Mostrando las entradas con la etiqueta youtube. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta youtube. Mostrar todas las entradas

lunes, 29 de febrero de 2016

La felicidad no es cosa de viernes.

A los #Godinez nos gusta pensar que hay días más difíciles que otros; por ejemplo, si conoces a una persona que le gusten los lunes, te recomiendo combatirlo con fuego y mucho, antes de que su raza acabe de invadir la tierra.

Bueno... no tiene por qué ser así. Guarda tu antorcha; no digo que me gusten los #Lunes, pero tampoco me gusta deprimirme. Hacerlo cada inicio de semana es un fastidio que no pienso soportar.

¿Recuerdas cuando hablamos de que el cerebro tiene sus trucos, y uno de ellos es acostumbrarse a lo que practica? Pues esta vez no vamos a hablar del condicionamiento, que por cierto es muy importante conocer, porque actúa sobre todos; prefiero hablar un poco acerca de la elección, que los psicólogos de la conducta evitaron mencionar durante varias décadas porque es un poco incómodo llamarte ciencia y estar hablando de cosas que no se pueden observar. ¿Te imaginas medir kilo y medio de libre albedrío?

Pero la cosa es que la elección existe. No podemos negar que a algunas personas les gusta el chocolate y a otros la vainilla. Eso es poner las cosas demasiado simples, pero detrás de todas nuestras respuestas automáticas, de todo lo que aprendimos porque en algún momento fue útil, tenemos un pequeño Godínez interno tomando decisiones, teniendo sentimientos y un montón de cosas que se parecen sospechosamente a la consciencia, esta etérea cualidad del alma que haría del ser humano algo tan simple si tan solo la ignoráramos por no poderla medir.

Oye, tampoco quiero decir que exista el alma. Si crees en eso es genial, pero no quiero entrar en una controversia por algo que no se puede probar que existe y, por su misma definición de algo imperceptible, tampoco se puede demostrar su inexistencia.

No... Mejor vamos a hablar del Godinez interno que te dice: "prueba el helado de chocolate; no seas como esa gente que le gusta la vainilla".

Por dios, qué malo soy para las metáforas. Ok, hablemos de una cosa dentro de nosotros que los místicos llaman "preferencias": eso que nos hace inclinarnos hacia algún extremo de la vida donde se encuentran los canales de youtube que más nos agrada ver.


Y esto del youtube tiene todo que ver con el tema, porque el sermón que nos avienta esa imagen interna que tenemos de nosotros mismos; ese ideal con abdomen plano, músculos marcados e irresistible para el sexo opuesto que vive dentro de nuestra cabeza, se va formando poquito a poco por nuestras creencias y la información que le metemos.

Primero que nada, te recomiendo tener un poquito de ecología simbólica y no ponerte a ver porquerías. En otros tiempos, la religión se encargaba de eso al permitir cierto tipo de imágenes o literatura, cualquier tipo de símbolo, y rechazar otros; de esta forma, se aseguraban (o intentaban asegurarse) que la mayoría de los campesinos, el Godínez antes del internet, tuviera las mismas ideas.

Hoy la misma restricción se da en la forma de la restricción de redes sociales y páginas de entretenimiento en la oficina, porque tu jefe quiere que te concentres en el trabajo y no en las tendencias del Redtube... Aunque aquí nadie sabe qué es eso. #NSFW #GuiñoGuiño.

Por supuesto que a nadie le importa porque tenemos teléfonos inteligentes y planes de datos, pero supongo que la intención era buena.

A decir verdad, cada quien escoge lo que quiere ver. Tenemos un cinismo tan avanzado en cuanto a todos los contenidos del cine y la tele que puedes ver 10 películas de terror, dos noticieros, y una película de acción sin notar la diferencia. Al mismo tiempo, no te vas a creer ni la parte más superficial de su mensaje. Claro que la gente se la pasa hablando del discurso subliminal y qué sé yo, pero para que eso funcione necesitas la más mínima confianza en la institución que te lo entrega.

Los cínicos siguen cínicos, y a los creyentes no los tienes que convencer.

El punto es que tienes que decidir qué piensas acerca de la vida. Claro que no tienes opciones infinitas: no podrías convertirte en un unicornio sin una cantidad tan inmensa de drogas que haría imposible relacionarte con la mayoría de la población. Tampoco podrías convertirte en millonario de la noche a la mañana, a menos que hoy seas billonario y te divorcies.


Las posibilidades que te quedan las podemos resumir en la elección de tu canal de tele favorito, o en estos días del youtube.

Pero eso te deja un montón de libertad para elegir cómo quieres tomarte la vida: como un cínico insoportable, o como cínico feliz.



La gente dice que todo depende el cristal con que se mira: la próxima entrada hablaremos un poco acerca de cómo escogerlo. Por el momento, ¡déjanos tus comentarios!