viernes, 15 de abril de 2016

La cura para el aburrimiento (no existe).

La vida moderna crea muchos problemas artificiales: por ejemplo, antes la gente trabajaba por sobrevivir, mientras que ahora trabajamos para pagar el internet y lo demás se vuelve secundario. Incluso si tienes hijos, prefieres perder un brazo que dejar a los monstruitos un día sin conexión, en especial si son adolescentes.

Porque la verdad es que hemos creado demasiados mitos: que el dinero es felicidad, que la posición social tiene que ver con el valor personal; pero el más terrible y dañino de todos es, que siempre tenemos que estar ocupados en algo.

Mira, la vida es música. Lo malo es que a veces la hija de la ch&@€ suena a puro reggaetón, y nos dan algo así como que unas ganas salvajes de evitarla. Para esos momentos, dios nos envió a los #Gatos y la gente ociosa les toma videos, pero el caso es que no debemos pensar que si no estamos disfrutando como la gente de los comerciales de refresco o de cerveza, entonces debemos sufrir.

Es una tontería.

Como dije, la vida es música: necesita silencios. Bien pude haber dicho que la vida es como el chocolate, porque si solo tragas sin cesar acabas engordando y necesitas más, y antes de que sepas qué diablos paso eres una bola de felicidad que se odia a sí misma. Oye, hay peores cosas en este mundo que engordar con chocolate.


También hay peores cosas que deprimirte por vivir tan estimulado que ya ni registras cuando te diviertes, cuando consumes entretenimiento, o cuando te la pasas bien. Antes platicar con tus amigos era algo especial porque no podías hacerlo todo el tiempo. Ahora dejas a la gente en visto porque #YOLO. Hace tiempo, esperabas una semana o por lo menos un día entero para ver tu programa de televisión. Hoy necesitas manejar por lo menos 18 horas para encontrar una persona que no sepa dónde ver sus programas en línea.

Antes necesitabas tener gatos y aguantarlos unos meses para verlos hacer una tontería. Hoy te metes a Youtube, y... Bueno, no quiero hablar de eso. Digamos que hoy los dueños voltean a ver a sus mascotas, decepcionados porque no son como los gatos de internet.

Digamos que el día de hoy tenemos expectativas demasiado --altas-- estúpidas porque todo el tiempo vemos gente sonriendo, y pensamos que debemos estar igual. Tal vez por eso los adolescentes de hoy piensan que es demasiado cool tener una mirada inexpresiva y odiar todo; porque están tan habituados a pasarla bien que de veras ya no les importa.

Espero, no. El día que me empiece a quejar de la juventud me voy a dar un tiro. Pero digamos que nuestro estilo de vida nos da todas las razones del universo para buscar las experiencias trascendentales: porque los placeres de la humanidad, como los amigos o el porno, están demasiado accesibles; tanto que se vuelve difícil tomarlos como una cosa especial.

Por eso admiro a la gente que todavía sabe sonreír. Porque quiere decir que su vida apesta lo suficiente como para apreciar los buenos momentos. Además, la gente no quiere estar feliz todo el tiempo. Si no te burlas de los tipos que siempre tienen esa expresión de alegría marca "recétame tus drogas", te hace falta barrio.

Lo malo es que se ve tan divertido. Por eso quisiéramos estar prendidos todo el tiempo. De hecho, la mitad de las cosas que consumimos son un intento por lograr ese estado de iluminación socializada: la felicidad que no se quita.


Pues déjame darte un consejo: no mam#$. Todos tenemos que descansar en algún punto. Aprende a disfrutar la alegría sin tomarle fotos, y aprende a disfrutar de la calma sin sacar el celular.

Sé que suena como si te hubiera dicho: el hambre es buena, debes aprender a odiar la comida. 

Pero no tienes que aprender a odiar nada. Solo vas a dejar de odiar la vida cuando dejes de esperar que siempre sea perfecta. Oye, qué genial concepto. Ya sé de qué voy a escribir la próxima semana.

lunes, 11 de abril de 2016

El espíritu de la felicidad.

Este mundo es inmenso. Eso me gustaría decir, pero la verdad es que el mundo solo es tan grande como tu disposición a conocerlo. Todos tenemos una serie de creencias que limitan nuestro universo; eso está bien porque nadie tiene tiempo para estudiar física cuántica, corte y confección y los resultados del fútbol.

De hecho, el mundo de hoy es tan grande y tan rápido que debemos especializarnos en una sola cosa para decir que tenemos habilidad, para conocerla verdaderamente.

Debo agregar que todos tenemos el tiempo contado. Si fuéramos inmortales, podríamos dedicar 70 años a la física, 70 al corte y confección, y otros 70 años al fútbol, aunque entonces estaríamos más de un siglo atrasados en todas nuestras aficiones.

Qué complicado. Definitivamente, lo mejor que podemos hacer es encontrar lo que nos gusta, y hacerlo todos los días. No sé si exista un propósito en la vida de lo seres humanos pero, si no lo hay, definitivamente hacer lo que te llena es un buen sustituto.

Y esto puede parecer muy obvio, hasta que te das cuenta de que la mayoría de los seres humanos están pensando en lo que pueden hacer para ganar dinero. No digo que esté mal, porque tener techo y comida no te dan la felicidad, pero digamos que tienen mucho que ver con el concepto.

Sin embargo, me parece que la verdadera felicidad tiene que ver más con la trascendencia que con la permanencia. Esta es una manera muy complicada de decir que necesitas saber para qué comes, si quieres disfrutar de verdad la comida. Como dice un amigo mío, hay gente que come para vivir, y otras personas que viven para comer. Porque si no todos tenemos un propósito trascendental, una forma de expresar nuestra más íntima esencia, la comida sirve como un buen sustituto.


Eso es lo que llamo "el espíritu de la felicidad"; un tipo de fuerza que te posee a disfrutar tu vida todos los días porque haces algo que vale la pena.

Te darás cuenta de que no hablo de algo sobrenatural, sino de tomar buenas decisiones.

La gente no suele encontar su pasión porque, muchas veces, pensamos que debe ser algo que nunca nos cueste trabajo; una cosa para la que tengamos un talento especial y jamás tengamos que esforzarnos. Si no fuera así,  entonces dejaría de ser divertido para convertirse en un trabajo más.

Pero nada está más lejos de la verdad. Cuando te apasiona una cosa, puedes enfocarte en practicarlo todo el día, todos los días, y te da gusto cuando es fácil o cuando te cuesta trabajo.

El otro gran reto para seguir la pasión es que muchas veces no dejan dinero, pero no por eso tenemos que dejarlas de lado. Para eso tienes el resto del día. Quiero decir, en este mundo tenemos tanta información, tan inmediata, y tantos ratos de ocio, que si estás decidido a seguir un camino lo puedes hacer. No me importa qué sea lo que escojas, existen los medios para aprender si tienes la disposición de practicar.

El último problema que conozco es que muchas veces pensamos que una pasión debe ser algo trascendental, que debe transformarnos. No sé si esto sea verdad. Yo creo que muchas veces es la última pieza del rompecabezas de tu vida, eso que le da sentido a todo lo demás; podemos decir que le da un giro de 360 grados, y antes de que me compares con el copetudo, me refiero a que le da una vuelta completa a tu vida pero la deja igual; es solo que de repente la disfrutas.


A lo mejor no tienes que transformar tu vida para encontrar tu pasión. A lo mejor, cuando la encuentres, no la va a transformar.

A lo mejor la pasión verdadera es entender que tu vida tiene sentido, y buscar disfrutarla todos los días. Si lo haces con una actividad en especial, eso está bien; pero el espíritu de la felicidad tiene que inundarlo todo. 

Así que deja de buscar algo, una sola cosa que te haga feliz; mejor enfócate en dejar las cosas que no tienen sentido para ti, porque cuando quitas todo lo innecesario, lo que queda brilla.

viernes, 8 de abril de 2016

4 técnicas, antiguas y modernas, para eliminar el estrés

Una de las diferencias más marcadas entre las tradiciones orientales y occidentales es la actitud que tenemos hacia la mente; específicamente, en este lado del mundo pensamos que podemos controlar cosas como el estrés la depresión y el sufrimiento, mientras que los orientales piensan que, si eres humano, ya te chin&@€#%.

Supongo que por eso la psicología, neurología y otras ciencias están intentando modernizar y explicar las técnicas de la meditación que, sin la ayuda de estadísticas o laboratorios, han funcionado bien por milenios. 

Pero la psicología, sin tener la ventaja de ser una tradición tan vieja como la misma escritura, ha logrado resultados sorprendentes para domesticar esa bestia intratable que es nuestra mente. Si alguna vez se te ha antojado el refresco de cola, eres fan del universo cinematográfico de #Marvel, o tienes una serie favorita de televisión, eso demuestra lo bien que funcionan los principios de la psicología para jugar con nuestras emociones. 

Con todo y esto, sigue siendo terriblemente fácil para la cultura popular formarse una imagen mental de algún país de oriente donde todo mundo medita y, tal vez por la falta de tecnología, su vida simple y calmada, o las tradiciones ancestrales, todo mundo es feliz y tiene cara de estar disfrutando la vida. O de estar en un viaje de opio.

Bueno, te recuerdo que China tiene más de mil millones de habitantes, y la densidad de población de algunos lugares en la India te haría pensar que dos cuerpos sí pueden compartir el mismo espacio, porque de otra forma no podrías meter a tanto hijo de @&ta en una sola ciudad.

De todas maneras, el occidental no puede sacarse de la cabeza la idea de que esa gente tiene el secreto de la iluminación y la felicidad, que nuestro moderno cerebro civilizado no puede comprender porque pensamos en cosas materiales como el auto y el fútbol.


Bueno, primero vamos a aclarar algunas cosas. Las verdaderas tradiciones orientales que sirven para limpiar la mente, esas que de verdad te pueden ayudar a transformar tu vida, se la pasan diciéndote que el universo es un ciclo enorme y el sufrimiento no se puede evitar. De hecho, tradiciones como la alquimia y otros inventos occidentales dicen lo mismo, probablemente porque no quieren tener que aguantar a una bola de zoquetes que solo quiere el equivalente espiritual de una botella de #Alcohol.

En segundo lugar, la mayoría de lo que conoces como una tradición antigua es un invento reciente: el Hatha Yoga, la versión más popular que enseñan en la mayoría de los gimnasios, nació más o menos a principios de 1900; la Kabbalah original es nada más y nada menos que chamanismo hebreo, y la versión que enseñan en los centros para hipsters no es más que un compendio regurgitado; el budismo que te enseñan en donde sea que aprendas budismo, seguramente no te intenta convencer de el universo es sufrimiento y debes trabajar por dejar atrás a la existencia, porque no pagarías tus cuotas mensuales si te dijeran eso, ¿cierto?

Para resumir, si tú practicas algo con sabor oriental y tienes que pagar por ello, probablemente te están dando gato por liebre. Hay algunas excepciones, pero te puedo decir que son bastante baratas, los Maestros no pretenden impresionarte, ni mucho menos tienen la pinta de sabio oriental; solo enseñan, y dejan que los resultados hablen por sí mismos.

Lo bueno es que la gente ha estudiado el bienestar por tantísimos años que incluso las tradiciones ancestrales adaptadas al bolsillo occidental, por no llamarlas francas estafas, sirven para algo.

Si quieres una forma para combatir el estrés, busca alguna de esas técnicas: el Tai Chi en particular tiene muchos exponentes buenísimos en México, con profesores capacitados por Maestros originales de China, que honestamente solo quieren esparcir su tradición.


Eso, y recuerda que la vida está bien ca&@€#%, y no está mal ponerte de malas de vez en cuando. Para eso dios inventó las bebidas alcohólicas.

Bueno, tal vez no sean la solución que estás buscando. Para la gente menos ebria, más escéptica, y que le gustan las cosas que puede aplicar sin tener que cerrar su video de Youtube, te dejo estas técnicas que vienen de varias tradiciones orientales, complementadas con sólidos principios psicológicos para que no te hagas la ilusión de que practicándolas puedes alcanzar la iluminación. 

Porque nadie quiere eso.  Los monasterios no tienen internet, y uno se pasa la vida buscando su pasión como para abandonarla con el resto de sus apegos; pero por lo menos puedes usar algunos #Trucos para disfrutar de tu día sin tanto estrés.


En primer lugar está la técnica poderosísima de observar tu respiración. No hay más truco: si te sientes estresado, ansioso, preocupado, triste, o con ganas de ir al baño, solo observa tu respiración. Esto tiene el efecto inmediato de distraerte de cualquier otra cosa en la que estés pensando; eso cambia tus emociones negativas por un estado de #Mindfulness. Lo mejor es que, si te distraes, siempre puedes regresar a observarte.

Esta técnica es utilizada en todas las tradiciones que hablan del autoconocimiento, pero solo el #Zen te enseña a observar la respiración sin controlarla. Todos los demás te dan algún ejercicio para controlar tu estado interno, modificando la respiración. Si quieres hacerlo, está bien; pero la mayor ventaja, que puedes obtener sin esfuerzo ni experiencia, viene de observar tu respiración.


Como segunda técnica, observa tu respiración. No me estoy queriendo hacer el gracioso; solo que todas las técnicas se vuelven mucho más poderosas si empiezas con este ejercicio básico. 

Una vez que te estés observando, cierra los ojos y hazte consciente de tu tensión. Una vez wue la tengas bien identificada, imagínatela como una luz de color. Deja que circule por tu cuerpo y sácala con cada exhalación (es mejor si exhalas por la boca). Esta técnica viene de las tradiciones rosacruces, que creían en la circulación de la energía. Hoy se asemeja más a las técnicas de #Biofeedback.


La tercera técnica es, de nuevo, observar tu respiración. Esta vez, cambia el ritmo de la misma; intenta exhalar contando hasta 4, inhalar contando hasta 4 y, si puedes soportarlo, dejando cuatro tiempos entre cada inhalación y exhalación. Es decir, inhalas en 4 tiempos, aguantas la respiración 4 tiempos, exhalas contando hasta 4, y esperas 4 tiempos antes de volver a inhalar. 

Esta es una forma básica del Pranayama, técnica hindú que surgió antes de que el Yoga fuera cool. Literalmente, significa control de la energía; para los hindúes, la respiración es nuestra energía, la conexión con la divinidad. Qué genial, ¿no crees? Los hindúes piensan que, para ser divino, solo necesitas respirar. #PosNamaste.


La última técnica viene de la psicología, pero necesita un poco de preparación. Cada que vayas a hacer algo que te relaje, que te divierta, que adores, o que emborrache, pon una canción en específico. También puedes mirar una imagen, o repetir para ti mismo una frase que te inspire.

Después de un mes de repetir esto cada salida, cada momento de paz que tengas, lo puedes empezar a utilizar cuando te sientas tenso. Solamente necesitas poner tu canción, tu video, o repetir tu frase para ti mismo cuando te sientas mal, y dejar que las leyes del sistema nervioso hagan el resto: te sentirás relajado, porque habrás aprendido a asociar esa frase, imagen, etc. con la relajación.

Ayuda si, además de eso, te tomas unos segundos para observar tu respiración y declaras (a ti mismo) tu intención de pasártela bien cuando te vas a empezar a relajar o divertir. Asimismo, observa tu repsiración cuando utilices tu pequeña fórmula en momentos de estrés.


Nota por favor que todas estas técnicas sirven para activar sentimientos de bienestar y desapegarte de la tensión. Una vez que lo logres, trata de no obsesionarte pensando si ya lograste dominar el estrés; mejor enfócate en resolver lo que te puso en ese estado, o regálate unos minutos para recordar que hoy es #Viernes y el cuerpo lo sabe: ya te tocará salir a descansar.