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miércoles, 10 de febrero de 2016

Trabaja como burro, descansa como gato.

En este mundo todos tenemos sueños y aspiraciones; el fin que nos permite salir adelante. ¿Qué? No, espera, dije eso mal. Quise decir: "en este mundo todos tenemos sueño, y aspiramos al fin (de semana), que nos permite salir a donde queramos".

Eso suena mejor.

Los #Godinez somos criaturas cínicas; eso no está mal porque el mundo es un hijo de @#%+ que nos trata como nos dejemos. Por eso necesitamos tener actitud, pero sin perder la capacidad de sorprendernos. Eso es lo que dicen todos los que se dedican a la superación personal: que necesitamos actitud, a veces nos recomiendan una #BuenaActitud, pero nadie te dice de qué diablos se trata.

Qué deprimente, porque sin importar el cinismo, la mayoría de nosotros estamos dispuestos a escuchar un buen consejo, y a veces hasta ponerlo en práctica si no tenemos que cerrar el Youtube.

La verdad es que todo mundo quiere ser feliz; lo malo es que muy pocos se toman el tiempo para decidir qué significa eso; es diferente para todos. 

En mi humilde opinión, el error más grave que podemos cometer cuando se trata de decidir sobre nuestro futuro, es no hacerlo y dejar que la vida nos lleve; pero el segundo error lugar en errores graves es querer seguir el camino de alguien más.

Nadie puede decirte qué hacer, porque nadie conoce tu vida tanto como tú. Tal vez tu mamá, pero ella solo quiere que darte más de comer y que te pongas un suéter; eso no califica como un plan de vida. Además, todo mundo tiene sus propios problemas. Si le preguntas a la gente que hacer, solo te va a decir "pues ve y gana dinero", o algo igual de profundo. 

Eso no hace feliz a la gente. Nos da de comer, y la comida nos hace felices, pero el dinero es solo un medio que vale mucho menos si no sabes cómo gastarlo.


Por eso pienso que la gente tiene que dormir más y trabajar menos, pero no te van a dar tu cheque de quincena si me haces caso. Así que, hasta que alguien empiece a pagarnos por ser gatos, tenemos que encontrar un tipo de balance para pagar el internet sin tener que entregar el alma en el contrato.

Porque hay algunos trabajos que te cuestan mucho más de lo que pagan.

Bueno, no me voy a poner filosófico; prefiero recordarte que los seres humanos tenemos un ritmo. Te recomiendo que aprendas el tuyo para que sepas cuánto trabajar y cómo relajarte.

Por lo pronto te voy a recomendar que no des más de lo que puedes. Quiero decir, si necesitas trabajar como burro está bien, pero no lo hagas a lo pen@€%#; edúcate y estudia mientras trabajas. El mundo laboral recompensa un título universitario si lo sabes aprovechar. Esto se vuelve especialmente verdadero si actualmente no tienes uno, porque con una licenciatura seguro puedes encontrar quién te pague más haciendo menos.

Para que funcione tal vez necesites un poco de colmillo: estudia algo que las empresas paguen bien, y por favor búscate algo que te agrade hacer. Entre el gusto por hacer las cosas y un título que te respalde pronto estarás ganando más dinero:mesa es la parte del esfuerzo.

Sin embargo, también tienes que recordar ser tan flojo como te lo permita tu estilo de vida. Si estás en eso de trabajar y estudiar, tal vez no tengas demasiadas oportunidades, pero recuerda por qué lo estás haciendo. Si te esfuerzas todo el día nada más para tener algo que hacer, entonces necesitas aprender a divertirte.

Consíguete un pasatiempo: ponte a meditar o lo que sea, hasta que tu vida cotidiana sea tan buena que odies ir a trabajar como el resto de nosotros porque te quita tiempo para hacer algo mejor.


Entonces puedes seguirte preparando para trabajar menos y ganar más dinero, y es lo que la gente llama progreso.

Pero te puedo asegurar que nadie se hizo millonario ni feliz buscando trabajar más duro. Claro que la gente exitosa se esfuerza, pero lo hacen con un #Proposito. Encuentra el tuyo, trabaja como burro, y descansa como gato.

martes, 8 de diciembre de 2015

Por qué las fiestas no le alcanzan a un Godínez.

En la publicación pasada hablé del ritmo que tenemos como #Godínez: trabajamos como zombies la mayoría del año, como esclavos cuando tenemos que entregar proyecto y, a veces, tenemos descansos que deberían servir para olvidarnos de todo lo anterior. Pero como esperamos todo el año para que nos lleguen los días feriados, queremos aprovecharlos para hacer algo que valga la pena con nuestra vida fuera de la oficina y acabamos agotándonos más.

A veces necesitamos vacaciones para descansar de las vacaciones.

Pero ya sea que tengas una jornada libre por puentes, día de la secretaria o porque el perrito del jefe tuvo bebés y quiere estar con él, hay dos cosas que puedo apostar que vas a hacer en tu descanso: dormir como tronco todo el bendito día, o ir a tener una aventura digna de los héroes de #StarWars que te va a dejar exhausto.

Si te vas a alguno de los dos extremos... Bueno, permíteme empezar diciendo que es muy entendible si haces algo así por lo que dije al principio: los Godínez vivimos en una rutina que parece que absorbe toda nuestra vida. Tenemos que trabajar todo el día y, cuando salimos, estamos muy cansados para hacer algo más que descansar. 

Cuando pasa algo que rompe esa rutina nos emocionamos porque recordamos aquellos tiempos felices en los que éramos libres de tomar hasta desmayarnos en jueves y, al otro día, la única consecuencia era entrar crudo a una clase que de todos modos no le ibas a poner atención.

Así que queremos aprovecharlo; pero a estas alturas la vida de oficina ya aplastó nuestros sueños e imaginación (exagero, pero para escribir necesitas meterle un poco de drama) a tal grado que solo se nos ocurre dormir o, al contrario, nos sentimos tan atrapados por ese trabajo que queremos jugar Gotcha 16 horas seguidas aunque no nos hayamos movido por 3 años del escritorio.


Porque pensamos que la rutina debe romperse como vaso de borracho: de golpe; pero más bien debe romperse como los sueños de un Godínez, o sea poco a poco. Está bien, dejaré en paz esa metáfora.

La verdad es que los Godínez no dejan de soñar: solo se dan cuenta que deja más dinero el trabajo de oficina y, hay que aceptarlo, el internet, la televisión plana y un teléfono decente son un buen sustituto para cumplir tus sueños. 

Pero no tiene por qué ser así.

El día que te gradúas como Godínez es en el mismo momento en el que ya no te da miedo sacar tu teléfono en el trabajo para jugar Candy Crush. Cuando entras a trabajar hasta respetas, pero después de un rato te das cuenta de ue tu jefe odia su trabajo tanto como tú, pero a él le pagan mejor por quejarse. Así que dices: "al diablo", y empiezas a ocupar tu tiempo para jugar a los dulcecitos; oye, por lo menos así estás seguro de que vas a subir de nivel por tu esfuerzo.

Lo malo de ser un Godínez graduado es que, cuando no tienes que ir a trabajar, no sabes qué hacer en tus descansos porque todos tus pasatiempos ya los gastaste al matar tiempo esperando la hora de salida; por eso solo te queda la opción de hibernar, viajar a otra galaxia para luchar contra el mal (o por lo menos aventarte del paracaídas), o lo peor de todo: sentir que desperdiciadte tu puente.

Es por eso que no importa cuántos días feriados tengas, el tiempo que duren tus vacaciones o cualquier pretexto que te agarres para descansar: parece que no te alcanza para volver a sentirte relajado.

Pues en este artículo explico por qué esa es una ilusión, pero hoy traigo buenas noticias: existe una forma de romperla y volver a trabajar sintiéndote relajado.

La forma más fácil es empezando a trabajar en algo que te guste, pero eso ya te lo dije antes y espero que estés echándole ganas para lograrlo, porque se puede. Quiero decir, mira cuántos niveles ya avanzaste en el Candy Crush. Seguro te tardas menos en sacar un título universitario de la UNAM por internet.

Alguien me dijo que la maestría es la nueva licenciatura, y los salarios de algunos egresados me hacen pensar que es realidad. Estoy seguro que puedes encontrar un montón de programas a distancia con una búsqueda rápida en Google.

El caso es que no puedes romper años de una rutina en un solo fin de semana. Tienes que darte tiempo para recuperar el entusiasmo NO por tu trabajo, sino por tu vida. Se que suena a galleta de la fortuna, pero si tus dos opciones al tener tiempo fuera de la oficina son apagarte o agotarte, quiere decir que necesitas empezar a disfrutar un poco solo VIVIR.

Eso, como todo, es una costumbre. Así que permíteme recomendarte que te acostumbres a pasártela bien. Baja un juego nuevo para tu celular, cómprate otra piyama o qué se yo: alócate un poco todos los días.


Quiero decir, no tiene que ser algo fuera de lo común para ser genial, ¿está bien? Solo tienes que disfrutarlo. Pero si haces algo que te agrade todos los días, cuando al fin descanses podrás hacerlo más.

Y como todos los buenos hábitos empiezan por pequeñas acciones, les tengo excelentísimas noticias, mis Godínez: el #GuadalupeReyes de este año empieza en sábado.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Cómo disfrutar un puente.

No existe nada mejor en la vida de un Godínez que el día de pago. Quiero decir, el día en sí mismo apesta igual que cualquier otra jornada laboral; pero cuando salgas de trabajar tendrás un cheque reluciente que podrás derrochar en una dotación de alcohol que sirva como terapia hasta la próxima quincena. Y comida. 

Bueno, en segundo lugar entre los días que amamos como #Godínez están los puentes, porque es como si te dijeran que te van a pagar por echar la flojera entre semana.

Quiero decir, puedes quedarte en tu casa, dormir hasta tarde y odiar a tu jefe en horas de trabajo y nadie puede decirte nada. Si el puente cae en lunes, encima se siente como una victoria en esa eterna batalla entre el bien y el mal.

Por eso los puentes parecen ser tan infinitamente importantes y queremos de alguna forma aprovechar nuestro fin de semana largo. Queremos que sea un día lleno de sentido, de significado, en el que aprovechamos para disfrutar todo lo que hemos sufrido un año entero de inicios de semana. Pensamos que el puente tiene que ser especial.

Generalmente, esto se traduce en una borrachera de tres días en vez de la típica fiesta de viernes y sábado. Si ya tienes mis años, usas el viernes para salir de fiesta y te tardas dos días en volver a la vida. Pero, sea como sea, en un #Puente puedes aprovechar para agregarle un día a tu rutina degenerada de fin de semana.




A menos que estés en época de entregar proyectos; si es así, solo mandas todo al diablo y duermes tres días seguidos.

No sé si exista el cielo o no, pero eso a mí me suena como un pedacito de paraíso.

Pues te voy a dar dos consejos para sacarle hasta la última gota de jugo a tu #FinLargo.

Primero que nada, mira  los consejos de esta publicación; los escribí para cuando tienes muy poco tiempo para descansar y estás demasiado molido, pero en un fin de semana largo los puedes usar durante, digamos una hora (no es mucho si piensas que la mitad del ejercicio es escuchar la música que te gusta), para que dos o tres días de descanso te sepan a una semana.

En realidad solo se trata de aprender a concentrarte en vivir el momento. Las filas del banco se sienten tan inhumanamente lentas porque no te concentras en otra cosa más que la espalda del tipo de enfrente, o su trasero si es que es agradable a la vista; eso alarga la sensación del tiempo. Cuando te diviertes, estás tan distraído en cualquier cosa que adores hacer, que ni siquiera notas el tiempo porque no le pones atención.

Por eso es importante tomarte 10 minutos o una hora para enfocarte en ser verdaderamente flojo.

Digo, feliz.

El segundo consejo es que, una vez que estás enfocado en disfrutar tu fin de semana largo, no te preocupes por hacerlo una experiencia inolvidable. Claro, puedes aprovechar para tomar ese viaje a otro estado a ver las pirámides o las momias o a tomar el pulque de pueblo, pero a menos que tengas uno de esos planes pendientes no te preocupes demasiado por hacer de tu puente algo memorable. 




Solo haz lo que harías en un fin de semana normal, y agrégale un día.

Tu rutina funciona; si llevas no sé cuántos años trabajando y todos los sábados te la vives muerto tragando helado y viendo películas, es porque tu cuerpo necesita descansar y está bien: tienes un día más para hacerlo. No lo desperdicies queriendo pasar cada momento haciendo algo que definitivamente eliminará el estrés acumulado de varios meses; eso se llama "vacaciones", y ya llegarán.

Por lo mientras aprovecha para despertarte un lunes sin odiarlo.

Es un privilegio que pocos tenemos.