Mostrando las entradas con la etiqueta decide ser feliz. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta decide ser feliz. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de febrero de 2016

Cómo disfrutar cada día.

¿Cuál es la diferencia entre lunes, martes, jueves o viernes? Quiero decir, si te quejas por tener que levantarte un día para ir al trabajo, seguro te vas a quejar todos los demás. La gente no se levanta y de repente dice, "al diablo todo; a partir de hoy amo despertarme temprano, bañarme con frío y aguantar a mi jefe".

Bueno, tal vez si existe gente que dice eso, pero nadie los quiere. Están dando cursos de superación personal, y es fácil para ellos decirlo porque no se tienen que despertar temprano. Además no creo que quieras una de esas sonrisas practicadas. No hay nada peor en este universo que las sonrisas bien practicadas.

Nada excepto tener que levantarte temprano todos los días para aguantar al mismo zoquete, pero ya llegaremos a eso.

Lo que la mayoría de los #Godínez necesitamos es una forma para seguir siendo los mismos cínicos de siempre, pero al mismo tiempo ser felices. Y no existe ninguna razón para que te vuelvas todo "Dalai", o Love and Peace, o el sabor de hippie que quieran venderte, para poder disfrutar de tu existencia.

Ser un cínico incurable tiene su encanto; lo mejor es encontrar gente que odia las mismas cosas que tú, pero no voy a hablar de la importancia de la amistad en este momento.

Prefiero darte un par de consejos para encontrar el filo disfrutable a la existencia; no quiero decir que aprendas a clavarle objetos filosos a la gente que no soportas para ser feliz; aunque todos conocemos una persona que nos gustaría usar, para ver si la técnica funciona.

Más bien, quisiera decirte que el mundo es un lugar rarísimo; entre tantas idas y vueltas puedes encontrarle un par de giros que te permitan disfrutar el viaje.


Ok, al diablo con la metáfora. No se me da bien, y la verdad es que no dice nada que valga la pena. Para ponerlo de la manera más burda: ¡tienes internet! Ponte a buscar las cosas que te agraden y dedícales tiempo.

En las dos publicaciones pasadas hablé un poco sobre el ritmo, y un poquito sobre el cerebro; específicamente, traté su inflexible tendencia a pensar que cuando dos cosas aparecen juntas, deben estar relacionadas. 

Para aterrizar un poco estos conceptos, date cuenta de qué cosas te gusta hacer, ver, buscar y practicar. Una vez que lo sepas, ponle atención a tus emociones y date cuenta cuando dejas de sentirte como un amable y gentil Godínez y te conviertes en el asesino de la última película de terror que viste, con todos los de tu oficina como los protagonistas que nunca llegan al final.

Cuando te des cuenta de que te sientes bloqueado, cansado, o simplemente harto, pues hazte un poquito de caso y tómate un tiempo para recordarte que la vida es bella. Es necesario descansar; ya podrás apagar el cerebro cuando llegues a ver Netflix en casa, pero mientras estás trabajando, lo mejor es no llegar al modo zombie-muerte cerebral.

Concéntrate en algo que disfrutes, como hablar por whats app con la persona que de todas maneras te va a &Friendzonear&. Espera, ¿escribí eso en vez de pensarlo? 

#Avisenme.

Puedes hacer lo que sea, siempre y cuando lo disfrutes de verdad; la época del &smartphone& pone nuestros pasatiempos al alcance de los dedos todo el tiempo; si no tienes pasatiempos, recuerda que el Youtube gobierna el mundo de todas maneras, así que seguro puedes encontrar un canal que quieras ver.

Para resumir, aprende a reconocer cuando el ritmo de tu cuerpo te pide matar, o ver el Youtube. Soy tan dramático; está bien, el primer paso es darte cuenta de cuándo necesitas un descanso.


Y luego evita descansar; sigue concentrándote, pero en algo que te agrade y que disfrutes.

Los gatos pueden ser gorditos, dormilones y felices; si no me crees, pregúntale a #Garfield. Pero la vida de un Godínez es más bien aprender a disfrutar un poco el sufrimiento, como #50SombrasDeGrey.

lunes, 1 de febrero de 2016

La felicidad se busca, no se "encuentra".

Mira, puedes hacer dos cosas: esperar a que la vida te de la oportunidad de ser quien tú decidas, oc rear las oportunidades. No digo que contrates un asesino a sueldo para hacer una vacante en el trabajo que quieres, y si fuera lo que digo nunca lo voy a admitir. Pero si quieres ese puesto, por lo menos puedes estudiar para lograrlo.

Quiero decir, siempre hay algo que puedes hacer para conseguir lo que quieres, aunque sea esperar por la oportunidad. Pero incluso esperar tiene su ciencia, porque puedes seguir preparándote o estar al pendiente.

Y ese es el punto de la publicación de hoy: recordarte que conseguir tus metas no es cuestión de suerte, sino de trabajar por ello. Por supuesto, nunca me canso de decir que lo primero que necesitas es tener bien claro qué quieres. Aquí podrás encontrar algunos consejos para definirlo.

Siempre que sepas a dónde vas el camino se vuelve más claro. Quiero decir, si quieres ser un astronauta y no has empezado tu carrera en ingeniería, tal vez si tengas que contratar al asesino a sueldo. Pero hablando de metas realistas, el esfuerzo lo puede todo.

Para esto te voy a compartir un par de conceptos de psicoanálisis: el principio de realidad, y el principio de placer.

El principio de realidad se trata de darte cuenta de que, aunque hoy es #Lunes feriado, de todos modos mañana tienes que regresar trabajar y odiar la vida, pero de todos modos tienes que levantarte o te van a correr y morirás en la pobreza. Ok, eso es un poco exagerado, pero de todas maneras tienes que darte cuenta de que el esfuerzo se da por pasos; el primer paso es aprender a levantarte. 

El principio de placer se refiere a estar consciente de que todos los viernes tienes dos días para olvidar las buenas costumbres que (con algo de suerte) practicaste durante la semana; es decir, darle gusto al cuerpo porque lo mereces. 

No necesitas otra razón.

Por supuesto, para poder aplicar el principio de placer necesitas saber qué te hace feliz; la única forma de averiguarlo es agarrando el libro de #50SombrasDeGrey como inventario para probar lo que te gusta y lo que no. Bueno, puedes ir a comer helado. Hay algo para todos los gustos.


Pero es un prerrequisito para poder aplicar el principio de realidad. Al menos debería de serlo, porque si quieres ser un tipo realista que encaja en la sociedad, y no sabes qué te mueve vas a aburrirte mucho. Entonces el placer se convierte en un escape; antes de darte cuenta vas a estar leyendo novelas malísimas en vez de vivir un poco.

Una vez que sepas lo que quieres, trabaja poco a poco para lograrlo. No tienes que esforzarte mucho, mientras te esfuerces todos los días.

Porque una de las fantasías más bonitas que nos vende la sociedad es que, si te esfuerzas mucho por poco tiempo vas a ser como el protagonista de las películas de los noventas: te va mal por un rato, alguien habla contigo, decides cambiar tu vida, y con una secuencia de entrenamiento que dura precisamente media canción ya eres el más genial en tu campo.

Todos sabemos que en la vida real necesitas por lo menos quince días para ser el mejor en lo que haces.

Bueno, el caso es que tampoco tienes que trabajar como burro porque, si quisieras hacer eso, ya lo estarías haciendo. Las grandes pasiones empiezan como pequeños pasatiempos. Luego te da más gusto hacerlos, practicarlos y, cuando te das cuenta, solo puedes pensar en una cosa que te da todas las razones para amar tu vida.

Dicen que incluso los viajes más largos empiezan por dar el primer paso, pero lo que no te dicen es que esos viajes se tienen que recorrer un metro a la vez, porque en la vida los atajos solo sirven para perderte el camino.


Así que, primero que nada, decide cuál es tu camino; luego traga helado. Cuando te odies a ti mismo por no hacer nada, puedes empezar a practicar.

El punto de todo esto es que no tienes que exigirte nada que no puedas lograr, pero tampoco sirve de nada hacerte pen$£&@.