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miércoles, 2 de diciembre de 2015

La felicidad (no) cabe en un tupper.

Existen dos tipos de personas: los que piensan que el dinero es lo más importante en este mundo y los que piensan que hay otras prioridades. Pero, sin importar qué tipo de persona seas, todos tenemos la necesidad de comer.

Me gustaría decir algunas cosas acerca de la forma que usamos para ganarnos el dinero de la comida. Y los cafés de diseñador que solo tomas en la quincena, el internet y todas necesidades de la vida moderna.

Porque, aceptémoslo mis #Godínez, nadie quiere solo vivir: queremos vivir bien.

El punto es que casi nadie se pone a pensar qué significa ese "vivir bien". Esto quiere decir que la mayoría de nosotros estamos trabajando como enano de #Santa Claus en diciembre sin saber para qué.

Y, como dije al principio, creo que solo hay dos tipos de persona.

Primero que nada está la gente que para ser feliz solo necesita tener dinero para comer, pagar la renta y entrar a internet. Aunque es cierto que este tipo de gente suele vivir más tranquila, no los encontramos en puestos ejecutivos o de alta jerarquía en la empresa, porque para eso necesitas tener una motivación que te lleve a trabajar más de lo que te pagan por hacer, para ganar más de lo que necesitas y acabar comprando todo lo que quieras.

También necesitas ser un poquito hijo de #%+£$, pero nadie se lo dice al jefe o te corre porque es un hijo de $%#+.


Sin embargo, si solo buscas cubrir tus necesidades (y, de nuevo, cada quien decide si sus necesidades son comer arroz y frijoles o #Starbucks todos los días) también es cierto que vas a sentirte más a gusto en tu trabajo, en especial porque vas a estar gastando tu dinero en las cosas que te hagan feliz. Y te puedo asegurar que, después de unos años de hacer bien lo que te toca, se va a ver reflejado en tu cheque o en tu puesto, así que no te preocupes por llevarte las cosas con calma.

El otro tipo de gente busca rodearse de lujos y confort; por supuesto, eso cuesta dinero. Y mucho. Pero está bien porque ellos están dispuestos a trabajar. No me voy a poner a criticar a nadie, porque ya hay otros blogs que dicen que no deberías buscar cosas materiales sino la felicidad, sin tomar en cuenta que algunos son felices teniendo la casa más guapa del barrio; solo te recomiendo que no te olvides de disfrutar del producto de tu trabajo. De cualquier manera, un día te vas a retirar y, en ese entonces, te puedes reír en tu tina con masaje de la gente que te decía que el dinero no es lo más importante.

Pero, como siempre pasa cuando uno trata de simplificar las cosas, me falto cubrir a un tercer tipo de personas: las que se buscaron un trabajo porque necesitaban comer en algún momento del mes. Quiero decir, hay gente que de verdad entró a la primera chamba que le dieron porque necesitaba empezar a trabajar. 

Estas personas suelen tener los trabajos más pesados porque los de recursos humanos huelen el miedo: si necesitas trabajar, estás dispuesto a soportar la carga. Bueno, si estás en esta posición (y no te agrada), te recomiendo que te concentres en tu educación, porque eso y ser el amante del jefe son las únicas formas en las que vas a poder mejorar.

No digo que te metas a una escuela nocturna porque nadie quiere salir de un trabajo cansado para llegar a un salón de clase. Digo que, si de todos modos vas a fingir que estás trabajando, te metas a estudiar una carrera en línea. La vas a acabar en unos años de no hacer nada en la oficina.


El punto de esta publicación, porque a veces me gusta escribir cosas que tienen un punto, es que cada quien tiene su propio estilo de ser feliz.

Decide qué es lo que quieres y dedícate a disfrutarlo, a trabajar por ello y a conseguir las herramientas para lograrlo. Pero decide, porque puedes; y dedícate, porque nadie lo va a hacer por ti.