie puede explicar en dónde están los sueños de la gente, que a todos nos parecen tan reales hasta que entramos a trabajar como #Godinez y los aplastan con reportes y horarios, entonces debemos de ser capaces de lograr una €&@%% sonrisa los lunes aunque tengamos que trabajar. ¿Cierto?

Eso quiero pensar.

Pero muchas veces lo que nos importa no es el lunes, sino la infame repetición de lo mismo, semana con semana. Al menos hoy muchas oficinas tuvieron piedad, porque si no todos los puentes nos hubieran tocado en fin de semana. Espero de corazón que estés leyendo mi blog desde la comodidad de tu casa, burlándote conmigo de la gente que si tuvo que levantarse temprano.

Oye, un momento, ¡yo tuve que levantarme temprano! Pero eso no cuenta porque yo disfruto lo que hago.


Mira, sé que debería ir al punto y hablar de lo que promete el título: qué hacer en caso de estrés acumulado. Pero no pienses que estoy escribiendo todo esto al azar: lo primero que tienes que aprender es a dejar ir tu necesidad de obtener resultados con todo lo que haces. No está bien, no es divertido, te estresas tú y estresas a la gente alrededor. 

De cierta forma es genial porque así puedes hacer un montón de cosas productivas y tener dinero para pagarle a un analista que te diga por qué odias la vida, pero puedes ahorrarte mucho dinero si te das cuenta de que parte de tu problema es que no sabes cuánto te afecta tu trabajo, a nivel del sistema nervioso. 

Sé que suena como si tu vida laboral fuera un duende maligno, como ese que salía en las caricaturas, intentando sabotear los cables que conectan el cerebro. Pero más bien se parece al famoso perro de Pavlov que se ponía a salivar cada que escuchaba una campana. ¿Conoces la historia? Pues antes de que la psicología fuera una de las profesiones peor pagadas en México, los científicos de la conducta se la pasaban entrenando perros para medir cuánta saliva soltaban cada que veían comida.

Por esas cosas nos pagan tan mal. Quiero decir, ¿quién diablos quiere trabajar contando saliva?

Bueno, el caso es que un tipo llamado Pavlov se dio cuenta de que los perros salivaban cuando escuchaban los pasos de los científicos que los alimentaban; algo así como tú cuando escuchas que falta azúcar en tu casa, o que no tienes plan para el fin de semana, o cualquier cosa que no salga perfecta e, inmediatamente, te pones en modo Super Godínez a querer solucionar todos los problemas del universo porque si no te corren. ¿Ves? Ya no necesitas comida: respondes automáticamente a cualquier situación que se le parezca a tu trabajo.

Después de un rato, tu sistema nervioso se acostumbra a ese estado de tensión, y ¡pum, papá! Tienes un horrible caso de estrés acumulado.

No sé por qué no enseñan este tipo de cosas en la primaria. Si lo hicieran, todo mundo entendería que debe enseñarle a su cerebro a relajarse después de solucionar una crisis. 

¿Cómo se hace eso? Pues la próxima entrada vamos a ver cómo hacerlo más rápido, pero por lo pronto puedes acostumbrarte a tomarte 5 minutos de descanso baboseando en internet cada que cumples un paso de tu proyecto. En verdad funciona. Tarde o temprano te vas a enseñar que, después de cada crisis, viene un momento de calma que tienes todo derecho de disfrutar.


En serio; eres genial. Si tienes mucho estrés, eres genial y responsable, así que trátate como mereces: tan bien como te permita tu presupuesto después de gastarlo en pende&@€#$.

Todo lo que somos es una decisión constante de ser lo que nos gusta, o de alejarnos de ese ideal. No hay término medio. Hagas lo que hagas, te acostumbras si lo repites el suficiente tiempo, y por supuesto que no puedes cambiar de inmediato. Pero en el momento que tu lo decidas, por lo menos puedes empezar.


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lunes, 18 de abril de 2016

Pasión y Pasatiempo: el Yin Yang de los Godinez.

Es difícil encontrar la felicidad. Si no fuera difícil, la gente no buscaría tener novios, novias (o novios y novias como algunos incorregibles), dinero, algunos tragos coquetos el fin de semana y todo eso. Bueno, no sé que decir, porque si de verdad buscáramos la felicidad, entonces ¿para qué nos enfocamos en parejas, posesiones y bebidas embriagantes?

Quiero decir, no es que me queje, pero tiene todo que ver con el tema de hoy. Porque de alguna manera aceptamos que nos vendieran la idea de que la felicidad es una cosa más difícil de encontrar que un #Godinez con sueldo decoroso, pero el alcohol y lo demás son un buen sustituto.

De nuevo, no me quejo; pero la mayoría de nosotros decimos que queremos ser felices y luego trabajamos para tener un sueldo, logros materiales y todo es tipo de cosas. No tiene sentido. Es como si dijéramos que el viernes queremos embriagarnos, pero después compráramos libros, chocolates y pastel. Con esos ingredientes vamos a lograr algo, pero seguramente no va a ser una fiesta.

Tampoco quisiera torturarte pensando en el fin de semana cuando a penas es #Lunes, pero de todos modos lo voy a hacer. Oye, solo faltan 5 días para descansar. Pero no te preocupes, puedes sobrevivir con videos de Youtube. Horas y horas de videos de Youtube.


Dejando de lado la maldad suicida de recordarte cuánto tiempo falta para el fin de semana, porque a mí también me toca aguantarme, está el punto buenísimo de que (seguro) buscas la felicidad en alguna distracción conveniente, y no te dedicas a generarla.

Por supuesto que lo más normal es buscar la felicidad haciendo algo que te haga feliz. Los seres humanos somos acciones, y pienso que nuestras emociones son la expresión de lo que somos. Pero para poder actuar bien tienes que saber a dónde quieres llegar.

De esta forma, la "carrera de ratas" se transforma mágicamente en la danza de dualidades que forma el universo de un Godínez feliz: el Yin y el Yang en forma de la pasión y el pasatiempo.

La pasión es todo lo que tu quieras, porque nadie lo puede definir por ti. Pero, por otro lado, necesitas definirlo; necesitas llevarlo a la consciencia y no dejarte llevar, porque cuando las cosas se ponen de la ch&@€%#, tu pasión verdadera es lo que te vuelve a centrar.

Y es que la gente pasa la mayoría del tiempo haciendo cosas que no quiere; si esto no fuera cierto, todos estaríamos ebrios o gordos o haciendo cosas dignas de grabarse en una película #XXX, todo el tiempo.

Lo malo es que la vida no funciona así porque, entre tus momentos de pasión (y me refiero a lo que sea que te llene de verdad, así que deja de pensar en cosas lujuriosas), tenemos muchos momentos de aburrimiento y ocio que solo utilizas para matar el tiempo, mientras regresa la oportunidad de seguir haciendo lo que te gusta.

Probablemente tu trabajo sea uno de estos "pasatiempos"; me refiero a que es algo que utilizas para matar tiempo o, en este caso, para no morir de hambre. Si tienes muchísima suerte, entonces tu trabajo es una de las cosas que te apasionan.

Pero si no te conoces a ti mismo y no sabes cuál es tu pasión, entonces no tienes esperanza; si todo es pasatiempo, las cosas se vuelven un poco aburridas y monótonas porque no tienes con qué romper el ritmo de la rutina.


Eso es lo que llamo el Yin Yang de los Godínez: el balance entre lo que adoras hacer y la rutina. Incluso perseguir tu pasión requiere de tiempos de ocio, porque muchas veces buscar la perfección se vuelve pesado.

La próxima entrada voy a hablar de algo que hoy mencioné casi de pasada: que puedes generar felicidad; crearla así, como de la nada.

Por lo pronto, solo recuerda que no todos los momentos tienen que ser perfectos, pero la mejor manera de ser feliz en esta vida es conocerte lo suficiente para saber, a ciencia cierta, qué cosas puedes hacer para volverlos perfectos.

Porque eso está bajo tu control.

viernes, 15 de abril de 2016

La cura para el aburrimiento (no existe).

La vida moderna crea muchos problemas artificiales: por ejemplo, antes la gente trabajaba por sobrevivir, mientras que ahora trabajamos para pagar el internet y lo demás se vuelve secundario. Incluso si tienes hijos, prefieres perder un brazo que dejar a los monstruitos un día sin conexión, en especial si son adolescentes.

Porque la verdad es que hemos creado demasiados mitos: que el dinero es felicidad, que la posición social tiene que ver con el valor personal; pero el más terrible y dañino de todos es, que siempre tenemos que estar ocupados en algo.

Mira, la vida es música. Lo malo es que a veces la hija de la ch&@€ suena a puro reggaetón, y nos dan algo así como que unas ganas salvajes de evitarla. Para esos momentos, dios nos envió a los #Gatos y la gente ociosa les toma videos, pero el caso es que no debemos pensar que si no estamos disfrutando como la gente de los comerciales de refresco o de cerveza, entonces debemos sufrir.

Es una tontería.

Como dije, la vida es música: necesita silencios. Bien pude haber dicho que la vida es como el chocolate, porque si solo tragas sin cesar acabas engordando y necesitas más, y antes de que sepas qué diablos paso eres una bola de felicidad que se odia a sí misma. Oye, hay peores cosas en este mundo que engordar con chocolate.


También hay peores cosas que deprimirte por vivir tan estimulado que ya ni registras cuando te diviertes, cuando consumes entretenimiento, o cuando te la pasas bien. Antes platicar con tus amigos era algo especial porque no podías hacerlo todo el tiempo. Ahora dejas a la gente en visto porque #YOLO. Hace tiempo, esperabas una semana o por lo menos un día entero para ver tu programa de televisión. Hoy necesitas manejar por lo menos 18 horas para encontrar una persona que no sepa dónde ver sus programas en línea.

Antes necesitabas tener gatos y aguantarlos unos meses para verlos hacer una tontería. Hoy te metes a Youtube, y... Bueno, no quiero hablar de eso. Digamos que hoy los dueños voltean a ver a sus mascotas, decepcionados porque no son como los gatos de internet.

Digamos que el día de hoy tenemos expectativas demasiado --altas-- estúpidas porque todo el tiempo vemos gente sonriendo, y pensamos que debemos estar igual. Tal vez por eso los adolescentes de hoy piensan que es demasiado cool tener una mirada inexpresiva y odiar todo; porque están tan habituados a pasarla bien que de veras ya no les importa.

Espero, no. El día que me empiece a quejar de la juventud me voy a dar un tiro. Pero digamos que nuestro estilo de vida nos da todas las razones del universo para buscar las experiencias trascendentales: porque los placeres de la humanidad, como los amigos o el porno, están demasiado accesibles; tanto que se vuelve difícil tomarlos como una cosa especial.

Por eso admiro a la gente que todavía sabe sonreír. Porque quiere decir que su vida apesta lo suficiente como para apreciar los buenos momentos. Además, la gente no quiere estar feliz todo el tiempo. Si no te burlas de los tipos que siempre tienen esa expresión de alegría marca "recétame tus drogas", te hace falta barrio.

Lo malo es que se ve tan divertido. Por eso quisiéramos estar prendidos todo el tiempo. De hecho, la mitad de las cosas que consumimos son un intento por lograr ese estado de iluminación socializada: la felicidad que no se quita.


Pues déjame darte un consejo: no mam#$. Todos tenemos que descansar en algún punto. Aprende a disfrutar la alegría sin tomarle fotos, y aprende a disfrutar de la calma sin sacar el celular.

Sé que suena como si te hubiera dicho: el hambre es buena, debes aprender a odiar la comida. 

Pero no tienes que aprender a odiar nada. Solo vas a dejar de odiar la vida cuando dejes de esperar que siempre sea perfecta. Oye, qué genial concepto. Ya sé de qué voy a escribir la próxima semana.