lunes, 4 de abril de 2016

Puedes controlar tus sentimientos.

Hay un cuento del buen #AnthonyDeMello que, palabras más, palabras menos, dice que en cierto lugar se hicieron bombas nucleares del tamaño de un celular. Temiendo por la seguridad de la gente, pues uno de esos aparatos podía acabar con toda la ciudad, pero queriendo respetar su derecho al libre consumo, las autoridades del lugar decidieron que no se podrían llevar esas "granadas nucleares" por la calle, pero la gente podía hacer lo que quisiera con ellas en su hogar.

Bueno, cualquier parecido con las iluminadas decisiones de nuestros sabios gobernantes, que por supuesto tienen la confianza y respaldo incondicional del pueblo (a menos que sean de otro partido político, porque al diablo con esos corruptos), es mera coincidencia. Por lo menos en México, las leyes se respetan porque no nos alcanza para sobornar al que nos da permiso de romperlas. Digo, se respetan porque funcionan. #MalditoAutocorrector.

El caso es no quiero hablar de la política del país, porque este es un blog feliz y el tema es demasiado deprimente. Más bien me gustaría hablar de algo que todos pensamos que solo nos incumbe a nosotros mismos, pero es un problema serio de la sociedad: nuestro estado de ánimo.

Mira, en varias publicaciones te aliento a mandar al diablo a medio mundo; te invito a aceptar tu lado cínico; es más, te animo a no dejarte engañar por los insulsos que te quieren vender un curso de algo, haciéndote que pensar que si les compras su producto el resto de tu vida será miel y unicornios. 

Pero solo te recomiendo esa actitud si te hace feliz.

Ser cínico es divertido porque la sociedad es tan diversa, tan dividida y diferente que lo más probable es que la mitad de la gente que conoces no te caiga bien. Pero eso no significa que debas ir amargado por la vida.

Quiero decir, hay demasiadas personas que creen en muchas estupideces, y eso está bien, pero hay algunos confusos que encima de todo te quiere convencer de que tú creas lo mismo. A lo mejor piensan que se van a sentir menos zoquetes si conocen a otro chacal que está pagando por la misma estafa.


¡Pero eso es una razón para reírte todos los días! Lo malo de la gente cínica, y por supuesto me incluyo en este distinguido grupo de amargados, es que nos burlamos de la gente que se mete a la secta de la consciencia universal que adoran a un mono araña, porque les dijeron que es la reencarnación de algún gurú que nadie puede pronunciar. Bueno, no... Eso no es lo malo.

El problema es que esos chistes del New Age suelen estar robadas de una tradición que sí tiene sentido. Si lees a cualquiera de los Maestros que viven o vivieron en servicio a la humanidad, te vas a dar cuenta de que todos dicen que debemos de cuidar nuestros pensamientos, tratar bien al prójimo, respetar a la naturaleza y respetarnos a nosotros mismos. Y estamos tan acostumbrados a que terminen esas frases con "no se te olvide donarle $15,000 al sagrado mono araña, reencarnación de mi gurú, o jamás te librarás del sufrimiento", que ya escuchamos a algún zoquete hablar de un tipo de ecología mental y lo tachamos de ridículo.

Esto es horrible, porque nos deja a las personas con algo de criterio sin demasiadas opciones para buscar una tecnología para ser felices: un método que funcione y podamos utilizar, sin tener que sacrificar nuestro estilo de vida.

Seguro piensas que ya te voy a ofrecer algo así, ¿verdad? Suena como si fuera a decir que solo mi camino es verdadero. Pues no; arréglatelas como puedas, porque yo no le digo a la gente cómo vivir. Yo solo voy a decir que la humanidad ha estudiado tres cosas desde sus inicios: la guerra, la política y la felicidad. Bueno, y el sexo, pero ese ha sido más una práctica que un estudio.


Pero es terriblemente importante hacernos conscientes de que cada quien puede buscar la felicidad, y deberíamos hacerlo, porque está de la chin&#@ andar deprimido todo el tiempo.

Puedes decir que es tu problema, pero no es así; estar amargados nos hace pensar que así debería de ser la vida, y acabamos por querer amargar a los demás. Eso sí que no se puede justificar.

viernes, 1 de abril de 2016

Cómo perderle el miedo a la soledad.

Lo primero que voy a decir es que, en este planeta, la gente está sola porque quiere. Somos más de 7 mil millones de seres humanos, y aunque es verdad que parece que todos los idiotas de esa población viven cerca de tu casa, entre tanta gente puedes encontrar algunos que te agraden. En especial si sales de tu casa.

Pero una cosa es buscar gente para compartir experiencias, sentirte como en casa y pasártela bien, y otra muy diferente es andar con un grupo solamente para no estar solo. 

Ese es el primer consejo para el día de hoy. Aprovecho que es #Viernes y Netflix lo sabe, porque las ganas de salir de fiesta todos los fines de semana se acaban más o menos al segundo año dentro del mundo laboral: no pienses que la única forma de divertirte es con otras personas.

De nuevo, #Netflix lo sabe.

Lo bueno de este mundo es que nos ofrece tantas posibilidades para mandar al diablo a la sociedad, siempre y cuando tengamos dinero para pagarlas. Tal vez el dinero no compre la felicidad, pero es uno de los mejores sustitutos. Porque muchas veces pensamos que para divertirnos, para ser felices o lo que sea, tenemos que estar entre 250 personas que no conocemos intentando ponernos ebrios dentro del presupuesto con los precios exhorbitantes del #Alcohol en los lugares de moda.

Mira, no sé si ya te diste cuenta, pero yo soy del tipo de persona que prefiere ponerse ebrio entre gente que conoce, y si no se puede, pasar una noche tragando botanas y odiando mi vida de vez en cuando también está bien.

Espera, ¿qué? Olvida que dije esa última parte.

Como te iba diciendo, una de las partes más divertidas de vivir en una sociedad tecnológica es que el entretenimiento está en todos lados: tu tablet, teléfono, o computadora te pueden mantener desvelado y divertido si de plano no encontraste un mejor plan.

La otra parte divertida de vivir en una sociedad así, que por cierto tiene que ver con mi segundo consejo, es que puedes encontrar todo tipo de gente para todo tipo de actividades. Mira, los seres humanos forjamos lazos de amistad profundos y duraderos a través de muchos años, así que puedes apostar que todos los #Godinez tienen su grupito especial, que por cierto ven una vez cada boda o bautizo, y siempre hay un amargado que comenta "otro más que se nos va".


Bueno, para todo lo demás, existen grupos de Facebook, los foros y las páginas de interés. Puedes encontrar comunidades para todo, y tal vez no vayas a formar una de esas amistades que duran toda la vida, pero puedes encontrarte gente interesante que te va a ayudar a distraerte.

No todas las amistades tienen que venir de una conexión casi espiritual, de esas que hasta te hacen compartirle a tu BFF de tu orden de tacos. Por eso la gente conoce nuevos amigos en su trabajo. Y por eso siempre les llaman "amigos del trabajo", que son como una amistad verdadera pero con la cláusula en letras chiquitas de que si despiden a alguien por zoquete, lo más probable es que no sobreviva. Quiero decir, si tienes la suerte de encontrarte a una persona que vas a buscar aunque dejen de trabajar en el mismo lugar, puedes considerarlo como la excepción y no la regla. 

Eso tiene todo que ver con mi último consejo: uno de los secretos para aprender a estar solo, es aprender a disfrutar de la compañía de la gente, aun cuando esta puede no durar. Los seres humanos somos criaturas sociables; no quiero que pienses que "aprender a estar solo" significa largarte a una montaña y no volver a salir jamás, porque en el monte la señal de internet es muy mala. Más bien quiero decir: aprender a volverte una persona soportable para ti mismo, lo suficiente como para no sentir ansiedad si tus amigos hicieron planes con sus amigos del trabajo, y tus amigos del trabajo hicieron planes con sus otros amigos y te dejaron sin nada que hacer.

En resumen, hay que saber cómo pasársela bien uno mismo: ayuda si tienes pasatiempos y conoces bien tus gustos, porque en la era de la información, si sabes lo que te gusta y tienes internet, puedes encontrar una página o canal de Youtube que te dará algo que hacer.


En segundo lugar, hay que recordar que "estar solo" no significa "estar solo siempre", y puedes acercarte a algún grupo o comunidad que comparta tus intereses; esto le dará tiempo a tus amigos amigos para que te vuelvan a extrañar.

Por último, si no te gusta estar solo es por algo; tal vez eres un hijo de &@€% dentro de tu cabeza, y no te soportas ni tú. Pero, sobre este punto, hablaremos más la próxima semana,

miércoles, 30 de marzo de 2016

La rueda del karma Godínez.

En este mundo hay dos tipos de personas: los que valen la pena, y los que vale la pena evitar. Ya dije en la publicación pasada que todo mundo tiene cosas buenas y cosas malas. El secreto para elegir tus amistades, en primer lugar, es aprender a estar solo. Pero en segundo lugar es decidir a quiénes vale la pena aguantarle sus dramas.

Debe haber dos o tres personas en tu mundo que te hacen más feliz de lo que te causan problemas. Y seguramente las encontraste después de muchas decepciones, porque todo mundo nos hace alguna ching&#$@ en un punto de su vida. Bueno, tarde o temprano la gente demuestra si andarse pasando de listo es costumbre, o solo un mal momento que vale la pena soportar.

La cosa es que muchas veces no nos damos cuenta de que nosotros mismos somos seres dramáticos. Nos gusta el sarcasmo, los memes, y nos tomamos nuestra versión de las cosas demasiado en serio. Por eso es mucho más fácil recordar las decepciones que hemos sufrido, que los momentos en los que nosotros hemos decepcionado a los demás. En especial cuando pensamos que tenemos razón.

Lo malo de pensar que tienes razón, es que usualmente te hace ignorar el punto de vista de los demás. Seguro tienes tus argumentos, y cuando te hacen notar una falla pones de frente todas tus justificaciones. Tristemente, eso no logra nada más que satisfacer a tu ego y decir: "tenía razón", que generalmente se traduce como: "gané el argumento". No pienses que es lo mismo, porque la gente puede ser una hija de &@ta muy bien justificada y, si solo quieres convencer a los demás, generalmente acabas por evitar el observarte a ti mismo, creyéndote tus propios pretextos.

Esto se llama la rueda del karma #Godínez (y sí, efectivamente, se llama así porque yo le acabo de poner el nombre): a veces somos el tipo de persona que tiene argumentos muy buenos para ser una molestia en la vida de los demás, y a veces otras personas tienen argumentos muy buenos para estropearnos el día.


Ojalá hubiera un tipo de #Budismo que nos permitiera trascender este ciclo inevitable de gente que siempre piensa que tiene la razón; algo así como darle por su lado a cada persona, sin sacrificar tus propias posturas. 

Sería genial, pero las cosas no son tan sencillas.

Si queremos mantener una posición impasible, entonces vamos a pasar por encima de muchas personas que tal vez nos conviene escuchar de vez en cuando. Puede que sus argumentos no sean buenos, pero sus sentimientos son verdaderos; tenemos que aprender a validarlos, porque muchas veces no los saben expresar.

Por otro lado, también es necesario aprender a no dejarnos convencer por cualquier idiota que argumenta cuando se siente agredido, grita cuando se le acaban los argumentos, y se ofende cuando todo lo demás falla. 

El mundo es un lugar complicado. A veces no podemos dialogar con una persona, porque no están dispuestos a hacerlo; aunque no es ideal, llega a pasar. Pero también está bien que la gente sea así; no nos pagan por llevarnos bien con todos, y si no nos gusta una persona, simplemente nos podemos alejar. 


Recuerda que la persona más importante en este universo eres tú mismo. Eres genial, ¿recuerdas? Cuídate primero a ti, y escoge a la gente que te rodea pensando en lo bien que te hacen sentir.

Así es como puedes trascender la rueda del #Karma Godínez: equivocándote mucho, pero aprendiendo. Rodeándote de la gente que te hace sentir como si valieras la pena, porque lo vales. Entonces la rueda deja de regresar a patearte el trasero cuando te pasas con alguien; ellos lo entienden, y tú mismo los puedes entender si hoy no te supieron tratar bien.