martes, 12 de enero de 2016

Propósitos de año nuevo.

Si eres como el 85% de al gente que conozco, ya tuviste suficiente tiempo para empezar con entusiasmo tus #Propositos para el 2016, darte cuenta de que lo tuyo son los tacos, recordarte que el año a penas empieza y decidir que tus resoluciones pueden empezar hasta febrero. Del año 2024.

Bueno, eso si te acuerdas. 

Después de todo, la gente cambia y ¿quién dice que este año no se va a poner de moda la #Panza?

La buena noticia es que, si eres de esos que dejan sus propósitos para después, tal vez no querías hacerlo desde el principio. Solo lo decidiste, y a lo mejor hasta lo anotaste, para hacer callar las críticas de tus amigos, amigas, familia o en tu cabeza. Fueron un tipo de compromiso que sabes que va a tener a la gente contenta, pero que no tienes que cumplir en realidad. Siempre y cuando le medio eches ganas y te medio sientas culpable por no lograrlos, todos los involucrados van a estar felices.

Pues lo primero que te recomiendo es dejar de mentirte a ti mismo: si te vas a rendir, solo hazlo de una vez porque si no, vas a ser la burla de todos a quienes les contaste lo que querías por lo que queda del año, y cuando sea diciembre los #Memes de "es hora de hacer propósitos que nadie va a cumplir" van a estar a la orden del día. Eso, probablemente, es parte de lo que te hace sentir tan mal que te presionas hasta jurar solemnemente hacer cosas que vas a cumplir diariamente hasta... ¿Qué día es hoy? Bueno, vamos a darte el beneficio de la duda. Digamos que los del año próximo te van a durar hasta el 30 de enero.


También te recomiendo otra cosa: busca la razón de fondo para decidir lo que te propusiste en diciembre, porque seguramente hay formas más fáciles de conseguirlo. Si querías un cuerpo de gimnasio, es mejor aceptarte tal como eres; déjame decirte desde ahorita que, a la gente que le importa el tipo de cuerpo que tengas, no valen la pena ni como amigos; mucho menos como pareja. Quiero decir, a todos nos gustaría que se nos quedaran viendo como si fuéramos modelos, pero nadie quiere seguir sus dietas.

Si decidiste leer más, mejor decide encontrar un autor que te agrade. Busca libros en #PDF, y no seas canalla: compra los que te gusten. Pero no tienes que ponerte a leer el conde de Montecristo que tiene más páginas que la Biblia y menos escenas de sexo. De hecho, a menos que seas fanático de la lectura, no te recomiendo para nada los clásicos. Leerlos es como tener un cuerpo de gimnasio: solo les importa a la gente pretensiosa que no tiene nada más que ofrecer. O a los amantes de la lectura, pero si fueras uno de ellos, no te hubieras tenido que forzar a leer más.

En pocas palabras, no importa qué es lo que hayas decidido hacer; seguramente hay una forma mejor de lograrlo que no te va a hacer sentir como si te estuvieras fallando a ti mismo porque, aceptémoslo, ese estilo de vida no va contigo.

También hay cosas que hacemos por cuidar la salud, pero piensa por un momento si para ti el ejercicio es una mejor opción que la dieta o al revés; podrías hacer un poquito de ambos, y seguir dirndo un poco flojo y un poco tragón.


Lo mejor en este mundo, a menos que estés hablando con un oficial de gobierno, es la honestidad, porque así no tenemos que acordarnos de nuestras mentiras.

En la próxima publicación vamos a hablar de cómo cumplir los propósitos que sí te importan pero, por lo mientras, es tiempo de afrontar la verdad: los gorditos no se van a poner de moda, y ¿a quién le importa? Al menos, nosotros, sabemos que nos quieren por nuestros sentimientos.

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