lunes, 4 de julio de 2016

El secreto budista de la motivación.

La gente puede hacer lo que se proponga. Al menos eso me gustaría decir, pero la verdad es que solamente tenemos dos opciones: trabajar por nuestros sueños o hacernos bien pen€&jos.

Cualquier cosa que hagas cae dentro de una u otra de estas dos; puedes pensar que es posible estar en un punto medio, como poner el coche en neutral. Que puedes decir: al diablo, hoy solo quiero ver #Netflix, y eso ni te va a ayudar ni te va a hacer daño, siempre y cuando no lo hagas todo el tiempo.

Pero la verdad es que si te entregas al ocio porque estás descansando, entonces eso también te acerca a tus sueños: en otras publicaciones he hablado de la importancia del ritmo. Todos tenemos que esforzarnos y descansar, y eso es como esforzarnos dos veces porque nos permite ser más productivos.

Por otro lado esta echarte en tu sillón para evadir tus responsabilidades, y eso no es quedarse quieto: cada que eliges no hacer algo que deberías estar haciendo, estás eligiendo alejarte de tus metas.

Así de simple.

Lo malo es que no siempre tenemos el entusiasmo para ir hacia adelante, para cumplir con las cosas que sabemos que deberíamos, porque la vida del #Godinez es una &@€nga. A veces nos falta la energía para trabajar por lo que realmente queremos en la vida, porque nuestra historia personal nos pone en una posición que no es tan fácil mejorar. O por huevones; cada quien.

La gente odiosa que se dedica a la superación personal te dirá que solo generes más entusiasmo, que le eches más ganas porque tu lo mereces, campeón, y esas  cosas que probablemente te han quitado la fe en ese tipo de personas. Quiero decir, si fuera tan fácil como echarle más ganas, ya lo estarías haciendo.

Yo te voy a recomendar un par de cosas: primero que nada, decide lo que verdaderamente quieres. La próxima publicación vamos a hablar un poco más acerca de cómo hacer metas realistas, pero te voy a dar un adelanto: no hagas metas que no tengan que ver con tu felicidad.


Con esto quiero decir que no te propongas ganar más dinero, porque lo más probable es que solo resulte en mayores gastos. Me pregunto si a eso se refieren los budistas con la rueda del karma... El ciclo interminable de ganar más dinero y gastar más dinero.

La felicidad tiene que ver con dos cosas: hacer lo que te gusta y darte cuenta de lo que tienes. Muchas veces nos sentimos insignificantes porque pensamos que deberíamos tener más: más dinero, más seguridad, más autoridad o más nalgas.

Pues déjame decirte una cosa: en este mundo todos tenemos nalgas; algunas están más planas, y otras deberían tener receta porque se ven muy ricas, pero como dice el comercial de #Axe, todo mundo tiene lo suyo.

Lo mismo aplica para todas las cosas: tienes que aceptar la posición en la que estás, porque solamente así puedes hacer planes realistas para superarlas.

Con eso y recordando que tus planes deben ser para volverte más feliz y no para tener más de algo deberías estar bien.

Excepto que sigue siendo una €&inga tremenda levantar para ir a trabajar, pero eso viene de una ilusión super común entre la gente: que la vida debería de ser fácil.

Verás, cuando te metes a estudiar #Zen, esa filosofía oriental que a nadie le importa porque nadie la entiende (y si te importa lo estás haciendo mal), te dicen que lo malo no es vivir una situación difícil, sino quejarse. Si te dieras cuenta de que la gente no se despierta como en la tele: brillositos y listos para su día de mi€$da, entonces dejarías de quejarte por luchar contra las cobijas todos los lunes.

Mira, cumplir cuesta trabajo; lo malo es que nos enseñan que la vida debería de ser fácil. O por lo menos tratan de vendernos productos que prometen facilitarla, así que acabamos por pensar que, si sufrimos, los pen€&jos somos nosotros. Pero no. Nosotros estamos bien, solo que tenemos expectativas muy irreales.


En resumen, recuerda: primero, elige qué quieres en la vida. Luego, date cuenta de lo que ya tienes. Por último, piensa en qué necesitas para mejorar.

La motivación no tiene nada que ver con estar emocionado todo el tiempo: a eso se le llama enfermedad mental. Se trata de estar enfocado. De tener una meta, y trabajar por conseguirla. 

Si puedes hacerlo todos los días, estás motivado. Solo asegúrate de que trabajes por algo que quieras de verdad, para que además de estar motivado puedas estar feliz.

viernes, 1 de julio de 2016

Cómo vencer a la soledad.

En este mundo hay un hecho que muy pocos pueden atreverse a negar: somos 7, tal vez 8 mil millones de seres humanos y todos nos sentimos solos. Quiero decir, no a todos nos duele. Pero incluso la gente que parece saber de qué se trata la vida te dice que debes aprender a estar solo si quieres ser feliz; será porque la gente es una hija de &€ta.

Aunque.... Bueno, tal vez no, pero nadie existe para cumplir nuestras expectativas.

Verás: si somos 8 mil millones de seres humanos (para redondearle como en el Oxxo), eso quiere decir que existen 8 mil millones de propósitos, caminos y sueños distintos. Todos tenemos una forma de hacer las cosas, y más o menos el 99.9% de nosotros pensamos que es la única forma, o por lo menos la única correcta.

Esto tiene como consecuencia que la gente no se entiende, y cuando se entienden pues no les importa porque cada uno tiene la razón.

A esto me refiero con estar solo. Estoy de acuerdo en que debemos tener la capacidad para sentirnos bien aún cuando no tenemos compañía. No podemos pedirle a la gente que estén todo el tiempo con nosotros, porque la verdad ni siquiera estamos tan guapos.

Ok, tú y yo sí estamos bien pin€&s guapos, pero ¡imagínate! Pobres de los feos. Por eso necesitamos aprender a estar solos: como solidaridad.

Digamos que te encuentras a una persona genial, con la que quieres pasar el tiempo, que te hace sentir bien y te agrada cada momento. Ni siquiera tiene que ser una pareja potencial: puede ser un amigo con el que simplemente haces click.


Pues esta persona tiene una vida propia que empezó desde mucho antes de conocerte; tiene sus propios valores, grupos de amigos y otras cosas que probablemente no van a compartir. ¡Tiene sus propios calzones! A lo que voy con todo esto es que los detalles que nos separan de la gente es lo que nos hace maravillosos. Cada uno vive su historia y la soporta como puede, y eso nos convierte en la persona que somos.

El silencio hace que la música tenga sentido, y la separación hace que sea genial encontrar un alma que se asemeje a nosotros.

Si todo el tiempo estuviéramos juntos, bueno, creo que todos hemos tenido una amistad así; podemos estar tan unidos como queramos, pero tarde o temprano tomaremos caminos distintos. 

Y está bien.

Además, la publicación anterior hablé acerca de lo importante que es enamorarse de una persona, porque todos los sentimientos acaban por generar costumbre. Si solo quieres tener amistades que te hacen sentir un click, te van a durar lo mismo que la emoción: unos cuantos meses cuando mucho.

Pero tarde o temprano tenemos que aceptar que somos seres individuales, y como tal estamos separados del resto del mundo. Ya con eso fuera del camino, quiero decir que yo no creo en la soledad. Ser capaces de sentir amor es un privilegio, y es una tontería desperdiciarlo.


Ese es mi consejo de hoy: está bien que tengamos la capacidad de estar por nuestra cuenta, y es el primer paso para vencer a la soledad; pero eso no quiere decir que haya que buscarlo.

El segundo paso es recordar que nadie es como queremos que sea: la gente es como es. Los amigos inseparables se aceptan así, tal como son, porque solo de esta forma nos damos permiso de crecer.

Y ese es mi tercer consejo: que si vas a compartir tu camino con alguien, que sea una persona que te ayude a crecer, porque pen@€jos hay en todos lados.

miércoles, 29 de junio de 2016

Todos tenemos un propósito. Excepto yo, pero tengo youtube.

Creo que todos nosotros quisiéramos saber el significado de la vida. Por qué estamos aquí, cuál es nuestro propósito, que £&to sentido tiene levantarse todos los lunes y sobrevivir una semana solo para volver a hacerlo de nuevo.

El hinduista piensa que el significado de la vida es vivir. Existimos porque tenemos que cumplir una función, determinada por nuestras acciones pasadas que nos ubican en cierta posición de mayor o menor felicidad. Esta felicidad nos impulsa a actuar bien o mal, y eso trae como consecuencia más felicidad o tristeza, que nos hace actuar bien o mal... En pocas palabras, la existencia es circular, y mejor ni te quejes de lo te tocó vivir porque si no te va de la ch@&gada.

Para los católicos, existir es la voluntad de Dios, así que no tenemos mucha elección al respecto. Vivimos porque nos toca, y vivimos lo que nos toca, así que puedes un hijo de fruta y confesarte para que te perdonen porque solo estás obedeciendo la voluntad del señor. Si, bueno, no es ningún secreto que no es mi religión favorita.

Al budismo ni lo voy a mencionar porque solo piensan que la vida apesta, así que la función de la existencia es dejar de existir al alcanzar ese estado llamado Nirvana. Los practicantes menos depresivos dicen que el punto es trascender el sufrimiento, pero una de las cuatro nobles verdades, que son algo así como los diez mandamientos budistas después de un recorte de presupuesto, dice que la existencia misma es sufrimiento. 

Así las cosas.

Lo único que todas las religiones tienen en común es aceptar que la vida, a falta de una mejor manera de describirla, está bien cabrona. Por eso se inventan cosas como el karma, el cielo o el nirvana: para asegurarnos a todos que este circo de lunes a viernes tiene un propósito mayor: que los seres humanos tenemos un lugarcito especial en el universo.

Bueno, pero ¿qué tiene de malo la vida común y corriente?

La cosa es que muchas veces necesitamos creer que algo mejor viene después, como recompensa, porque no disfrutamos el día a día: lo cumplimos. Tenemos responsabilidades, las vamos resolviendo poco a poco, y la verdad es que no siempre nos da gusto.

Está del carajo.


Pero tampoco podemos abandonarlas porque nos dan de comer, o le dan de comer a la gente que queremos, así que estamos entre la espada y la pared: por un lado, no nos gusta la vida que nos tocó vivir; por el otro, es lo mejor que conocemos y no podemos hablarle al fabricante para que nos la cambie porque salió defectuosa. En especial en México, donde nuestra querida fabricante agarra a chanclazos si nos atrevemos a levantarle una queja.

Por eso escribo este blog; me dijeron, con justa razón, que no debería criticar a la gente que solo está esperando a que le dé la hora de salida para irse a descansar. Y nunca he intentado criticarlos; de hecho, todo lo que escribo es un truco o una reflexión para engañar a tu cerebro y que la hora de salida llegue más rápido.

Porque todos tenemos que vivir la vida que tenemos que vivir, y tenemos pocas libertades, que nos gusta exprimir al máximo.

Pero cuando las cosas se pongan muy difíciles, recuerda que todo pasa. Nada es eterno, y las cosas pasan por una razón. La parte genial es que tú decides cuál es esa razón.


Puedes pensar que es una lección para entender tu karma, o una prueba para ganarte el cielo, o que al final del día, a pesar de todas las desgracias que te pasan, la vida es una @&ta maravilla que vale la pena vivir. A cada momento. Aunque estés trabajando.

Ni modo.

Solo recuerda que una vez que se acaba un momento, nunca puede volver; pero una vez que lo viviste, nadie te lo puede quitar. El corazón nos hace seres eternos.