Mostrando las entradas con la etiqueta vida saludable. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta vida saludable. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de enero de 2016

Cómo cumplir tus propósitos.

En la publicación anterior hablamos de que, para lograr cumplir tus #Propositos, lo mejor es no comprometerte con algo que no quieres hacer. Pero a veces sucede que nuestras resoluciones son importantes para nosotros, y de verdad no tenemos idea de cómo lograrlas: por eso esperamos hasta el año nuevo antes de decidirnos, como esperando un pretexto para hacer las cosas de una vez por todas.

Pero no necesitamos pretextos. Necesitamos dejar de hacernos pen... Dejar de poner pretextos.

Porque existen dos tipos de propósitos que sí queremos cumplir: en primer lugar, está bajar los 20 kilos que tienes de sobrepeso porque lo necesitas para no morir de diabetes o un infarto. Uy, qué dramático. Pero eso tiene que ver con mi primer consejo: dramatiza.

Uno de los errores más comunes que cometemos cuando nos ponemos propósitos de año nuevo es pensar que no son tan importantes. Como todo mundo los hace, y todo mundo los rompe, nos los tomamos a la ligera. Por eso, cuando se trata de algo importante, trátalo como si fuera importante. Eso lo logras a través del lenguaje y un poco de drama.

Otras veces solo tienen que ver con una meta que de verdad deseamos, pero en la escuela nunca nos enseñaron a cumplir metas. Solo se la pasaban fregando con que las matemáticas y los libros de García Marquez (porque, si no te importan las matemáticas, no tienes derecho a criticar a la gente que no lee); sin embargo, nunca nos felicitaron por acabar ese nivel de Mario Bros. que era imposible para tu edad, o aprenderte la letra completa de tu canción favorita. Eso se llama cumplir objetivos, y es un entrenamiento para la determinación.


A mi me hubiera gustado que me lo enseñaran en vez de geografía, que de todas maneras (y lo digo con más pena que orgullo) ya se me olvidó.

Pero los logros más difíciles nunca se olvidan. Y el error más grande que puedes cometer cuando haces algo por gusto, es tomártelo en serio. 

El cerebro aprende a codificar las cosas en una misma categoría cuando estas suceden juntas. Por eso cuando pensamos en tomarnos las cosas en serio recordamos: levantarnos los lunes, tomar dictados aburridos, hacer planas de las tablas de multiplicar, y todos los intentos de suicido con galletas de animalitos.

Si quieres lograr algo porque quieres, carajo, ¡recuerda que es algo que quieres! Nadie necesita forzarte y no tienes por qué sufrir. Si te cuesta trabajo, tal vez no es lo que deseas en realidad. La vida es simple: nos da gusto hacer las cosas que nos gustan.

Déjame aclarar que ninguna meta se cumple sin esfuerzo: pensar que sí, es la verdadera razón para estar como estamos: con el #Dolar a 18 y #ElChapo en la friendzone.


Digo, en prisión. Oye, al menos eso es un avance. Quiero decir, si nuestro presi, siendo la luminaria que es, pudo atrapar al Chapo, tu puedes ir al gimnasio y bajar de peso.

Ahora no me salgas con que es una cortina de humo, porque si de cortinas hablamos, están todos los pretextos que te pones para romper la dieta. Pero tus pretextos no son tan buenos.