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lunes, 11 de abril de 2016

El espíritu de la felicidad.

Este mundo es inmenso. Eso me gustaría decir, pero la verdad es que el mundo solo es tan grande como tu disposición a conocerlo. Todos tenemos una serie de creencias que limitan nuestro universo; eso está bien porque nadie tiene tiempo para estudiar física cuántica, corte y confección y los resultados del fútbol.

De hecho, el mundo de hoy es tan grande y tan rápido que debemos especializarnos en una sola cosa para decir que tenemos habilidad, para conocerla verdaderamente.

Debo agregar que todos tenemos el tiempo contado. Si fuéramos inmortales, podríamos dedicar 70 años a la física, 70 al corte y confección, y otros 70 años al fútbol, aunque entonces estaríamos más de un siglo atrasados en todas nuestras aficiones.

Qué complicado. Definitivamente, lo mejor que podemos hacer es encontrar lo que nos gusta, y hacerlo todos los días. No sé si exista un propósito en la vida de lo seres humanos pero, si no lo hay, definitivamente hacer lo que te llena es un buen sustituto.

Y esto puede parecer muy obvio, hasta que te das cuenta de que la mayoría de los seres humanos están pensando en lo que pueden hacer para ganar dinero. No digo que esté mal, porque tener techo y comida no te dan la felicidad, pero digamos que tienen mucho que ver con el concepto.

Sin embargo, me parece que la verdadera felicidad tiene que ver más con la trascendencia que con la permanencia. Esta es una manera muy complicada de decir que necesitas saber para qué comes, si quieres disfrutar de verdad la comida. Como dice un amigo mío, hay gente que come para vivir, y otras personas que viven para comer. Porque si no todos tenemos un propósito trascendental, una forma de expresar nuestra más íntima esencia, la comida sirve como un buen sustituto.


Eso es lo que llamo "el espíritu de la felicidad"; un tipo de fuerza que te posee a disfrutar tu vida todos los días porque haces algo que vale la pena.

Te darás cuenta de que no hablo de algo sobrenatural, sino de tomar buenas decisiones.

La gente no suele encontar su pasión porque, muchas veces, pensamos que debe ser algo que nunca nos cueste trabajo; una cosa para la que tengamos un talento especial y jamás tengamos que esforzarnos. Si no fuera así,  entonces dejaría de ser divertido para convertirse en un trabajo más.

Pero nada está más lejos de la verdad. Cuando te apasiona una cosa, puedes enfocarte en practicarlo todo el día, todos los días, y te da gusto cuando es fácil o cuando te cuesta trabajo.

El otro gran reto para seguir la pasión es que muchas veces no dejan dinero, pero no por eso tenemos que dejarlas de lado. Para eso tienes el resto del día. Quiero decir, en este mundo tenemos tanta información, tan inmediata, y tantos ratos de ocio, que si estás decidido a seguir un camino lo puedes hacer. No me importa qué sea lo que escojas, existen los medios para aprender si tienes la disposición de practicar.

El último problema que conozco es que muchas veces pensamos que una pasión debe ser algo trascendental, que debe transformarnos. No sé si esto sea verdad. Yo creo que muchas veces es la última pieza del rompecabezas de tu vida, eso que le da sentido a todo lo demás; podemos decir que le da un giro de 360 grados, y antes de que me compares con el copetudo, me refiero a que le da una vuelta completa a tu vida pero la deja igual; es solo que de repente la disfrutas.


A lo mejor no tienes que transformar tu vida para encontrar tu pasión. A lo mejor, cuando la encuentres, no la va a transformar.

A lo mejor la pasión verdadera es entender que tu vida tiene sentido, y buscar disfrutarla todos los días. Si lo haces con una actividad en especial, eso está bien; pero el espíritu de la felicidad tiene que inundarlo todo. 

Así que deja de buscar algo, una sola cosa que te haga feliz; mejor enfócate en dejar las cosas que no tienen sentido para ti, porque cuando quitas todo lo innecesario, lo que queda brilla.