LA INVESTIGACIÓN EN CIENCIAS SOCIALES
Según Sampieri (2014), la investigación es “…un
conjunto de procesos sistemáticos, críticos y empíricos que se aplican al
estudio de un fenómeno o problema”. Esta definición, a pesar de ser clara y
sencilla, requiere que se analice para comprender de forma comprehensiva su
utilidad e impacto.
En primer lugar, tenemos el elemento de “procesos
sistemáticos”. Aquí debemos resaltar la diferencia entre una investigación, que
puede ser periodística, personal, industrial, de mercado, etc., y la
investigación científica propiamente dicha. La principal diferencia reside en
que esta última, precisamente como apunta la definición de Sampieri, involucra
la utilización de procesos específicos: en este caso, se trata del método
científico.
Los pasos exactos del método científico se
tratarán en la tarea correspondiente. En este momento, basta con precisar que
estos involucran la utilización de pasos ordenados y, especialmente,
replicables, para asegurar que los resultados de cada investigación realizada
sean útiles en el futuro, en vez de meras descripciones o exposiciones de un
punto de vista.
En segundo lugar tenemos, en la definición, que
los métodos son “críticos y empíricos”. Para entender la importancia de esto,
hacemos referencia al párrafo anterior en el que se contextualiza la
investigación como una actividad social, es decir, que debe ser útil para que
la sociedad en la que se realiza tenga un efecto positivo en sus dimensiones
como la calidad de vida, la posibilidad de solucionar problemas, o el interés
que se le otorga a ciertos fenómenos.
Debido a que todas las investigaciones, por muy
sencillas que sean, tienen un costo y un impacto para la sociedad, la
institución o la persona que las realiza, se debe justificar que estas tendrán
un regreso en la inversión dedicada a las mismas. Esta justificación, de nuevo,
será tocada de forma más profunda en una tarea posterior.
En tercer lugar, la definición de Sampieri nos habla
de que los procesos e aplican “al estudio de un fenómeno o problema”.
Esta última parte de la definición está imbricada
con las anteriores. Se debe considerar que todo lo que vivimos como sociedad es
susceptible de ser investigado. Sin embargo, esta es una utopía que rara vez se
puede actualizar.
La realidad es que muchas veces no podemos definir
un fenómeno de forma precisa, clara, bien delimitada. Esto es un impedimento
para realizar investigaciones que, como se ha mencionado, sean útiles para la
sociedad, por el simple hecho de que, si no podemos definir un fenómeno, no
podemos afirmar que las condiciones de la investigación sean verdaderamente
replicables o puedan ser útiles a los demás.
Debido a que no es posible determinar a priori
el resultado de una investigación, o no sería necesario realizarla, se deben
tomar en cuenta algunos aspectos para aumentar la probabilidad de que esta
pueda ser beneficiosa para la sociedad.
Los aspectos a considerar en una investigación
son:
Fuentes de consulta: Según tanto Lancaster (2003)
como Gómez (s.f.), una de los principales retos de la investigación moderna es
la cantidad de información disponible en nuestro entorno. Debido a que existe
una gran cantidad de documentos disponibles, así como repositorios que los
compilan, para hacer una investigación verdaderamente seria, quien investiga se
debe asegurar de que sus fuentes de información sean fidedignas. En el caso de
la investigación académica, se recomienda siempre utilizar como fuentes
revistas científicas arbitradas.
Citas: Eco (2001) tiene recomendaciones para el
uso de las citas en un documento de investigación. En primer lugar, propone que
estas deben de ser breves, para que, en todo momento, la redacción de quien
escribe dicha tesis tenga el papel principal en el documento. En segundo lugar,
afirma que las citas deben estar enfocadas en apoyar las ideas del autor, o en
presentar ideas a partir de las cuales se desprenden análisis propios: esto es
para reafirmar que, cuando se escribe un reporte de investigación, el encuadre
antecedente de trabajos relacionados debe de ser solo eso: un encuadre. Lo
principal que se busca es el análisis original que aporta conocimiento nuevo,
por lo que las citas deben utilizarse solo como puntos de partida para dichos
análisis.
Autores: Debido a que los trabajos de
investigación del tipo académico basan sus conclusiones en resultados
anteriores para sumar al conocimiento en el área de quien investiga, es
necesario presentar una acreditación completa de las personas a cuyas ideas se
hace referencia en la propia investigación: la atribución correcta de las ideas
e inspiraciones es fundamental para no caer en el plagio, así como para buscar
sustento y validez de nuestras propias teorías (Gómez, s.f.). Una descripción
completa de dicho formato se presentará en la tarea apropiada.
Replicabilidad: Es sumamente importante que los
fenómenos que se describen, afectan o estudian en una investigación sean
replicables. Esto se debe a que, debido a que la investigación demanda una
serie de pasos para asegurar que sus resultados sean verdaderos, aquellos
efectos que sean resultado de condiciones irrepetibles no suelen tener el mismo
impacto en la sociedad. Además, y como será cubierto en el apartado de tarea
correspondiente al método científico, la replicación de resultados es una de
las características sine qua non de la ciencia como se entiende
actualmente.
ENFOQUES DE LA INVESTIGACIÓN
Con el fin de introducir el tema de los enfoques de la metodología de investigación, se hace una breve presentación del tema de investigación que se desarrollará a lo largo de este posgrado: el uso de la semiótica para la educación.
La semiótica es, en términos generales, el estudio de los signos (Eco, 2000). De forma un poco más específica, se trata de cómo el ser humano codifica sus ideas en signos, los interpreta, utiliza, transmite, estabiliza y los transforma. Se pretende utilizar el estudio de la semiótica para mejorar el ordenamiento, transmisión y efectividad del discurso, es decir, la retórica (Martín, 2019), así como la optimización de los materiales de apoyo a la clase, tales como esquemas, cuadros sinópticos, etc., que constituyen una de las principales herramientas en la construcción del conocimiento (Díaz y Hernández, 2002).
Sin más que aclarar por el momento, se puede empezar por afirmar que los enfoques de la investigación se dividen en cualitativo, cuantitativo y mixto. La información a partir de este momento proviene de Hernández (2014), con la redacción y ejemplos del presente autor.
La investigación cuantitativa, como característica principal, intenta recabar datos numéricos, es decir, cuantificados, con valores precisos y estandarizados, que permiten en el análisis a partir de metodologías estadísticas matemáticas. Esto tiene como consecuencia principal que sus planteamientos deban de ser acotados, es decir, que el fenómeno que intenta medir esté muy bien delimitado para que los y las investigadoras tengan la posibilidad de identificar las dimensiones del mismo y, de esta forma, asignarles un valor comparable con otras apariciones del fenómeno. Así, se pueden formular hipótesis susceptibles de ser llamadas falsas o verdaderas, es decir, de ser demostradas o que su falsedad igualmente se pueda demostrar.
Intenta seguir un método deductivo. En otras palabras, empezamos con la identificación de una teoría que nos hable del fenómeno, que lo enmarque, y la investigación se enfoca en avanzar de esta generalidad del concepto a la aplicación en una manifestación concreta. También es secuencial, pues es sumamente importante que los pasos de la investigación se sigan en orden estricto. No es, por ejemplo, recomendable empezar con una hipótesis y, si los datos parecen contradecirla, entonces cambiar la redacción de la hipótesis para que se ajuste.
Se utiliza este tipo de investigación cuando la intención del investigador es que sus resultados sirvan para predecir, controlar, o replicar el efecto que tienen sus intervenciones. Por lo tanto, se busca principalmente que los resultados sean replicables, además de que se suelen exigir niveles de precisión en las pruebas estadísticas, estandarizadas según la ciencia en la que se lleve a cabo la investigación.es
Particularmente, en la investigación sobre educación y semiótica será importante contar con una dimensión cuantitativa. Debido a que se busca proponer que la semiótica, y el aprendizaje y utilización de conceptos de la misma, puede ser sumamente beneficioso para los resultados pedagógicos de las y los docentes, es necesario ser capaces de demostrar dicha afirmación. Para lograrlo, se necesitará una medición cuantitativa de los resultados previos al aprendizaje de la semiótica, y una medición posterior. Al tener estas medidas, será posible demostrar o descartar la hipótesis.
El método cualitativo tiene como principal característica el enfoque en la experiencia subjetiva, es decir, la apreciación de las cualidades del fenómeno. Como tal, los planteamientos son mucho más abiertos y, al contrario de las condiciones controladas de la investigación cuantitativa, se intenta llevar a cabo en el ambiente en el que se da el fenómeno.
El razonamiento que se sigue en este tipo de investigación es más bien inductivo. Se tiende a partir de una observación o fenómeno en particular, para después dedicarse a la observación del mismo y, a medida que se construye la investigación, ir aumentando el conocimiento que se tiene acerca del fenómeno. Esta es otra diferencia que presenta de la investigación cuantitativa: se vuelve fundamental que, a medida que avanza la investigación, se revisen los supuestos o hipótesis de la investigación, pues el conocimiento de las o los investigadores aumenta y nuevas experiencias pueden crear nuevas interpretaciones.
Debido a la naturaleza de la investigación que pretendo realizar, es importante que se tenga una dimensión cualitativa, pues los escenarios en los que se pretende impactar no son controlados, sino naturales: las aulas de clases. Por lo tanto, será necesario recoger la experiencia de los y las docentes para guiar el tipo de intervención que parezca necesaria en cada escenario particular.
Sin mayores complicaciones, el enfoque mixto se trata de una combinación de los anteriores.
Lo principal a tener en cuenta es que solo se recomienda para fenómenos sumamente complejos y, a pesar de que se utilizan ambos enfoques, no es conveniente mezclar las metodologías: se debe decidir con antelación en qué etapa de la investigación se utilizará metodología cuantitativa, y dónde se utilizará la cualitativa. }
Para esto es necesario la elaboración de un proyecto bien definido. Como ya se ha mencionado, la investigación del presente autor será de corte mixto, debido a las necesidades de demostrar una hipótesis concreta, además de dejar que las condiciones de la población guíen el desarrollo de la investigación.
PASOS PARA ELABORAR UN PROYECTO DE INVESTIGACIÓN
Pasos para la investigación científica.
Según se describió en los documentos anteriores, una investigación, para ser considerada científica, debe ser congruente con una lógica de método, con una secuencia de pasos que le permitan tener la mayor relevancia y posibilidades de obtener un resultado que no solamente sea válida en una cantidad de escenarios, sino que sea útil para la sociedad en la que se desarrolla y que se pretende impactar con los resultados.
Para lograr esto, uno de los conceptos fundamentales es, precisamente, la secuencia: es decir, que las acciones que toman las y los investigadores tengan una lógica que, en primer lugar, pueda ser replicada y, en segundo, que sea formulada de tal manera que cada pequeño paso que se da, de forma natural y orgánica, tengan una congruencia con el resto de las acciones que se pretenden tomar, es decir, que lleve al paso siguiente.
Para Hernández (2014), estos pasos son:
El origen o idea de la investigación, el planteamiento del problema, la revisión de la literatura y marco teórico, la definición del alcance de la investigación, la formulación de hipótesis, la formulación del diseño de investigación, la selección de la muestra o informantes, la recolección de datos, el análisis de resultados, que puede llevar el análisis estadístico si el tipo de investigación lo requiere, y la elaboración del reporte.
Para Cortés e Iglesias (2004), los pasos de una investigación científica son:
La idea, el planteamiento del problema, la elaboración del marco teórico, la definición del tipo de estudio, la formulación de hipótesis, la elaboración de un esquema básico, el diseño de investigación, y la recogida de datos cuantitativos o cualitativos, así como su análisis y reporte.
En este documento, se utilizará el modelo de Cortés e Iglesias (2004), debido a la recomendación de la literatura.
Cada uno de estos pasos de la investigación será examinado a profundidad en las tareas correspondientes, en las unidades de la actual materia. A continuación, se presenta una descripción general de cada uno de ellos, así como algunas recomendaciones o prácticas generales que pueden servir para entenderlas.
La idea de la investigación.
Es importante recordar que todas las investigaciones tienen una justificación y sustento. Este puede ser tanto personal como social, pero de alguna manera se busca que, cuando se empieza un proyecto de investigación, este tenga un beneficio para grupos, instituciones o personas que serán receptores del producto final. Rara vez se hace una investigación con el fin único de investigar algún tema, pero esto también es posible en las investigaciones de tipo documental (González, 1994).
Como tal, el desarrollo de una idea tiene que ver con el contexto en el que esta se da. Se vuelve, por supuesto, fundamental que la investigadora o investigador estén inmersos en un contexto que les permita desarrollar una sensibilidad a las condiciones que permean su realidad. En ciencias sociales, esto es aún más importante, pues las investigaciones no solo tendrán como escenario, sino como beneficiarios, a la comunidad en la que se encuentra el investigador o la investigadora. Estas comunidades pueden ser, por ejemplo, una comunidad internacional de profesionales en la misma área, o puede ser el contexto social en el que se desarrolla, tal como la realidad en el aula de la escuela de la que forma parte.
La idea de la investigación se conforma cuando la investigadora o el investigador se sensibiliza a alguna problemática o área de oportunidad existente en su concepto, y esta se vuelve alguna manera importante. Es necesario enfatizar que los proyectos de investigación deben ser relevantes para el contexto en el que se pretenden desarrollar y publicar, pero no es menos fundamental que lo sean para la persona que investiga, pues el proyecto depende de su propio esfuerzo y motivación.
El planteamiento del problema.
Para Cortés e Iglesias (2004), el planeamiento del problema es “afinar y estructurar más formalmente la idea de investigación”. Debemos recordar que una investigación es una búsqueda estructurada de respuestas, datos o información sobre un tema en específico.
Como tal, toda investigación debe de estar bien delimitada tanto en su concepto como en los métodos que pretende utilizar. Los métodos se cubrirán más adelante, pero para que la investigación esté claramente conceptualizada se recomiendan los siguientes elementos:
El objetivo de la investigación:
El objetivo de la investigación es definir precisamente qué se quiere lograr con el proyecto que nos proponemos realizar. Este objetivo debe de estar bien definido, es decir, exponer de forma clara y precisa, en términos concretos y acciones verificables, qué pretendemos haber logrado una vez que se logre la investigación. Definir de forma clara al objetivo servirá como guía para el resto del proceso, asegurando que cada paso siguiente se dé sobre la misma línea.
Las preguntas de investigación:
Este punto puede ser relacionado al anterior. Si en los objetivos definimos qué pretendemos lograr una vez que se complete la investigación, en este paso los objetivos se desarrollan de forma más interactiva, es decir, de forma que puedan servir para elegir los métodos correctos, tal como la población o el diseño de investigación. Cuando formulamos el objetivo en forma de pregunta, es decir, cuando determinamos qué problemática o laguna en la información que se tiene queremos resolver o llenar con nuestra investigación, se vuelve posible determinar los pasos que nos llevarán a contestar dicha pregunta. Esto se cubrirá de forma más exhaustiva en el apartado de diseño y metodología de la investigación.
La justificación de la investigación:
No se puede enfatizar lo suficiente que cada investigación requiere de un gasto por parte de las personas, instituciones o contexto social en el cual se desarrollan. Este gasto, se espera, debe ser reintegrado de alguna manera. Si nuestra investigación pretende tener aplicaciones prácticas, o si pretende llenar un vacío en el conocimiento de algún campo, o extender las fronteras de lo que es posible hacer con los métodos actuales, esta “ganancia” debe ser parte de la estructura de la investigación, pues a menudo será requerida para que el costo sea cubierto por patrocinadores.
El marco teórico:
A partir de este punto, todos los apartados serán cubiertos en una sección posterior, por lo que solo se presenta una introducción del tema que sirva como orientación general, y para formarse una idea de lo que se requiere.
El marco teórico es una revisión de la literatura existente que se ha escrito alrededor del fenómeno. Por supuesto, se espera que nuestro tema de investigación no esté cubierto en su totalidad por investigaciones anteriores, o no tendría caso realizarla a menos que se trate de un estudio de investigación. Pero debemos recordar que la ciencia es un proceso acumulativo (Vilchez y Vara, 2009), por lo que dependemos del trabajo de otras personas para avanzar en la dirección que nos queremos dirigir.
Como tal, se vuelve importante hacer una estructura teórica que, si bien no explica de forma total el fenómeno, sí nos permite justificar que puede ser conceptualizado y delimitado de forma que los métodos que elijamos no sean azarosos: es sumamente importante que, debido al gasto de recursos necesario para toda investigación, los esfuerzos estén guiados por un sustento teórico. La guía y sustento de nuestra investigación se llama marco teórico.
Definición del tipo de estudio:
Debido a que las investigaciones deben de estar enfocadas en un problema delimitado y tener objetivos claros, es necesario que decidamos exactamente qué queremos lograr con la investigación, asimismo, determinar qué tan profundo pretendemos llevarlas a cabo.
No siempre es posible realizar investigaciones que permitan la exploración completa de un fenómeno con todas sus variables. Debido a la naturaleza acumulativa de la ciencia, a veces es necesario que nosotros investigamos la teoría previa que permitirá a otros explorar a mayor profundidad algún fenómeno. Las diferentes profundidades de los estudios son: exploratorio, descriptivo, correlacional y explicativo. Como ya se ha dicho, cada uno de estos será profundizado más adelante.
Formulación de hipótesis:
Las investigaciones son procesos bien delimitados que pretenden cumplir con algún objetivo específico. Para poder llegar a este objetivo de manera que sea replicable en otros escenarios, es importante que se expresen con la mayor claridad, de forma lógica y que sean susceptibles de verificación.
A esto se refieren las hipótesis: se tratan de una formulación lógica que nos permitirá verificar o rechazar la validez de nuestra investigación. La forma de elaborarlas, así como sus tipos, se describirán con mayor profundidad más adelante.
Por el momento, basta con decir que las hipótesis son importantes para la investigación cuantitativa, pues nos permitirán interactuar con las pruebas estadísticas que realizaremos con los datos obtenidos. Se puede decir, entonces, que una hipótesis es una formulación de los objetivos que sirve de puente entre el análisis conceptual y estadístico.
Elaboración de esquema básico:
Este paso tiene dos funciones principales: en primer lugar, permite ser una estructura que las investigadoras o los investigadores podrán seguir para tener un control sobre las acciones que deben de tomar, que ya han tomado, y que faltan por realzar. Al tener una estructura, el actuar científico puede seguir una metodología que no permita la interferencia de ruido, o variables que salen de nuestro control y afectan los resultados.
En segundo lugar, e igualmente importante, es necesario que las investigaciones estén bien estructuradas debido a que muchas veces se realizan en un contexto institucional. Debido a que las o los investigadores no trabajan por su cuenta, es necesario que las personas encargadas del manejo y asignación de recursos, o las que colaboran con la investigación, estén al tanto de los procesos que se pretenden llevar a cabo.
Diseño de investigación:
El diseño de la investigación corresponde a la forma en la que trataremos de alcanzar los objetivos de la misma, y contestar nuestras preguntas. Dependiendo de lo que queramos lograr, necesitaremos metodologías diferentes.
Por ejemplo, una investigación descriptiva no tiene el mismo alcance o ambiciones que un estudio explicativo, que pretende dar un recuento completo de cómo se desarrolla un fenómeno, con sus determinantes, causas, consecuencias y contextos en los que se puede identificar. De igual manera, una investigación puede pretender el control del fenómeno, mientras que otra solamente pretende llegar a conclusiones sobre los cambios que este puede sufrir bajo condiciones naturales.
Para contestar estas preguntas, los diseños de investigación que se pueden realizar son experimentales o no experimentales.
Recogida de datos:
Se trata de las acciones propiamente dichas que el investigador o la investigadora toman en su escenario: desde las investigaciones documentales, las experimentales, cuantitativas o cualitativas, todas requieren la exposición de quien investiga a un fenómeno concreto de la forma más adecuada para responder las preguntas de investigación. Esta exposición al fenómeno, así como los registros de las interacciones, constituyen la recogida de datos para la investigación.
Los métodos más importantes para recoger datos serán cubiertos en una sección posterior. En este momento, solo se debe mencionar que dichos datos deberán ser de fuentes confiables, en el caso de una investigación cuantitativa, o bien definidos y medibles en el caso de la investigación cuantitativa. El registro de los datos permitirá a investigadores o investigadoras posteriores la replicación del proyecto, o hacer un juicio informado sobre la importancia o validez de resultados obtenidos.
Análisis y reporte:
Debido a que la ciencia tiene, como fin último, la mejora de la calidad de vida para una comunidad, es necesario que los resultados de nuestros proyectos sean reportados a las partes interesadas.
Estos reportes, por supuesto, deben tener una estructura clara y lógica que permita a sus lectoras y lectores el aprovechar los hallazgos de nuestros proyectos, así como servir de base para proyectos posteriores que puedan tener la misma línea de interés.
Como tal, la investigación debe culminar con un análisis de los resultados, en los que las personas responsables del proyecto pueden discutir la forma en la que sus resultados pueden ser entendidos o aprovechados. Esta discusión puede tener tintes personales, debido a que se obtienen por una motivación personal de quien investiga, pero deben ser sustentados por una argumentación lógica y siempre haciendo referencia a los datos obtenidos (Vilchez y Vara, 2009).
MARCO TEÓRICO
Qué es el marco teórico.
El marco teórico es aquello que utilizamos para enmarcar nuestra investigación en una teoría más amplia. Por supuesto, esto implica una extensa revisión de la teoría existente para entender cómo se ha conceptualizado el fenómeno que analizamos en investigaciones previas, parecidas o pertinentes.
Se trata de una formulación del fenómeno que pretendemos investigar desde los conceptos que nos permitirán hacer predicciones, explicar o entender el fenómeno. Apoyándonos de Hernández (2014), “señala cómo encaja la investigación en el conjunto (big picture) de lo que se conoce sobre un tema o tópico estudiado. Además, puede suministrar ideas nuevas y es útil para compartir los descubrimientos recientes de otros investigadores.”
Podemos entender, entonces, como el marco teórico es un paso fundamental para la elaboración e cualquier proyecto de investigación. No solo servirá para asegurar que estamos utilizando las teorías mas importantes sobre un tema que puedan tener relevancia para la elaboración de nuestro proyecto: esto, si queremos contribuir al conocimiento científico y no “volver a inventar la rueda” Norcross, 2005), se vuelve de por sí muy importante.
Sin embargo, la idea que citamos previamente tiene otro componente: según nos dice, el marco teórico también puede servir como inspiración o suministrar ideas nuevas. Cuando uno se adentra en el proceso de investigación, lo primero que notamos es que sabemos mucho menos de tal o cuál fenómeno de lo que pensamos. Es necesario tomar en cuenta que, debido al gran alcance de las ciencias sociales, así como el proceso de enseñanza de las mismas, los fenómenos con los que nos encontramos en la vida cotidiana que pueden servir como inspiración para investigar ya pueden tener una teoría asociada, es decir, pueden haber sido estudiados con anterioridad.
No solo eso, sino que muchas veces nos encontramos con dimensiones que previamente no podíamos imaginar a partir del conocimiento coloquial o personal que tenemos acerca de los fenómenos. Cuando hacemos una revisión de la bibliografía pronto nos damos cuenta de que el fenómeno que nos interesa tiene puntos de vista que pueden estar de acuerdo con nuestra visión del mismo, o que puede contradecirlo.
Aquí debemos aclarar que es importante no desilusionarse si encontramos puntos de vista contrarios. Muchas veces los paradigmas, es decir, los sustentos éticos, ontol´gicos, epistemológicos y metodológicos (Mertens, 2010), desde los cuales se realizan diversas investigaciones, pueden ser muy diferentes de los presupuestos desde los que nosotros mismos partimos.
En estos casos, hay tener una visión muy crítica de lo que estamos leyendo, y de qué forma podemos integrarlo a nuestra propia investigación, o si no es compatible con la misma.
Para asegurar que nuestra descripción teórica del fenómeno sea comprehensiva, es necesario “analizar teorías, investigaciones y antecedentes que se consideren válidos para el encuadre del estudio” (Cortés e Iglesias, 2004). Es decir, todo aquello que revisamos a manera de justificación o antecedente debe de tener una relevancia para los temas que pretendemos estudiar, así como una relación con los temas que pretendemos tratar. Sin embargo, también es importante recordar que una investigación no solo tiene lugar en un contexto teórico, sino que este tiene la dimensión agregada de una visión sobre el fenómeno, es decir, un punto de vista que corresponde al paradigma ya mencionado.
Como tal, la redacción del marco teórico debe tomar en cuenta no solamente lo que afirman las investigaciones anteriores, sino desde qué paradigma escriben sus autores. Cortés e iglesias (2004) agregan que “la elaboración del Marco Teórico se realiza mediante conceptos, magnitudes, variables, leyes y modelos que existen en la ciencia y que se sistematizan…”. En otras palabras, lo que ya mencionamos acerca del paradigma se ve realizado en esta consideración sobre los tipos de medida, las explicaciones previas acerca del fenómeno (modelos), o aquellos patrones que se han encontrado que pueden describir a nuestro objeto de estudio (leyes).
En resumen, un marco teórico es una revisión bibliográfica de los trabajos previos sobre el tema con el fin de sustentar nuestras afirmaciones, guiar nuestros procesos e inspirar vías de investigación adecuadas para el fenómeno que pretendemos investigar.
Las funciones del marco teórico
Para esta sección, se utilizarán las funciones del marco teórico que recogen Cortés e Iglesias (2004).
Evita tomar caminos equivocados en el proceso de Investigación.
Es importante recordar que todos los proceso de investigación implican un costo para las personas, instituciones o sociedades que los realizan. Por esta razón, se debe tomar en cuenta que, cuando se conceptualiza un proyecto de investigación, este debe tener una justificación de tipo social, pero también de tipo teórico.
Los investigadores y las investigadoras deben evitar a toda costa formular proyectos de investigación que tengan pocas posibilidades de llegar a buen término, o que no pretendan tener una línea bien definida para llevarse a cabo.
Por supuesto, la mejor manera para asegurarse de esto es tener un marco teórico bien definido, que recoja aquellos proyectos que ya se han realizado sobre el tema. De esta forma, los investigadores y las investigadoras no solo se aseguran de utilizar métodos probados, sino que pueden innovar bajo el amparo de procesos utilizados en situaciones similares.
Previene de errores que han sido cometidos en investigaciones anteriores.
Este punto ha sido parcialmente cubierto en la descripción del anterior. Sin embargo, parece importante agregar que las investigaciones publicadas en los distintos formatos no solamente son de resultados favorables para los investigadores: algunos proyectos son tan valiosos por los resultados que no pudieron obtener, tanco como por los que obtuvieron.
De esta forma, podemos entender que la revisión de un marco teórico se vuelve sumamente importante para no que los errores recogidos de otros investigadores puedan ser evitados en el propio proyecto. La ciencia, entonces, no solo se vuelve un proceso acumulativo (Vilchez y Vara, 2009) en términos de conocimiento, sino también de método.
Da ideas de cómo realizar la investigación, nos orienta al estudiar lo precedente.
Debemos tomar en cuenta los métodos que han sido utilizados con anterioridad, con el fin de poder utilizarlos, modificarlos o descartarlos. Al estudiar aquello que han hecho otros autores, nos volvemos capaces de predecir, hasta cierto punto, qué tipos de acciones pueden tener resultados favorables, o qué métodos pueden utilizarse para obtener una clase de datos que pueden ser difíciles de obtener.
Sirve de guía orientadora al investigador y lo aleja de caminos que no sean los fundamentales para lo que pretende realizar, busca el camino, concreta los limites del trabajo y permite obtener diversos puntos de vista.
Con el fin de reducir los costos de las investigaciones, se debe dejar de lado aquello que nos aleja del tema central y concreto de nuestra investigación.
Al hacer una revisión teórica de aquellas investigaciones relacionadas con nuestro tema, podemos darnos cuenta de que algunas de ellas se alejan de nuestro objeto de estudio, propósito o preguntas de investigación. Esto nos puede reafirmar que estamos en un camino correcto, en un tema novedoso, pero al mismo tiempo nos permite descartar aquellos elementos que no tienen cabida en nuestro proyecto.
Contribuye al establecimiento de un modelo teórico y de una hipótesis de trabajo. Conduce a las hipótesis que serán afirmadas o negadas posteriormente al hacer las pruebas pertinentes.
Para que podamos hacer una hipótesis, es decir, una formulación sintética de las consecuencias de nuestra idea o de los objetivos de nuestra investigación, es necesario que tengamos en claro qué pretendemos afirmar.
Una revisión de la bibliografía nos puede ayudar a tener en cuenta los elementos más importantes del fenómeno que pretendemos investigar. De la misma forma, nos puede guiar en la mejor forma de establecer las hipótesis que nuestra investigación se esforzará por probar o rechazar, al poner de manifiesto aquellos puntos de vista que se han tomado anteriormente para describir el fenómeno que nos interesa.
Da luz al estudio de nuevos problemas de investigación. Permite el conocimiento de nuevas líneas y áreas de investigación.
Muchas veces no empezamos un proyecto de investigación con una idea clara. Por el contrario, tenemos en mente algún fenómeno que nos interesa, pero no sabemos cómo delimitarlo o definirlo de forma que sea susceptible de investigar de forma científica, según nuestra concepción y utilizando métodos apropiados. En esta situación, la revisión de la bibliografía nos puede facilitar la problematización del fenómeno, es decir, una forma de aproximarnos teórica y metodológicamente a su estudio.
Por otro lado, muchas veces nos dedicamos a revisar la bibliografía disponible sobre un fenómeno y nos damos cuenta de que este puede no estar aislado como pensábamos: encontramos nuevas dimensiones del mismo, conceptos aledaños o elementos que lo modifican y lo determinan desde otros niveles. Sin embargo, estos fenómenos aledaños pueden no estar dentro del alcance de nuestra investigación original. De esta forma, el marco teórico sirve también como inspiración para proyectos posteriores.
Da un marco de referencia para las futuras interpretaciones de los resultados obtenidos.
Como ya se ha meniconado anteriormente, cuando se termina una investigación debemos hacer un reporte que incluya la discusión y análisis de los datos. Este análisis no puede hacerse únicamente según el punto de vista de la investigadora o el investigador, aunque sí tiene dicho punto de vista personal como componente.
Sin embargo, para asegurar que nuestras conclusiones sean lo más objetivas y, más importante aún, tengan utilidad para investigadoras o investigadores que no comparten nuestro punto de vista, los análisis que realizamos a partir de los datos deben conducirse a partir del marco teórico, es decir, los conceptos que utilizamos para justificar nuestros métodos y afirmaciones. De esta forma, se vuelven análisis lógicos que tienen una justificación epistemológica, metodológica, ontológica y ética, es decir, paradígmica.
Tareas o etapas del marco teórico
Según Cortes e Iglesias (2004), las etapas principales de la elaboración del marco teórico son las siguientes:
Revisión de la Literatura, mediante la cual se consulta, extrae y recopila la información relevante sobre el problema a investigar.
Lo primero que debemos hacer para elaborar un marco teórico, como ya se ha dicho, es una revisión exhaustiva de la teoría que sustenta y encuadra nuestra investigación en la teoría ya existente.
Esto es fundamental para no empezar desde cero en la investigación de cada fenómeno que queremos estudiar. Cuando tomamos la decisión de investigar algún fenómeno particular, revisar la teoría no solamente es importante para fines de introducir nuestro aporte en un marco de avances científicos previos, sino que se vuelve fundamental hacer la revisión de la teoría para entender qué se ha hecho antes y, de esta forma, tener la posibilidad de conceptualizar nuestro fenómeno de forma más compleja, completa y relevante.
Esta revisión de la literatura se puede dar a partir de tres tipos de fuentes:
Fuentes primarias
Se refiere a los artículos, libros, material multimedia o trabajos hechos anteriormente acerca del tema.
Las fuentes primarias son aquellos trabajos que han hecho investigadores e investigadoras acerca de temas similares al nuestro, es decir, producciones originales que pueden ayudarnos a fundamentar el estudio que nos compete
Fuentes secundarias
En este apartado se recogen aquellos materiales de revisión, comentario, resumen o compendio que tratan sobre los trabajos que constituyen las fuentes primarias.
Existe una gran cantidad de autores y autoras que se dedican a hacer revisiones sobre este tipo de material, como las personas que escriben libros de texto sobre un tema, o los llamados “handbooks”.
Fuentes terciarias
En este tipo de material se encuentran aquellas monografías, tratados de compilación, listas de publicaciones u otros materiales que sirven como índices de trabajos contenidos en las fuentes primarias o secundarias.
Pueden mostrar una gran utilidad como primera aproximación a un tema, para conocer autores y autoras que hablan sobre algún tema determinado, así como ser particularmente útiles para encontrar fuentes de consulta que, tal vez, no encontramos en nuestra primera revisión de la literatura.
Sistematización de las teorías existentes que posibilita determinar el grado que la misma explica el problema científico a investigar y el grado en que no, se adopta una teoría o se desarrolla una perspectiva teórica o de referencia.
Este paso puede ser dividido en dos acciones distintas: la sistematización y la formulación de una teoría.
En primer lugar, en la sistematización, el material que recogimos, que debe ser extenso, es ordenado de forma lógica para construir un argumento. Existe gran cantidad de material que habla sobre los mismos temas, por lo que debemos elegir los más representativos o pertinentes para nuestro propio estudio.
Asimismo, según Cortés e Iglesias (2004), también en esta fase debemos determinar hasta que punto está descrito en la literatura existente el tipo de problema que queremos investigar. Al hacer esta tarea, nos damos cuenta de que no todo lo que pretendemos describir ha sido cubierto anteriormente, y es en estas lagunas de conocimiento que podemos enfocarnos para describir o redactar las conclusiones de nuestro estudio.
De esta forma, podemos utilizar el marco teórico para encuadrar nuestra investigación no solamente en un cuerpo de conocimientos desarrollado anteriormente, como una continuación de este, sino encontrar el nicho de nuestro proyecto como una producción original, novedosa, relevante para el corpus de conocimiento que pretendemos ampliar, sirviendo asimismo como una adición valiosa al mismo.
En segundo lugar, está el proceso de adoptar una teoría propia.
Esto se logra coligiendo la información que tomamos en cuenta para la elaboración de nuestro marco teórico, imbricándola en una formulación coherente que toma en cuenta los conceptos más importantes de otros autores.
Sin embargo, esto no es suficiente para formular un marco teórico. Debido a que ya mencionamos que es necesario utilizar este producto como sustento, no solo para definir y guiar la investigación, sino como base para formular nuestras conclusiones, se vuelve muy importante que, a partir de la información que recogimos de otros autores, logremos definir un argumento coherente que nos sirva de rejilla para ubicar los análisis e interpretaciones de los datos que se recojan a lo largo de la investigación.
La conclusión de la revisión bibliográfica
La conclusión de la revisión bibliográfica es un proceso por el cual se imbrica la información recogida para el marco teórico que, como ya se ha dicho, es de naturaleza documental en la literatura sobre el tema, u otro tipo de fuentes, en una formulación que explique e indique cuál es el punto de vista desde el cuál se realiza la investigación.
La conclusión de la revisión bibliográfica, según Cortés e Iglesias (2004), llega a las siguientes conclusiones cuando se hace de forma correcta:
Existe una teoría científica, completamente desarrollada, capaz de describir o explicar el problema de investigación.
En otras palabras, y obedeciendo a una de los principales objetivos de elaborar un marco teórico, en este punto se demuestra que nuestra investigación sí está bien justificada a partir de trabajos previos.
Como ya se ha mencionado con anterioridad, este punto es sumamente importante, porque entonces podemos justificar que nuestros métodos estarán bien encaminados, con una buena probabilidad de obtener resultados valiosos, y las conclusiones obtenidas a partir de estos serán válidas y estarán bien justificadas.
Existen varias teorías o generalizaciones empíricas que han sido demostradas y que son aplicables a nuestro problema de investigación.
Debido a la naturaleza sumativa de la ciencia, es importante que este punto se cumpla porque de esta manera podemos asegurarnos de que nuestra investigación está aportando, sustentada por, y en la línea de otras investigaciones similares. Al tener este punto en cuenta, se vuelve aún más probable que nuestra investigación sea una adición valiosa al corpus científico que estudia nuestro fenómeno.
Existen partes de teorías con apoyo empírico o de modelación que explican algunas de las variables básicas de nuestro problema de investigación.
Ya que la ciencia se basa en la aplicación de teorías para el estudio de fenómenos, es necesario que las variables u objetos de estudio estén bien justificados desde otros puntos de vista.
Como ejemplo de esto, la investigación sobre métodos psicoterapéuticos se basa en el estudio de variables o constructos bien definidos que se someten a tratamientos de diversos tipos, para intentar demostrar que dichos tratamientos son efectivos. Al intentar justificar la elección, estudio y tratamiento de las variables a partir de estudios similares, podemos argumentar acerca de la validez de nuestros procesos.
Hay descubrimientos interesantes, pero parciales, sin llegar a ajustarse a una teoría.
Por supuesto, no toda la ciencia tiene como finalidad crear un campo teórico que explique de manera completa y definitiva la manifestación de cierto fenómeno. Como ya se ha mencionado anteriormente, algunos estudios son más bien descriptivos o exploratorios.
En estos casos, es importante que el estudio de nuestro propio fenómeno se nutra de dichos fenómenos estudiados para que, al tenerlos en cuenta, se puedan aprovechar los avances de otros investigadores y, eventualmente, como en el caso de la mencionada investigación, se pueda llegar a conclusiones de más alto nivel, que integren el conocimiento adquirido por varios investigadores del tema.
Existen solo guías aún no estudiadas e ideas relacionadas con el problema de investigación.
Como ya se ha mencionado en otro documento, muchas investigaciones pueden no llegar a describir de forma completa un fenómeno, o llegar a conclusiones definitivas. Esto se toma en cuenta en la discusión del proyecto de investigación.
Cuando esto sucede, y como se menciona en la presente redacción, las investigaciones pueden servir como inspiración para nuevas investigaciones. Ya sea que nuestra propia investigación inspire nuevos proyectos, o que utilicemos las conclusiones incompletas para justificar una laguna en el corpus de conocimiento actual, la investigación bibliográfica sirve como una fuente de nuevas ideas.
TIPOS DE ESTUDIO
Los tipos de estudio determinan la profundidad con la que se pretende estudiar un fenómeno. También pueden escogerse en función del desarrollo que tenga el estado del arte de cierto concepto, pues en algunos casos puede ser necesario ser un parteaguas en la literatura. De igual manera, el tipo de estudio que se elige puede tener que ver con el objetivo de las investigadoras o los investigadores al formular su proyecto (basado en Hernández, 2014 y Cortés e Iglesias, 2004).
Estudio exploratorio:
Este tipo de estudio es el más sencillo de todos, en el sentido de que es el que menos pretende hacer conceptualización profunda o exhaustiva de cierto fenómeno.
En un estudio exploratorio, se pretende llegar a una primera aproximación a cierto fenómeno, de ahí el nombre. Cuando hablamos de este tipo de estudio, tenemos que tener en cuenta que no se pretenden dar explicaciones sobre por qué ocurre el fenómeno.
En este nivel, únicamente pretendemos hacer una imagen, metafóricamente hablando, de cómo tiene lugar cierto fenómeno, en qué contexto, y en algunos casos cómo puede ser experimentado por cierta población. Este es uno de los tipos de estudio que se utilizan en investigación cualitativa, pero también puede ser utilizando en investigación cuantitativa si no existen muchos precedentes. También puede servir como un estudio previo a otros tipos de estudio más profundos.
Estudio descriptivo:
A diferencia del estudio exploratorio, en este tipo se presupone que ya existe un fundamento o estudios previos sobre algún fenómeno.
En este momento se intenta hacer una idea clara de las condiciones en las que ocurre un fenómeno, de cómo este se lleva a cabo, de su evolución, sus posibles cambios, las diferencias que muestra con otros fenómenos similares, las formas en las que se puede identificar cuando ocurre, u otras características importantes del mismo.
Por ejemplo, en investigación educativa se puede hacer un estudio descriptivo para entender cómo se dan clases en un aula mexicana de cierto nivel, en un estado específico. Este tipo de estudio, entonces, puede ser utilizado para identificar las variables más importantes de dicho fenómeno, con el fin de intervenir en ellas posteriormente.
Al mismo tiempo, este puede ser uno de los principales estudios que se utilizan en una investigación cualitativa, debido a que muchas veces, en este tipo de investigaciones, no se pretende controlar el fenómeno estudiado en cierta población, sino únicamente conocerlo y recabar la vivencia del mismo para una población.
Por otro lado, también se puede utilizar como base de estudios cuantitativos posteriores; al contrario del estudio exploratorio, este se utiliza para identificar qué tipos de variables pueden intervenir en un fenómeno, determinar cómo medirlas, o cómo podemos aproximarnos a ellas. Posteriormente, se convertirá en un estudio correlacional cuando estas variables sufran una intervención.
Estudios correlacionales:
Cuando hablamos del estudio correlacional entramos en el ámbito de los estudios que pretenden hacer una intervención en las variables o el fenómeno.
Cuando hablamos de conceptualizar o problematizar un fenómeno desde las ciencias sociales, una de las principales tareas es identificar las variables que intervienen en el mismo. Esto se pretende hacer en los tipos de estudios anteriores, en los que el objetivo principal de investigadores e investigadoras es el acercamiento teórico a cierto fenómeno.
Una vez logrado esto, la investigación se puede tornar en una experimental, es decir, en una formulación en la que nos hacemos capaces de modificar una variable con la esperanza de tener un efecto sobre otra. Este tipo de estudios nos permiten formular intervenciones para elementos específicos, como puede ser la falta de motivación en una población estudiantil.
Un estudio correlacional nos permite saber cómo la modificación de una variable tendrá impacto en el comportamiento de otra. No necesariamente tiene que haber una relación de aumento-aumento (proporcional), sino que puede ser de aumento-decremento (inversamente proporcional). En este punto, todavía no explicamos por qué la variación de una variable afecta a la otra.
Se utilizan principalmente en investigación cuantitativa.
Estudios explicativos:
Este tipo de estudios son los más complejos y completos de todos. En general, se utilizan para justificar la creación de una explicación teórica que vaya más allá de un simple fenómeno, y que abarque una clase de eventos que puedan ser considerados como similares.
El estudio tiene como mira el colegir la información contenida en una serie de estudios de orden inferior, es decir, de menor complejidad, para llegar a conclusiones que nos permitan no solo crear una intervención singular, sino guiar la creación de una serie de intervenciones que puedan estar relacionadas, y adaptarlas a poblaciones diferentes.
El estudio explicativo pretende no solo describir la relación en el comportamiento de dos variables, como el estudio correlacional, sino que pretende establecer una relación causal entre las mismas: una es la causa de otra, así como un mecanismo de acción por medio del cuál el aumento de cierta variable impacta a la otra.
Como ya se ha dicho, este tipo de estudios solamente es posible después de una serie de investigaciones anteriores que exploran, describen y establecen correlaciones entre diferentes dimensiones de cierto fenómeno. Por lo tanto, es posible que este tipo de estudios tengan un corte mixto, cualitativo y cuantitativo, pero esto no es necesario y pueden hacerse en cualquiera de las dos vertientes de la investigación.
Qué son y para qué sirven las hipótesis.
En este apartado podemos incluir una definición más bien conceptual de lo que son las hipótesis y una definición práctica.
Conceptualmente, para Cortés e Iglesias (2004), una hipótesis es “una suposición científicamente fundamentada y novedosa acerca de las relaciones y nexos existentes de los elementos que conforman el objeto de estudio”. Esta definición nos indica que la hipótesis intenta dar una explicación provisional a nuestro fenómeno.
Las explicaciones que surgen como hipótesis no son simplemente caprichos o aleatorias. Debido a que cada investigación se debe fundamentar a partir de un antecedente bien documentado, entonces podemos asegurar que, cuando formulamos esta hipótesis, a pesar de que no siempre puede ser validada, sí tenemos cierta confianza en que nuestras suposiciones están bien guiadas. Y ahí es donde reside la utilidad de las mismas.
Para Hernández (2014), “Las hipótesis son las guías de una investigación o estudio. Las hipótesis indican lo que tratamos de probar y se definen como explicaciones tentativas del fenómeno investigado”. Como tal, no solamente se tratan de suposiciones, sino que pretenden ser el tema rector de nuestra investigación.
Cuando se hace una hipótesis de investigación, tenemos en mente la necesidad de apegarnos a un fenómeno delimitado e, incluso más, a una cara o dimensión de dicho fenómeno. Desde esta concepción, la hipótesis nos servirá para recordarnos en todo momento qué es lo que pretendemos investigar, y enfocar los esfuerzos de recabación de datos de forma correcta.
Aspectos o fuentes a tener presentes.
Para Cortés e Iglesias (2004), existen cuatro aspectos o fuentes a tener en cuenta. De manera general, estos corresponden al tipo de investigación que sirve para engendrar la hipótesis.
De esta forma, debemos tener en cuenta que, cuando elaboramos un proyecto de investigación, nuestras hipótesis no solamente deben estar alineadas con el fenómeno que pretendemos investigar: esto es sumamente importante, como ya se ha mencionado, para mantener a la investigación enfocada.
Sin embargo, también se vuelve necesario tener consciencia de que los diferentes tipos de estudio o niveles de conocimiento requieren formulaciones diferentes, para mantenernos apegados a una metodología que no falte ni exceda en su alcance delimitado.
Aspecto metodológico:
En primer lugar, debemos tener en cuenta que, dependiendo de la profundidad con la queramos conducir una investigación, dependerá el tipo de hipótesis que realizamos. Por lo tanto, lo primero que debemos hacer es definir el aspecto metodológico, es decir, el camino que seguiremos para responder las preguntas de investigación.
Estudio exploratorio
Cuando se trata de un estudio exploratorio, debemos recordar que nuestras hipótesis no se pueden enfocar en dimensiones demasiado abstractas o complejas de la investigación. Por ejemplo, se recomienda evitar afirmaciones de tipo correlacional. En vez de esto, formularemos hipótesis que tengan que ver con el primer acercamiento a nuestro fenómeno, suposiciones generales acerca del mismo, o aquello que la literatura indique que podemos encontrar
Estudio descriptivo
En este tipo de estudios, las hipótesis pueden alcanzar un nivel de complejidad o conceptualización del fenómeno un tanto superior. Debido a que se presupone que ya tenemos información inicial, relevante y directamente relacionada con el fenómeno, nuestras hipótesis pueden enfocarse en describir qué es lo que pretendemos enfocar, profundizar o aclarar acerca del mismo. Al mismo tiempo, podemos dedicarnos a identificar alguna manifestación concreta del fenómeno.
Estudio explicativo y correlacional
Estos dos tipos de estudios pueden conjuntarse debido a que tienen finalidades similares. En el estudio correlacional, nuestras hipótesis serán formuladas en el sentido de afirmar una relación entre dos dimensiones de un fenómeno determinado. Afirmamos que dichas dimensiones varían de forma similar o simultánea, cuando cambia la magnitud en una de ellas, lo cual intentaremos probar y medir en nuestra investigación. En el estudio explicativo, esta variación se intenta explicar en términos de causalidad.
Defina y describa para que sirven las variables
Para Cortés e Iglesias (2004), una variable es ”una propiedad que puede variar y cuya variación es susceptible de medirse u observarse”. Como tal, podemos entender que una variable es una magnitud, es decir, que a dicha propiedad se le puede de alguna manera atribuir un valor numérico.
A esto se refiere la idea de “susceptible de medirse”. Por otro lado, Hernández (2014) explica que “es una propiedad que puede fluctuar” y, asimismo, “El concepto de variable se aplica a personas u otros seres vivos, objetos, hechos y fenómenos”. Con esta definición, podemos tomar en cuenta que, a pesar de que las variables pueden aplicar a ciencias sociales, en estas no se deben de reducir a propiedades acerca de las personas, sino que pueden incluir conductas, productos, contextos, ambientes, etc.
La utilidad de las variables, según Hernández (2014), es que estas “adquieren valor para la investigación científica cuando llegan a relacionarse con otras variables, es decir, si forman parte de una hipótesis o una teoría.” En otras palabras, podemos decir que las variables son, junto con los conceptos teóricos, las unidades más básicas de la investigación.
A través de las variables, podemos convertir las experiencias en los distintos escenarios en información verdaderamente rica y, más importante aún, analizable para nuestras investigaciones: es gracias a estas que podemos medir, contrastar, comparar y analizar los fenómenos.
La clasificación de hipótesis
Cortés e Iglesias (2004) proponen dos clasificaciones para las hipótesis:
Hipótesis de trabajo:
Este tipo de hipótesis nos permiten hacer una predicción sobre un fenómeno y, como su nombre lo indica, trabajar a partir de esta (Hernández, 2014). Debido a que las hipótesis de trabajo pueden ser probadas o rechazadas, estas suelen tener un complemento llamada hipótesis nula.
Hipótesis real:
Las hipótesis son afirmaciones acerca de procesos o eventos probables que, como su nombre lo indica, no conocemos en su totalidad. Sin embargo, existen diferentes niveles de confianza con los que podemos afirmar la existencia o comportamiento de un fenómeno. Cuando nuestras propuestas están bien sustentadas por investigación teórica, se conforman las hipótesis reales.
Hipótesis descriptiva:
Al contrario de la clasificación anterior, existen hipótesis para las que tenemos poca información. En estos casos, debemos hacer uso de una hipótesis descriptiva, que se refiere al tipo de estudio que pretende justificar. Al igual que este, la hipótesis ni puede ni necesita ser demasiado profunda; más bien, se intenta crear una propuesta general.
Hipótesis explicativas:
Como polo contrario de la hipótesis anterior, este tipo de hipótesis pretenden hacer una afirmación de conocimiento sumamente profundo sobre un fenómeno, en este caso, uno de los tipos de conocimiento que persigue la ciencia de forma fundamental (Norcross y Goldfried, 2019): las relaciones de causalidad. Pretenden explicar cuál es la relación entre variables y un mecanismo de acción por el cual el efecto entre las mismas se ejerce.
DISEÑO DE INVESTIGACIÓN
Según Cortés e Iglesias (2004), un diseño de investigación “significa trazar un plan estratégico para responder a las preguntas de investigación planteadas al inicio”.
Esto es muy importante cuando recordamos que las investigaciones se tratan de procesos sistematizados para encontrar respuestas a las preguntas ya mencionadas. Debido a que estas preguntas suelen estar formuladas de forma lógica, teórica y conceptual, debemos utilizar un diseño de investigación que sea acorde con lo que queremos conocer.
No todas las investigaciones o preguntas son congruentes con todos los diseños. Por lo tanto, y como apuntan Cortés e Iglesias (2004), no podemos considerar que un diseño de investigación es superior a otro.
Debemos tomar en cuenta el estado del arte en el que se encuentra el campo de conocimiento al que queremos contribuir. Si existen vacíos importantes en el conocimiento que pretendemos obtener, para justificarlo, puede que sean necesarios diseños más largos o, por el contrario, superficiales.
En cambio, si existe una amplia literatura al respecto, podemos utilizar estudios de mayor duración, teniendo más confianza en que nuestros esfuerzos pueden dar frutos, o por el contrario experimentales, con la confianza de que la complejidad asociada a diseñar un experimento va a retribuir información útil.
Los diseños de investigación recogidos por Cortés e Iglesias (2004) y por Hernández (2014) son los siguientes:
Diseño experimental
El diseño experimental, como su nombre lo dice, se trata de hacer una intervención para modificar de forma activa una de las variables.
Debido a que no siempre existe información suficiente para poder manipular las variables con cierto nivel de confianza, que no se sabe si existe una relación entre las mismas, o que puede no ser ético manipular las variables en cierta población, este diseño no siempre es lo más apropiado.
Sin embargo, cuando existe una literatura suficiente sobre el tema para afirmar que existe una relación entre dos variables observadas de un fenómeno, como cuando ya se han hecho un número de estudios descriptivos, se puede hacer un diseño de investigación experimental.
Es particularmente útil para poder medir la fuerza de la relación entre dos variables, es decir, para cuantificar de forma precisa la variación que una puede tener ante la manipulación de la otra. También se puede utilizar para entender qué efecto puede tener la introducción de una nueva variable en una población bien estudiada.
Diseño no experimental
Este tipo de diseños pueden ser más comunes en investigación cualitativa, así como en las primeras fases de una investigación cuantitativa, cuando todavía no se conoce a profundidad el fenómeno.
Los diseños no experimentales suelen tener como propósito principal la observación y exploración de cierto fenómeno utilizando una cantidad de métodos: los tipos de observación, así como la forma de asegurarse de que las fuentes de la misma sean confiables, serán analizados en una sección posterior.
Por el momento basta con afirmar que este tipo de diseños puede ser muy útil cuando no se tiene mucha información sobre un fenómeno, o cuando el único objetivo es conocer la vivencia de una población o levantar datos.
Diseño transversal
Se trata de levantar datos en un único momento.
Este tipo de investigaciones puede ser más utilizado en diseños no experimentales, en los que no se pretende entender el efecto de la modificación de una variable, pero también se pueden utilizar diseños experimentales si la población está bien estudiada y solo se pretende entender el comportamiento de la misma ante una nueva variable. También se pueden utilizar para comparar las mediciones de una misma variable en dos o más poblaciones.
Los diseños transversales suelen utilizar métodos como encuestas, observaciones, cuestionarios, y otros formatos para recabar datos que solo pretender tomar una medición: para realizar estudios de estadística descriptiva o de investigación cualitativa.
Diseño longitudinal
El diseño se vuelve longitudinal cuando se toman mediciones de la misma población en momentos diferentes. Es particularmente utilizado en los diseños experimentales en los que se toma una medición inicial, o línea base, se aplica un tratamiento, y se vuelve a medir la variable para conocer los efectos.
Sin embargo, este tipo de estudios también puede ser utilizado en investigación cualitativa, por ejemplo, cuando la persona que investiga regresa a la misma población después de cierto tiempo para comparar los puntos de vista de los habitantes.
También puede ser utilizado en diseños no experimentales para describir la evolución de un grupo poblacional a través del tiempo. Por ejemplo, se toma una medición del azúcar en la sangre en una población y se vuelve a hacer el estudio 10 años después, con el fin de conocer el efecto de sus hábitos.
Estos estudios son particularmente útiles para el uso de estadística inferencial, en el que se pueden tomar decisiones a partir de la confianza obtenida por mediciones de poblaciones representativas a partir de una intervención controlada.
LAS VARIABLES
Las variables son la base de todo proyecto de investigación: se trata de las dimensiones que pretendemos medir, explorar, conocer, y en algunos casos también afectar a través de procedimientos experimentales.
Toda dimensión, característica o propiedad de las personas, fenómenos, eventos, etc. que sea susceptible de ser observada, y que a través de un proceso de consenso o justificación teórica se le pueda asignar un valor, pueden convertirse en variables, por lo que no podemos definir con precisión qué es y qué no es una variable; sin embargo, es posible hacer una definición general de las clases de variables que existen.
Cortés e Iglesias (2004) proponen la siguiente clasificación:
Según su naturaleza
Variables discretas: Las variables discretas se refieran a aquellas que, cuando se le asigna valor a cierta característica, el cambio de esta característica estará determinado en marcas perfectamente diferenciadas de medición, sin que haya valores intermedios entre estos valores.
Como tal, se puede afirmar, por ejemplo, que una persona está embarazada o no lo está, es decir, no existen puntos intermedios. También se puede afirmar que el color en un mapa mental es rojo o es azul. Incluso con las graduaciones entre los colores, estos se pueden asignar a un valor determinado, como por ejemplo utilizando la clasificación del Pantone, por lo que se asignará un valor discreto al color, es decir, que es una clase que no invade al resto de las marcas de la escala.
Variables continuas: este tipo de variables admiten valores intermedios entre sus marcas de clase o escala. Cuando hablamos de variables continuas, podemos afirmar que estas se pueden utilizar para hacer mediciones acerca de fenómenos físicos específicos con valores estandarizados y escalares, concepto que se revisará más adelante.
Las variables continuas se pueden referir, por ejemplo, a la altura de una persona, pues a pesar de que podemos determinar marcas claras entre 1 metro y 2 metros, estas se pueden subdividr en centímetros, y los centímetros a su vez en milímetros. En otras palabras, siempre y cuándo contemos con instrumentos de precisión suficiente, siempre podremos hacer una medición más exacta de las variables.
Según su manera de ser medibles
Variables cualitativas: Cuando hablamos de variables cualitativas, debemos recordar lo que se dijo acerca de la investigación cualitativa: se trata de identificar características que no pueden recibir de forma unívoca un valor numérico en el que todo mundo pueda estar de acuerdo.
Por ejemplo, se puede hablar de la medida en la que una obra de arte es estética u ofensiva al gusto. Se puede hablar acerca de la forma en que las personas experimentan la felicidad, o qué tan fácil o difícil le parece cierto tema a los alumnos que lo estudian: son variables, por resumirlo de algún modo, apreciativas, es decir, que solamente podemos identificar y compartir por su descripción semántica.
Variables cuantitativas: En el caso de las variables cuantitativas, estas suelen referirse a fenómenos físicos, pero también se persigue su uso en las ciencias sociales. Se trata de variables a las cuales podemos asignar un valor numérico estandarizado, en el que todo mundo esté de acuerdo, por lo menos dentro de cierto universo discursivo.
Por esto se debe entender que, por ejemplo, los físicos tienen una definición muy clara y precisa de lo que significa “un metro”. Siempre que esta medición aparezca como referencia, tendremos la posibilidad de compararla con una medida estandarizada a la que todos y todas podemos acceder. En ciencias sociales, estas medidas, como por ejemplo de inteligencia, escalas de depresión, etc., son estandarizadas al aplicar un instrumento determinado a poblaciones sumamente grandes, para tener una referencia normativa a partir de la cual comparar e interpretar los resultados de nuestros instrumentos.
Según la escala de medición
Nominal: Se considera que las variables son nominales cuando identificamos sus cambios sin una referencia clara a valores numéricos, que puedan definir que tal o cuál variación es mayor o menor que otra.
Retomando el ejemplo que se dio en el apartado de variables continuas y discretas, podemos decir que una variable es nominal cuando, por ejemplo, se refiere al color azul o al blanco. Estos dos colores no tienen una relación de superioridad o inferioridad, excepto por preferencia personal, que intentamos mantener fuera de la investigación.
Ordinal: Las variables son ordinales cuando podemos afirmar que existe una jerarquía clara entre las variaciones de las mismas. Estas variables se pueden subdividir aún más en las variables escalares y de razón, que se vuelven sumamente importantes para investigaciones de ciencias naturales, así como para las investigaciones más precisas de ciencias sociales, en las que se pretende crear escalas para medir o clasificar poblaciones.
Uno de los ejemplos más claros de las variables ordinales, en su variante escalar, es la famosa escala de Lickert, muy usada en ciencias sociales, que nos pide determinar qué tanto existe una variable en nuestra experiencia, por ejemplo, diciendo que 1 es poco o inexistente y 5 es mucho o muy frecuente.
Según la relación con otras variables
Variable independiente: Cuando definimos una variable independiente, estamos afirmando que nuestro estudio correlacional, el tipo en el que aparecen estas variantes, tendrá como eje experimental a esta característica: en otras palabras, nuestros experimentos o mediciones se centrarán en esta variable, ya sea porque es más accesible, más fácilmente controlable, o porque existe una mayor cantidad de literatura y entendimiento acerca de la misma.
La variable independiente, entonces, es aquella que se predice tendrá un efecto sobre su complementaria, la variable dependiente.
Variable dependiente: Este tipo de variable se toma como la principal que pretendemos investigar en un estudio correlacional o explicativo. Cuando modificamos un valor de la variable independiente, el interés principal que tenemos es registrar el comportamiento de la variable dependiente. Si los cambios entre ambas están estadísticamente relacionados, encontramos una correlación.
TÉCNICAS PARA RECOGER DATOS
Cuando hacemos una investigación, una de las características principales que no podemos obviar sin importar el diseño, tipo, método o alcance que pretendamos abarcar es, sin duda alguna, que el resultado de nuestro proyecto será determinado por los datos que se recaben para el mismo.
Las investigaciones se realizan para sustentar o comprobar afirmaciones acerca del mundo. Por lo tanto, cuando pretendemos desarrollar un proyecto de investigación, debemos ponernos en contacto con el fenómeno que nos interesa. De eso se trata la recogida de datos en la investigación.
Existen varios métodos para recoger datos. Cortés e Iglesias (2004) recogen los siguientes:
Observación:
Se trata de una de las principales herramientas de todo investigador. La observación puede ser útil para ciencias sociales o naturales, para estudios descriptivos o explicativos.
La observación, para Cortés e Iglesias (2004), es “Contemplar sistemática y detenidamente cómo se desarrolla la vida social, sin manipularla ni modificarla, tal cual ella discurre por sí misma”.
Evidentemente, esta definición se adapta particularmente a las ciencias sociales. Tiene como paradigma fundamental el ser un método pasivo, en el que se pretende no interferir en el fenómeno estudiado, pero Urraco (s.f.) cuestiona en sus reflexiones la posibilidad de mantener este ideal cientificista.
Los tipos de observación son:
Observación panorámica-participante.
Se trata de una observación que pretende recoger los datos de la población en extenso, al mismo tiempo que el investigador o la investigadora se involucran en la comunidad, tomándose como una de las variables que influyen en los resultados.
Observación panorámica-no participante.
Se trata de una observación que pretende recoger los datos de la población en extenso, mientras que el investigador o la investigadora se mantienen al margen del curso de vida y desarrollo de la población, tratando de minimizar su impacto como variable.
Observación selectiva-participante.
Pretende observar una muestra o sección de la vida de la comunidad, sin tener en cuenta el resto de relaciones que la sostienen o sirven como contexto, al mismo tiempo que el investigador o la investigadora se involucran en la comunidad, tomándose como una de las variables que influyen en los resultados.
Observación no selectiva-participante.
Pretende observar una muestra o sección de la vida de la comunidad, sin tener en cuenta el resto de relaciones que la sostienen o sirven como contexto, mientras que el investigador o la investigadora se mantienen al margen del curso de vida y desarrollo de la población, tratando de minimizar su impacto como variable
Encuesta:
Una encuesta puede funcionar como tipo de entrevista semi-estructurada o estructurada (Bléger, 1964). La encuesta se trata de una serie de reactivos o preguntas que sirven como estímulo para que la población pueda expresar sus opiniones o proporcionar la información con la que cuenta.
Discusión grupal:
Se trata de una técnica de investigación cualitativa. En la discusión grupal, el investigador o la investigadora toma el rol como moderador en el intercambio de ideas de un grupo. Con la discusión de esta forma guiada, el grupo se mantiene en tópico sin divagar demasiado, pero al mismo tiempo dando un contexto importante y rico sobre sus experiencias, vivencias o información sobre el tema.
Entrevista:
Una entrevista es una interacción entre dos o más personas en un contexto profesional y con un fin determinado (Suárez, 2016). El instrumento puede ser especialmente útil para poder examinar y obtener la información con la que cuenta el o la informante, especialmente si se utiliza una entrevista extendida, de más de una sesión o de duración extensa.
Fuentes de rigor en la investigación cualitativa
• Trabajo prolongado en el mismo lugar
En la investigación cualitativa, es imperativo recordar que siempre, y sin excepción, el investigador o la investigadora son parte de la misma investigación: lo que Suárez (2016) denomina el “campo”, es decir, la configuración interpersonal que resulta del encuentro de dos o más personas en un contexto determinado.
Por supuesto, el “campo” es uno antes de la llegada del investigador o la investigadora, y es otro con su presencia. De esta forma, debemos asegurarnos de que, a menos que la investigación sea una observación participante, lo que estemos observando sea el comportamiento natural de la población, y no sus reacciones ante nuestra presencia.
El trabajo prolongado en el mismo lugar nos ayuda a asegurar que esta fuente de confusión de los datos sea aminorada lo más posible, pues se predice que después de un tiempo la población se habituará a nuestra presencia y retomarán su comportamiento de forma tan natural como sea posible. Por lo tanto, la presencia prolongada del investigador o la investigadora es una fuente de rigor.
• Separación periódica de la situación
Cortés e Iglesias (2014) recomiendan tomar esta acción cuando el investigador o la investigadora pretendan hacer su análisis de datos, su redacción de informes, o cualquier otra actividad que tenga que ver propiamente dicho con la dimensión administrativa del proyecto de investigación.
Es importante recordar que la subjetividad es una de las características de la investigación cualitativa: Urraco (s.f.) reflexiona sobre la posibilidad, o si acaso es deseable, del acto de alejar la perspectiva personal del investigador o la investigadora.
Sin embargo, también es real que, en una investigación, debemos presentar un trabajo que sea utilizable por otras personas para acercarse al conocimiento del fenómeno que estudiamos: por lo tanto, es importante tener este objetivo en mente, que puede estar nublado por la exposición constante a la población. Es por esto que se recomienda tomar distancia en algunos momentos.
• Triangulación de Investigadores
Es importante recordar que, siempre que hablamos de la subjetividad, esta cambia de persona a persona, por lo que cada investigador o investigadora que se involucre en el proyecto aportará un nuevo punto de vista.
Si tomamos esto en cuenta, entonces el involucramiento de más personas en el proyecto de investigación puede aportar valiosa información acerca del fenómeno que puede pasar desapercibida por una única visión.
Siempre es importante apuntar a tener una fuente de información tan rica, así como descripciones lo más completas de los fenómenos: por este motivo, la triangulación con otras personas involucradas en el proyecto de investigación puede llegar a ser una fuente importante de rigor en nuestra aprehensión del fenómeno investigado.
• Triangulación de Métodos
Algunas investigaciones se prestan a la utilización de más de un método para recoger los datos: por ejemplo, se puede utilizar una encuesta, al mismo tiempo que se decide acompañar con una entrevista a profundidad.
Este tipo de combinaciones de métodos pueden ayudarnos a agregar cierta objetividad a nuestras investigaciones al tener fuentes distintas de datos del mismo fenómeno; por supuesto, no todos los estudios pretenden esta objetividad, ni es deseable en todos los fenómenos estudiados.
Sin embargo, también es posible utilizar distintos métodos del análisis de datos, especialmente en investigación cualitativa. Al mismo tiempo que se utiliza un análisis del discurso para la transcripción de una entrevista, se puede aplicar un análisis de contenido diferente que sea sensible a elementos específicos que pueden interesarnos.
• Triangulación de los resultados
La triangulación de los resultados asegura que no solo la recopilación de datos, ni la aportación de diferentes puntos de vista, recojan un panorama tan amplio como sea posible.
Debemos recordar que, a pesar de que en la investigación cualitativa se utilizan métodos rigurosos que pretenden obtener resultados ricos, la forma de analizar los datos no siempre permite, ni pretende, un nivel de objetividad tan claro como podemos esperar en otros tipos de análisis.
Por este motivo, en algunas ocasiones puede ser útil o deseable, siempre que esto sea factible, que diversos investigadores o investigadoras tomen parte del análisis de los datos, especialmente cuando dicho análisis se puede hacer de forma independiente ante el corpus completo de datos disponibles. Esto asegura que las conclusiones tendrán un rango más elevado de sensibilidad a las características del fenómeno, o por lo menos que este será enfocado desde perspectivas amplias, esperando que esto contribuya a profundizar el conocimiento adquirido.
• Credibilidad
Cortés e Iglesias (2014) determinan que la credibilidad se refiere al “isomorfismo entre los datos recogidos por el investigador y la realidad”.
Esto se refiere a que debemos asegurarnos de que nuestra descripción de tal o cuál fenómeno sea, en verdad, una descripción del fenómeno: podemos tener una versión interpretada de la realidad, y seguramente la tendremos, debido a que somos seres que viven en la subjetividad, pero esta debe estar bien cimentada en una perspectiva teórica que asegure que nuestros datos son evidencia, y no meramente relatos.
Cuando hablamos de credibilidad, nos referimos a que los investigadores y las investigadoras hacen todo lo posible para establecer que sus puntos de vista están sustentados en una firme base de ciencia social, es decir, que estas pueden ser útiles para la descripción o el conocimiento de cierto fenómeno.
• Transferencia.
La transferencia se refiere a la posibilidad de llevar los resultados de nuestro análisis a otro contexto.
Sobre este punto, hay que recalcar la observación de Cortés e Iglesias (2014) acerca de que la transferencia no significa generalización. Este punto es muy importante debido a que, por la falta de tratamientos estadísticos e instrumentos o procedimientos que permitan la inducción, las investigaciones cualitativas no pueden utilizarse como justificación para tratar otros fenómenos de forma igual.
Sin embargo, tampoco lo pretenden: una investigación cualitativa tiene en mente la posibilidad de acercarse a un fenómeno, o a la experiencia que una población tiene del mismo. Es, por lo tanto, más bien un esfuerzo fenomenológico, que sin embargo deja precedentes muy importantes acerca de cómo podemos abordar la importante tarea de inmersión en la experiencia de fenómenos desde la metodología de la ciencia social.
• Dependencia o Consistencia.
En este caso, Cortés e Iglesias (2014) nos hablan acerca de la triangulación de resultados entre investigadores o investigadoras.
Como ya se ha dicho, este proceso nos asegura que no es un punto de vista lo que se está afirmando como resultado de la investigación, sino que nuestra redacción final es el producto de un trabajo de análisis y contraste de los datos que obtuvimos con la literatura que describe fenómenos o elementos similares.
Por este motivo, los autores citados nos recomiendan que, para establecer que nuestra investigación es consistente, hagamos citas directas de los datos en la discusión de los mismos, como fragmentos de nuestro diario de campo o de las entrevistas que realizamos a la población.
• Confirmabilidad.
Ya hemos mencionado en otros momentos que la ciencia es un proceso acumulativo (Vilchez y Vara, 2009). Por lo tanto, uno de los procedimientos fundamentales para validar una investigación es que esta se pueda repetir.
En las investigaciones cualitativas, esto puede ser un poco más complicado debido a que los fenómenos comunitarios no siempre son estables en el tiempo, ni muestran respuestas iguales ante diversas personas que, debido a su naturaleza intersubjetiva, pueden tener efectos diferentes en el contexto aún cuando se toma la precaución de hacer una estancia prolongada.
Sin embargo, sí es importante que se tenga la consciencia de que nuestras investigaciones pueden levantar la curiosidad de ser replicadas en otro momento, o de que los métodos que utilizamos sean utilizados en otros contextos sociales, que pueden tener características parecidas: por lo tanto, es importante que nuestros métodos estén bien clarificados, tanto en el aspecto técnico, en los objetivos que pretendemos lograr con nuestras acciones, y en los resultados que estas arrojan.
Referencias:
Bléger, J. (1964). La entrevista psicológica. Su empleo en el diagnóstico y la investigación. Universidad de Buenos Aires.
Cortés, M. e Iglesias, M. (2004). Generalidades sobre la metodología de la investigación. Universidad Autónoma del Carmen.
Díaz, F. y Hernández, G. (2002). Estrategias Docentes para un aprendizaje significativo. McGraw Hill.
Eco, U. (2001). Cómo se hace una tesis. Técnica y procedimientos de estudio, investigación y escritura. Gedisa Editorial.
Eco, U. (2000). Tratado de semiótica general. Editorial Lumen.
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