lunes, 14 de diciembre de 2015

Si quieres motivación, no te pidas permiso.

Todo mundo sabe que la primera ley de Newton dice: un #Godinez en reposo tiende a permanecer en reposo hasta que faltan 5 minutos para entregar su proyecto. Bueno, algo así iba la cosa. El punto es que a nadie le gusta ponerse a trabajar a menos que una fuerza lo bastante grande llamada "estrés" llegue a movernos de nuestro asiento.

Sin embargo, esa es una mala forma de hacer las cosas. No digo que esté mal por algo como manchar los chakras. mantener una energía o actitud positiva; nada de eso. Quiero decir, si crees en esas cosas ya te lo han dicho y si no crees, no tiene caso que te lo diga yo. Pero déjame recordarte que tu cerebro se acostumbra a hacer las cosas que practicas. 

No quieres ser el tipo insoportable que todo lo hace de malas. Y no es que ese tipo de gente tenga una mala actitud hacia la vida: lo que pasa es que, para convencerse de empezar a hacer algo, necesitan ponerse gruñones. Bueno, si tienen una mala disposición, pero es porque lo practicaron.

Porque si pudieras elegir ser un amargado o ser feliz, elegirías ser feliz, ¿cierto? El error que muchas veces cometemos es pensar que no podemos escoger. Pero lo único que necesitamos es decidir qué actitud queremos tener y practicarla.

Por supuesto que eso se dice mucho más fácil de lo que se hace, porque en el momento que tu jefe te ponga a escribir el mismo &€$¥£ reporte que todos los meses, la misma tarea aburrida o a escribir 25 páginas de puras tonterías que tienen que llevar un lenguaje formal y tengas la opción de abrir el Youtube... A veces es más fácil ponerte a hacer cualquier tontería que acabar con tu trabajo, en especial cuando no estás en el trabajo que te gustaría.

Y tampoco es tan fácil encontrar un trabajo donde te paguen por comer tacos, pero tal vez podemos encontrar un punto medio.


Como aprender a hacer las cosas en automático.

No es algo que tenga que enseñarte porque estoy seguro de que, si trabajas en una oficina, la mayor parte de tu trabajo la haces en automático; ese es el primer error que cometemos los Godínez: pensamos que tenemos que mantener el #Entusiasmo mientras hacemos nuestro trabajo, pero la verdad es que muchas veces es imposible. O, dime algo: ¿te puedes imaginar con toda la actitud festiva de viernes haciendo un reporte aburrido de #Lunes?

Yo no podría. Si tu puedes hacerlo, te recomiendo que no vayas por ahí presumiendo tu super poder, porque es una habilidad más genial que cualquiera de #XMenApocalypse. Lo único que necesitas es agarrar el suficiente ánimo para sentarte en tu escritorio y empezar a trabajar: tu cerebro se encargará de hacer el resto de forma automática, porque es una rutina a la que seguro ya estás acostumbrada.

Lo malo es que, muchas veces, nuestro cerebro necesita todo su ritual para ponerse a nacer las cosas. Digo "lo malo" porque a lo mejor ya te acostumbraste a ser un poco gruñón con los proyectos.

En esta entrada voy a hablar sobre como empezar el proyecto: si lo que necesitas es saber un poco más sobre como seguir trabajando en turbo por mucho tiempo sin quemarte las neuronas, no te pierdas la publicación del miércoles.

Lo que necesitas en realidad es formar un nuevo hábito, y es más fácil de lo que parece. Solamente ponte a babosear hasta que se te acaben las vidas en Candy Crush, te desespere un nivel o se te acaben los videos nuevos en tu canal favorito de Youtube; cualquier pretexto es bueno siempre y cuando tengas un momento para pensar "tal vez debería ponerme a hacer algo productivo". Pues aprovéchalo para ponerte a trabajar antes de que puedas inventarte algún pretexto. Ni siquiera tienes que trabajar motivado, solo ponte a hacerlo, pero hazlo rápido para que no te des el tiempo de quejarte.

Si te pareces a mi, el entusiasmo te va a durar 5 minutos; pero está bien porque los nuevos hábitos se forman a partir de pequeñas acciones. Regresa al ocio otro ratito y, en el primer momento que te acuerdes de tu trabajo, solo ponte a hacerlo.

Quiero aclarar que esto solo es bueno para las personas que les cuesta mucho empezar a trabajar, porque hay adictos al trabajo que se la pasan en su computadora por 18 horas seguidas y ellos usan el estrés de forma muy diferente: para mantener la idea de dormir por primera vez en dos semanas fuera de su cabeza, pensando que si se relajan van a perder su ritmo o no les va a alcanzar el tiempo.

Pero a ese tipo de gente está destinada la próxima publicación: por lo mientras recuerde hasta del ocio necesitas un descanso. Aprovéchalo para ponerte a trabajar, 5 minutos a la vez.


Si eres del tipo que solo puede trabajar 24 segundos antes de su fecha límite, esto te va a ayudar. Porque de seguro no te gusta que te digan qué hacer; pero, si te pagan por hacerlo, dedícale unos minutos más cada vez, poquito a poquito.

Después de un tiempo vas a poder trabajar por periodos más largos y, cuando termines tus proyectos en una sentada, te puedes dedicar a acabar los niveles del Angry Birds.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Cómo hacer que te rindan las vacaciones.

La parte difícil del año, o sea casi todo, ya está por terminar: solo queda esperar una o dos semanas para salir de vacaciones: entonces podrás entrar en esa hermosa época de #LosJuegosDelHambre versión navideña para comprar los regalos que debiste haber conseguido hace un mes pero, aceptémoslo, si ni siquiera a tu jefe le das los reportes a tiempo, la gente no tiene nada que hacer esperando que le des sus regalos al día.

Bueno, eso si eres de los afortunados que tienen vacaciones de diciembre. Si no, recuerda que todas las vacaciones tienen una parte buena y una parte mala: la buena es es que vas a tener todo el día para dormir como se debe: en tu cama, porque eso de estarse durmiendo en la oficina no es bueno para uno. Aunque seas uno de los 15 #Godínez responsables en la república mexicana, seguro te pasaste la mitad del año laboral en modo zombie.

Lo malo es que con la época navideña viene la comida de #Navidad. Eso estaría perfecto, pero con todo gran banquete vienen unas enormes llantas que vas a tener que bajar el resto del año.

Si no te tocan vacaciones en estas fechas, no te preocupes: puedes seguir durmiendo en tu oficina y burlarte de la gente que va a subir de peso por andar de flojos todo el día comiendo como puercos.

En la publicación pasada hablé del ritmo de los Godínez. Podríamos decir que el verdadero ritmo es ganar pancita en los días festivos y bajarla con el estrés el resto del año. Porque de algo nos tiene que servir trabajar: la mayoría de nosotros no quiere ir al gimnasio, pero para eso tenemos una dieta a base de café y desveladas: para asegurar que nos mantendremos en nuestro peso ideal.

Pero en esa publicación hablé de otra cosa: la vida doble del Godínez que va desde una actitud amigable, cordial, que oculta perfectamente tus ganas de asesinar a los compañeros de trabajo porque no respetaron el queso que dejaste en el refri de la oficina, hasta el monstruo verde de colmillos tan feroces como las engrapadoras, en el que nos convertimos cuando el idiota del jefe ya te pidió el cuarto cambio al reporte de esta semana y la fecha límite es para ayer.


Porque hay que aceptarlo: un Godínez no sufre de estrés, sufre por tener un imbécil como jefe (o como cliente), y eso lo estresa. Es diferente.

Pues es hora de mandar todo eso por un tubo. Quiero decir, no justamente ahorita, pero ya casi vas a salir de vacaciones, y eso es algo genial. Te voy a dar un par de consejos para que puedas aprovechar tus vacaciones al máximo. No te voy a dar destinos turísticos: te recomiendo que vayas a donde quieras y que te alcance. Más bien te voy a recomendar como aprovechar las vacaciones al máximo para regresar con toda la pila del mundo, porque odiar la oficina es un trabajo difícil y necesitas de todo tu entusiasmo.

El primer consejo es que te pases una o dos semanas antes de salir de vacaciones para buscar qué te gustaría hacer. Si leíste mi publicación anterior sabrás que no es conveniente estar trabajando a mil por hora y, así de repente, desplomarte como tronco. Incluso en vacaciones es conveniente mantenernos activos. No te pido que hagas algo productivo. Solo no te quedes viendo Netflix todo el día, porque el ritmo es muy importante para el cuerpo y la mente; si cortas tu ritmo de golpe, vas a resentirlo después.

Así que tómate un par de días antes de salir de vacaciones para buscar una escuela de música, de baile, o simplemente para ver los catálogos de todas las tiendas que quieras visitar. No tienes que comprar nada, porque es importante guardarse al menos un poco del aguinaldo, pero eso no te impide ir de tienda en tienda babeando por todas las cosas que podrías conseguir.

A lo que voy es que, si de todos modos no vas a hacer nada en tu trabajo antes de salir de vacaciones, y la verdad es que nadie hace nada antes de salir por estar tan cansados como emocionados, pues aprovecha para planear qué vas a hacer con tu vida los días que no tengas que vivir atado a un reloj. Porque es importante disfrutar un poquito, todos los días de tu vida; esto se vuelve más importante si, en todo el día, no tienes nada que hacer más que disfrutar.

Y es esencial si quieres viajar fuera de tu pueblo, porque si no investigas bien qué puedes hacer, a donde ir y todo eso, solo te van a agarrar las prisas cuando llegues allá.

El otro consejo que tengo es exactamente lo contrario: cuando estés a punto de regresar a la oficina, pon el despertador a las 11 de la madrugada para que disfrutes tus últimos días de descanso, pero aún así regreses poco a poco a tu ritmo y rutina.


Porque, de verdad, los ciclos y las costumbres definen la vida de la gente. No podemos hacer las cosas de golpe.

Pero podemos hacer las cosas de forma que nos permitan descansar, disfrutar y volver a la rutina del trabajo que, aceptémoslo, todos odiamos un poquito, pero nos acabamos acostumbrando,

martes, 8 de diciembre de 2015

Por qué las fiestas no le alcanzan a un Godínez.

En la publicación pasada hablé del ritmo que tenemos como #Godínez: trabajamos como zombies la mayoría del año, como esclavos cuando tenemos que entregar proyecto y, a veces, tenemos descansos que deberían servir para olvidarnos de todo lo anterior. Pero como esperamos todo el año para que nos lleguen los días feriados, queremos aprovecharlos para hacer algo que valga la pena con nuestra vida fuera de la oficina y acabamos agotándonos más.

A veces necesitamos vacaciones para descansar de las vacaciones.

Pero ya sea que tengas una jornada libre por puentes, día de la secretaria o porque el perrito del jefe tuvo bebés y quiere estar con él, hay dos cosas que puedo apostar que vas a hacer en tu descanso: dormir como tronco todo el bendito día, o ir a tener una aventura digna de los héroes de #StarWars que te va a dejar exhausto.

Si te vas a alguno de los dos extremos... Bueno, permíteme empezar diciendo que es muy entendible si haces algo así por lo que dije al principio: los Godínez vivimos en una rutina que parece que absorbe toda nuestra vida. Tenemos que trabajar todo el día y, cuando salimos, estamos muy cansados para hacer algo más que descansar. 

Cuando pasa algo que rompe esa rutina nos emocionamos porque recordamos aquellos tiempos felices en los que éramos libres de tomar hasta desmayarnos en jueves y, al otro día, la única consecuencia era entrar crudo a una clase que de todos modos no le ibas a poner atención.

Así que queremos aprovecharlo; pero a estas alturas la vida de oficina ya aplastó nuestros sueños e imaginación (exagero, pero para escribir necesitas meterle un poco de drama) a tal grado que solo se nos ocurre dormir o, al contrario, nos sentimos tan atrapados por ese trabajo que queremos jugar Gotcha 16 horas seguidas aunque no nos hayamos movido por 3 años del escritorio.


Porque pensamos que la rutina debe romperse como vaso de borracho: de golpe; pero más bien debe romperse como los sueños de un Godínez, o sea poco a poco. Está bien, dejaré en paz esa metáfora.

La verdad es que los Godínez no dejan de soñar: solo se dan cuenta que deja más dinero el trabajo de oficina y, hay que aceptarlo, el internet, la televisión plana y un teléfono decente son un buen sustituto para cumplir tus sueños. 

Pero no tiene por qué ser así.

El día que te gradúas como Godínez es en el mismo momento en el que ya no te da miedo sacar tu teléfono en el trabajo para jugar Candy Crush. Cuando entras a trabajar hasta respetas, pero después de un rato te das cuenta de ue tu jefe odia su trabajo tanto como tú, pero a él le pagan mejor por quejarse. Así que dices: "al diablo", y empiezas a ocupar tu tiempo para jugar a los dulcecitos; oye, por lo menos así estás seguro de que vas a subir de nivel por tu esfuerzo.

Lo malo de ser un Godínez graduado es que, cuando no tienes que ir a trabajar, no sabes qué hacer en tus descansos porque todos tus pasatiempos ya los gastaste al matar tiempo esperando la hora de salida; por eso solo te queda la opción de hibernar, viajar a otra galaxia para luchar contra el mal (o por lo menos aventarte del paracaídas), o lo peor de todo: sentir que desperdiciadte tu puente.

Es por eso que no importa cuántos días feriados tengas, el tiempo que duren tus vacaciones o cualquier pretexto que te agarres para descansar: parece que no te alcanza para volver a sentirte relajado.

Pues en este artículo explico por qué esa es una ilusión, pero hoy traigo buenas noticias: existe una forma de romperla y volver a trabajar sintiéndote relajado.

La forma más fácil es empezando a trabajar en algo que te guste, pero eso ya te lo dije antes y espero que estés echándole ganas para lograrlo, porque se puede. Quiero decir, mira cuántos niveles ya avanzaste en el Candy Crush. Seguro te tardas menos en sacar un título universitario de la UNAM por internet.

Alguien me dijo que la maestría es la nueva licenciatura, y los salarios de algunos egresados me hacen pensar que es realidad. Estoy seguro que puedes encontrar un montón de programas a distancia con una búsqueda rápida en Google.

El caso es que no puedes romper años de una rutina en un solo fin de semana. Tienes que darte tiempo para recuperar el entusiasmo NO por tu trabajo, sino por tu vida. Se que suena a galleta de la fortuna, pero si tus dos opciones al tener tiempo fuera de la oficina son apagarte o agotarte, quiere decir que necesitas empezar a disfrutar un poco solo VIVIR.

Eso, como todo, es una costumbre. Así que permíteme recomendarte que te acostumbres a pasártela bien. Baja un juego nuevo para tu celular, cómprate otra piyama o qué se yo: alócate un poco todos los días.


Quiero decir, no tiene que ser algo fuera de lo común para ser genial, ¿está bien? Solo tienes que disfrutarlo. Pero si haces algo que te agrade todos los días, cuando al fin descanses podrás hacerlo más.

Y como todos los buenos hábitos empiezan por pequeñas acciones, les tengo excelentísimas noticias, mis Godínez: el #GuadalupeReyes de este año empieza en sábado.