Pero todos nos quejamos porque quejarse es más fácil que actuar, y eso, las acciones, es lo que determina en qué lado de la vida vivimos: en el propósito, o en la +eterna búsqueda de distracciones+ para no tener que enfrentarnos con la pregunta más incómoda de todas.
La gente quiere que el mundo sea fácil; bueno, sí es fácil, pero no es sencillo. Es decir, si queremos alcanzar nuestros sueños, lo único que tenemos que hacer es identificarlos y perseguirlos. Pues como dice #Cantinflas, ahí está el detalle. Necesitamos esforzarnos para poder encontrar algo que nos de la fuerza para levantarnos todos los días. Necesitamos valor para aceptar lo que encontramos. Más que nada, necesitamos dejar de hacernos @&dejos para trabajar todos los días si queremos lograrlo.
A menos que tu meta en la vida sea no trabajar. En ese caso, necesitas hacerle caso a los Maestros del Kung Fu y esforzarte por no esforzarte.
Me gustan ese tipo de paradojas. Te recuerdan que todo en el mundo depende del punto de vista. Así puedes pensar en trabajar para no tener que trabajar. Es lo que #RobertKiyosaki te recomienda para ser exitoso, porque si solo trabajas por tener que trabajar, entonces vas a hacerlo toda tu vida.
Bueno, en esta publicación voy a hablar de esos dos errores, y espero darte consejos útiles para corregirlos.
El primer error del que hablamos es vivir sin un poquito de consciencia. No me refiero al tipo de consciencia que los tipos del New Age juran te va a resolver la vida, ayudándote a manifestar montañas de dinero con tan solo pensarlo. Eso y un puño de polvos mágicos te llevan a Nunca Jamás, pero aquí en la tierra tienes que llevar los pensamientos positivos a la acción.
Cuando digo consciencia, me refiero a darte cuenta si lo que haces todos los días te está llevando a sentir bienestar. Sé que lo repito mucho, pero ¿ya te pusiste a pensar qué es lo que quieres en la vida? Quiero decir, ¿en realidad te pusiste a examinar si tu trabajo, tus amigos, y la marca de alcohol que consumes te hacen feliz?
Si no es así, puedes probar otras cosas. Empieza por la marca de alcohol, porque es lo más fácil. Pero empieza, porque todos los elementos de tu vida te hunden o te elevan; te toca decidir si se quedan o se van.
El segundo punto tiene que ver con la #InteligenciaFinanciera. Por esto me refiero a una cosa un poquito diferente que el buen Kiyosaki. Él te recomienda aprender las leyes mercantiles para aprovechar todos los pequeños huecos que te permitirán ganar más, gastando menos. Y tiene sentido.
Yo estoy hablando de que, una vez que sabes lo que quieres, te preguntes a ti mismo si ganas lo suficiente para lograrlo. Porque si tu meta es una vida de lujos, entonces necesitas esforzarte de forma diferente que si trabajas por una consola de videojuegos y conexión a internet.
Oye, no estoy juzgando a nadie. Los de mi generación ya somos adultos, y queremos más a nuestro perro, a nuestra computadora y al Smarphone que un esposo con 400 hijos. Ok, estoy mintiendo; algunos queremos más al gato.
Eso es lo que tienes que poder pagar con tu trabajo. Si te alcanza, ¡carajo! ¡Disfrútalo! ¿Tienes idea de cuánto tuvieron que trabajar las generaciones anteriores para llegar a decir "tengo lo que quiero"? Trabajaron tanto que ahora piensan que tú tienes que hacer lo mismo, y seguro te enseñaron que el trabajo en sí mismo es un valor importante.
Pero no lo es. La felicidad es importante, y tener el valor de buscarla es verdadera fortaleza moral.
Si no lo tienes, pues también existen más oportunidades en esta época que en toda la historia para superarte a ti mismo. Y cuando hablo de superación, me refiero a que puedes hacer engordar tu cheque si te aplicas a aprender las cosas correctas.
En resumen, mi consejo de hoy es que de una vez por todas busques lo que quieres: decídelo, planéalo, y ponte a trabajar.
El secreto para la felicidad es una vida de esfuerzo que disfrutas a cada día. No tienes que esperar a cumplir tus metas. Si al terminar el día sonríes al recordar lo que hiciste, eres exitoso.


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