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viernes, 8 de julio de 2016

El Desarrollo Humano comienza con el amor propio.

Es bien sabido que cada uno tiene algo especial; por eso debemos esforzarnos por ser nosotros mismos, a menos que por alguna razón sea posible convertirnos en Batman. No me importa quién seas, siempre elige convertirte en Batman.

Pero a menos que ya seas un billonario que conoce todas las artes marciales, creo que lo mejor es hacer metas más realistas.

Esto puede tomarse como una contradicción al mensaje que siempre he querido entregar: ya eres una persona genial, que vale la pena, así como estás en este momento. Suena un poco contradictorio que quiera darte consejos para cambiar.

Porque, a final de cuentas, eso es una meta: una expresión clara y medible de algo que quieres llegar a cambiar. En otras palabras, decir: "un día yo voy a ser alguien" no es una meta. Es hacerse pen€&jo. Si dices algo como: "un día voy a ser alguien importante", por lo menos eres un pen€&jo con ambiciones.

Ese es mi primer consejo: si vas a hacer metas, que sean específicas. No trabajes solo "por ser mejor" porque, como ya dije, en este momento eres una persona genial. No tienes que matarte por agradarle a los demás, y mucho menos alucinar que un puesto o tener dinero te van a ganar ese aprecio.

Regresando al punto, estoy de acuerdo con que desear es la raíz de todo sufrimiento. #Buda fue quien dijo eso, y el tipo tiene una religión con su nombre, así que debe de ser verdad.

La cosa es que siempre que deseamos estar en otra situación, bloqueamos con pasión y locura nuestra capacidad para apreciar el momento. De nuevo, esto no habla bien de mi genial idea de enseñarte a hacer metas mejores.

Creo que todos los seres humanos tienen un potencial increíble. Si no lo creyera, estaría escribiendo un blog sobre comida, porque todo mundo ama comer. Pero no; estoy escribiendo un blog sobre #Godinez, porque son muy pocos los que se aman a sí mismos.


Ese sería un buen consejo: si vas a hacer metas, recuerda que "amarte a ti mismo más que ayer" es perfectamente válida, aunque no siempre fácil de lograr.

Lo malo es que eso no deja de ser un deseo y, bueno, no lo digo yo sino el panzón que todos adoramos: el deseo es la raíz de todo sufrimiento.

Por otro lado, lo bueno es que yo no soy budista, así que al diablo con todo eso. ¿Sabes? Desear no está tan mal. Si deseas estar con una persona que amas, tal vez la falta de esa persona te haga sufrir, pero también te impulsa a esforzarte y dar lo mejor de ti por estar a su lado. 

Tristemente, deseamos cosas como un Ferrari o tener unas nalgas mas ricas. Y no creas que esto es exclusivo de las mujeres: a los hombres también nos gustaría tener unas nalgas más sabrosas, pero en la novia.

Son estas cosas, las que deseamos desde la falta, la carencia o el ridículo sentimiento de no ser suficiente las que nos hacen sufrir, porque no hay una &@ta forma en todo el universo de satisfacer estos deseos. Si llegas a tener el coche, te da miedo la inseguridad, o detestas los malditos impuestos. Si consigues las nalgas, sigues estando re feo, así que nadie te va a pelar.

Verás, el deseo no termina cuando queremos recibir. Ese es mi último consejo: si vas a hacer una meta, que sea algo que puedes dar, crear o expresar, porque entonces será una fuente de satisfacción interminable.

En resumen, si vas a joder el momento presente deseando y negándote la experiencia de lo que realmente es, que sea por algo claro, creativo y concreto.


Porque el dinero ya lo ganas siendo Godinez, pero los seres humanos somos infinitos. Si no me crees, mira la cantidad de chin€&deras que suben a Youtube. 

Al final del día, lo único que importa es poder aceptarte como eres. Todo lo demás es una expresión, y la única meta digna de ti es aprender a expresarte así: como eres.

miércoles, 29 de junio de 2016

Todos tenemos un propósito. Excepto yo, pero tengo youtube.

Creo que todos nosotros quisiéramos saber el significado de la vida. Por qué estamos aquí, cuál es nuestro propósito, que £&to sentido tiene levantarse todos los lunes y sobrevivir una semana solo para volver a hacerlo de nuevo.

El hinduista piensa que el significado de la vida es vivir. Existimos porque tenemos que cumplir una función, determinada por nuestras acciones pasadas que nos ubican en cierta posición de mayor o menor felicidad. Esta felicidad nos impulsa a actuar bien o mal, y eso trae como consecuencia más felicidad o tristeza, que nos hace actuar bien o mal... En pocas palabras, la existencia es circular, y mejor ni te quejes de lo te tocó vivir porque si no te va de la ch@&gada.

Para los católicos, existir es la voluntad de Dios, así que no tenemos mucha elección al respecto. Vivimos porque nos toca, y vivimos lo que nos toca, así que puedes un hijo de fruta y confesarte para que te perdonen porque solo estás obedeciendo la voluntad del señor. Si, bueno, no es ningún secreto que no es mi religión favorita.

Al budismo ni lo voy a mencionar porque solo piensan que la vida apesta, así que la función de la existencia es dejar de existir al alcanzar ese estado llamado Nirvana. Los practicantes menos depresivos dicen que el punto es trascender el sufrimiento, pero una de las cuatro nobles verdades, que son algo así como los diez mandamientos budistas después de un recorte de presupuesto, dice que la existencia misma es sufrimiento. 

Así las cosas.

Lo único que todas las religiones tienen en común es aceptar que la vida, a falta de una mejor manera de describirla, está bien cabrona. Por eso se inventan cosas como el karma, el cielo o el nirvana: para asegurarnos a todos que este circo de lunes a viernes tiene un propósito mayor: que los seres humanos tenemos un lugarcito especial en el universo.

Bueno, pero ¿qué tiene de malo la vida común y corriente?

La cosa es que muchas veces necesitamos creer que algo mejor viene después, como recompensa, porque no disfrutamos el día a día: lo cumplimos. Tenemos responsabilidades, las vamos resolviendo poco a poco, y la verdad es que no siempre nos da gusto.

Está del carajo.


Pero tampoco podemos abandonarlas porque nos dan de comer, o le dan de comer a la gente que queremos, así que estamos entre la espada y la pared: por un lado, no nos gusta la vida que nos tocó vivir; por el otro, es lo mejor que conocemos y no podemos hablarle al fabricante para que nos la cambie porque salió defectuosa. En especial en México, donde nuestra querida fabricante agarra a chanclazos si nos atrevemos a levantarle una queja.

Por eso escribo este blog; me dijeron, con justa razón, que no debería criticar a la gente que solo está esperando a que le dé la hora de salida para irse a descansar. Y nunca he intentado criticarlos; de hecho, todo lo que escribo es un truco o una reflexión para engañar a tu cerebro y que la hora de salida llegue más rápido.

Porque todos tenemos que vivir la vida que tenemos que vivir, y tenemos pocas libertades, que nos gusta exprimir al máximo.

Pero cuando las cosas se pongan muy difíciles, recuerda que todo pasa. Nada es eterno, y las cosas pasan por una razón. La parte genial es que tú decides cuál es esa razón.


Puedes pensar que es una lección para entender tu karma, o una prueba para ganarte el cielo, o que al final del día, a pesar de todas las desgracias que te pasan, la vida es una @&ta maravilla que vale la pena vivir. A cada momento. Aunque estés trabajando.

Ni modo.

Solo recuerda que una vez que se acaba un momento, nunca puede volver; pero una vez que lo viviste, nadie te lo puede quitar. El corazón nos hace seres eternos.

miércoles, 30 de marzo de 2016

La rueda del karma Godínez.

En este mundo hay dos tipos de personas: los que valen la pena, y los que vale la pena evitar. Ya dije en la publicación pasada que todo mundo tiene cosas buenas y cosas malas. El secreto para elegir tus amistades, en primer lugar, es aprender a estar solo. Pero en segundo lugar es decidir a quiénes vale la pena aguantarle sus dramas.

Debe haber dos o tres personas en tu mundo que te hacen más feliz de lo que te causan problemas. Y seguramente las encontraste después de muchas decepciones, porque todo mundo nos hace alguna ching&#$@ en un punto de su vida. Bueno, tarde o temprano la gente demuestra si andarse pasando de listo es costumbre, o solo un mal momento que vale la pena soportar.

La cosa es que muchas veces no nos damos cuenta de que nosotros mismos somos seres dramáticos. Nos gusta el sarcasmo, los memes, y nos tomamos nuestra versión de las cosas demasiado en serio. Por eso es mucho más fácil recordar las decepciones que hemos sufrido, que los momentos en los que nosotros hemos decepcionado a los demás. En especial cuando pensamos que tenemos razón.

Lo malo de pensar que tienes razón, es que usualmente te hace ignorar el punto de vista de los demás. Seguro tienes tus argumentos, y cuando te hacen notar una falla pones de frente todas tus justificaciones. Tristemente, eso no logra nada más que satisfacer a tu ego y decir: "tenía razón", que generalmente se traduce como: "gané el argumento". No pienses que es lo mismo, porque la gente puede ser una hija de &@ta muy bien justificada y, si solo quieres convencer a los demás, generalmente acabas por evitar el observarte a ti mismo, creyéndote tus propios pretextos.

Esto se llama la rueda del karma #Godínez (y sí, efectivamente, se llama así porque yo le acabo de poner el nombre): a veces somos el tipo de persona que tiene argumentos muy buenos para ser una molestia en la vida de los demás, y a veces otras personas tienen argumentos muy buenos para estropearnos el día.


Ojalá hubiera un tipo de #Budismo que nos permitiera trascender este ciclo inevitable de gente que siempre piensa que tiene la razón; algo así como darle por su lado a cada persona, sin sacrificar tus propias posturas. 

Sería genial, pero las cosas no son tan sencillas.

Si queremos mantener una posición impasible, entonces vamos a pasar por encima de muchas personas que tal vez nos conviene escuchar de vez en cuando. Puede que sus argumentos no sean buenos, pero sus sentimientos son verdaderos; tenemos que aprender a validarlos, porque muchas veces no los saben expresar.

Por otro lado, también es necesario aprender a no dejarnos convencer por cualquier idiota que argumenta cuando se siente agredido, grita cuando se le acaban los argumentos, y se ofende cuando todo lo demás falla. 

El mundo es un lugar complicado. A veces no podemos dialogar con una persona, porque no están dispuestos a hacerlo; aunque no es ideal, llega a pasar. Pero también está bien que la gente sea así; no nos pagan por llevarnos bien con todos, y si no nos gusta una persona, simplemente nos podemos alejar. 


Recuerda que la persona más importante en este universo eres tú mismo. Eres genial, ¿recuerdas? Cuídate primero a ti, y escoge a la gente que te rodea pensando en lo bien que te hacen sentir.

Así es como puedes trascender la rueda del #Karma Godínez: equivocándote mucho, pero aprendiendo. Rodeándote de la gente que te hace sentir como si valieras la pena, porque lo vales. Entonces la rueda deja de regresar a patearte el trasero cuando te pasas con alguien; ellos lo entienden, y tú mismo los puedes entender si hoy no te supieron tratar bien.

viernes, 19 de febrero de 2016

Cómo encontrar tu propósito

.Podemos pensar que el mundo tiene muchísimas posibilidades pero, como vengo diciendo en las últimas publicaciones, solo tiene dos: ser feliz o no. La diferencia está en lo que decidas y, si eso fuera cierto, entonces nadie en este universo se quejaría porque la vida es difícil. 

Pero todos nos quejamos porque quejarse es más fácil que actuar, y eso, las acciones, es lo que determina en qué lado de la vida vivimos: en el propósito, o en la +eterna búsqueda de distracciones+ para no tener que enfrentarnos con la pregunta más incómoda de todas.

La gente quiere que el mundo sea fácil; bueno, sí es fácil, pero no es sencillo. Es decir, si queremos alcanzar nuestros sueños, lo único que tenemos que hacer es identificarlos y perseguirlos. Pues como dice #Cantinflas, ahí está el detalle. Necesitamos esforzarnos para poder encontrar algo que nos de la fuerza para levantarnos todos los días. Necesitamos valor para aceptar lo que encontramos. Más que nada, necesitamos dejar de hacernos @&dejos para trabajar todos los días si queremos lograrlo.

A menos que tu meta en la vida sea no trabajar. En ese caso, necesitas hacerle caso a los Maestros del Kung Fu y esforzarte por no esforzarte.

Me gustan ese tipo de paradojas. Te recuerdan que todo en el mundo depende del punto de vista. Así puedes pensar en trabajar para no tener que trabajar. Es lo que #RobertKiyosaki te recomienda para ser exitoso, porque si solo trabajas por tener que trabajar, entonces vas a hacerlo toda tu vida.

Bueno, en esta publicación voy a hablar de esos dos errores, y espero darte consejos útiles para corregirlos.

El primer error del que hablamos es vivir sin un poquito de consciencia. No me refiero al tipo de consciencia que los tipos del New Age juran te va a resolver la vida, ayudándote a manifestar montañas de dinero con tan solo pensarlo. Eso y un puño de polvos mágicos te llevan a Nunca Jamás, pero aquí en la tierra tienes que llevar los pensamientos positivos a la acción.


Cuando digo consciencia, me refiero a darte cuenta si lo que haces todos los días te está llevando a sentir bienestar. Sé que lo repito mucho, pero ¿ya te pusiste a pensar qué es lo que quieres en la vida? Quiero decir, ¿en realidad te pusiste a examinar si tu trabajo, tus amigos, y la marca de alcohol que consumes te hacen feliz?

Si no es así, puedes probar otras cosas. Empieza por la marca de alcohol, porque es lo más fácil. Pero empieza, porque todos los elementos de tu vida te hunden o te elevan; te toca decidir si se quedan o se van.

El segundo punto tiene que ver con la #InteligenciaFinanciera. Por esto me refiero a una cosa un poquito diferente que el buen Kiyosaki. Él te recomienda aprender las leyes mercantiles para aprovechar todos los pequeños huecos que te permitirán ganar más, gastando menos. Y tiene sentido. 

Yo estoy hablando de que, una vez que sabes lo que quieres, te preguntes a ti mismo si ganas lo suficiente para lograrlo. Porque si tu meta es una vida de lujos, entonces necesitas esforzarte de forma diferente que si trabajas por una consola de videojuegos y conexión a internet.

Oye, no estoy juzgando a nadie. Los de mi generación ya somos adultos, y queremos más a nuestro perro, a nuestra computadora y al Smarphone que un esposo con 400 hijos. Ok, estoy mintiendo; algunos queremos más al gato.

Eso es lo que tienes que poder pagar con tu trabajo. Si te alcanza, ¡carajo! ¡Disfrútalo! ¿Tienes idea de cuánto tuvieron que trabajar las generaciones anteriores para llegar a decir "tengo lo que quiero"? Trabajaron tanto que ahora piensan que tú tienes que hacer lo mismo, y seguro te enseñaron que el trabajo en sí mismo es un valor importante.

Pero no lo es. La felicidad es importante, y tener el valor de buscarla es verdadera fortaleza moral.

Si no lo tienes, pues también existen más oportunidades en esta época que en toda la historia para superarte a ti mismo. Y cuando hablo de superación, me refiero a que puedes hacer engordar tu cheque si te aplicas a aprender las cosas correctas.


En resumen, mi consejo de hoy es que de una vez por todas busques lo que quieres: decídelo, planéalo, y ponte a trabajar.

El secreto para la felicidad es una vida de esfuerzo que disfrutas a cada día. No tienes que esperar a cumplir tus metas. Si al terminar el día sonríes al recordar lo que hiciste, eres exitoso.

lunes, 25 de enero de 2016

Deseo correcto.

Lo mejor que puedes hacer con tu vida es disfrutarla. Si no me crees, prueba la alternativa y me dices si prefieres ser feliz. Quiero decir, la mayoría de nosotros ya sabemos sufrir. Lo haemos bien. Hasta nos gusta, porque si no nos gustara, dejaríamos de hacer la misma &%$Ç@ una y otra vez, que ya sabemos como acaba.

Pero vamos a aprovechar la tendencia budista que he traído en las últimas publicaciones para hablar de la causa principal del sufrimiento, desde ese modelo ancestral: el deseo.

Y, por supuesto, voy a continuar con mi tendencia de negarme a aceptar que el ser humano está de alguna forma roto por naturaleza. Si tenemos deseos, entonces esa parte de la humanidad tiene su función y lugar. Sin embargo, Siddhartha el Despierto era un tipo mucho más listo que yo. Si dice que la fuente del sufrimiento son los deseos, lo dice por algo.

Pienso que lo dijo porque la gente suele ser muy torpe en los asuntos del corazón. Nos ponemos a trabajar como burros por algo; no importa demasiado qué, siempre y cuando trabajemos como burros porque nos enseñaron que eso está bien. Después de mucho tiempo sacamos la cabeza del agua y tenemos una suerte de respiro en nuestra carrera a ciegas, nos preguntamos para qué hacemos todo lo que hacemos, abrimos el Netflix y se nos acaba la curiosidad.


En serio, ¿quién quiere pasarse la vida pensando si acaso estamos haciendo lo correcto, o la finalidad más elevada del ser humano, o desarrollando una identidad moral basada en la experiencia y el amor al prójimo? Creo que preferimos decir que somos católicos o budistas, o que somos "ateos pero espirituales" sin pensar por un segundo qué significa todo eso.

Creo que todo mundo debería tomarse 5 minutos al día para pensar qué desea en realidad. No tenemos que aferrarnos a lo que queremos, porque muchas veces lo que pensamos que nos gustaría conseguir es un reflejo nublado de lo que pide nuestro corazón. Nublado por el miedo a no poder conseguirlo, por la flojera o por el maldito "qué dirán".

No soy un Buda pero, si lo fuera, diría que la fuente del sufrimiento está en adoptar el modelo de lo que uno debe ser, en vez de actuar como los gatos: durmiendo 18 horas al día, hasta tomar una acción mejor que descansar. Seguramente, como los gatos, sería molestar a alguien que queremos mucho o, si nos sentimos magnánimos, mejorar su día con nuestra majestuosa presencia.

Pero ¿quién puede llamarse majestuoso en esta sociedad sin que la gente lo tache de arrogante, prepotente, "mirrey" o (lo peor de todo) le den la razón y quieran convertirlo en líder de un culto?

Dice #Osho que convertirse en un político es lo peor que le puede pasar a un ser humano. Yo estoy de acuerdo con eso, siempre y cuando recordemos que también existen las políticas del espíritu: intentar enseñarle a la gente cómo vivir.


En mi humilde opinión, lo mejor que podemos hacer con esta vida es descubrir el potencial infinito que tenemos como seres humanos, y después expresarlo.

Pero si te da miedo dejar salir a la estrella danzante que llevas dentro, entonces lo mejor que puedes hacer es sonreír. Porque sonreír un poco es alegría, pero hacerlo con frecuencia es la #Felicidad.

miércoles, 20 de enero de 2016

El budismo y la quincena.

La doctrina budista dice que la existencia es sufrimiento. Bueno, ¿qué esperabas? No puedes crear una nueva religión si no dices cosas dramáticas. Nadie nunca se va a convertir en el profeta de la iglesia de "los lunes apestan"; pero si dices algo como "el universo entero es sufrimiento", y luego le ofreces a la gente una forma de superarlo, entonces tienes un montón de gente dispuesta a escucharte.

Más aún si lo dices en lunes, porque sí que apestan.

De ahí surgió el camino óctuplo: una colección de 8 actitudes diseñadas para trascender las ataduras mundanas y alcanzar la libertad, la dicha absoluta o el #Nirvana. Esto suena genial hasta que recuerdas que "todo lo que existe nos hace sufrir", según la doctrina del mismísimo Buda Siddhartha. Para sus discípulos, la famosa "libertad" significa dejar atrás este plano terrenal para nunca volver: dejar de existir de forma definitiva y que nuestra esencia nunca reencarne. Y tú pensabas que #KyloRen era emo por hacer unos cuantos berrinches.

Creo que nadie quiere dejar de existir; de hecho, la mayoría de nosotros le tenemos miedo a la muerte. Incluso los que se dicen budistas, al menos en occidente, entienden a la reencarnación como una suerte de consuelo en vez de darse cuenta de que, para la tradición ortodoxa, es una sentencia cruel e inusual.

Por eso tuve que conjurar desde lo mas profundo del inconsciente colectivo o, para los amigos, el #TrenDelMame, un invento como el Goditeísmo; porque a la gente le gusta dejar de sufrir, pero nadie quiere dejar de existir. Además al Despierto, con toda su sabiduría, su doctrina y su pancita de la suerte, se le olvidó incluir entre sus enseñanzas algo parecido a "la quincena correcta"; tal vez porque en su tiempo no existíamos los #Godínez. Había esclavos, y ellos sí que estaban jodidos los lunes.


Bueno, en otra publicación hablaré del Esfuerzo Correcto; por lo mientras creo que podemos hacer algunas adaptaciones, ¿cierto? No es como si fuera tan difícil hacer una doctrina que lo libere a uno de las cadenas del sufrimiento terrenal.

Quiero decir, no es tan difícil como hacer que te alcance la quincena para los 15 días que debería durar, en un mundo perfecto.

Pues en mi familia hay un dicho infalible que siempre nos ha funcionado, y hoy te lo voy a compartir: la comida es primero. Si tienes para comer, todo lo demás automáticamente se convierte en lujo. Solo disfrútalo enormemente, ¿está bien?

No es tan fácil darse cuenta de lo importante que es tener un plato de comida, y más aún si es uno de comida caliente, hasta que pasas uno o dos días sin probar alimento. Eso es algo que no se lo deseo a nadie, pero créanme que si el Buda dijo que el universo entero es sufrimiento, es porque no había comido esa semana.

En este universo nadie está solo; lo digo en serio. Tenemos, cuando menos, nuestro amor por la soledad, y eso nos hace compañía. Si no sabes qué hacer para divertirte, te recomiendo que hagas algo que puedas compartir: escribe, dibuja, toca un instrumento o dale like a un video de Youtube, porque cuando haces algo que tiene un impacto positivo en la vida de los demás, esa felicidad se multiplica entre todos. Lo mismo pasa cuando eres un desgraciado, pero ya tenemos suficientes &€@¡gaderas en el mundo como para andarlas compartiendo.


Haz eso y disfruta tu comida. Quiero decir, la felicidad es tan simple como alegrarte el día con cualquier £$%# cosa y compartir esa alegría con los demás.

Si puedes hacer eso sin gastarte tu quincena, ahorra. Pero si no, al diablo. Nadie se muere con dinero. Solo el amor que compartimos es eterno.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Controlando el ritmo de la relajación y el estrés.

Existen dos extremos en la vida de un #Godinez: la felicidad y el trabajo. Entre estos dos estados opuestos y contradictorios, encontramos todos los matices que le dan color a nuestra existencia como el Youtube, tu grupo de memes en Whatsapp y cosas como el cansancio cuando dejas de ver tu teléfono para ponerte a trabajar.

Eso es importante porque el cansancio parece que se acumula y, después de un tiempo, deja de ser un ritmo entre el estrés y el ocio para parecerse más a un mosquito que ni te pica ni te deja de molestar. 

Hay varias razones por las que el estrés parece acumularse; y digo parece porque la verdad es que el estrés no existe. Sé que no me crees porque la última vez que tuviste que entregar un proyecto estabas tan lleno de tensión que querías golpear con un teclado a cualquier infeliz que llegara a presumirte una sonrisa.

Porque así funcionan estas cosas: si tu estás alterado, nadie tiene derecho de ser feliz.

Esto pasa porque los seres humanos tenemos unas cosas geniales en el cerebro llamadas "neuronas en espejo"; básicamente nos permiten empatizar y, como su nombre lo dice, reflejar otras personas. Esto lo hacemos a través de una "simulación" del otro dentro de nuestra cabeza: sus expresiones, su postura, su tensión corporal y las emociones que podemos entender.

Esa es la clave de todo esto, porque solo podemos reflejar lo que podemos entender; el problema es que, cuando estamos angustiados porque la fecha límite del proyecto es mañana y tu acabas de cerrar el Face, si vemos a alguien sonriente tenemos que reflejar su estado anímico para poder entenderlo. Pero si relajáramos nuestra tensión para entrar en su "espacio mental" feliz, volveríamos a abrir el Facebook y perderíamos 4 horas más.


Por eso queremos alejarnos de la gente demasiado relajada cuando estamos estresados, y lo peor que puedes hacer cuando ves a alguien así es pedirle que se relaje. Los Godínez necesitamos estar tensos para poder trabajar. La próxima semana voy a hablar un poco más de esto, así que te recomiendo que te des una vuelta el viernes para leer mi artículo sobre "como trabajar sin tener que motivarte con estrés".

Mientras aléjate de todo mundo que parezca tener una cara más feliz que tú y recuerda que estamos a unas semanas de empezar las #Vacaciones de diciembre. Esto es genial porque te puedo apostar que el primer día de descanso te vas a despertar a las 6 de la mañana para ir a trabajar y, cuando veas el calendario y recuerdes que saliste, va a ser el día más feliz de tu existencia. Para el miércoles o jueves vas a sentirte como si nunca hubieras trabajado en toda tu vida; probablemente ni te quites la piyama hasta las 2 de la tarde.

Eso es un fenómeno interesantísimo que se da porque los seres humanos nos parecemos al perro de Pavlov en un sentido: cuando aprendemos algo, cualquier situación que nos recuerde ese aprendizaje va a disparar todo lo que tenemos asociado. Por ejemplo, una vez que tu cerebro registra que estás de vacaciones, dice "al diablo la vida laboral" y entra en modo flojera nivel gato. El otro ejemplo explica por qué digo que el estrés no existe.

Quiero decir, si cuando te das cuenta que estás de vacaciones te relajas como gelatina sin cuajar, también debe de funcionar al contrario, ¿cierto? Cada que sientes una tensión verdaderamente fuerte tu cerebro retoma la tensión de las veces anteriores que estuviste presionado y, si no es suficiente para hacerte cerrar el Youtube, le agrega un poquito más. Por eso pareciera que la fatiga (que no existe) se junta: porque de cierta manera sí se acumula.

Pero si digo que no existe es porque tu cerebro hace un montón de cosas para que puedas decir "estoy hasta la &€%#&". Necesitas cierto nivel de tensión muscular, recordar algunas emociones y ver al tipo feliz que nunca falta para recordarte lo estresado que estás.


Si se te está "juntando la fatiga" y no ves la hora de poder descansar 18 horas seguidas sin tener que preocuparte por nada, te recomiendo el ejercicio de #Meditación más importante de todos: observa tu respiración.

Así podrás entender que el estrés no existe: existen los cambios en tu cuerpo y, si observas tu respiración, puedes observarlos. Porque al entender las causas de la tensión, que siempre están en ti (literalmente: en tu cuerpo, postura, etc) puedes disolverla.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Cómo ser budista (sin adoptar la religión del Buda).

En este mundo podemos hacer dos cosas: odiar a la gente o volvernos sexys, carismáticos y saludables. Y la verdad es que no existen más opciones; esto es triste porque si elegimos la segunda vamos a tener más atención de la que estamos preparados para soportar.

Bueno, la primera opción tampoco es buena, porque lo malo de odiar a la gente es que nos hacemos adictos a nuestro propio veneno. Los budistas le llaman a esto la doctrina del Karma: básicamente dice que todo el universo es una gran rueda y, si no tienes tiempo para metáforas que nadie entiende, puedes verlo de dos maneras distintas.

La primera es a través de la religión: las enseñanzas del Buda, un gran Maestro proveniente de la cultura hindú, afirman que al morir no desaparecemos del todo, sino que nos convertimos en otro ser. Por eso se dice que el Karma funciona como una rueda: porque, en un universo lleno de seres eternos, las cosas malas que hagas tarde o temprano van a regresar a ti cuando la causa y efecto de tus acciones genere suficientes intereses para regresar a patearte.




Pero no todos profesamos la religión del #Buda. Muchos de nosotros ni siquiera somos religiosos; en un mundo lleno de farsantes y profetas de gimnasio, eso puede ser algo bueno. 

Cuando hablamos en términos más científicos, la doctrina del Karma se traduce de forma un poco diferente: para pensar necesitamos químicos y electricidad, porque así funciona nuestro cerebro. Es natural asumir que, para pensar de cierta manera, necesitamos un químico que no puede ser reemplazado por otro si queremos tener cierta emoción.

Lo malo es que todas las sustancias de nuestro sistema nervioso nos hacen adictos. Cuando un sentimiento se vuelve común en nuestras vidas, las células del cerebro cambian físicamente para volverse más receptivas al químico que lo produce. En otras palabras, si te acostumbras a odiar o enojarte, solo le estás diciendo a tu cuerpo que esa emoción es necesaria para tu vida y, con el usual sentido del humor de la madre naturaleza, creas una adicción a los sentimientos negativos que te hará menos elegible para reproducir tus genes insoportables.

Punto a favor para los optimistas.

Por eso digo que sentirte bien te vuelve sexy. Quiero decir, ¿has estado cerca de una persona que tiene "buena vibra"? Parece que los malditos brillan. Y es que, cuando alguien se siente bien, nos hace sentir bien con nosotros mismos. Estar cerca de gente feliz nos hace sentir como si no fuéramos tan malos, como si tuviéramos los recursos para salir adelante de nuestros propios problemas.




Y lo mejor del optimismo es que también es adictivo. Mira, hay un montón de cosas que puedes hacer para ser feliz. Haz una o dos, y deja que se contagien. Cuando te sientas triste, la causa y efecto de tus acciones positivas habrá cobrado interés, la gente cerca de ti será más feliz, y entonces ellos podrán contagiarte.

Esa es la doctrina budista del #Dharma. Me pregunto por qué no la sacan en la tele.