miércoles, 29 de junio de 2016

Todos tenemos un propósito. Excepto yo, pero tengo youtube.

Creo que todos nosotros quisiéramos saber el significado de la vida. Por qué estamos aquí, cuál es nuestro propósito, que £&to sentido tiene levantarse todos los lunes y sobrevivir una semana solo para volver a hacerlo de nuevo.

El hinduista piensa que el significado de la vida es vivir. Existimos porque tenemos que cumplir una función, determinada por nuestras acciones pasadas que nos ubican en cierta posición de mayor o menor felicidad. Esta felicidad nos impulsa a actuar bien o mal, y eso trae como consecuencia más felicidad o tristeza, que nos hace actuar bien o mal... En pocas palabras, la existencia es circular, y mejor ni te quejes de lo te tocó vivir porque si no te va de la ch@&gada.

Para los católicos, existir es la voluntad de Dios, así que no tenemos mucha elección al respecto. Vivimos porque nos toca, y vivimos lo que nos toca, así que puedes un hijo de fruta y confesarte para que te perdonen porque solo estás obedeciendo la voluntad del señor. Si, bueno, no es ningún secreto que no es mi religión favorita.

Al budismo ni lo voy a mencionar porque solo piensan que la vida apesta, así que la función de la existencia es dejar de existir al alcanzar ese estado llamado Nirvana. Los practicantes menos depresivos dicen que el punto es trascender el sufrimiento, pero una de las cuatro nobles verdades, que son algo así como los diez mandamientos budistas después de un recorte de presupuesto, dice que la existencia misma es sufrimiento. 

Así las cosas.

Lo único que todas las religiones tienen en común es aceptar que la vida, a falta de una mejor manera de describirla, está bien cabrona. Por eso se inventan cosas como el karma, el cielo o el nirvana: para asegurarnos a todos que este circo de lunes a viernes tiene un propósito mayor: que los seres humanos tenemos un lugarcito especial en el universo.

Bueno, pero ¿qué tiene de malo la vida común y corriente?

La cosa es que muchas veces necesitamos creer que algo mejor viene después, como recompensa, porque no disfrutamos el día a día: lo cumplimos. Tenemos responsabilidades, las vamos resolviendo poco a poco, y la verdad es que no siempre nos da gusto.

Está del carajo.


Pero tampoco podemos abandonarlas porque nos dan de comer, o le dan de comer a la gente que queremos, así que estamos entre la espada y la pared: por un lado, no nos gusta la vida que nos tocó vivir; por el otro, es lo mejor que conocemos y no podemos hablarle al fabricante para que nos la cambie porque salió defectuosa. En especial en México, donde nuestra querida fabricante agarra a chanclazos si nos atrevemos a levantarle una queja.

Por eso escribo este blog; me dijeron, con justa razón, que no debería criticar a la gente que solo está esperando a que le dé la hora de salida para irse a descansar. Y nunca he intentado criticarlos; de hecho, todo lo que escribo es un truco o una reflexión para engañar a tu cerebro y que la hora de salida llegue más rápido.

Porque todos tenemos que vivir la vida que tenemos que vivir, y tenemos pocas libertades, que nos gusta exprimir al máximo.

Pero cuando las cosas se pongan muy difíciles, recuerda que todo pasa. Nada es eterno, y las cosas pasan por una razón. La parte genial es que tú decides cuál es esa razón.


Puedes pensar que es una lección para entender tu karma, o una prueba para ganarte el cielo, o que al final del día, a pesar de todas las desgracias que te pasan, la vida es una @&ta maravilla que vale la pena vivir. A cada momento. Aunque estés trabajando.

Ni modo.

Solo recuerda que una vez que se acaba un momento, nunca puede volver; pero una vez que lo viviste, nadie te lo puede quitar. El corazón nos hace seres eternos.

lunes, 27 de junio de 2016

Cómo amar sin engordar.

Es importante saber que todas las cosas buenas de la vida apen&@jan, engordan o embarazan; el amor hace las tres. Por eso quiero dedicarle unas cuantas líneas a ese místico arte de amar sin volverte un zoquete.

Quiero decir, desde chiquitos nos venden la idea de que el amor debe ser esta cosa perfecta que rompe con toda la rutina porque nos transporta a un mundo mágico, un universo paralelo en donde nos pagan sin trabajar y todos nuestros problemas se solucionan con las palabras: "y vivieron felices para siempre".

Pero nada podría estar más alejado de la verdad, porque el amor verdadero necesita de un &@ingo de trabajo, que a parte nadie te paga, y lo más bonito de todo el asunto es la misma rutina.

Existen miles de artículos en revistas y en internet que te invitan a romper la rutina en tus relaciones, pero eso me hace pensar que la gente no es muy feliz. 

Si buscas una relación estable, recuerda que la estabilidad implica que vas a repetir muchas cosas. Por ejemplo, en una relación que dura mucho tiempo, la conversación siempre acaba por regresar al mismo punto: ¿qué quieres comer?

Y es que puedes luchar por romper la rutina todos los días, por mantener el interés de tu pareja a través del tiempo, pero vamos a ser honestos: si tienes que luchar por mantener el interés de esa persona, pues no le interesas demasiado para empezar. ¿De veras quieres estar con alguien así?

La cosa es que mucha veces buscamos estar con alguien que nos interesa por tal o cual motivo, porque llena esa o aquella expectativa que tenemos. Pero eso no es amor: es conveniencia. Cuando deje de cumplir con las cosas que esperas, entonces el "amor" &@€go a su mamá. Así de fácil como empezó. 


Dicen los budistas, o al menos dice &facebook& que dicen los budistas, que el amor verdadero se reconoce porque no te sientes nervioso cerca de esa persona, no te pone el mundo de cabeza, sino que te hace sentir paz. Yo creo que es un pensamiento muy bonito porque a todo se acostumbra la gente, menos a estar sin internet; si piensas que debes compartir tu vida con alguien que te haga sentir mariposas en el estómago, tarde o temprano vas a acabar cambiándola por alguien más cuando ya no te cause la misma emoción.

Pensándolo bien, eso explica mucho acerca de las relaciones modernas: o nos divorciamos o ponemos el cuerno, porque estamos enamorados de un sentimiento y no de una persona.

Bueno, pero puede que te preguntes: ¿qué tiene que ver esto con amar sin engordar?

Pues la cosa es que todas las relaciones generan rutina. Mi recomendación para el día de hoy es que te fijes muy bien en qué tipo de rutinas estás generando. Si tu pareja te impulsa a crecer todos los días, es una buena relación. Si te motiva a dar lo mejor por ti, no para mantener a tu lado a nadie, sino para ser un "tú" genial que no tenga que embriagarse para soportar su realidad, entonces tienes una relación que no engorda, sino que nutre.

Tal vez ya te diste cuenta de que estoy hablando de forma metafórica cuando hablo de "engordar", porque tu cuerpo no tiene nada de malo siempre y cuando no amenace tu salud.


Verás, los seres humanos podemos ser felices o podemos perseguir la felicidad. Todos, todos caemos en alguno de estos dos extremos.

La única forma de cambiar es aceptarte, porque entonces te das cuenta de que no tienes que cambiar. Tienes que dejar de hacerte pen@&jo. Porque si lo único que quieres es "amar sin engordar",  nada más tienes que usar gorrito cada que vayas a la fiesta.

Ese es el único secreto.

miércoles, 8 de junio de 2016

El arte de amar - y el arte de hacerse pen@&€.

Hay dos cosas que todos queremos en este mundo: encontrar el amor verdadero, pero sin tener que aguantar chin&@deras, y que nos paguen sin tener que trabajar. Estamos jodidos.

Quiero decir, hay cientos de miles de personas todos los días que terminan una relación, y nosotros aquí casual esperando encontrar esa que nunca va a fracasar; "la buena". 

Es como si pensáramos que las relaciones pasan por arte de magia, y que los demás nos tienen que entender porque somos personas más o menos buenas que a veces tienen días malos. Eso sí, cuando la otra persona hace cosas que no nos gustan es una hija de &@ta, pero nosotros estamos (más o menos) bien.

La cosa es que tenemos expectativas muy altas porque vemos películas en donde el chico y la chica se enamoran y ya. No vemos nada más. El director nunca nos cuenta cuando al protagonista con estómago plano le sale su panza chelera y la chica con cuerpo de modelo deja de ir al gym.

Bueno, si fuéramos tan superficiales para perder el amor por algo como eso, entonces de veras que no nos merecemos alguien que nos quiera.

No somos así... ¿cierto? Pues, por otro lado, creo que nunca en tu vida has dicho: "esa mujer está bien pinche fea, me la voy a ligar". Nunca has pensado: "wow, ¡qué horror de persona! ¡Quiero pasar el resto de mi vida con él!

Incluso las personas que parecen #PowerRanger (porque se revuelcan con puro monstruo) piensan que esos adefesios están guapos. Hay que darle gracias a dios por la gente así, porque nos dan tema para burlarnos por años.

Pues eso tampoco es cierto. Los feos acaban con novia, y la gente bonita tiene más problemas para encontrar el amor. Los pobrecitos solo consiguen sexo. 


Pero al final del día creo que sí nos acaba importando más cómo es la gente; poder pasar una tarde de domingo, o disfrutar una conversación. Hasta que nos empiezan a salir con chin&@deras. Y es ahí, justamente ahí donde está el detalle. Queremos que las relaciones sean eternas, pero no sabemos resolver los problemas.

Todo mundo dice que en la época de los abuelitos, las relaciones duraban tanto tiempo porque cuando algo se descomponía, lo arreglaban en vez de tirarlo. Pero estoy un poco cansado de escucharlo porque antes, si te casabas, te quedabas con la misma persona aunque te pegara todos los días. Eso tampoco está bien.

Supongo que el error está en esperar que una relación dure toda la vida. Por dios, tenemos que aprender a estar solos. Nuestra felicidad no puede depender de estar al lado de alguien más. ¿Cierto?

Pues en un mundo ideal, así pasaría. Pero la verdad es que no hay jada que sea más doloroso que cortar con una pareja que piensas que es "la buena". Excepto arrancarte un pelo de la nariz; eso si está de la ching&€@. Pues para evitarlo tienes que aprender algo: tú no eres la persona más importante del universo.

No me malentiendas: si alguien te hace sentir mal, si te quita y no te da nada que valga la pena, es momento de acabar la relación.

Pero si no estás dispuesto a estirar y aflojar en algunas cosas, de aguantarle a otra persona lo que no te gusta de ella (porque siempre acaba saliendo algo, por mucho que se gusten al principio), entonces tal vez no deberías buscar una pareja.


Y es que ese es el verdadero problema, mis #Godinez: no queremos estar solos, pero tampoco queremos tener que aguantar a alguien más.

Queremos algo bonito, y que siga siendo bonito toda la vida. Pero eso no es amor. Es hacernos bien pen@€jos.