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miércoles, 17 de febrero de 2016

Puedes crear bienestar o problemas.

Tal vez sea verdad que el mundo acepta muchos puntos de vista: las cosas pueden ser blancas, negras grises, o color de dona confitada. La #FisicaCuantica lo confirma; en el nivel más básico de la materia, todo depende de la interpretación. 

Sin embargo, no vivimos en el nivel más básico. 

Vivimos pagando la renta, el predial, el agua por lo menos el internet, porque el resto de las "necesidades básicas" son más bien sugerencias, siempre y cuando podamos revisar el &FACE&.

En este nivel toda la materia pierde su sentido del humor y deja de aceptar distintas interpretaciones. Lo único que nos permite, es decidir cómo queremos jugar las cartas que nos tocaron. Sin embargo, no podemos subirnos a una torre de cristal para pasar el turno, y dejar que el juego continue mientras lo vemos desde palcos.

Tenemos el pleno derecho de jugar de forma defensiva; pero, como en el ajedrez, no podemos saltar un turno. Actuar de cierta forma tendrá sus consecuencias, así como tomar la decisión de no hacer nada tendrá efectos distintos; pero la vida sigue pasando, y si no te pones las pilas te pasa por encima.

Por eso pienso que solo podemos crear bienestar o problemas; porque de veras creo que no existen los puntos medios. 


Verás, todos los eventos de tu vida son la consecuencia de una historia muy compleja; eres la única persona que conoce las razones detrás de cada decisión que tomaste. Al mismo tiempo, esas decisiones van a tener consecuencias que ni te imaginas. 

Entre tantas causas y efectos, los seres humanos nos congelaríamos como venaditos si quisiéramos analizarlas todas. Aquí lo complicado es que algunas personas pecan de pensar muy poco, mientras que otras se la pasan complicándose la vida. Lo más importante es mantener el balance pero, como nadie puede saber qué tanto es bueno, la verdad es que solo tienes que preocuparte por hacer lo que te haga feliz. 

Claro que si tienes un poquito de cerebro, por lo menos vas a pensar lo suficiente para no arruinarte tu futuro a cambio de un buen momento, sin importar qué tan buen cuerpo tenga ese "momentito"; y si tienes un poquito de decencia, también intentarás no arruinarle el futuro a otros por ganar tú. Lo mejor es que todos ganemos un poquito, pero si eso falla mínimo no hagas perder a los demás.

Esto de planear las cosas se vuelve confuso cuando nos damos cuenta de que nadie puede conocer el resultado de sus acciones, al menos no antes de intentarlas; pero somos humanos. Utiliza ese dedo de frente que tenemos de ventaja sobre los gorilas para pensar si es más probable que ahogarte en alcohol te de una mañana llena de alegría, o una cruda del demonio.


Y luego elige, porque ¿sabes? Nadie más que tú puede decidir si las consecuencias valen o no la pena.

Así que haz lo que quieras, asume las consecuencias, y en vez de arrepentirte corrige tus errores. Es lo más importante: recordar que, aún si te equivocas, siempre puedes volver a empezar. A menos que dejes de intentarlo, porque entonces sí que estás jodido.

lunes, 1 de febrero de 2016

La felicidad se busca, no se "encuentra".

Mira, puedes hacer dos cosas: esperar a que la vida te de la oportunidad de ser quien tú decidas, oc rear las oportunidades. No digo que contrates un asesino a sueldo para hacer una vacante en el trabajo que quieres, y si fuera lo que digo nunca lo voy a admitir. Pero si quieres ese puesto, por lo menos puedes estudiar para lograrlo.

Quiero decir, siempre hay algo que puedes hacer para conseguir lo que quieres, aunque sea esperar por la oportunidad. Pero incluso esperar tiene su ciencia, porque puedes seguir preparándote o estar al pendiente.

Y ese es el punto de la publicación de hoy: recordarte que conseguir tus metas no es cuestión de suerte, sino de trabajar por ello. Por supuesto, nunca me canso de decir que lo primero que necesitas es tener bien claro qué quieres. Aquí podrás encontrar algunos consejos para definirlo.

Siempre que sepas a dónde vas el camino se vuelve más claro. Quiero decir, si quieres ser un astronauta y no has empezado tu carrera en ingeniería, tal vez si tengas que contratar al asesino a sueldo. Pero hablando de metas realistas, el esfuerzo lo puede todo.

Para esto te voy a compartir un par de conceptos de psicoanálisis: el principio de realidad, y el principio de placer.

El principio de realidad se trata de darte cuenta de que, aunque hoy es #Lunes feriado, de todos modos mañana tienes que regresar trabajar y odiar la vida, pero de todos modos tienes que levantarte o te van a correr y morirás en la pobreza. Ok, eso es un poco exagerado, pero de todas maneras tienes que darte cuenta de que el esfuerzo se da por pasos; el primer paso es aprender a levantarte. 

El principio de placer se refiere a estar consciente de que todos los viernes tienes dos días para olvidar las buenas costumbres que (con algo de suerte) practicaste durante la semana; es decir, darle gusto al cuerpo porque lo mereces. 

No necesitas otra razón.

Por supuesto, para poder aplicar el principio de placer necesitas saber qué te hace feliz; la única forma de averiguarlo es agarrando el libro de #50SombrasDeGrey como inventario para probar lo que te gusta y lo que no. Bueno, puedes ir a comer helado. Hay algo para todos los gustos.


Pero es un prerrequisito para poder aplicar el principio de realidad. Al menos debería de serlo, porque si quieres ser un tipo realista que encaja en la sociedad, y no sabes qué te mueve vas a aburrirte mucho. Entonces el placer se convierte en un escape; antes de darte cuenta vas a estar leyendo novelas malísimas en vez de vivir un poco.

Una vez que sepas lo que quieres, trabaja poco a poco para lograrlo. No tienes que esforzarte mucho, mientras te esfuerces todos los días.

Porque una de las fantasías más bonitas que nos vende la sociedad es que, si te esfuerzas mucho por poco tiempo vas a ser como el protagonista de las películas de los noventas: te va mal por un rato, alguien habla contigo, decides cambiar tu vida, y con una secuencia de entrenamiento que dura precisamente media canción ya eres el más genial en tu campo.

Todos sabemos que en la vida real necesitas por lo menos quince días para ser el mejor en lo que haces.

Bueno, el caso es que tampoco tienes que trabajar como burro porque, si quisieras hacer eso, ya lo estarías haciendo. Las grandes pasiones empiezan como pequeños pasatiempos. Luego te da más gusto hacerlos, practicarlos y, cuando te das cuenta, solo puedes pensar en una cosa que te da todas las razones para amar tu vida.

Dicen que incluso los viajes más largos empiezan por dar el primer paso, pero lo que no te dicen es que esos viajes se tienen que recorrer un metro a la vez, porque en la vida los atajos solo sirven para perderte el camino.


Así que, primero que nada, decide cuál es tu camino; luego traga helado. Cuando te odies a ti mismo por no hacer nada, puedes empezar a practicar.

El punto de todo esto es que no tienes que exigirte nada que no puedas lograr, pero tampoco sirve de nada hacerte pen$£&@.