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jueves, 21 de enero de 2016

Cómo disfrutar el dinero.

En esta publicación me gustaría compartir dos historias que me pasaron a mí. La primera es acerca de mi madre, porque ella fue quien me enseñó cómo se debe gastar el dinero: sin excederse, pero disfrutándolo.

Ella siempre ha sido una mujer que le gusta vivir bien. Para ella, esto incluye comer lo mejor para lo que alcance el presupuesto, y viajar. Mi madre ama los viajes. 

La historia es que, cuando era más joven, mi madre se la pasaba ahorrando medio año para llevarnos de vacaciones. Por supuesto, eso muchas veces no era suficiente con un único sueldo de maestra, y 2 hijos; por eso pedía prestado en todos lados para tener suficiente dinero, y se la pasaba la otra mitad de año pagando sus deudas.

Lo que quiero transmitir es que todas esas publicaciones en Facebook de que el sistema está diseñado para alimentar a los cerdos capitalistas, mientras un pobre mortal incauto no tiene más remedio que sobrevivir en el ciclo budista de endeudarse y recapitalizar, no le hubieran importado medio cacahuate a mi madre porque ella vive para disfrutar la vida; las vacaciones eran su cosa favorita en todo el mundo, así que estaba feliz de endeudarse y trabajar para salir de deudas porque aprovechaba el dinero al máximo para divertirse.


A eso yo le llamo #InteligenciaFinanciera, porque tal vez no tenga 4 autos con 5 negocios propios; pero tampoco tiene una preocupación en todo el universo y se la pasa bien.

La segunda historia es que una vez entré a Facebook para compartir mis publicaciones del blog, me hicieron un comentario en una de ellas y básicamente ese es el fin de la historia; todavía no contrates un asesino a sueldo por hacerte perder el tiempo. Lo importante es lo que me dijeron en el dichoso comentario.

Este decía que muchas veces ni la comida se disfruta porque uno come en los lugares por status quo; mi santa madre, una vez más protagonista de esta humilde publicación, ama comer en ese tipo de lugares, así que supongo que me enseñó a amarlo yo mismo. Quiero decir, si son caros es porque su comida es buena, y si no es buena pues simplemente no regresas. ¡Pero la comida es lo mejor del universo! Y se vuelve mil veces mejor cuando es sabrosa.

Pero, ¿de qué sirve todo el dinero y toda a comida si no sabemos qué nos hace felices? Esto es algo que nadie puede decidir por nosotros; tenemos que probar y volver a probar hasta que nos encontremos sonriendo sin parar. Entonces sabremos qué hacer el resto de nuestras vidas.

Lo único que yo sé, es lo que la gente que amo me ha enseñado. Amo a los excelentes autores, las series de televisión que te dejan pensando y la animación japonesa; pero amo más a mi madre, y lo que ella me enseñó es que la felicidad es el propósito de la existencia.

Esto es lo que quiero compartirte el día de hoy: si no sabes qué hacer con tu vida, decide ser feliz y gasta en eso tu dinero.


La próxima semana voy a hablar un poco acerca de cómo recuperar el impulso para buscar lo que nos llena porque, si nos dejamos, hasta eso nos arrebata esta perra vida.

Por lo pronto te recomiendo que vayas a una página de ocio y busques en la sección de tendencias hasta que algo te haga reír. Ese tipo de cosas te recuerdan que todavía tienes la capacidad de ser feliz. A veces recordarlo se vuelve sumamente importante.