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miércoles, 20 de abril de 2016

La felicidad se crea, no se persigue.

En cuanto hablamos de felicidad, hay algo que siempre salta a nuestras mentes: el logro. Queremos lograr ser los mejores en alguna disciplina, comer sin engordar, o muchas veces encontrar un trabajo donde nos paguen por dormir y checar el Face.

¿No? ¿Solo soy yo? Bueno, la cosa es que pensamos que, para ser felices, nos tiene que pasar esto o aquello, y solo entonces lograremos alcanzar la felicidad.

Pues déjame decirte que, por pensar así, las compañías de productos inútiles logran venderte hasta el oxígeno de marca. Siempre que tengamos la insoportable idea de que la felicidad depende de cosas externas, alguien se va a aprovechar para vendérnosla, empaquetada y en cómodos pagos. No te dejes engañar: el marketing moderno vende sentimientos. Si tienes internet, probablemente tienes el resto de tus necesidades cubiertas.

Algo que escucho todo el tiempo es que la función de la mercadotecnia es crear necesidades; por lo menos en México, los refrescos de Cola han tenido un éxito desmedido en ese aspecto. Una comida no es comida si no tiene su refresco para acompañarla, en especial si esa comida son tacos. 

Pero, como dice el comercial, para todo lo demás existen sentimientos de por medio. Quiero decir, es ridículo como intentan venderte algunas cosas. Los aromatizantes te muestran a una mujer con pantalones de yoga dando vueltas en su baño por lo bien que huele. No me importa si tienes el mejor aromatizante, después de usar el baño no te vas a quedar para dar vueltas.

De hecho, la mayoría de los productos en la televisión te muestran a gente que está sospechosamente feliz por utilizarlos. No sé tú, pero yo no confiaría en alguien que sonríe tanto por usar una pin€@& aspiradora.


Bueno... Pensándolo bien, ¿por qué no? ¿Qué estás esperando para ser feliz? Probablemente no sea el día de limpieza en tu casa, pero la verdad es que si no puedes ser feliz en este momento, nada más porque quieres, entonces no sé si puedas serlo cuando salgas de vacaciones, o cuando compres un auto. Solo será algo así como un momento en el que dejas de odiar todo porque tienes un juguete nuevo, y al rato vas a quedar igual.

A menos que sean vacaciones con goce de sueldo porque, como dije antes, es el único sustituto verdadero para la felicidad: que te paguen por no hacer nada.

No, la felicidad verdadera no es una cosa que llegue gracias al logro personal, comunitario, o alcohólico (cuando al fin logras romper el record de botellas que te tomas con tus amigos en una noche).


Sobre este tema, puedo decir que existen dos corrientes: la primera propone que la #Felicidad es un estado mental, una liberación de todo lo que te sobra, y obtenerla equivale a alcanzar la iluminación. La segunda, más práctica, propone que la felicidad es un comportamiento, una acción emocional, tan sencilla como ser amable o insultar al equipo contrario de fútbol.

Por supuesto que no vamos a hablar de la primera, porque ya tengo un blog que se trata de eso y, además, todas las tradiciones que hablan de la iluminación dicen que no existe una forma de conseguirla, sino que le sucede a los suertudos. Es más o menos como encontrar un buen trabajo en México: no tiene nada que ver con la preparación.

Sobre la segunda corriente hablaremos la próxima entrada, donde vamos a revisar las estafas, aciertos y tradiciones que descuartizó el New Age; además, como es costumbre los viernes, te daré algunas técnicas concretas para generar, controlar, y mantener los sentimientos positivos, que puedes practicar en la comodidad de tu oficina, porque simplemente no puedes estar viendo el Youtube para siempre; tienes que fingir que trabajas de vez en cuando.

lunes, 8 de febrero de 2016

Poco a poquito.

Lo único que (generalmente) no podemos hacer en esta vida, es lograr nuestros sueños de golpe. Digo generalmente porque hay bastardos suertudos que se ganan la lotería, y tienen la fortuna de tener un sueño tan trivial que se consigue con dinero.

Personalmente, no envidio ni la lotería ni los sueños triviales, porque la verdad es que lo único que quiero es la iluminación espiritual y una casita en la playa. Bueno, cada quien es superficial a su manera. Después de todo, lo que importa es disfrutar el camino a la iluminación, a la riqueza o incluso a la jubilación, y la única manera de lograr eso es amar lo que haces a cada momento.

Tal vez se dice fácil, pero en la practica es un poquito más complicado.

Por eso quiero aprovechar esta entrada del blog para recordarte que todo se logra poquito a poco. todo. Incluso aprender a disfrutar el camino es un proceso. ¿O tú crees que #PauloCohelo, Lao Tse, o el tipo al que Facebook le atribuye la autoría de esa frase empezó disfrutando cada paso que daba?

Por supuesto que no.

Seguramente era #Godinez y odiaba los lunes igual que nosotros.

Pero un día decidió dejar de quejarse o, si se iba a seguir quejando, por lo menos eligió tomar medidas para que sus quejas lo sacaran de su situación. Así se escriben los grandes libros: te sanas a ti mismo, y esperas que la medicina le sirva a alguien más.

Gracias a una coincidencia descomunal, también  así se encuentran los sueños y las pasiones. Buscas lo que te hace feliz; lo buscas sin cesar. Cuando lo encuentres solo tienes que hallar la forma de que te paguen por hacerlo. Eso suele ser un poco más complicado, pero aunque sea coleccionar monedas o figuritas de #StarWars, encontrar tu verdadera pasión le dará sentido a la rutina de lunes a viernes que nos tenemos que tragar para financiarlo.


En otra ocasión di algunos consejos para disfrutar el dinero, y todos tienen están relacionados con ser feliz mientras lo gastas.

La otra parte del consejo, por supuesto, es encontrar la alegría en lo que sea que hagas para ganártelo; pero eso es un poquito más complicado, porque la Tierra está llena de idiotas que nada les importa la pasión de la gente.

Bueno, por algo somos seres sociales. Nadie te va a ayudar a perseguir tu sueño pero si puedes hacerlo es porque hay un montón de gente buscando ls suyos, y en ese espacio donde se juntan la pasión y la rutina es donde todos vivimos, ayudándonos sin querer a seguir el camino que nos hace de verdad felices.

Si el primer paso es encontrar tu sueño, el segundo es encontrar el tiempo para practicar.

Siempre que sepas a dónde vas, puedes empezar a cazar tus momentos libres para dedicarle un par de minutos de esfuerzo. Al principio parece que encaminarse es imposible, pero eso solo pasa al principio. Necesitas experimentarlo, pero déjame asegurarte que hay algo adictivo en el acto de seguir tus sueños. Empiezas dedicándole unos momentos. Luego ya no te cuesta trabajo, y extrañas cuando no puedes practicar. Al cabo de un tiempo practicar es lo más natural del mundo, y solo quieres hacerlo más.

Es en ese momento, cuando la pasión se convierte en una necesidad, que estás listo para luchar por lo que quieres, porque ya no lo llamas lucha. Se vuelve la manera natural de vivir.


Te recomiendo que pruebes todo lo que este universo puede ofrecerte hasta que encuentres algo que quieras volver a intentar.

Porque se pueden hacer muchas cosas una vez, por curiosidad; pero hacer algo dos veces es el inicio de un sueño, y es necesario porque ya tenemos bastantes personas realistas.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Cómo trabajar sin estrés.

En un texto, el título es sumamente importante. Por ejemplo, pude haber nombrado a esta publicación: "Cómo empezar a trabajar sin tener que hacerlo presionándote, y mantener el ritmo sin recurrir al estrés": después de todo, de eso voy a hablar. Pero "cómo trabajar sin estrés" me pareció más sencillito y carismático porque, sin importar quién seas, el trabajo es una fuente de estrés. Más aún cuando la comida de una quincena depende de tu sueldo.

La verdad es que la mayoría de nosotros no estamos trabajando porque amamos despertarnos temprano cada lunes. Lo que nos encanta, más bien, es la hora de salida del #Viernes. Quiero decir, puede ser que haya personas que de verdad adoran su trabajo, pero incluso ellos detestan los lunes por la mañana. Y es que hacer algo por obligación, aunque ese algo te guste, es la mejor manera de convertir la actividad en un martirio.

Esto tiene que ver con la forma en la que nos motivamos. La psicología reconoce dos fuentes de motivación: la que viene desde adentro, o motivación interna, y la que viene desde afuera o externa. Bueno, esas son básicamente todas las opciones, porque no puede existir una motivación que venga de en medio. 

Pero dejando de lado la genialidad que muestran los psicólogos para nombrar sus teorías, básicamente quiere decir que te están haciendo trabajar, o que haces las cosas por gusto. Y, de nuevo, no hay término medio.

Si eres de las personas que hacen las cosas por gusto, tienes la mitad del camino ganado. Si no, lee esta publicación porque vas a aprender algunos consejos centrados para empezar a dirigir tu propia vida. Te puedo adelantar que el primero de esos #Consejos es: decide qué quieres hacer. Muchas veces solo nos dejamos llevar por el mundo, y luego nos quejamos de nuestra situación.


Una vez que sepas qué hacer y estés trabajando por hacerlo realidad (porque no lo vas a lograr solo pensando cosas bonitas: tienes que trabajar y eso es bueno), puedes empezar a aplicar los trucos que te voy a dar para hacer que la parte más difícil de tu trabajo sea un poco más sencilla: empezar las cosas y ser constante. 

Si te digo que los empieces a aplicar cuando ya tengas bien definido qué quieres, es porque sería ridículo que quisieras hacer bien algo que detestas. ¿Cuál sería el punto? 

Bueno, lo primero que te voy a recomendar es que, para empezar a trabajar en algo que no quieres, no pienses en ello. Es como tomarte un vaso de alcohol bien servido de un solo trago: si piensas demasiado te darás cuenta de que es algo estúpido; así la mayoría de tus fiestas serían muy aburridas porque, si lo meditas, la manera en la que los #Godinez socializamos es como una lista de cosas que le vamos a prohibir a nuestros hijos cuando estén en edad de hacerlo.

Si quieres aprender un poco más sobre la importancia de la atención, puedes leer esta entrada. Pero cuando se trata de ponerte a hacer algo que te parece desagradable o aburrido, lo mejor es no poner demasiada atención. En el artículo vinculado lo explico más a fondo pero, básicamente, aquello que atendemos se magnifica; por eso y otras funciones del cerebro no es recomendable pensar demasiado en ponerte a trabajar. Solo hazlo, como dice el comercial de la palomita. El mejor truco que te puedo dar es que observes tu respiración hasta distraerte de tu proyecto. Seguro que ya te distraes con tus redes sociales, pero hazlo observando tu respiración. Una vez que estés pensando en algo más, va a llegar el momento en el que digas: "sí, tal vez debería ponerme a trabajar en algún momento...". Pues usa ese momento para empezar, porque es tan bueno como cualquier otro.

En cambio, las personas responsables que ya saben cómo ponerse a trabajar y su problema es más bien detenerse, necesitan otro tipo de trucos. Este artículo explica por qué la fatiga parece juntarse, además de volvernos cada vez más desesperados incluso fuera del trabajo. Si eres así, lo primero que puedo recomendarte es que utilices tus poderes sobrehumanos de organización para meter por lo menos dos sesiones de relajación completa por semana. Me refiero a masajitos, una degustación de vino con quesos, o ver el trasero de Chris Hemsworth o Scarlett Johanson hasta que se te olvide la tensión, sin distraerte. Depende de cuáles sean tus gustos, y si tu presupuesto de esta quincena acepte una visita al Spa o tenga que conformarse con las imágenes de Google.

El otro consejo que te puedo dar es que, en vez de pensar en todas las cosas malas que pueden suceder si no entregas tu trabajo (como seguramente haces si eres una persona responsable), te pongas a pensar en todas las razones que te motivan para hacerlo. Puede ser que quieras un sueldo que te permita ir a un club social cada 15 días, para no tener que quedarte en tu casa fantaseando con Chris Hemsworth. Por supuesto, lograr un trabajo con el sueldo que quieres y haciendo lo que te gusta puede tardar un tiempo, pero pensar que lo vas a lograr un día es una motivación mejor que andarte preocupando por el duende de la pobreza que va a saquear tu refrigerador si no entregas 20 mil proyectos por semana.

Mira, hagas lo que hagas, ya sea pensar que trabajar es demasiado difícil, o creer que si dejas de trabajar caerá sobre tu despensa el meteorito que extinguió a los dinosaurios, probablemente es algo que has practicado por mucho tiempo. Ese tipo de cosas se convierten en hábito.


Solo recuerda que no tienes que cambiarlo en un momento, porque pensar así puede llegar a ser frustrante. Pero si el día de hoy das el primer paso, entonces tu meta estará más cerca.

Una vez que te decides, solo tienes volver a practicar cuando te acuerdes. Así se cumplen los #Propositos: esforzándote un poquito cada que la vida te recuerde por qué decidiste que los necesitabas.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Si quieres motivación, no te pidas permiso.

Todo mundo sabe que la primera ley de Newton dice: un #Godinez en reposo tiende a permanecer en reposo hasta que faltan 5 minutos para entregar su proyecto. Bueno, algo así iba la cosa. El punto es que a nadie le gusta ponerse a trabajar a menos que una fuerza lo bastante grande llamada "estrés" llegue a movernos de nuestro asiento.

Sin embargo, esa es una mala forma de hacer las cosas. No digo que esté mal por algo como manchar los chakras. mantener una energía o actitud positiva; nada de eso. Quiero decir, si crees en esas cosas ya te lo han dicho y si no crees, no tiene caso que te lo diga yo. Pero déjame recordarte que tu cerebro se acostumbra a hacer las cosas que practicas. 

No quieres ser el tipo insoportable que todo lo hace de malas. Y no es que ese tipo de gente tenga una mala actitud hacia la vida: lo que pasa es que, para convencerse de empezar a hacer algo, necesitan ponerse gruñones. Bueno, si tienen una mala disposición, pero es porque lo practicaron.

Porque si pudieras elegir ser un amargado o ser feliz, elegirías ser feliz, ¿cierto? El error que muchas veces cometemos es pensar que no podemos escoger. Pero lo único que necesitamos es decidir qué actitud queremos tener y practicarla.

Por supuesto que eso se dice mucho más fácil de lo que se hace, porque en el momento que tu jefe te ponga a escribir el mismo &€$¥£ reporte que todos los meses, la misma tarea aburrida o a escribir 25 páginas de puras tonterías que tienen que llevar un lenguaje formal y tengas la opción de abrir el Youtube... A veces es más fácil ponerte a hacer cualquier tontería que acabar con tu trabajo, en especial cuando no estás en el trabajo que te gustaría.

Y tampoco es tan fácil encontrar un trabajo donde te paguen por comer tacos, pero tal vez podemos encontrar un punto medio.


Como aprender a hacer las cosas en automático.

No es algo que tenga que enseñarte porque estoy seguro de que, si trabajas en una oficina, la mayor parte de tu trabajo la haces en automático; ese es el primer error que cometemos los Godínez: pensamos que tenemos que mantener el #Entusiasmo mientras hacemos nuestro trabajo, pero la verdad es que muchas veces es imposible. O, dime algo: ¿te puedes imaginar con toda la actitud festiva de viernes haciendo un reporte aburrido de #Lunes?

Yo no podría. Si tu puedes hacerlo, te recomiendo que no vayas por ahí presumiendo tu super poder, porque es una habilidad más genial que cualquiera de #XMenApocalypse. Lo único que necesitas es agarrar el suficiente ánimo para sentarte en tu escritorio y empezar a trabajar: tu cerebro se encargará de hacer el resto de forma automática, porque es una rutina a la que seguro ya estás acostumbrada.

Lo malo es que, muchas veces, nuestro cerebro necesita todo su ritual para ponerse a nacer las cosas. Digo "lo malo" porque a lo mejor ya te acostumbraste a ser un poco gruñón con los proyectos.

En esta entrada voy a hablar sobre como empezar el proyecto: si lo que necesitas es saber un poco más sobre como seguir trabajando en turbo por mucho tiempo sin quemarte las neuronas, no te pierdas la publicación del miércoles.

Lo que necesitas en realidad es formar un nuevo hábito, y es más fácil de lo que parece. Solamente ponte a babosear hasta que se te acaben las vidas en Candy Crush, te desespere un nivel o se te acaben los videos nuevos en tu canal favorito de Youtube; cualquier pretexto es bueno siempre y cuando tengas un momento para pensar "tal vez debería ponerme a hacer algo productivo". Pues aprovéchalo para ponerte a trabajar antes de que puedas inventarte algún pretexto. Ni siquiera tienes que trabajar motivado, solo ponte a hacerlo, pero hazlo rápido para que no te des el tiempo de quejarte.

Si te pareces a mi, el entusiasmo te va a durar 5 minutos; pero está bien porque los nuevos hábitos se forman a partir de pequeñas acciones. Regresa al ocio otro ratito y, en el primer momento que te acuerdes de tu trabajo, solo ponte a hacerlo.

Quiero aclarar que esto solo es bueno para las personas que les cuesta mucho empezar a trabajar, porque hay adictos al trabajo que se la pasan en su computadora por 18 horas seguidas y ellos usan el estrés de forma muy diferente: para mantener la idea de dormir por primera vez en dos semanas fuera de su cabeza, pensando que si se relajan van a perder su ritmo o no les va a alcanzar el tiempo.

Pero a ese tipo de gente está destinada la próxima publicación: por lo mientras recuerde hasta del ocio necesitas un descanso. Aprovéchalo para ponerte a trabajar, 5 minutos a la vez.


Si eres del tipo que solo puede trabajar 24 segundos antes de su fecha límite, esto te va a ayudar. Porque de seguro no te gusta que te digan qué hacer; pero, si te pagan por hacerlo, dedícale unos minutos más cada vez, poquito a poquito.

Después de un tiempo vas a poder trabajar por periodos más largos y, cuando termines tus proyectos en una sentada, te puedes dedicar a acabar los niveles del Angry Birds.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Controlando el ritmo de la relajación y el estrés.

Existen dos extremos en la vida de un #Godinez: la felicidad y el trabajo. Entre estos dos estados opuestos y contradictorios, encontramos todos los matices que le dan color a nuestra existencia como el Youtube, tu grupo de memes en Whatsapp y cosas como el cansancio cuando dejas de ver tu teléfono para ponerte a trabajar.

Eso es importante porque el cansancio parece que se acumula y, después de un tiempo, deja de ser un ritmo entre el estrés y el ocio para parecerse más a un mosquito que ni te pica ni te deja de molestar. 

Hay varias razones por las que el estrés parece acumularse; y digo parece porque la verdad es que el estrés no existe. Sé que no me crees porque la última vez que tuviste que entregar un proyecto estabas tan lleno de tensión que querías golpear con un teclado a cualquier infeliz que llegara a presumirte una sonrisa.

Porque así funcionan estas cosas: si tu estás alterado, nadie tiene derecho de ser feliz.

Esto pasa porque los seres humanos tenemos unas cosas geniales en el cerebro llamadas "neuronas en espejo"; básicamente nos permiten empatizar y, como su nombre lo dice, reflejar otras personas. Esto lo hacemos a través de una "simulación" del otro dentro de nuestra cabeza: sus expresiones, su postura, su tensión corporal y las emociones que podemos entender.

Esa es la clave de todo esto, porque solo podemos reflejar lo que podemos entender; el problema es que, cuando estamos angustiados porque la fecha límite del proyecto es mañana y tu acabas de cerrar el Face, si vemos a alguien sonriente tenemos que reflejar su estado anímico para poder entenderlo. Pero si relajáramos nuestra tensión para entrar en su "espacio mental" feliz, volveríamos a abrir el Facebook y perderíamos 4 horas más.


Por eso queremos alejarnos de la gente demasiado relajada cuando estamos estresados, y lo peor que puedes hacer cuando ves a alguien así es pedirle que se relaje. Los Godínez necesitamos estar tensos para poder trabajar. La próxima semana voy a hablar un poco más de esto, así que te recomiendo que te des una vuelta el viernes para leer mi artículo sobre "como trabajar sin tener que motivarte con estrés".

Mientras aléjate de todo mundo que parezca tener una cara más feliz que tú y recuerda que estamos a unas semanas de empezar las #Vacaciones de diciembre. Esto es genial porque te puedo apostar que el primer día de descanso te vas a despertar a las 6 de la mañana para ir a trabajar y, cuando veas el calendario y recuerdes que saliste, va a ser el día más feliz de tu existencia. Para el miércoles o jueves vas a sentirte como si nunca hubieras trabajado en toda tu vida; probablemente ni te quites la piyama hasta las 2 de la tarde.

Eso es un fenómeno interesantísimo que se da porque los seres humanos nos parecemos al perro de Pavlov en un sentido: cuando aprendemos algo, cualquier situación que nos recuerde ese aprendizaje va a disparar todo lo que tenemos asociado. Por ejemplo, una vez que tu cerebro registra que estás de vacaciones, dice "al diablo la vida laboral" y entra en modo flojera nivel gato. El otro ejemplo explica por qué digo que el estrés no existe.

Quiero decir, si cuando te das cuenta que estás de vacaciones te relajas como gelatina sin cuajar, también debe de funcionar al contrario, ¿cierto? Cada que sientes una tensión verdaderamente fuerte tu cerebro retoma la tensión de las veces anteriores que estuviste presionado y, si no es suficiente para hacerte cerrar el Youtube, le agrega un poquito más. Por eso pareciera que la fatiga (que no existe) se junta: porque de cierta manera sí se acumula.

Pero si digo que no existe es porque tu cerebro hace un montón de cosas para que puedas decir "estoy hasta la &€%#&". Necesitas cierto nivel de tensión muscular, recordar algunas emociones y ver al tipo feliz que nunca falta para recordarte lo estresado que estás.


Si se te está "juntando la fatiga" y no ves la hora de poder descansar 18 horas seguidas sin tener que preocuparte por nada, te recomiendo el ejercicio de #Meditación más importante de todos: observa tu respiración.

Así podrás entender que el estrés no existe: existen los cambios en tu cuerpo y, si observas tu respiración, puedes observarlos. Porque al entender las causas de la tensión, que siempre están en ti (literalmente: en tu cuerpo, postura, etc) puedes disolverla.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Como echarle ganas (cuando estás como zombie).

Ya sea en un lunes por la mañana, cunado estás entregando proyectos a mitad de semana por el gusto de ser #Godínez: todos hemos tenido que arrastrarnos de trabajo en tarea hasta que nos da la hora de salida y podemos pasar a otra cosa.

Porque es una condición común, un estado natural de la vida: no es que mueras en el trabajo, pero tampoco se puede decir que estás viviendo la vida al máximo, en especial cuando es martes o miércoles y te toca trabajar en sábado.

Ese no es el mejor sentimiento de todo el universo, pero es mejor que no cobrar esta quincena. Eso es una motivación poderosa para la mitad de los Godínez que conozco; a la otra mitad los motivan las botellas que se van a comprar el viernes, pero de todas maneras necesitan cobrar.

Pues te voy a dar unos consejos para aprovechar el #ModoZombie sin morir en el intento. A #Chabelo le funcionó.

Primero que nada, recuerda que si no necesitaras dinero para comprar comida y pagar el internet no estarías trabajando. Hay gente que va a la oficina porque le gusta su trabajo, pero ellos están echándole ganas con una sonrisa insoportable en vez de leer mi blog, así que puedo asegurar que tu eres de los que buscan el cheque. Ese es el truco: enfócate en lo que quieres conseguir, y deja que tu cerebro se vaya de vacaciones mientras que tu cuerpo sigue escribiendo el reporte.


La mayoría de los trabajos de oficina no requieren demasiada creatividad.

Pero hay momentos que sí te exigen tu atención. Yo pienso que es más fácil tratar con esas situaciones, porque al menos te diviertes resolviendo el problema. Si estás demasiado cansado, tómate un momento para descansar y utiliza los trucos para hacerlo bien; después solo recuerda que, entre más atención le pongas a tu trabajo, más rápido se va a pasar tu día. Por eso digo que es bueno tener algún reto que resolver: te permiten dejar de ver el reloj por un rato, y eso le ayuda a tu cerebro a enfocarse en otras cosas para que puedas regresar a ver Netflix a tu casa.

Oye, es mejor entrar en #ModoZombi en el hogar.

Para resumir, hay dos maneras de sobrevivir al trabajo cuando lo único que quieres es... Bueno, estar en cualquier otro lugar: puedes hacer las cosas en automático, y eso es genial porque te da tiempo para pensar en tus gatos o el último capítulo de la serie que viste antes de desmayarte. Cuando tu trabajo requiere de tu atención, solo enfócate en resolver las cosas. Si estás demasiado cansado, se vale distraerse e ir por una taza de café: ya sea que te la tomes o te la avientes encima, haz lo que funcione para volver a activarte.

No me canso de decir lo importante que es hacer las cosas que nos gustan, porque a fuerza ni las fiestas nos hacen sentir bien; pero muchas veces necesitamos estudiar más o emborrachar a nuestro jefe todos los días por año y medio para conseguir el ascenso o puesto que de verdad queremos. Por eso es importante saber cómo pasar el tiempo sin torturarte por tener que hacerlo.


Todo lo que tenemos es nuestra atención y nuestro esfuerzo; siempre que sepas enfocarlos para lograr lo que quieres, las cosas van a mejorar. Por lo mientras, recuerda que lo importante es cumplir. El entusiasmo regresará con el fin de semana.