Pero a menos que vayas por ahí golpeando gente o gritando solo porque puedes, tu visión no está equivocada; solo es diferente.
Quiero decir, hay algunos verdaderos hijos de vecina que solo abusan del cuidadoso espacio que la sociedad les da cuando van gruñendo por la vida. Saben que, si le gritan a la gente, les van a dar algo parecido al respeto mientras encuentran la oportunidad para dejarlos gritando solos. Por eso son irrespetuosos y encima se ofenden cuando no les haces caso.
Y tiene que ver con mi primer consejo: aprende a reconocer cuándo tienes una mala actitud. La técnica es fácil: si ves que llega un tipo sonriendo, hablas con él y de repente están discutiendo, probablemente el gruñón eres tu. Hay dos cosas que puedes hacer en esta situación: tómate un momento para relajarte, digamos una media hora cuando salgas a comer, pero dedícale tiempo a bajar el estrés, porque nadie puede ser amable cuando se siente tiene que entregar diez mil reportes para ayer.
Si no tienes que entregar nada y de todas formas te sientes presionado por la gente alrededor, bueno, es tiempo de cambiar de ambiente. Sé que a veces es difícil, en especial cuando se trata de un grupo que has frecuentado por muchos años, pero si ahora solo te hacen enojar o sentir mal contigo, o siempre ha sido así pero ya te salió el amor propio, pues no hay de otra: tienes que cambiar de rumbos.
En cambio, puede pasar que discutas con gente alegre, habladora, callada, sociable y tímida. Entonces te recomiendo mirar tu propia actitud, porque si todo mundo te causa conflicto, puede ser que tú seas una persona conflictiva. Y no digo que esté mal, pero la gente podría empezar a evitarte. Por eso de que a nadie le gusta convivir con un gruñón; ¡somos #Godínez! Recuerda que cada quien tiene sus propios problemas, como para esperar que te den un trato especial por los tuyos.
Sé muy bien que eso no es una actitud tan #AmorYPaz como sugería el principio de la publicación; pero precisamente por eso es difícil aceptarse. Si eres gruñón, tienes que decidir si prefieres dejar de enojarte por todo o dejar de estar solo: decídelo honestamente. No tienes que cambiar, pero por lo menos puedes aprender a ser un hijo de &€%# sarcástico: la gente ama a los sarcásticos, siempre y cuando le avienten veneno a alguien más.
Quiero decir, todos estamos luchando por ser felices. Mi recomendación es luchar al lado de la gente que te hace sonreír naturalmente, porque eso de tener que pelear por ser aceptado está del carajo.
Si recuerdas, en la primera publicación prometía hacer un viaje por las corrientes históricas de la meditación, psicología, religión, etc para aprender a enfrentar el reto más grande de todos: aceptarnos como somos, sin juicios, sin pensar que estamos rotos, porque la,sociedad parece empeñada en hacernos sentir así. Bueno, no se si te has dado cuenta, pero todas mis publicaciones tienen que ver con el budismo, el hinduísmo, las corrientes humanista y conductual de la psicología, etc. A lo mejor no es tan obvio porque solo esta publicación tiene un nombre que hace referencia al budismo, pero no te vas a llevar tu estatua de Sri Ganesh a la oficina, así que me parece mejor enfocar este blog a resolver problemas de la vida cotidiana.
Si de todas formas te sientes un poco robado y te gustaría aprender de estos temas en un lenguaje que, de hecho, tiene que ver con ellos, por favor revisa mi nuevo blog: Alquimia Cognitiva, en donde trataré de explicarte trucos para utilizar tu sistema nervioso o, como decían los antiguos, conectar con el espíritu.


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