El miércoles es uno de los días más difíciles de la semana; al menos eso dicen las leyendas #Godinez, porque son como ese punto en la montaña rusa donde ves la bajada de dos días que todavía tienes que trabajar, pero tampoco puedes regresar al fin de semana.
Solo te ponerte flojito y dejar que la semana haga lo suyo: acabar.
Eso es lo más genial de los momentos difíciles: que son pasajeros. Por muy terribles que sean, siempre tienen que acabar. Y no es como si los miércoles fueran el fin del mundo, pero en ese día nos ponemos a soñar con el descanso.
Todos queremos llegar, de preferencia vivos, al fin de semana; levantarse es la parte más difícil, pero creo que todos lo logramos más o menos bien, y en mis publicaciones de lunes me gusta poner consejos para hacerlo más fácil.
Así que el día de hoy permíteme darte un par de consejos para que el tiempo pase más rápido. Para eso, vamos a explicar un poco acerca de la percepción del tiempo.
Creo que todos hemos escuchado de algún lado que el tiempo es una ilusión, pero el que lo dijo seguramente no tenía que esperar a que llegara la hora de salida. Para los Godínez, el tiempo es tan real como la quincena: una fuerza del universo que nos marca el ritmo de la vida.
Como tal, la sensación del tiempo está controlada por nuestros ritmos. Cuando llevamos un paso acelerado, estamos cambiando constantemente de actividad, le ponemos atención a varias cosas, entonces el tiempo parece volar. Por eso la gente ocupada y las personas que se divierten piensan que pasa muy rápido, y siempre les acaba faltando más.
En cambio, cuando estás sumido en una rutina, tienes todas tus actividades más o menos dominadas y automáticas, o no tienes muchas cosas por hacer, el tiempo pareciera congelarse. Se vuelve peor si te le quedas viendo al reloj, porque se convierte en una especie de concurso de miradas que nunca vas a poder ganar. El segundero desafía las leyes de la física y se mueve tan lento que parece el departamento municipal de obras públicas.
Si leíste con atención los párrafos anteriores, ya tienes el primer consejo para hacer que el tiempo pase más rápido: concéntrate en varias cosas, pero tiene que ser algo a lo que de verdad le pongas atención. Usar distracciones como de ocio ayudan a que pasen unos minutos, pero al final de tu video de youtube vas a estar igual que como empezaste.
Lo mejor es ponerte a hacer algo productivo, aunque si estás matando tiempo, tal vez lo último que quieres hacer es trabajar en otra cosa. Pero piénsalo por un momento: aprovechar el tiempo es la mejor manera de que pase rápido. Además, nadie dijo que hacer cosas interesantes tiene que ser aburrido. Puedes bajar un juego para tu celular e intentar superar tu puntuación más alta. Siempre y cuando le pongas completa atención a lo que haces, en vez de solo tomarlo como una distracción, te ayudara a sentir que el tiempo pasa más rápido.
Por supuesto que si tienes trabajo por hacer, te recomiendo que te concentres en acabarlo. El reloj hará todo lo demás, pero si te quedan pendientes, dejar de evadirlos es la mejor forma de ayudar a que llegue la hora de salida.
El otro consejo es que tomes el control de tu ritmo. Si sabes como funciona tu cerebro, puedes utilizar ese conocimiento para hacer menos infernal el horario de oficina; tal vez no seas un experto en neurología ni psicología, pero al menos en esta publicación aprendiste que los ritmos son importantes.
Date cuenta cuándo necesitas descansar, y en qué momentos te sientes alerta. Aprovecha esa consciencia para mandar al diablo todo y ponerte a ver el youtube, cuando de plano ya no te entra la información ni te sale el esfuerzo, o para darle con todo a la pila de documentos que tienes por resolver.
Todos tenemos una cosa adentro del cráneo que se llama cerebro; lo malo es que no trae manual de instrucciones.
Por eso es necesario esforzarnos, pero no a lo pen&€jo. Tenemos que luchar por conocernos un poquito más, porque la vida nunca se va a hacer fácil, pero podemos hacernos mañosos.


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