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viernes, 18 de diciembre de 2015

Cómo trabajar sin estrés.

En un texto, el título es sumamente importante. Por ejemplo, pude haber nombrado a esta publicación: "Cómo empezar a trabajar sin tener que hacerlo presionándote, y mantener el ritmo sin recurrir al estrés": después de todo, de eso voy a hablar. Pero "cómo trabajar sin estrés" me pareció más sencillito y carismático porque, sin importar quién seas, el trabajo es una fuente de estrés. Más aún cuando la comida de una quincena depende de tu sueldo.

La verdad es que la mayoría de nosotros no estamos trabajando porque amamos despertarnos temprano cada lunes. Lo que nos encanta, más bien, es la hora de salida del #Viernes. Quiero decir, puede ser que haya personas que de verdad adoran su trabajo, pero incluso ellos detestan los lunes por la mañana. Y es que hacer algo por obligación, aunque ese algo te guste, es la mejor manera de convertir la actividad en un martirio.

Esto tiene que ver con la forma en la que nos motivamos. La psicología reconoce dos fuentes de motivación: la que viene desde adentro, o motivación interna, y la que viene desde afuera o externa. Bueno, esas son básicamente todas las opciones, porque no puede existir una motivación que venga de en medio. 

Pero dejando de lado la genialidad que muestran los psicólogos para nombrar sus teorías, básicamente quiere decir que te están haciendo trabajar, o que haces las cosas por gusto. Y, de nuevo, no hay término medio.

Si eres de las personas que hacen las cosas por gusto, tienes la mitad del camino ganado. Si no, lee esta publicación porque vas a aprender algunos consejos centrados para empezar a dirigir tu propia vida. Te puedo adelantar que el primero de esos #Consejos es: decide qué quieres hacer. Muchas veces solo nos dejamos llevar por el mundo, y luego nos quejamos de nuestra situación.


Una vez que sepas qué hacer y estés trabajando por hacerlo realidad (porque no lo vas a lograr solo pensando cosas bonitas: tienes que trabajar y eso es bueno), puedes empezar a aplicar los trucos que te voy a dar para hacer que la parte más difícil de tu trabajo sea un poco más sencilla: empezar las cosas y ser constante. 

Si te digo que los empieces a aplicar cuando ya tengas bien definido qué quieres, es porque sería ridículo que quisieras hacer bien algo que detestas. ¿Cuál sería el punto? 

Bueno, lo primero que te voy a recomendar es que, para empezar a trabajar en algo que no quieres, no pienses en ello. Es como tomarte un vaso de alcohol bien servido de un solo trago: si piensas demasiado te darás cuenta de que es algo estúpido; así la mayoría de tus fiestas serían muy aburridas porque, si lo meditas, la manera en la que los #Godinez socializamos es como una lista de cosas que le vamos a prohibir a nuestros hijos cuando estén en edad de hacerlo.

Si quieres aprender un poco más sobre la importancia de la atención, puedes leer esta entrada. Pero cuando se trata de ponerte a hacer algo que te parece desagradable o aburrido, lo mejor es no poner demasiada atención. En el artículo vinculado lo explico más a fondo pero, básicamente, aquello que atendemos se magnifica; por eso y otras funciones del cerebro no es recomendable pensar demasiado en ponerte a trabajar. Solo hazlo, como dice el comercial de la palomita. El mejor truco que te puedo dar es que observes tu respiración hasta distraerte de tu proyecto. Seguro que ya te distraes con tus redes sociales, pero hazlo observando tu respiración. Una vez que estés pensando en algo más, va a llegar el momento en el que digas: "sí, tal vez debería ponerme a trabajar en algún momento...". Pues usa ese momento para empezar, porque es tan bueno como cualquier otro.

En cambio, las personas responsables que ya saben cómo ponerse a trabajar y su problema es más bien detenerse, necesitan otro tipo de trucos. Este artículo explica por qué la fatiga parece juntarse, además de volvernos cada vez más desesperados incluso fuera del trabajo. Si eres así, lo primero que puedo recomendarte es que utilices tus poderes sobrehumanos de organización para meter por lo menos dos sesiones de relajación completa por semana. Me refiero a masajitos, una degustación de vino con quesos, o ver el trasero de Chris Hemsworth o Scarlett Johanson hasta que se te olvide la tensión, sin distraerte. Depende de cuáles sean tus gustos, y si tu presupuesto de esta quincena acepte una visita al Spa o tenga que conformarse con las imágenes de Google.

El otro consejo que te puedo dar es que, en vez de pensar en todas las cosas malas que pueden suceder si no entregas tu trabajo (como seguramente haces si eres una persona responsable), te pongas a pensar en todas las razones que te motivan para hacerlo. Puede ser que quieras un sueldo que te permita ir a un club social cada 15 días, para no tener que quedarte en tu casa fantaseando con Chris Hemsworth. Por supuesto, lograr un trabajo con el sueldo que quieres y haciendo lo que te gusta puede tardar un tiempo, pero pensar que lo vas a lograr un día es una motivación mejor que andarte preocupando por el duende de la pobreza que va a saquear tu refrigerador si no entregas 20 mil proyectos por semana.

Mira, hagas lo que hagas, ya sea pensar que trabajar es demasiado difícil, o creer que si dejas de trabajar caerá sobre tu despensa el meteorito que extinguió a los dinosaurios, probablemente es algo que has practicado por mucho tiempo. Ese tipo de cosas se convierten en hábito.


Solo recuerda que no tienes que cambiarlo en un momento, porque pensar así puede llegar a ser frustrante. Pero si el día de hoy das el primer paso, entonces tu meta estará más cerca.

Una vez que te decides, solo tienes volver a practicar cuando te acuerdes. Así se cumplen los #Propositos: esforzándote un poquito cada que la vida te recuerde por qué decidiste que los necesitabas.