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viernes, 8 de abril de 2016

4 técnicas, antiguas y modernas, para eliminar el estrés

Una de las diferencias más marcadas entre las tradiciones orientales y occidentales es la actitud que tenemos hacia la mente; específicamente, en este lado del mundo pensamos que podemos controlar cosas como el estrés la depresión y el sufrimiento, mientras que los orientales piensan que, si eres humano, ya te chin&@€#%.

Supongo que por eso la psicología, neurología y otras ciencias están intentando modernizar y explicar las técnicas de la meditación que, sin la ayuda de estadísticas o laboratorios, han funcionado bien por milenios. 

Pero la psicología, sin tener la ventaja de ser una tradición tan vieja como la misma escritura, ha logrado resultados sorprendentes para domesticar esa bestia intratable que es nuestra mente. Si alguna vez se te ha antojado el refresco de cola, eres fan del universo cinematográfico de #Marvel, o tienes una serie favorita de televisión, eso demuestra lo bien que funcionan los principios de la psicología para jugar con nuestras emociones. 

Con todo y esto, sigue siendo terriblemente fácil para la cultura popular formarse una imagen mental de algún país de oriente donde todo mundo medita y, tal vez por la falta de tecnología, su vida simple y calmada, o las tradiciones ancestrales, todo mundo es feliz y tiene cara de estar disfrutando la vida. O de estar en un viaje de opio.

Bueno, te recuerdo que China tiene más de mil millones de habitantes, y la densidad de población de algunos lugares en la India te haría pensar que dos cuerpos sí pueden compartir el mismo espacio, porque de otra forma no podrías meter a tanto hijo de @&ta en una sola ciudad.

De todas maneras, el occidental no puede sacarse de la cabeza la idea de que esa gente tiene el secreto de la iluminación y la felicidad, que nuestro moderno cerebro civilizado no puede comprender porque pensamos en cosas materiales como el auto y el fútbol.


Bueno, primero vamos a aclarar algunas cosas. Las verdaderas tradiciones orientales que sirven para limpiar la mente, esas que de verdad te pueden ayudar a transformar tu vida, se la pasan diciéndote que el universo es un ciclo enorme y el sufrimiento no se puede evitar. De hecho, tradiciones como la alquimia y otros inventos occidentales dicen lo mismo, probablemente porque no quieren tener que aguantar a una bola de zoquetes que solo quiere el equivalente espiritual de una botella de #Alcohol.

En segundo lugar, la mayoría de lo que conoces como una tradición antigua es un invento reciente: el Hatha Yoga, la versión más popular que enseñan en la mayoría de los gimnasios, nació más o menos a principios de 1900; la Kabbalah original es nada más y nada menos que chamanismo hebreo, y la versión que enseñan en los centros para hipsters no es más que un compendio regurgitado; el budismo que te enseñan en donde sea que aprendas budismo, seguramente no te intenta convencer de el universo es sufrimiento y debes trabajar por dejar atrás a la existencia, porque no pagarías tus cuotas mensuales si te dijeran eso, ¿cierto?

Para resumir, si tú practicas algo con sabor oriental y tienes que pagar por ello, probablemente te están dando gato por liebre. Hay algunas excepciones, pero te puedo decir que son bastante baratas, los Maestros no pretenden impresionarte, ni mucho menos tienen la pinta de sabio oriental; solo enseñan, y dejan que los resultados hablen por sí mismos.

Lo bueno es que la gente ha estudiado el bienestar por tantísimos años que incluso las tradiciones ancestrales adaptadas al bolsillo occidental, por no llamarlas francas estafas, sirven para algo.

Si quieres una forma para combatir el estrés, busca alguna de esas técnicas: el Tai Chi en particular tiene muchos exponentes buenísimos en México, con profesores capacitados por Maestros originales de China, que honestamente solo quieren esparcir su tradición.


Eso, y recuerda que la vida está bien ca&@€#%, y no está mal ponerte de malas de vez en cuando. Para eso dios inventó las bebidas alcohólicas.

Bueno, tal vez no sean la solución que estás buscando. Para la gente menos ebria, más escéptica, y que le gustan las cosas que puede aplicar sin tener que cerrar su video de Youtube, te dejo estas técnicas que vienen de varias tradiciones orientales, complementadas con sólidos principios psicológicos para que no te hagas la ilusión de que practicándolas puedes alcanzar la iluminación. 

Porque nadie quiere eso.  Los monasterios no tienen internet, y uno se pasa la vida buscando su pasión como para abandonarla con el resto de sus apegos; pero por lo menos puedes usar algunos #Trucos para disfrutar de tu día sin tanto estrés.


En primer lugar está la técnica poderosísima de observar tu respiración. No hay más truco: si te sientes estresado, ansioso, preocupado, triste, o con ganas de ir al baño, solo observa tu respiración. Esto tiene el efecto inmediato de distraerte de cualquier otra cosa en la que estés pensando; eso cambia tus emociones negativas por un estado de #Mindfulness. Lo mejor es que, si te distraes, siempre puedes regresar a observarte.

Esta técnica es utilizada en todas las tradiciones que hablan del autoconocimiento, pero solo el #Zen te enseña a observar la respiración sin controlarla. Todos los demás te dan algún ejercicio para controlar tu estado interno, modificando la respiración. Si quieres hacerlo, está bien; pero la mayor ventaja, que puedes obtener sin esfuerzo ni experiencia, viene de observar tu respiración.


Como segunda técnica, observa tu respiración. No me estoy queriendo hacer el gracioso; solo que todas las técnicas se vuelven mucho más poderosas si empiezas con este ejercicio básico. 

Una vez que te estés observando, cierra los ojos y hazte consciente de tu tensión. Una vez wue la tengas bien identificada, imagínatela como una luz de color. Deja que circule por tu cuerpo y sácala con cada exhalación (es mejor si exhalas por la boca). Esta técnica viene de las tradiciones rosacruces, que creían en la circulación de la energía. Hoy se asemeja más a las técnicas de #Biofeedback.


La tercera técnica es, de nuevo, observar tu respiración. Esta vez, cambia el ritmo de la misma; intenta exhalar contando hasta 4, inhalar contando hasta 4 y, si puedes soportarlo, dejando cuatro tiempos entre cada inhalación y exhalación. Es decir, inhalas en 4 tiempos, aguantas la respiración 4 tiempos, exhalas contando hasta 4, y esperas 4 tiempos antes de volver a inhalar. 

Esta es una forma básica del Pranayama, técnica hindú que surgió antes de que el Yoga fuera cool. Literalmente, significa control de la energía; para los hindúes, la respiración es nuestra energía, la conexión con la divinidad. Qué genial, ¿no crees? Los hindúes piensan que, para ser divino, solo necesitas respirar. #PosNamaste.


La última técnica viene de la psicología, pero necesita un poco de preparación. Cada que vayas a hacer algo que te relaje, que te divierta, que adores, o que emborrache, pon una canción en específico. También puedes mirar una imagen, o repetir para ti mismo una frase que te inspire.

Después de un mes de repetir esto cada salida, cada momento de paz que tengas, lo puedes empezar a utilizar cuando te sientas tenso. Solamente necesitas poner tu canción, tu video, o repetir tu frase para ti mismo cuando te sientas mal, y dejar que las leyes del sistema nervioso hagan el resto: te sentirás relajado, porque habrás aprendido a asociar esa frase, imagen, etc. con la relajación.

Ayuda si, además de eso, te tomas unos segundos para observar tu respiración y declaras (a ti mismo) tu intención de pasártela bien cuando te vas a empezar a relajar o divertir. Asimismo, observa tu repsiración cuando utilices tu pequeña fórmula en momentos de estrés.


Nota por favor que todas estas técnicas sirven para activar sentimientos de bienestar y desapegarte de la tensión. Una vez que lo logres, trata de no obsesionarte pensando si ya lograste dominar el estrés; mejor enfócate en resolver lo que te puso en ese estado, o regálate unos minutos para recordar que hoy es #Viernes y el cuerpo lo sabe: ya te tocará salir a descansar.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Cómo descansar mucho en poco tiempo.

Una de las realidades más generales en la vida de todo #Godínez es que, tarde o temprano, te va a llegar un momento en el que tengas más trabajo que una mula en temporada de hambre. Vas a estar de aquí para allá con muy poco tiempo libre y tendrás que elegir entre dormir o entregar tus proyectos.

Y todavía teníamos el descaro de quejarnos por las tareas de la universidad.

Bueno, pues la buena noticia es que siempre vas a tener un momento para relajarte; no digo que un momento muy largo, pero te voy a enseñar a aprovechar esos ratitos libres.

Como dije en esta publicación, para restaurarte como se debe primero tienes que distraerte y luego hacer algo que te haga feliz. Vamos a hablar un poco de neurología marca #Goditeismo para que aprendas cómo hacerlo mejor.

Lo primero que debes saber es que existen diferentes tipos de ondas en tu cerebro. Unas son más rápidas: te sirven para trabajar estar alerta y emocionarte, mientras que otras son más lentas y te sirven básicamente para todo lo demás. Esto nos interesa porque, a menos que lleves tu equipo de escaneo cerebral a la oficina junto con un diplomado en neurofeedback, en realidad no importa que te diga el nombre y frecuencia de cada onda. Solo recuerda: entre más rápidas tus ondas, menos te puedes relajar; entre más lentas sean, tus reacciones no serán tan inmediatas.

Mira, yo no tengo ni doctorado ni diplomado ni nada de eso; pero si quieres saber qué tan rápido está funcionando tu cerebro en un momento determinado, pon música lenta y piensa por un momento si te mata de aburrimiento o te agrada. Luego pon música rápida y date cuenta si acaso te estresa o te parece el ritmo ideal. No necesitas poner Death Metal y cantos tibetanos; puedes utilizar la música que te agrada, pero todos los géneros tienen piezas más movidas y más calmadas.




Así que lo primero tienes que hacer, después de diagnosticar qué tan rápido está funcionando tu cerebro, es bajarle las revoluciones. No intentes calmarte de golpe: ponte a caminar un rato, juega #CandyCrush o lo que sea. En pocas palabras, tómate uno o dos minutos para seguir activo pero rompiendo tu rutina, y enfocándote en llevar un ritmo menor.

Una vez que dejes de sentirte como si el mundo entero estuviera corriendo, es hora de pone la música de meditación. Haz tus ejercicios de yoga, visualiza lo que sea que visualices o, si no crees en esas patrañas, observa tu respiración. Hazlo hasta que la música de meditación te deje de parecer aburrida, y disfrútala por un par de minutos.

Una vez que logras este estado las ondas de tu cerebro permitirán una recuperación más rápida. Haz algo que disfrutes: ver videos o platicar por WhatsApp. Cualquier pequeño placer te va a ayudar mucho en este estado. Incluso puedes comerte un chocolate y preocuparte luego por la dieta. Lo único que importa es que te sientas bien: no te imaginas la cantidad de beneficios, neurológicos y físicos, que tiene el bienestar emocional.

Cuando te sientas mejor cierra la aplicación, video, o tira la envoltura del chocolate y vuelve a agarrar impulso. Pon música rápida, respira más rápidamente por unos 20 segundos, o tal vez estírate como gato y prepárate para volver a trabajar. Recuerda que tienes que volver a subir el ritmo de tus ondas cerebrales, pero hazlo poco a poco. Si esas cosas te funcionan, pon música más activa hasta que te parezca un ritmo normal. Ayuda si te pones a mover la cabeza y cantar a la par, pero recuerda que te vas a ver un poco ridículo.




Sin importar qué cosas específicas decidas hacer, recuerda que lo primero que tienes que hacer es bajar el ritmo. Disfruta un momento de ese estado de paz, y haz algo que te haga sentir mejor, cosas que te causen alegría. Luego, recupera tu estado de alerta poco a poco.

Es tu cerebro, tu ritmo, tu realidad. Tu tienes el control, siempre y cuando decidas tomarlo.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Cómo relajarse

Alcanzar un momento de relajación debería de ser lo mas fácil del mundo. Si digo "debería" es porque, desde el momento en el que tomamos el más mínimo interés en cumplir con nuestras responsabilidades, ya sea el segundo día de preescolar o hasta que amenazan con corrernos del trabajo y recordamos que necesitamos el sueldo para pagar la renta (cada quien aprende a ser responsable a su ritmo), el estrés se vuelve nuestro fiel compañero, empujando ese legendario estado de paz a un pasado distante.

Cuando recordamos la última vez que pudimos relajarnos por completo, casi podemos imaginarnos un dinosaurio como mascota. Entrar a trabajar transforma tu visión del mundo, hasta que parece que has estado haciéndolo toda tu vida.

Eso pasa porque el cerebro tiene un truco interesante: cuando está feliz solo recuerda los momentos felices, porque no quiere que algo tan inconsecuente como las malas experiencias del pasado le arruinen el día. Parece genial, pero aplica el mismo truco cuando estamos tristes o, por ejemplo, estresados.

Así que mi primer consejo, si ya no recuerdas el último día placentero que tuviste, es que dejes de hacer dramas. Quiero decir, no me importa dónde trabajes: incluso los internos en un hospital se toman 5 minutos de desmayo en algún cuarto desocupado para sobrevivir a sus horas inhumanas.




Pero eso es un descanso pasajero, algo parecido a lo que en otro momento llamé un "estado". Si quieres convertir la relajación en "rasgo", o hacerla parte de tu vida, necesitas hacer algo más.

Después de todo, practicas el estrés cada #QuincenaLarga y cuando te piden que entregues un proyecto. Necesitar dedicarle tiempo a la relajación si quieres hacerlo bien.

La buena noticia es que, aunque dominar el estrés toma tiempo. existen muchas formas para relajarte por completo: lo único que en realidad necesitas hacer es olvidarte de las cosas que te presionan. Puedes ir al cine, entrar a internet, o ir por un café para hablar mal de toda la gente que te hizo enojar en la semana. Una vez que empujas las cosas pesadas fuera de tu mente, solo tienes que concentrarte en algo más divertido. Como el peinado más ridículo de la oficina. Deberían entregar un premio por eso.




En resumen, para relajarte solo tienes que seguir un par de fáciles pasos: primero, deja de pensar en cosas estresantes. A veces es más fácil decirlo que hacerlo, pero si de verdad que necesitas un descanso lo puedes lograr. En segundo lugar, solo tienes que concentrarte en lo que haces. Escoge algo que te haga feliz, y entrégate al momento.

Una vez que te acostumbres a pensar en la #Relajacion como algo que haces, y no como algo que solamente pasa, se volverá fácil hacerla parte de tu vida. Las buenas costumbres empiezan con pequeñas buenas acciones.



El próximo miércoles vamos a hablar de cómo aprovechar al máximo los pequeños descansos, porque a veces no tenemos tiempo para nada más. Por lo pronto, cuéntanos qué haces para relajarte, o comparte en los comentarios un video que te haya hecho reír. ¡Queremos escucharte!