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miércoles, 4 de mayo de 2016

Meditación y neurología para liberarte del estrés.

Para los seres humanos, toda percepción es una apuesta. Por ejemplo, tú puedes percibir a un presidente inútil e incompetente, mientras que desde el punto de vista de cierto copete lustrado, se ve como el mejor jefe de estado desde el emperador Julio Cesar. Y no lo digo por Bruto.

Tampoco pretendo decir que uno de los dos tenga razón. Digo que todos tenemos nuestra forma de ver las cosas, y está bien.

Lo que no está bien, es pensar que somos algo así como hojas que se lleva el viento en cuanto a nuestras percepciones se refiere. A la gente le cuesta mucho trabajo ser estúpidos de forma consistente como para pensar que solo pasa porque sí.

Todo tiene una razón de ser: la mayoría de las veces, la gente es como es porque no tiene idea lo que significa tener un sistema nervioso. Para no hacerte el cuento largo, significa que lo puedes programar.

Pero la programación es una de las palabras prohibidas de la era moderna. Todos usamos la tecnología, pero muy pocos de nosotros, y me incluyo, sabemos lo que hay detrás. Pensamos que, igual que nuestros pensamientos y creencias, las imágenes de tu monitor o tablet aparecen por obra del espíritu santo. No lo niegues. Todos aquí somos culpables de haber rezado para que no se acabe la batería, o para que nuestro celular encuentre la señal del internet.


Eso es tan estúpido como cuando te estresas y la gente te dice: "oye, cálmate".

¡¡No lo puedo creer!! ¿En serio, genio? Jamás se me hubiera ocurrido calmarme, pero ahora que me lo recomiendas puedo solo hacerlo. Mira como me relajo mientras hago que te comas tu teclado a cachetadas.

Pues yo no te voy a pedir que te calmes. Te voy a enseñar un par de trucos para lograrlo.


Todo empieza por una decisión.

El secreto de todas las tradiciones orientales de meditación y todo eso es: que un zoquete nace cada minuto, y están demasiado dispuestos a separarse de su dinero, si les ofreces una estafa lo bastante convincente. Espera, no. Ese es el secreto de los gurús que te venden algo que se parece a la tradición, porque si te dijeran el truco verdadero, se quedarían sin su negocio.

Verás, en oriente se dice que todos somos responsables de nuestra propia realidad. Es decir, tal vez no, pero tus pensamientos determinan qué piensas acerca de esa realidad. Eso sí lo podemos controlar.


Lo primero que tenemos que hacer es decidir cómo nos queremos sentir, pero la mayoría de nosotros no puede despertar, mirarse en el espejo decir: "hoy voy a ser feliz porque sí".

El secreto del oriente, en pocas palabras, es que todos podemos decidir cambiar nuestro mundo en cualquier momento, al cambiar nuestra forma la forma de pensar en él. Afortunadamente, tienen un truco para lograrlo que se llama meditación.

La Meditación: la capacidad de elegir la obtenemos al hacer consciencia; no es un privilegio que llega por sí solo. Tenemos que ganarlo con esfuerzo y dedicación, o por lo menos saber cómo estafarlo.

El primer paso para lograrlo es observar tu respiración. Cuando sientes cosas como el estrés, las emociones parecen volverse automáticas. Para romper con este flujo, puedes tomar consciencia de lo que sientes y por qué; pero no todos sabemos observarnos. Sin embargo, todo mundo sabe observar su respiración.

Es el truco que utilizamos para conectarnos con el "mundo interno", porque te das cuenta de que las emociones no vienen de la nada, sino que tienes que hacer algo; las emociones no son parte de ti, sino que son el resultado de tus acciones. 

Observar la respiración tiene la doble ventaja de enseñarte que es lo que haces para generar estrés, felicidad, o lo que sea, además de quitarle el control a esa emoción y entrar en un estado de #Mindfulness, en el que tu atención toma las riendas y, como tal, puedes decidir con calma.



El estrés es una costumbre.

Mira, el sistema nervioso es un hijo de &@ta. Y por supuesto que eso significa que nosotros le ensañamos cómo actuar. Lo malo es que nadie nos dijo que teníamos elección. Pensamos que nuestra forma de ser debería de ser una respuesta al ambiente, que no va a ser muy amigable si no eres guapo, rico o bueno en algún deporte. Los flacos y feos como yo estamos jodidos, pero por otro lado, gracias a eso pude aprender todo lo que hoy escribo en #Goditeismo.

Porque si dejara que mi sistema nervioso haga lo que quiera, me traería como los memes traen a la #Lady100Pesos.

No; todo en este mundo es una elección, y todo lo demás es una costumbre. Por eso aprendemos tan bien a estresarnos: lo practicamos mucho.

En cambio, y una vez que sabes cómo quitarle el control al estrés en cualquier momento (la parte de la meditación), lo único que necesitas hacer es practicarlo cada que puedas. No digo que te pongas a buscar nuevas situaciones para estresarte. Digo que disfrutes la libertad que viene con saber que puedes controlar tus emociones.

Pero tienes que aprenderlo a nivel de las neuronas. Eso solo sucede con la práctica. Además, ayuda si cada que detienes tu tensión, haces algo más con tu cerebro. Lo aprovechas para crear felicidad.

Si detienes el estrés, y a parte haces algo que disfrutes (aunque sea tomarte dos minutos de descanso), le vas a enseñar a tu cerebro poco a poco a manejar automáticamente las situaciones complicadas.


La técnica en pasos:
1.- Si sientes estrés, reconócelo. No lo intentes negar.
2.- Observa tu respiración, sin controlarla.
Síguelo haciendo hasta que te sientas mejor. El poner atención hace toda la diferencia entre dejarte controlar por el cerebro emocional, y las funciones superiores.
3.- Haz algo que te cause placer o bienestar. Come chocolate, ve videos de #Gatos, o ve a molestar a tu mejor amigo.

No lo digo yo. Es neurología; es pura ciencia y, si lo utilizas, es genial.

domingo, 1 de mayo de 2016

Qué hacer en caso de estrés acumulado.

Existen muchas cosas para las que somos libres en este mundo. Tristemente, golpear a la gente estúpida que vuelve nuestros #Lunes un pequeño infierno no es una de esas libertades.

Triste, tristemente.

Al menos te puedes alegrar pensando que existen el alcohol y el pastel de #Chocolate. Lo malo que uno deja cruda y el otro engorda. ¿Qué nos queda? Aah claro, está esa opción; pero ¿sabes qué? Bueno... mejor olvídalo. Si pudieras conseguir algo de sexo casual así de fácil, seguro no tendrías un problema de estrés.

Lo mejor que puedes hacer, y por supuesto me refiero a lo mejor después de todo lo que emborracha, engorda o lleva al altar, es conocerte a ti mismo. No me refiero a la forma de conocerse a uno mismo que ha hecho famosas a cierto tipo de páginas en internet, si sabes a lo que me refiero. #GuiñoGuiño. Me refiero a que todos nosotros tenemos un bendito cerebro que desperdiciamos en ver justamente ese tipo de páginas en internet.

Quiero decir, tenemos miles de millones de neuronas con mas conexiones entre ellas que videos de #Gatos en el internet; y las desperdiciamos, bueno, viendo videos de gatos. ¿Pues a qué tipo de páginas pensabas que me estaba refiriendo?

El punto es que, si es verdad que tenemos más conexiones en la cabeza que estrellas en el universo, y esa es comparación modesta; si tenemos una computadora mucho más poderosa que cualquiera que se haya inventado hasta la fecha, y eso que la tecnología sigue avanzando literalmente todos los días; si nuestra mente es el mayor misterio de todo el universo, porque nadie puede explicar en dónde están los sueños de la gente, que a todos nos parecen tan reales hasta que entramos a trabajar como #Godinez y los aplastan con reportes y horarios, entonces debemos de ser capaces de lograr una €&@%% sonrisa los lunes aunque tengamos que trabajar. ¿Cierto?

Eso quiero pensar.

Pero muchas veces lo que nos importa no es el lunes, sino la infame repetición de lo mismo, semana con semana. Al menos hoy muchas oficinas tuvieron piedad, porque si no todos los puentes nos hubieran tocado en fin de semana. Espero de corazón que estés leyendo mi blog desde la comodidad de tu casa, burlándote conmigo de la gente que si tuvo que levantarse temprano.

Oye, un momento, ¡yo tuve que levantarme temprano! Pero eso no cuenta porque yo disfruto lo que hago.


Mira, sé que debería ir al punto y hablar de lo que promete el título: qué hacer en caso de estrés acumulado. Pero no pienses que estoy escribiendo todo esto al azar: lo primero que tienes que aprender es a dejar ir tu necesidad de obtener resultados con todo lo que haces. No está bien, no es divertido, te estresas tú y estresas a la gente alrededor. 

De cierta forma es genial porque así puedes hacer un montón de cosas productivas y tener dinero para pagarle a un analista que te diga por qué odias la vida, pero puedes ahorrarte mucho dinero si te das cuenta de que parte de tu problema es que no sabes cuánto te afecta tu trabajo, a nivel del sistema nervioso. 

Sé que suena como si tu vida laboral fuera un duende maligno, como ese que salía en las caricaturas, intentando sabotear los cables que conectan el cerebro. Pero más bien se parece al famoso perro de Pavlov que se ponía a salivar cada que escuchaba una campana. ¿Conoces la historia? Pues antes de que la psicología fuera una de las profesiones peor pagadas en México, los científicos de la conducta se la pasaban entrenando perros para medir cuánta saliva soltaban cada que veían comida.

Por esas cosas nos pagan tan mal. Quiero decir, ¿quién diablos quiere trabajar contando saliva?

Bueno, el caso es que un tipo llamado Pavlov se dio cuenta de que los perros salivaban cuando escuchaban los pasos de los científicos que los alimentaban; algo así como tú cuando escuchas que falta azúcar en tu casa, o que no tienes plan para el fin de semana, o cualquier cosa que no salga perfecta e, inmediatamente, te pones en modo Super Godínez a querer solucionar todos los problemas del universo porque si no te corren. ¿Ves? Ya no necesitas comida: respondes automáticamente a cualquier situación que se le parezca a tu trabajo.

Después de un rato, tu sistema nervioso se acostumbra a ese estado de tensión, y ¡pum, papá! Tienes un horrible caso de estrés acumulado.

No sé por qué no enseñan este tipo de cosas en la primaria. Si lo hicieran, todo mundo entendería que debe enseñarle a su cerebro a relajarse después de solucionar una crisis. 

¿Cómo se hace eso? Pues la próxima entrada vamos a ver cómo hacerlo más rápido, pero por lo pronto puedes acostumbrarte a tomarte 5 minutos de descanso baboseando en internet cada que cumples un paso de tu proyecto. En verdad funciona. Tarde o temprano te vas a enseñar que, después de cada crisis, viene un momento de calma que tienes todo derecho de disfrutar.


En serio; eres genial. Si tienes mucho estrés, eres genial y responsable, así que trátate como mereces: tan bien como te permita tu presupuesto después de gastarlo en pende&@€#$.

Todo lo que somos es una decisión constante de ser lo que nos gusta, o de alejarnos de ese ideal. No hay término medio. Hagas lo que hagas, te acostumbras si lo repites el suficiente tiempo, y por supuesto que no puedes cambiar de inmediato. Pero en el momento que tu lo decidas, por lo menos puedes empezar.


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viernes, 8 de abril de 2016

4 técnicas, antiguas y modernas, para eliminar el estrés

Una de las diferencias más marcadas entre las tradiciones orientales y occidentales es la actitud que tenemos hacia la mente; específicamente, en este lado del mundo pensamos que podemos controlar cosas como el estrés la depresión y el sufrimiento, mientras que los orientales piensan que, si eres humano, ya te chin&@€#%.

Supongo que por eso la psicología, neurología y otras ciencias están intentando modernizar y explicar las técnicas de la meditación que, sin la ayuda de estadísticas o laboratorios, han funcionado bien por milenios. 

Pero la psicología, sin tener la ventaja de ser una tradición tan vieja como la misma escritura, ha logrado resultados sorprendentes para domesticar esa bestia intratable que es nuestra mente. Si alguna vez se te ha antojado el refresco de cola, eres fan del universo cinematográfico de #Marvel, o tienes una serie favorita de televisión, eso demuestra lo bien que funcionan los principios de la psicología para jugar con nuestras emociones. 

Con todo y esto, sigue siendo terriblemente fácil para la cultura popular formarse una imagen mental de algún país de oriente donde todo mundo medita y, tal vez por la falta de tecnología, su vida simple y calmada, o las tradiciones ancestrales, todo mundo es feliz y tiene cara de estar disfrutando la vida. O de estar en un viaje de opio.

Bueno, te recuerdo que China tiene más de mil millones de habitantes, y la densidad de población de algunos lugares en la India te haría pensar que dos cuerpos sí pueden compartir el mismo espacio, porque de otra forma no podrías meter a tanto hijo de @&ta en una sola ciudad.

De todas maneras, el occidental no puede sacarse de la cabeza la idea de que esa gente tiene el secreto de la iluminación y la felicidad, que nuestro moderno cerebro civilizado no puede comprender porque pensamos en cosas materiales como el auto y el fútbol.


Bueno, primero vamos a aclarar algunas cosas. Las verdaderas tradiciones orientales que sirven para limpiar la mente, esas que de verdad te pueden ayudar a transformar tu vida, se la pasan diciéndote que el universo es un ciclo enorme y el sufrimiento no se puede evitar. De hecho, tradiciones como la alquimia y otros inventos occidentales dicen lo mismo, probablemente porque no quieren tener que aguantar a una bola de zoquetes que solo quiere el equivalente espiritual de una botella de #Alcohol.

En segundo lugar, la mayoría de lo que conoces como una tradición antigua es un invento reciente: el Hatha Yoga, la versión más popular que enseñan en la mayoría de los gimnasios, nació más o menos a principios de 1900; la Kabbalah original es nada más y nada menos que chamanismo hebreo, y la versión que enseñan en los centros para hipsters no es más que un compendio regurgitado; el budismo que te enseñan en donde sea que aprendas budismo, seguramente no te intenta convencer de el universo es sufrimiento y debes trabajar por dejar atrás a la existencia, porque no pagarías tus cuotas mensuales si te dijeran eso, ¿cierto?

Para resumir, si tú practicas algo con sabor oriental y tienes que pagar por ello, probablemente te están dando gato por liebre. Hay algunas excepciones, pero te puedo decir que son bastante baratas, los Maestros no pretenden impresionarte, ni mucho menos tienen la pinta de sabio oriental; solo enseñan, y dejan que los resultados hablen por sí mismos.

Lo bueno es que la gente ha estudiado el bienestar por tantísimos años que incluso las tradiciones ancestrales adaptadas al bolsillo occidental, por no llamarlas francas estafas, sirven para algo.

Si quieres una forma para combatir el estrés, busca alguna de esas técnicas: el Tai Chi en particular tiene muchos exponentes buenísimos en México, con profesores capacitados por Maestros originales de China, que honestamente solo quieren esparcir su tradición.


Eso, y recuerda que la vida está bien ca&@€#%, y no está mal ponerte de malas de vez en cuando. Para eso dios inventó las bebidas alcohólicas.

Bueno, tal vez no sean la solución que estás buscando. Para la gente menos ebria, más escéptica, y que le gustan las cosas que puede aplicar sin tener que cerrar su video de Youtube, te dejo estas técnicas que vienen de varias tradiciones orientales, complementadas con sólidos principios psicológicos para que no te hagas la ilusión de que practicándolas puedes alcanzar la iluminación. 

Porque nadie quiere eso.  Los monasterios no tienen internet, y uno se pasa la vida buscando su pasión como para abandonarla con el resto de sus apegos; pero por lo menos puedes usar algunos #Trucos para disfrutar de tu día sin tanto estrés.


En primer lugar está la técnica poderosísima de observar tu respiración. No hay más truco: si te sientes estresado, ansioso, preocupado, triste, o con ganas de ir al baño, solo observa tu respiración. Esto tiene el efecto inmediato de distraerte de cualquier otra cosa en la que estés pensando; eso cambia tus emociones negativas por un estado de #Mindfulness. Lo mejor es que, si te distraes, siempre puedes regresar a observarte.

Esta técnica es utilizada en todas las tradiciones que hablan del autoconocimiento, pero solo el #Zen te enseña a observar la respiración sin controlarla. Todos los demás te dan algún ejercicio para controlar tu estado interno, modificando la respiración. Si quieres hacerlo, está bien; pero la mayor ventaja, que puedes obtener sin esfuerzo ni experiencia, viene de observar tu respiración.


Como segunda técnica, observa tu respiración. No me estoy queriendo hacer el gracioso; solo que todas las técnicas se vuelven mucho más poderosas si empiezas con este ejercicio básico. 

Una vez que te estés observando, cierra los ojos y hazte consciente de tu tensión. Una vez wue la tengas bien identificada, imagínatela como una luz de color. Deja que circule por tu cuerpo y sácala con cada exhalación (es mejor si exhalas por la boca). Esta técnica viene de las tradiciones rosacruces, que creían en la circulación de la energía. Hoy se asemeja más a las técnicas de #Biofeedback.


La tercera técnica es, de nuevo, observar tu respiración. Esta vez, cambia el ritmo de la misma; intenta exhalar contando hasta 4, inhalar contando hasta 4 y, si puedes soportarlo, dejando cuatro tiempos entre cada inhalación y exhalación. Es decir, inhalas en 4 tiempos, aguantas la respiración 4 tiempos, exhalas contando hasta 4, y esperas 4 tiempos antes de volver a inhalar. 

Esta es una forma básica del Pranayama, técnica hindú que surgió antes de que el Yoga fuera cool. Literalmente, significa control de la energía; para los hindúes, la respiración es nuestra energía, la conexión con la divinidad. Qué genial, ¿no crees? Los hindúes piensan que, para ser divino, solo necesitas respirar. #PosNamaste.


La última técnica viene de la psicología, pero necesita un poco de preparación. Cada que vayas a hacer algo que te relaje, que te divierta, que adores, o que emborrache, pon una canción en específico. También puedes mirar una imagen, o repetir para ti mismo una frase que te inspire.

Después de un mes de repetir esto cada salida, cada momento de paz que tengas, lo puedes empezar a utilizar cuando te sientas tenso. Solamente necesitas poner tu canción, tu video, o repetir tu frase para ti mismo cuando te sientas mal, y dejar que las leyes del sistema nervioso hagan el resto: te sentirás relajado, porque habrás aprendido a asociar esa frase, imagen, etc. con la relajación.

Ayuda si, además de eso, te tomas unos segundos para observar tu respiración y declaras (a ti mismo) tu intención de pasártela bien cuando te vas a empezar a relajar o divertir. Asimismo, observa tu repsiración cuando utilices tu pequeña fórmula en momentos de estrés.


Nota por favor que todas estas técnicas sirven para activar sentimientos de bienestar y desapegarte de la tensión. Una vez que lo logres, trata de no obsesionarte pensando si ya lograste dominar el estrés; mejor enfócate en resolver lo que te puso en ese estado, o regálate unos minutos para recordar que hoy es #Viernes y el cuerpo lo sabe: ya te tocará salir a descansar.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Trabaja como burro, descansa como gato.

En este mundo todos tenemos sueños y aspiraciones; el fin que nos permite salir adelante. ¿Qué? No, espera, dije eso mal. Quise decir: "en este mundo todos tenemos sueño, y aspiramos al fin (de semana), que nos permite salir a donde queramos".

Eso suena mejor.

Los #Godinez somos criaturas cínicas; eso no está mal porque el mundo es un hijo de @#%+ que nos trata como nos dejemos. Por eso necesitamos tener actitud, pero sin perder la capacidad de sorprendernos. Eso es lo que dicen todos los que se dedican a la superación personal: que necesitamos actitud, a veces nos recomiendan una #BuenaActitud, pero nadie te dice de qué diablos se trata.

Qué deprimente, porque sin importar el cinismo, la mayoría de nosotros estamos dispuestos a escuchar un buen consejo, y a veces hasta ponerlo en práctica si no tenemos que cerrar el Youtube.

La verdad es que todo mundo quiere ser feliz; lo malo es que muy pocos se toman el tiempo para decidir qué significa eso; es diferente para todos. 

En mi humilde opinión, el error más grave que podemos cometer cuando se trata de decidir sobre nuestro futuro, es no hacerlo y dejar que la vida nos lleve; pero el segundo error lugar en errores graves es querer seguir el camino de alguien más.

Nadie puede decirte qué hacer, porque nadie conoce tu vida tanto como tú. Tal vez tu mamá, pero ella solo quiere que darte más de comer y que te pongas un suéter; eso no califica como un plan de vida. Además, todo mundo tiene sus propios problemas. Si le preguntas a la gente que hacer, solo te va a decir "pues ve y gana dinero", o algo igual de profundo. 

Eso no hace feliz a la gente. Nos da de comer, y la comida nos hace felices, pero el dinero es solo un medio que vale mucho menos si no sabes cómo gastarlo.


Por eso pienso que la gente tiene que dormir más y trabajar menos, pero no te van a dar tu cheque de quincena si me haces caso. Así que, hasta que alguien empiece a pagarnos por ser gatos, tenemos que encontrar un tipo de balance para pagar el internet sin tener que entregar el alma en el contrato.

Porque hay algunos trabajos que te cuestan mucho más de lo que pagan.

Bueno, no me voy a poner filosófico; prefiero recordarte que los seres humanos tenemos un ritmo. Te recomiendo que aprendas el tuyo para que sepas cuánto trabajar y cómo relajarte.

Por lo pronto te voy a recomendar que no des más de lo que puedes. Quiero decir, si necesitas trabajar como burro está bien, pero no lo hagas a lo pen@€%#; edúcate y estudia mientras trabajas. El mundo laboral recompensa un título universitario si lo sabes aprovechar. Esto se vuelve especialmente verdadero si actualmente no tienes uno, porque con una licenciatura seguro puedes encontrar quién te pague más haciendo menos.

Para que funcione tal vez necesites un poco de colmillo: estudia algo que las empresas paguen bien, y por favor búscate algo que te agrade hacer. Entre el gusto por hacer las cosas y un título que te respalde pronto estarás ganando más dinero:mesa es la parte del esfuerzo.

Sin embargo, también tienes que recordar ser tan flojo como te lo permita tu estilo de vida. Si estás en eso de trabajar y estudiar, tal vez no tengas demasiadas oportunidades, pero recuerda por qué lo estás haciendo. Si te esfuerzas todo el día nada más para tener algo que hacer, entonces necesitas aprender a divertirte.

Consíguete un pasatiempo: ponte a meditar o lo que sea, hasta que tu vida cotidiana sea tan buena que odies ir a trabajar como el resto de nosotros porque te quita tiempo para hacer algo mejor.


Entonces puedes seguirte preparando para trabajar menos y ganar más dinero, y es lo que la gente llama progreso.

Pero te puedo asegurar que nadie se hizo millonario ni feliz buscando trabajar más duro. Claro que la gente exitosa se esfuerza, pero lo hacen con un #Proposito. Encuentra el tuyo, trabaja como burro, y descansa como gato.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Cómo trabajar sin estrés.

En un texto, el título es sumamente importante. Por ejemplo, pude haber nombrado a esta publicación: "Cómo empezar a trabajar sin tener que hacerlo presionándote, y mantener el ritmo sin recurrir al estrés": después de todo, de eso voy a hablar. Pero "cómo trabajar sin estrés" me pareció más sencillito y carismático porque, sin importar quién seas, el trabajo es una fuente de estrés. Más aún cuando la comida de una quincena depende de tu sueldo.

La verdad es que la mayoría de nosotros no estamos trabajando porque amamos despertarnos temprano cada lunes. Lo que nos encanta, más bien, es la hora de salida del #Viernes. Quiero decir, puede ser que haya personas que de verdad adoran su trabajo, pero incluso ellos detestan los lunes por la mañana. Y es que hacer algo por obligación, aunque ese algo te guste, es la mejor manera de convertir la actividad en un martirio.

Esto tiene que ver con la forma en la que nos motivamos. La psicología reconoce dos fuentes de motivación: la que viene desde adentro, o motivación interna, y la que viene desde afuera o externa. Bueno, esas son básicamente todas las opciones, porque no puede existir una motivación que venga de en medio. 

Pero dejando de lado la genialidad que muestran los psicólogos para nombrar sus teorías, básicamente quiere decir que te están haciendo trabajar, o que haces las cosas por gusto. Y, de nuevo, no hay término medio.

Si eres de las personas que hacen las cosas por gusto, tienes la mitad del camino ganado. Si no, lee esta publicación porque vas a aprender algunos consejos centrados para empezar a dirigir tu propia vida. Te puedo adelantar que el primero de esos #Consejos es: decide qué quieres hacer. Muchas veces solo nos dejamos llevar por el mundo, y luego nos quejamos de nuestra situación.


Una vez que sepas qué hacer y estés trabajando por hacerlo realidad (porque no lo vas a lograr solo pensando cosas bonitas: tienes que trabajar y eso es bueno), puedes empezar a aplicar los trucos que te voy a dar para hacer que la parte más difícil de tu trabajo sea un poco más sencilla: empezar las cosas y ser constante. 

Si te digo que los empieces a aplicar cuando ya tengas bien definido qué quieres, es porque sería ridículo que quisieras hacer bien algo que detestas. ¿Cuál sería el punto? 

Bueno, lo primero que te voy a recomendar es que, para empezar a trabajar en algo que no quieres, no pienses en ello. Es como tomarte un vaso de alcohol bien servido de un solo trago: si piensas demasiado te darás cuenta de que es algo estúpido; así la mayoría de tus fiestas serían muy aburridas porque, si lo meditas, la manera en la que los #Godinez socializamos es como una lista de cosas que le vamos a prohibir a nuestros hijos cuando estén en edad de hacerlo.

Si quieres aprender un poco más sobre la importancia de la atención, puedes leer esta entrada. Pero cuando se trata de ponerte a hacer algo que te parece desagradable o aburrido, lo mejor es no poner demasiada atención. En el artículo vinculado lo explico más a fondo pero, básicamente, aquello que atendemos se magnifica; por eso y otras funciones del cerebro no es recomendable pensar demasiado en ponerte a trabajar. Solo hazlo, como dice el comercial de la palomita. El mejor truco que te puedo dar es que observes tu respiración hasta distraerte de tu proyecto. Seguro que ya te distraes con tus redes sociales, pero hazlo observando tu respiración. Una vez que estés pensando en algo más, va a llegar el momento en el que digas: "sí, tal vez debería ponerme a trabajar en algún momento...". Pues usa ese momento para empezar, porque es tan bueno como cualquier otro.

En cambio, las personas responsables que ya saben cómo ponerse a trabajar y su problema es más bien detenerse, necesitan otro tipo de trucos. Este artículo explica por qué la fatiga parece juntarse, además de volvernos cada vez más desesperados incluso fuera del trabajo. Si eres así, lo primero que puedo recomendarte es que utilices tus poderes sobrehumanos de organización para meter por lo menos dos sesiones de relajación completa por semana. Me refiero a masajitos, una degustación de vino con quesos, o ver el trasero de Chris Hemsworth o Scarlett Johanson hasta que se te olvide la tensión, sin distraerte. Depende de cuáles sean tus gustos, y si tu presupuesto de esta quincena acepte una visita al Spa o tenga que conformarse con las imágenes de Google.

El otro consejo que te puedo dar es que, en vez de pensar en todas las cosas malas que pueden suceder si no entregas tu trabajo (como seguramente haces si eres una persona responsable), te pongas a pensar en todas las razones que te motivan para hacerlo. Puede ser que quieras un sueldo que te permita ir a un club social cada 15 días, para no tener que quedarte en tu casa fantaseando con Chris Hemsworth. Por supuesto, lograr un trabajo con el sueldo que quieres y haciendo lo que te gusta puede tardar un tiempo, pero pensar que lo vas a lograr un día es una motivación mejor que andarte preocupando por el duende de la pobreza que va a saquear tu refrigerador si no entregas 20 mil proyectos por semana.

Mira, hagas lo que hagas, ya sea pensar que trabajar es demasiado difícil, o creer que si dejas de trabajar caerá sobre tu despensa el meteorito que extinguió a los dinosaurios, probablemente es algo que has practicado por mucho tiempo. Ese tipo de cosas se convierten en hábito.


Solo recuerda que no tienes que cambiarlo en un momento, porque pensar así puede llegar a ser frustrante. Pero si el día de hoy das el primer paso, entonces tu meta estará más cerca.

Una vez que te decides, solo tienes volver a practicar cuando te acuerdes. Así se cumplen los #Propositos: esforzándote un poquito cada que la vida te recuerde por qué decidiste que los necesitabas.