Existen muchas cosas para las que somos libres en este mundo. Tristemente, golpear a la gente estúpida que vuelve nuestros #Lunes un pequeño infierno no es una de esas libertades.
Triste, tristemente.
Al menos te puedes alegrar pensando que existen el alcohol y el pastel de #Chocolate. Lo malo que uno deja cruda y el otro engorda. ¿Qué nos queda? Aah claro, está esa opción; pero ¿sabes qué? Bueno... mejor olvídalo. Si pudieras conseguir algo de sexo casual así de fácil, seguro no tendrías un problema de estrés.
Lo mejor que puedes hacer, y por supuesto me refiero a lo mejor después de todo lo que emborracha, engorda o lleva al altar, es conocerte a ti mismo. No me refiero a la forma de conocerse a uno mismo que ha hecho famosas a cierto tipo de páginas en internet, si sabes a lo que me refiero. #GuiñoGuiño. Me refiero a que todos nosotros tenemos un bendito cerebro que desperdiciamos en ver justamente ese tipo de páginas en internet.
Quiero decir, tenemos miles de millones de neuronas con mas conexiones entre ellas que videos de #Gatos en el internet; y las desperdiciamos, bueno, viendo videos de gatos. ¿Pues a qué tipo de páginas pensabas que me estaba refiriendo?
El punto es que, si es verdad que tenemos más conexiones en la cabeza que estrellas en el universo, y esa es comparación modesta; si tenemos una computadora mucho más poderosa que cualquiera que se haya inventado hasta la fecha, y eso que la tecnología sigue avanzando literalmente todos los días; si nuestra mente es el mayor misterio de todo el universo, porque nadie puede explicar en dónde están los sueños de la gente, que a todos nos parecen tan reales hasta que entramos a trabajar como #Godinez y los aplastan con reportes y horarios, entonces debemos de ser capaces de lograr una €&@%% sonrisa los lunes aunque tengamos que trabajar. ¿Cierto?
Eso quiero pensar.
Pero muchas veces lo que nos importa no es el lunes, sino la infame repetición de lo mismo, semana con semana. Al menos hoy muchas oficinas tuvieron piedad, porque si no todos los puentes nos hubieran tocado en fin de semana. Espero de corazón que estés leyendo mi blog desde la comodidad de tu casa, burlándote conmigo de la gente que si tuvo que levantarse temprano.
Oye, un momento, ¡yo tuve que levantarme temprano! Pero eso no cuenta porque yo disfruto lo que hago.
Mira, sé que debería ir al punto y hablar de lo que promete el título: qué hacer en caso de estrés acumulado. Pero no pienses que estoy escribiendo todo esto al azar: lo primero que tienes que aprender es a dejar ir tu necesidad de obtener resultados con todo lo que haces. No está bien, no es divertido, te estresas tú y estresas a la gente alrededor.
De cierta forma es genial porque así puedes hacer un montón de cosas productivas y tener dinero para pagarle a un analista que te diga por qué odias la vida, pero puedes ahorrarte mucho dinero si te das cuenta de que parte de tu problema es que no sabes cuánto te afecta tu trabajo, a nivel del sistema nervioso.
Sé que suena como si tu vida laboral fuera un duende maligno, como ese que salía en las caricaturas, intentando sabotear los cables que conectan el cerebro. Pero más bien se parece al famoso perro de Pavlov que se ponía a salivar cada que escuchaba una campana. ¿Conoces la historia? Pues antes de que la psicología fuera una de las profesiones peor pagadas en México, los científicos de la conducta se la pasaban entrenando perros para medir cuánta saliva soltaban cada que veían comida.
Por esas cosas nos pagan tan mal. Quiero decir, ¿quién diablos quiere trabajar contando saliva?
Bueno, el caso es que un tipo llamado Pavlov se dio cuenta de que los perros salivaban cuando escuchaban los pasos de los científicos que los alimentaban; algo así como tú cuando escuchas que falta azúcar en tu casa, o que no tienes plan para el fin de semana, o cualquier cosa que no salga perfecta e, inmediatamente, te pones en modo Super Godínez a querer solucionar todos los problemas del universo porque si no te corren. ¿Ves? Ya no necesitas comida: respondes automáticamente a cualquier situación que se le parezca a tu trabajo.
Después de un rato, tu sistema nervioso se acostumbra a ese estado de tensión, y ¡pum, papá! Tienes un horrible caso de estrés acumulado.
No sé por qué no enseñan este tipo de cosas en la primaria. Si lo hicieran, todo mundo entendería que debe enseñarle a su cerebro a relajarse después de solucionar una crisis.
¿Cómo se hace eso? Pues la próxima entrada vamos a ver cómo hacerlo más rápido, pero por lo pronto puedes acostumbrarte a tomarte 5 minutos de descanso baboseando en internet cada que cumples un paso de tu proyecto. En verdad funciona. Tarde o temprano te vas a enseñar que, después de cada crisis, viene un momento de calma que tienes todo derecho de disfrutar.
En serio; eres genial. Si tienes mucho estrés, eres genial y responsable, así que trátate como mereces: tan bien como te permita tu presupuesto después de gastarlo en pende&@€#$.
Todo lo que somos es una decisión constante de ser lo que nos gusta, o de alejarnos de ese ideal. No hay término medio. Hagas lo que hagas, te acostumbras si lo repites el suficiente tiempo, y por supuesto que no puedes cambiar de inmediato. Pero en el momento que tu lo decidas, por lo menos puedes empezar.
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