viernes, 29 de enero de 2016

Cómo llegar a las vacaciones.

El #Godinez vive a base de internet y café. Como dice Steve Jobs, somos las máquinas más eficientes del universo, porque podemos convertir las órdenes confusas de un zoquete (que, a parte, casi nunca merece su sueldo), en los proyectos de cada mes que le dan vida a la empresa.

Eso nos basta casi todo el año, pero llega el momento en el que el instinto suicida se nos sale de control, y ninguna cantidad de videos de gatitos puede regresarnos la cordura.

Afortunadamente, existen las vacaciones... Pero las de diciembre acaban de pasar, y faltan unos meses para llegar a #SemanaSanta.

Es por eso que en esta publicación te voy a dar algunos consejos para mantenerte luchando por sobrevivir, sin que esa lucha se dirija hacia ti mismo. Porque nadie quiere quemar su oficina... Déjame decir eso de otra forma. "Porque todo mundo quiere quemar su oficina, con la mitad de los compañeros adentro...". Sí, eso suena mejor. Lo malo es que nos quedaríamos sin trabajo y, aunque #AndreaLegarreta digo lo contrario, la situación del dólar está difícil...

Necesitamos una alternativa. La mejor de todas es que seas feliz con lo que haces, pero si ese fuera el caso no estarías leyendo mi pequeño manual de supervivencia. De cualquier forma, como ya he dicho antes, enfócate en lo que quieres y trabaja por ello; por lo mientras, el primer consejo que te voy a dar es ocuparte tú mismo de sentirte bien. Esos videos funcionan; te recomiendo que busques cómo divertirte en la oficina, algo que de verdad te relaje, sin que tu supervisor tenga pretexto para molestarte.

Todo mundo tiene algo que le gusta hacer, pero si no se te ocurre algo mejor, descarga una película a tu celular (por si te restringen el uso de internet) y cada que necesites un respiro mírala por 10 minutos. Oye, 10 minutos y ya, porque también sería genial que trabajaras un poco en algún momento del mes.


Solo digo que es imposible trabajar sin descanso todo el horario que nos exigen, y a veces el departamento de recursos humanos no se preocupa por eso.

La primera recomendación es tomarte un tiempo para ti en la oficina; pues la segunda sin duda es apartar unos momentos para consentirte en tu casa. Si eres soltero, eso significa tragar helado y ver Netflix hasta que uno de los dos te mate. En cambio, para los que tienen pareja, consentirte significa ser capaz de alejarte de las responsabilidades del hogar. De nuevo, por unos minutos, o tal vez unas horas si lo haces cada mes.

Quiero recordarte que eres la persona más importante del universo; si no lo crees, necesitas ajustar un poco tu actitud para no dejar que el resto del universo, llámense responsabilidades o lo que sea, te pasen encima. Bueno, si lo aceptaste sin dudarlo, probablemente eres un hijo de €)&@ y necesitas ser más considerado con la gente que le da prioridad a los demás.

La verdad es que cuidarse es responsabilidad de cada quien. Todos debemos de buscar nuestro propio bienestar; me parece que, cuando aprendamos que ver por nosotros mismos no es lo opuesto de "ver por los demás", vamos a vivir con más armonía.

A veces pensamos que para ganar yo tiene que perder otro; eso es una porquería. La sociedad sobrevive gracias a la cooperación. Como dice el #DalaiLama, no te dejes engañar por las noticias que necesitan vender tragedias, porque vaya que venden. La mayoría de los seres humanos son compasivos; hasta le dan like a las campañas de consciencia en redes sociales.

Bueno, si eso fuera cierto, no tendría que insistir tanto en que primero veas por ti. Tal vez sea suficiente decir que la mayoría de las personas no son hijas del mal, porque decir algo más ya es mucho.


Para resumir, si quieres llegar con vida a tus próximas vacaciones, enfócate en disfrutar un poco todos los días: en la oficina y en casa.

Lo puedes hacer con actividades divertidas, buscando pasatiempos, o con la gente que más te agrada. Solo recuerda que valga la pena: la diversión y la gente, porque allá afuera hay muchos de los dos que solo nos hacen perder el tiempo.

miércoles, 27 de enero de 2016

Aceptar no es resignarse.

El Maestro y sacerdote, Anthony de Mello, fue un grandioso escritor que nos expresó la esencia del Zen a través de chistes, cuentos y reflexiones. Sin embargo, se nota que jamás dejó de ser un sacristán, porque en todos sus escritos demuestra que practicaba el amor a Dios sobre todas las cosas.

El Maestro y sacerdote, Anthony de Mello, fue un grandioso escritor que nos expresó la esencia del Zen a través de chistes, cuentos y reflexiones. Sin embargo, se nota que jamás dejó de ser un sacristán, porque en todos sus escritos demuestra que practicaba el amor a Dios sobre todas las cosas.

Por ejemplo, en uno de sus libros vi por primera vez el siguiente cuento:

"Un devoto había sido, como todos los habitantes de su ciudad, víctima de una horrible inundación que sumergió la mayoría de las construcciones; él y otros vecinos se refugiaban en el techo mientras esperaban ser rescatados, pero el agúa continuaba subiendo.
Pasó uno de los vecinos con un tipo de balsa que había improvisado, y le ofreció llevarlo con un pequeño grupo. El hombre se negó amablemente, afirmando que sin duda alguna Dios lo salvaría.
Después de un tiempo, un rescatista en una lancha se ofreció de nuevo a sacarlo de la zona del desastre, pero él se volvió a negar diciendo que Dios lo salvaría.
Cuando su casa estaba a punto de sumergirse por completo, un helicóptero que volaba por la zona le insistió que subiera para poder salvar su vida, pero el hombre se negó rotundamente; quería demostrar que la fe de los gentiles sería recompensada por el Señor, así que esperó su salvación.
Después de menos de una hora, la casa quedó sumergida por completo y el hombre se ahogó. Indignado, llegó a las Puertas de san Pedro exigiendo hablar con el supervisor. "Es increíble; he mantenido todos los mandamientos, amado a mi prójimo, y en toda mi vida jamás he blasfemado contra el Señor. Exijo saber por qué no me salvaron.
San Pedro respondió: "pero ¡te mandamos una balsa, una lancha y hasta un helicóptero! No sé qué estabas esperando".

Este pequeño cuento es más conocido que la baja de los precios del #Petroleo, pero ilustra muy bien los principios que de Mello pretendía enseñar: hay que confiar en Dios, sin dejar de cerrar la puerta en las noches.

La actitud puede ser un poco contradictoria porque la filosofía del Zen viene del #budismo; podríamos llamarle una versión radical del mismo, en donde no solo buscamos liberarnos de los apegos, sino que rechazamos cualquier separación de la verdad: llámense creencias, doctrinas, tradiciones o cualquier cosa que no sea la experiencia sin límites de la realidad.


En palabras del propio #AnthonyDeMello, la Iluminación es simplemente la aceptación incondicional de lo inevitable.

Eso es muy diferente de convertirse en un agachado, porque tampoco podemos hacer eso. Tenemos que seguir esa llama interna que se llama voluntad. A veces la confundimos con el hambre, pero la voluntad es más fuerte y no se quita comiendo.

Para decirlo de la forma más simple posible: si puedes rendirte, necesitas buscar un propósito mejor; en la publicación anterior hablo un poco al respecto: básicamente, si no sientes que tu vida vale la pena porque estás haciendo algo que te llene, tómate 5 minutos entre cada video del youtube para pensar qué te gustaría hacer.

Y luego practica, esfuérzate o estudia 5 minutos todos los días.

Quisiera compartir otra pequeña historia del excelente grupo de comedia, Monty Python:

"--En primer lugar, la gente no está usando suficientes sombreros. En segundo lugar, toda la materia es energía. [...] Algunas de estas energías tienen una fuente espiritual y actúan sobre el alma de la gente. Sin embargo, esta 'alma' no existe por existir, como enseña la tradición cristiana ortodoxa; debe ser manifestada por un proceso de auto-observación. Sin embargo, esto rara vez se logra porque la humanidad tiene una habilidad única para distraerse con trivialidades.
--Sí, sí, pero ¿qué decías de los sombreros?"


Mira, los sombreros son geniales. Pero en algún momento te vas a cansar de conformarte con lo que te enseñaron que merecías.


En ese momento, no quiero que entres en pánico. Lo único que puedes hacer es dejarte llevar por tu espíritu porque, si luchas en contra, es la única batalla que no puedes ganar.

Y esa es la diferencia entre "aceptar" y "resignarse". Si te dejas llevar por la corriente del mundo, estás resignado. Pero si dejas de oponerte a ti mismo, eso es una aceptación que cuesta un trabajo de la chingada.

lunes, 25 de enero de 2016

Deseo correcto.

Lo mejor que puedes hacer con tu vida es disfrutarla. Si no me crees, prueba la alternativa y me dices si prefieres ser feliz. Quiero decir, la mayoría de nosotros ya sabemos sufrir. Lo haemos bien. Hasta nos gusta, porque si no nos gustara, dejaríamos de hacer la misma &%$Ç@ una y otra vez, que ya sabemos como acaba.

Pero vamos a aprovechar la tendencia budista que he traído en las últimas publicaciones para hablar de la causa principal del sufrimiento, desde ese modelo ancestral: el deseo.

Y, por supuesto, voy a continuar con mi tendencia de negarme a aceptar que el ser humano está de alguna forma roto por naturaleza. Si tenemos deseos, entonces esa parte de la humanidad tiene su función y lugar. Sin embargo, Siddhartha el Despierto era un tipo mucho más listo que yo. Si dice que la fuente del sufrimiento son los deseos, lo dice por algo.

Pienso que lo dijo porque la gente suele ser muy torpe en los asuntos del corazón. Nos ponemos a trabajar como burros por algo; no importa demasiado qué, siempre y cuando trabajemos como burros porque nos enseñaron que eso está bien. Después de mucho tiempo sacamos la cabeza del agua y tenemos una suerte de respiro en nuestra carrera a ciegas, nos preguntamos para qué hacemos todo lo que hacemos, abrimos el Netflix y se nos acaba la curiosidad.


En serio, ¿quién quiere pasarse la vida pensando si acaso estamos haciendo lo correcto, o la finalidad más elevada del ser humano, o desarrollando una identidad moral basada en la experiencia y el amor al prójimo? Creo que preferimos decir que somos católicos o budistas, o que somos "ateos pero espirituales" sin pensar por un segundo qué significa todo eso.

Creo que todo mundo debería tomarse 5 minutos al día para pensar qué desea en realidad. No tenemos que aferrarnos a lo que queremos, porque muchas veces lo que pensamos que nos gustaría conseguir es un reflejo nublado de lo que pide nuestro corazón. Nublado por el miedo a no poder conseguirlo, por la flojera o por el maldito "qué dirán".

No soy un Buda pero, si lo fuera, diría que la fuente del sufrimiento está en adoptar el modelo de lo que uno debe ser, en vez de actuar como los gatos: durmiendo 18 horas al día, hasta tomar una acción mejor que descansar. Seguramente, como los gatos, sería molestar a alguien que queremos mucho o, si nos sentimos magnánimos, mejorar su día con nuestra majestuosa presencia.

Pero ¿quién puede llamarse majestuoso en esta sociedad sin que la gente lo tache de arrogante, prepotente, "mirrey" o (lo peor de todo) le den la razón y quieran convertirlo en líder de un culto?

Dice #Osho que convertirse en un político es lo peor que le puede pasar a un ser humano. Yo estoy de acuerdo con eso, siempre y cuando recordemos que también existen las políticas del espíritu: intentar enseñarle a la gente cómo vivir.


En mi humilde opinión, lo mejor que podemos hacer con esta vida es descubrir el potencial infinito que tenemos como seres humanos, y después expresarlo.

Pero si te da miedo dejar salir a la estrella danzante que llevas dentro, entonces lo mejor que puedes hacer es sonreír. Porque sonreír un poco es alegría, pero hacerlo con frecuencia es la #Felicidad.

jueves, 21 de enero de 2016

Cómo disfrutar el dinero.

En esta publicación me gustaría compartir dos historias que me pasaron a mí. La primera es acerca de mi madre, porque ella fue quien me enseñó cómo se debe gastar el dinero: sin excederse, pero disfrutándolo.

Ella siempre ha sido una mujer que le gusta vivir bien. Para ella, esto incluye comer lo mejor para lo que alcance el presupuesto, y viajar. Mi madre ama los viajes. 

La historia es que, cuando era más joven, mi madre se la pasaba ahorrando medio año para llevarnos de vacaciones. Por supuesto, eso muchas veces no era suficiente con un único sueldo de maestra, y 2 hijos; por eso pedía prestado en todos lados para tener suficiente dinero, y se la pasaba la otra mitad de año pagando sus deudas.

Lo que quiero transmitir es que todas esas publicaciones en Facebook de que el sistema está diseñado para alimentar a los cerdos capitalistas, mientras un pobre mortal incauto no tiene más remedio que sobrevivir en el ciclo budista de endeudarse y recapitalizar, no le hubieran importado medio cacahuate a mi madre porque ella vive para disfrutar la vida; las vacaciones eran su cosa favorita en todo el mundo, así que estaba feliz de endeudarse y trabajar para salir de deudas porque aprovechaba el dinero al máximo para divertirse.


A eso yo le llamo #InteligenciaFinanciera, porque tal vez no tenga 4 autos con 5 negocios propios; pero tampoco tiene una preocupación en todo el universo y se la pasa bien.

La segunda historia es que una vez entré a Facebook para compartir mis publicaciones del blog, me hicieron un comentario en una de ellas y básicamente ese es el fin de la historia; todavía no contrates un asesino a sueldo por hacerte perder el tiempo. Lo importante es lo que me dijeron en el dichoso comentario.

Este decía que muchas veces ni la comida se disfruta porque uno come en los lugares por status quo; mi santa madre, una vez más protagonista de esta humilde publicación, ama comer en ese tipo de lugares, así que supongo que me enseñó a amarlo yo mismo. Quiero decir, si son caros es porque su comida es buena, y si no es buena pues simplemente no regresas. ¡Pero la comida es lo mejor del universo! Y se vuelve mil veces mejor cuando es sabrosa.

Pero, ¿de qué sirve todo el dinero y toda a comida si no sabemos qué nos hace felices? Esto es algo que nadie puede decidir por nosotros; tenemos que probar y volver a probar hasta que nos encontremos sonriendo sin parar. Entonces sabremos qué hacer el resto de nuestras vidas.

Lo único que yo sé, es lo que la gente que amo me ha enseñado. Amo a los excelentes autores, las series de televisión que te dejan pensando y la animación japonesa; pero amo más a mi madre, y lo que ella me enseñó es que la felicidad es el propósito de la existencia.

Esto es lo que quiero compartirte el día de hoy: si no sabes qué hacer con tu vida, decide ser feliz y gasta en eso tu dinero.


La próxima semana voy a hablar un poco acerca de cómo recuperar el impulso para buscar lo que nos llena porque, si nos dejamos, hasta eso nos arrebata esta perra vida.

Por lo pronto te recomiendo que vayas a una página de ocio y busques en la sección de tendencias hasta que algo te haga reír. Ese tipo de cosas te recuerdan que todavía tienes la capacidad de ser feliz. A veces recordarlo se vuelve sumamente importante.

miércoles, 20 de enero de 2016

El budismo y la quincena.

La doctrina budista dice que la existencia es sufrimiento. Bueno, ¿qué esperabas? No puedes crear una nueva religión si no dices cosas dramáticas. Nadie nunca se va a convertir en el profeta de la iglesia de "los lunes apestan"; pero si dices algo como "el universo entero es sufrimiento", y luego le ofreces a la gente una forma de superarlo, entonces tienes un montón de gente dispuesta a escucharte.

Más aún si lo dices en lunes, porque sí que apestan.

De ahí surgió el camino óctuplo: una colección de 8 actitudes diseñadas para trascender las ataduras mundanas y alcanzar la libertad, la dicha absoluta o el #Nirvana. Esto suena genial hasta que recuerdas que "todo lo que existe nos hace sufrir", según la doctrina del mismísimo Buda Siddhartha. Para sus discípulos, la famosa "libertad" significa dejar atrás este plano terrenal para nunca volver: dejar de existir de forma definitiva y que nuestra esencia nunca reencarne. Y tú pensabas que #KyloRen era emo por hacer unos cuantos berrinches.

Creo que nadie quiere dejar de existir; de hecho, la mayoría de nosotros le tenemos miedo a la muerte. Incluso los que se dicen budistas, al menos en occidente, entienden a la reencarnación como una suerte de consuelo en vez de darse cuenta de que, para la tradición ortodoxa, es una sentencia cruel e inusual.

Por eso tuve que conjurar desde lo mas profundo del inconsciente colectivo o, para los amigos, el #TrenDelMame, un invento como el Goditeísmo; porque a la gente le gusta dejar de sufrir, pero nadie quiere dejar de existir. Además al Despierto, con toda su sabiduría, su doctrina y su pancita de la suerte, se le olvidó incluir entre sus enseñanzas algo parecido a "la quincena correcta"; tal vez porque en su tiempo no existíamos los #Godínez. Había esclavos, y ellos sí que estaban jodidos los lunes.


Bueno, en otra publicación hablaré del Esfuerzo Correcto; por lo mientras creo que podemos hacer algunas adaptaciones, ¿cierto? No es como si fuera tan difícil hacer una doctrina que lo libere a uno de las cadenas del sufrimiento terrenal.

Quiero decir, no es tan difícil como hacer que te alcance la quincena para los 15 días que debería durar, en un mundo perfecto.

Pues en mi familia hay un dicho infalible que siempre nos ha funcionado, y hoy te lo voy a compartir: la comida es primero. Si tienes para comer, todo lo demás automáticamente se convierte en lujo. Solo disfrútalo enormemente, ¿está bien?

No es tan fácil darse cuenta de lo importante que es tener un plato de comida, y más aún si es uno de comida caliente, hasta que pasas uno o dos días sin probar alimento. Eso es algo que no se lo deseo a nadie, pero créanme que si el Buda dijo que el universo entero es sufrimiento, es porque no había comido esa semana.

En este universo nadie está solo; lo digo en serio. Tenemos, cuando menos, nuestro amor por la soledad, y eso nos hace compañía. Si no sabes qué hacer para divertirte, te recomiendo que hagas algo que puedas compartir: escribe, dibuja, toca un instrumento o dale like a un video de Youtube, porque cuando haces algo que tiene un impacto positivo en la vida de los demás, esa felicidad se multiplica entre todos. Lo mismo pasa cuando eres un desgraciado, pero ya tenemos suficientes &€@¡gaderas en el mundo como para andarlas compartiendo.


Haz eso y disfruta tu comida. Quiero decir, la felicidad es tan simple como alegrarte el día con cualquier £$%# cosa y compartir esa alegría con los demás.

Si puedes hacer eso sin gastarte tu quincena, ahorra. Pero si no, al diablo. Nadie se muere con dinero. Solo el amor que compartimos es eterno.

lunes, 18 de enero de 2016

La cuesta de enero.

Existe un fenómeno que todos los #Godinez hemos experimentado: el terror de tener que pagar las deudas de la cena de navidad, la de año nuevo, el Santa Claus y los reyes magos, además del Guadalupe-Reyes y cualquier otro pretexto oficial para pelarte de tu quincena.

Es como si el aguinaldo fuera un complot maligno de las empresas de alcohol y juguetes para recordarle al mundo que la diversión para chicos y grandes está en lo que consumen. Bueno, no me voy a quejar porque disfruté muchísimo mi vino espumoso de promoción; solo digo que, igual que cuando me tomé una botella entera yo solo, el exceso siempre trae consecuencias. 

Cuando gastamos mucho, y cuando tomamos mucho, resentimos nuestra falta de moderación cuando se nos acaba el entusiasmo. Al menos la cruda se acaba en un día, pero las deudas duran más. Y son más dolorosas.

Lo malo es que no existe un tipo de pancita monetaria que te puedas tomar para aliviar tus gastos: te tienes que aguantar y rezar por que no le pongan un impuesto al oxígeno porque, como quedas de gastado después de fiestas, ese sería el primer gasto no esencial que tendrías que cortar. Oye, los seres humanos podemos vivir sin comer una o dos quincenas, pero el internet es lo primero.

Bueno, me gustaría poder darte un consejo para que no te afecte la cuesta de enero, pero si ya te pegó, ya te pegó; a estas alturas es demasiado tarde. Además, ¿a poco me harías caso si te dijera que empieces a ahorrar un poco de tu sueldo desde ahorita para que no tengas que endeudarte en las fiestas de diciembre? Si me dices que sí, eres un peor mentiroso que el vocero del gobierno.

Lo que si te puedo recomendar es que te acuerdes de todo lo que hiciste con ese dinero, porque una deuda no es una deuda: es la evidencia de que todavía tienes resistencia al alcohol, y de los nuevos juguetes de tus hijos. Quiero decir, no es fácil para nadie tener que pagar lo que debe, llámese Karma o buró de crédito, pero la realidad depende del cristal con que se mira. Tú no pensabas en diciembre: "¡muy bien! Es hora de gastar dinero que no tengo y echarme la soga al cuello para inicio de año!"


Si pensabas eso, te mereces estar como estás.

Pero yo creo que más bien pensaste en divertirte, festejar, pasar un buen rato en familia y ver una sonrisa en la cara de tus hijos o tus gatos, dependiendo a quién le hayas hecho los regalos más caros.

Todos esos buenos sentimientos no se pueden comprar.

Lo malo es que nos convencen de que los sentimientos solo son posibles cuando compramos algo que los cause. Tampoco digo que te deprimas por un sistema corrupto enfocado en el consumo cada que alguien te haga un regalo de buena voluntad, porque ese es el camino más rápido para convertirte en un hijo de $<#^. Solo te pido que recuerdes que los mejores momentos no se compran con dinero: se dan cuando algo le pasa a la gente que te cae mal.

Espera, eso tampoco suena tan bien.

Porque nadie puede decidir cómo debes sentirte: tu eres el único director de tu vida, y si de verdad creyeras eso no te ahogarías en alcohol o Netflix y helado cada fin de semana tratando de escapar de tu realidad #Godinez.


Pero eso sí es algo que te puedo recomendar para la cuesta de enero: enfócate en encontrarle el ángulo a la vida que te hace sentir bien solo por estar vivo.

Lo digo porque, si gastaste como te pidieron los comerciales de televisión, y encima quieres comer estas quincenas, la verdad es que no te va a alcanzar para más.

viernes, 15 de enero de 2016

Cómo cumplir tus propósitos.

En la publicación anterior hablamos de que, para lograr cumplir tus #Propositos, lo mejor es no comprometerte con algo que no quieres hacer. Pero a veces sucede que nuestras resoluciones son importantes para nosotros, y de verdad no tenemos idea de cómo lograrlas: por eso esperamos hasta el año nuevo antes de decidirnos, como esperando un pretexto para hacer las cosas de una vez por todas.

Pero no necesitamos pretextos. Necesitamos dejar de hacernos pen... Dejar de poner pretextos.

Porque existen dos tipos de propósitos que sí queremos cumplir: en primer lugar, está bajar los 20 kilos que tienes de sobrepeso porque lo necesitas para no morir de diabetes o un infarto. Uy, qué dramático. Pero eso tiene que ver con mi primer consejo: dramatiza.

Uno de los errores más comunes que cometemos cuando nos ponemos propósitos de año nuevo es pensar que no son tan importantes. Como todo mundo los hace, y todo mundo los rompe, nos los tomamos a la ligera. Por eso, cuando se trata de algo importante, trátalo como si fuera importante. Eso lo logras a través del lenguaje y un poco de drama.

Otras veces solo tienen que ver con una meta que de verdad deseamos, pero en la escuela nunca nos enseñaron a cumplir metas. Solo se la pasaban fregando con que las matemáticas y los libros de García Marquez (porque, si no te importan las matemáticas, no tienes derecho a criticar a la gente que no lee); sin embargo, nunca nos felicitaron por acabar ese nivel de Mario Bros. que era imposible para tu edad, o aprenderte la letra completa de tu canción favorita. Eso se llama cumplir objetivos, y es un entrenamiento para la determinación.


A mi me hubiera gustado que me lo enseñaran en vez de geografía, que de todas maneras (y lo digo con más pena que orgullo) ya se me olvidó.

Pero los logros más difíciles nunca se olvidan. Y el error más grande que puedes cometer cuando haces algo por gusto, es tomártelo en serio. 

El cerebro aprende a codificar las cosas en una misma categoría cuando estas suceden juntas. Por eso cuando pensamos en tomarnos las cosas en serio recordamos: levantarnos los lunes, tomar dictados aburridos, hacer planas de las tablas de multiplicar, y todos los intentos de suicido con galletas de animalitos.

Si quieres lograr algo porque quieres, carajo, ¡recuerda que es algo que quieres! Nadie necesita forzarte y no tienes por qué sufrir. Si te cuesta trabajo, tal vez no es lo que deseas en realidad. La vida es simple: nos da gusto hacer las cosas que nos gustan.

Déjame aclarar que ninguna meta se cumple sin esfuerzo: pensar que sí, es la verdadera razón para estar como estamos: con el #Dolar a 18 y #ElChapo en la friendzone.


Digo, en prisión. Oye, al menos eso es un avance. Quiero decir, si nuestro presi, siendo la luminaria que es, pudo atrapar al Chapo, tu puedes ir al gimnasio y bajar de peso.

Ahora no me salgas con que es una cortina de humo, porque si de cortinas hablamos, están todos los pretextos que te pones para romper la dieta. Pero tus pretextos no son tan buenos.

martes, 12 de enero de 2016

Propósitos de año nuevo.

Si eres como el 85% de al gente que conozco, ya tuviste suficiente tiempo para empezar con entusiasmo tus #Propositos para el 2016, darte cuenta de que lo tuyo son los tacos, recordarte que el año a penas empieza y decidir que tus resoluciones pueden empezar hasta febrero. Del año 2024.

Bueno, eso si te acuerdas. 

Después de todo, la gente cambia y ¿quién dice que este año no se va a poner de moda la #Panza?

La buena noticia es que, si eres de esos que dejan sus propósitos para después, tal vez no querías hacerlo desde el principio. Solo lo decidiste, y a lo mejor hasta lo anotaste, para hacer callar las críticas de tus amigos, amigas, familia o en tu cabeza. Fueron un tipo de compromiso que sabes que va a tener a la gente contenta, pero que no tienes que cumplir en realidad. Siempre y cuando le medio eches ganas y te medio sientas culpable por no lograrlos, todos los involucrados van a estar felices.

Pues lo primero que te recomiendo es dejar de mentirte a ti mismo: si te vas a rendir, solo hazlo de una vez porque si no, vas a ser la burla de todos a quienes les contaste lo que querías por lo que queda del año, y cuando sea diciembre los #Memes de "es hora de hacer propósitos que nadie va a cumplir" van a estar a la orden del día. Eso, probablemente, es parte de lo que te hace sentir tan mal que te presionas hasta jurar solemnemente hacer cosas que vas a cumplir diariamente hasta... ¿Qué día es hoy? Bueno, vamos a darte el beneficio de la duda. Digamos que los del año próximo te van a durar hasta el 30 de enero.


También te recomiendo otra cosa: busca la razón de fondo para decidir lo que te propusiste en diciembre, porque seguramente hay formas más fáciles de conseguirlo. Si querías un cuerpo de gimnasio, es mejor aceptarte tal como eres; déjame decirte desde ahorita que, a la gente que le importa el tipo de cuerpo que tengas, no valen la pena ni como amigos; mucho menos como pareja. Quiero decir, a todos nos gustaría que se nos quedaran viendo como si fuéramos modelos, pero nadie quiere seguir sus dietas.

Si decidiste leer más, mejor decide encontrar un autor que te agrade. Busca libros en #PDF, y no seas canalla: compra los que te gusten. Pero no tienes que ponerte a leer el conde de Montecristo que tiene más páginas que la Biblia y menos escenas de sexo. De hecho, a menos que seas fanático de la lectura, no te recomiendo para nada los clásicos. Leerlos es como tener un cuerpo de gimnasio: solo les importa a la gente pretensiosa que no tiene nada más que ofrecer. O a los amantes de la lectura, pero si fueras uno de ellos, no te hubieras tenido que forzar a leer más.

En pocas palabras, no importa qué es lo que hayas decidido hacer; seguramente hay una forma mejor de lograrlo que no te va a hacer sentir como si te estuvieras fallando a ti mismo porque, aceptémoslo, ese estilo de vida no va contigo.

También hay cosas que hacemos por cuidar la salud, pero piensa por un momento si para ti el ejercicio es una mejor opción que la dieta o al revés; podrías hacer un poquito de ambos, y seguir dirndo un poco flojo y un poco tragón.


Lo mejor en este mundo, a menos que estés hablando con un oficial de gobierno, es la honestidad, porque así no tenemos que acordarnos de nuestras mentiras.

En la próxima publicación vamos a hablar de cómo cumplir los propósitos que sí te importan pero, por lo mientras, es tiempo de afrontar la verdad: los gorditos no se van a poner de moda, y ¿a quién le importa? Al menos, nosotros, sabemos que nos quieren por nuestros sentimientos.

lunes, 11 de enero de 2016

Cómo vivir mejor.

La forma más rápida para tener una mejor calidad de vida es dejar de quejarte. 

Sé que suena fácil... O tal vez no tanto... Pero de cualquier forma tiene truco y es mejor saberlo.

El primer paso es hacer las cosas que quieres, y lo primero que necesitas para lograrlo es saber qué demonios quieres en esta vida. Es fundamental definirlo y, si no estás feliz con lo que estás haciendo, te tengo noticias: necesitas volver a definir tus prioridades, porque la vida apesta si no te gusta lo que haces todas las semanas.

Y si tu vida apesta tienes derecho a quejarte, pero más importante: tienes derecho a hacer algo al respecto.


Una vez que sabes lo que quieres necesitas planear cómo conseguirlo. La vida no es difícil: solo tienes que abrir una cuenta en Coursera o seguir la página "Oye Juanjo" hasta que encuentres el curso gratuito en línea que te enseñe a hacer lo que te gusta. Si necesitas una licenciatura, puedes tomarla por módulos, en plan de sábados (ya muchas universidades ofrecen estudiar los sábados, pensando en la gente que trabaja) o estudiar en línea.

Por último, solo necesitas dejar de quejarte. Es decir, si ya sabes lo que quieres y estás trabajando por conseguirlo, solo cállate la boca y échale ganas. ¿Qué puedes decir que no sea un pretexto? Échale ganas hoy, descansa en la noche, y vuelve a echarle ganas mañana. O vive como zombie, pero haz lo que decidiste hacer. Ai no te rindes tarde o temprano tendrás resultados. 

Mira, a nadie le gusta que lo sermoneen, y menos en #Lunes. Pero si no te gusta tu vida siempre puedes cambiarla. Es todo lo que quiero decirte.


Esforzarte y ser constante es todo lo que necesitas para tener una vida mejor. Si lo único que quieres es dinero se vuelve más fácil, porque entonces solo tienes que trabajar.

El problema es encontrar la felicidad verdadera, porque no existe. Solo existen tus decisiones y, si te hacen feliz, entonces vas por el camino perfecto.