lunes, 7 de diciembre de 2015

Controlando el ritmo de la relajación y el estrés.

Existen dos extremos en la vida de un #Godinez: la felicidad y el trabajo. Entre estos dos estados opuestos y contradictorios, encontramos todos los matices que le dan color a nuestra existencia como el Youtube, tu grupo de memes en Whatsapp y cosas como el cansancio cuando dejas de ver tu teléfono para ponerte a trabajar.

Eso es importante porque el cansancio parece que se acumula y, después de un tiempo, deja de ser un ritmo entre el estrés y el ocio para parecerse más a un mosquito que ni te pica ni te deja de molestar. 

Hay varias razones por las que el estrés parece acumularse; y digo parece porque la verdad es que el estrés no existe. Sé que no me crees porque la última vez que tuviste que entregar un proyecto estabas tan lleno de tensión que querías golpear con un teclado a cualquier infeliz que llegara a presumirte una sonrisa.

Porque así funcionan estas cosas: si tu estás alterado, nadie tiene derecho de ser feliz.

Esto pasa porque los seres humanos tenemos unas cosas geniales en el cerebro llamadas "neuronas en espejo"; básicamente nos permiten empatizar y, como su nombre lo dice, reflejar otras personas. Esto lo hacemos a través de una "simulación" del otro dentro de nuestra cabeza: sus expresiones, su postura, su tensión corporal y las emociones que podemos entender.

Esa es la clave de todo esto, porque solo podemos reflejar lo que podemos entender; el problema es que, cuando estamos angustiados porque la fecha límite del proyecto es mañana y tu acabas de cerrar el Face, si vemos a alguien sonriente tenemos que reflejar su estado anímico para poder entenderlo. Pero si relajáramos nuestra tensión para entrar en su "espacio mental" feliz, volveríamos a abrir el Facebook y perderíamos 4 horas más.


Por eso queremos alejarnos de la gente demasiado relajada cuando estamos estresados, y lo peor que puedes hacer cuando ves a alguien así es pedirle que se relaje. Los Godínez necesitamos estar tensos para poder trabajar. La próxima semana voy a hablar un poco más de esto, así que te recomiendo que te des una vuelta el viernes para leer mi artículo sobre "como trabajar sin tener que motivarte con estrés".

Mientras aléjate de todo mundo que parezca tener una cara más feliz que tú y recuerda que estamos a unas semanas de empezar las #Vacaciones de diciembre. Esto es genial porque te puedo apostar que el primer día de descanso te vas a despertar a las 6 de la mañana para ir a trabajar y, cuando veas el calendario y recuerdes que saliste, va a ser el día más feliz de tu existencia. Para el miércoles o jueves vas a sentirte como si nunca hubieras trabajado en toda tu vida; probablemente ni te quites la piyama hasta las 2 de la tarde.

Eso es un fenómeno interesantísimo que se da porque los seres humanos nos parecemos al perro de Pavlov en un sentido: cuando aprendemos algo, cualquier situación que nos recuerde ese aprendizaje va a disparar todo lo que tenemos asociado. Por ejemplo, una vez que tu cerebro registra que estás de vacaciones, dice "al diablo la vida laboral" y entra en modo flojera nivel gato. El otro ejemplo explica por qué digo que el estrés no existe.

Quiero decir, si cuando te das cuenta que estás de vacaciones te relajas como gelatina sin cuajar, también debe de funcionar al contrario, ¿cierto? Cada que sientes una tensión verdaderamente fuerte tu cerebro retoma la tensión de las veces anteriores que estuviste presionado y, si no es suficiente para hacerte cerrar el Youtube, le agrega un poquito más. Por eso pareciera que la fatiga (que no existe) se junta: porque de cierta manera sí se acumula.

Pero si digo que no existe es porque tu cerebro hace un montón de cosas para que puedas decir "estoy hasta la &€%#&". Necesitas cierto nivel de tensión muscular, recordar algunas emociones y ver al tipo feliz que nunca falta para recordarte lo estresado que estás.


Si se te está "juntando la fatiga" y no ves la hora de poder descansar 18 horas seguidas sin tener que preocuparte por nada, te recomiendo el ejercicio de #Meditación más importante de todos: observa tu respiración.

Así podrás entender que el estrés no existe: existen los cambios en tu cuerpo y, si observas tu respiración, puedes observarlos. Porque al entender las causas de la tensión, que siempre están en ti (literalmente: en tu cuerpo, postura, etc) puedes disolverla.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Cómo hacer un plan de vida.

¿Recuerdan cuando en la secundaria, a veces en la prepa, nos ponían a hacer un plan de vida? Eso es gracioso porque la mayoría de nosotros no pensábamos más allá del próximo #Viernes, y nuestro grandioso plan era emborracharnos tanto como pudiéramos sin que nos atraparan regresando a casa. Y ni siquiera eso nos salía bien; si nunca te regañaron en tu casa, tus fiestas no eran tan buenas.

Pero esa actitud de "yo sé lo que quiero así que no te metas con mi vida adulto de €#%$%#" que tuvimos como adolescentes regresa a mordernos cuando crecemos, porque desperdiciamos nuestra juventud pensando que lo sabíamos todo e ignorando a la gente que quería ayudar; cuando somos grandes, seguimos sin saber qué hacer pero ahora ya no hay quien ofrezca su ayuda, a menos que quieras pagarles más de 300 pesos por que te escuchen.

También existen las personas que saben lo que quieren, pero a nadie le importan porque siempre te recomiendan que seas como ellos.

Qué contradicción. Queremos que nos ayuden pero a nadie le gusta que le digan qué hacer.

Yo solo te recomiendo una cosa: busca qué quieres para tu propia vida. Solo tú lo puedes definir, y lo vas a reconocer cuando lo encuentres. Te voy a dar un par de consejos para lograrlo.

Primero está la forma de encontrar lo que quieres porque, aceptémoslo, no todos los tenemos perfectamente claro. Y eso es una porquería porque, cuando vivimos sin saber por qué nos gusta vivir, se siente un tipo de vacío que llenamos con helado y videos de gatos.


Pues mi primer consejo es que te pongas a buscar; déjame decirte que a todo se acostumbra la gente menos al hambre. Por eso muchas veces nos acostumbramos a trabajar en algo que no nos gusta, pero nos deja lo suficiente para comer

Oye, hasta parece una definición de diccionario de la palabra #Godínez.

Qué situación más complicada. Es difícil buscar algo nuevo cuando estamos tan cómodos, o al menos tan acostumbrados a hacer nuestro trabajo. La buena noticia es que, muchas veces, no necesitas buscar algo nuevo; solo tienes que a ponerte a buscar entre tus recuerdos esas cosas que dejaste de perseguir porque en algún momento tuviste que madurar o, en otras palabras, tuviste que empezar a pagar tus propias cuentas.

Pues ahora tienes dinero y un trabajo, así que puedes volver a perseguir esos pasatiempos cuando salgas de la oficina.

Si todavía no sabes lo que quieres, ponte a buscar. Quiero decir, existen mil millones de videos en youtube de todas las actividades y #Pasatiempos de la humanidad. Entre tu historial de búsqueda debe de haber algo que te gustaría probar. Solo encuentra una escuela, curso o venta de tours que te ayude a conseguirlo. Muchas veces lo puedes aprender en línea: si te agrada, puedes buscar una profesionalización.

A menos que sea irte de camping, porque eso no lo puedes hacer en línea.

Pero si lo que te gusta es la aventura, por favor aprende por lo menos a cocinar unos frijoles sin causar incendios forestales. Cuídate tu, y cuida el ambiente.

Si ya sabes lo que quieres pero no lo puedes practicar, solo tienes que dejar los pretextos. Por supuesto que puedes practicarlo. Solo necesitas tener la paciencia y la determinación para lograrlo. Si no tienes alguna de las dos, te tengo noticias: no es lo que te gusta de verdad. Ponte a buscar algo más.


Pero si estás enfocado en algo puedes encontrar 5 minutos, y ahorrar para las vacaciones. Puedes meterte a un curso y practicar en tu tiempo libre.

Recuerda que todos los seres humanos en este planeta tenemos 5 minutos libres. Tu decides si los ocupas para ver otro video de reggaetón, o para acercarte a tus sueños.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

La felicidad (no) cabe en un tupper.

Existen dos tipos de personas: los que piensan que el dinero es lo más importante en este mundo y los que piensan que hay otras prioridades. Pero, sin importar qué tipo de persona seas, todos tenemos la necesidad de comer.

Me gustaría decir algunas cosas acerca de la forma que usamos para ganarnos el dinero de la comida. Y los cafés de diseñador que solo tomas en la quincena, el internet y todas necesidades de la vida moderna.

Porque, aceptémoslo mis #Godínez, nadie quiere solo vivir: queremos vivir bien.

El punto es que casi nadie se pone a pensar qué significa ese "vivir bien". Esto quiere decir que la mayoría de nosotros estamos trabajando como enano de #Santa Claus en diciembre sin saber para qué.

Y, como dije al principio, creo que solo hay dos tipos de persona.

Primero que nada está la gente que para ser feliz solo necesita tener dinero para comer, pagar la renta y entrar a internet. Aunque es cierto que este tipo de gente suele vivir más tranquila, no los encontramos en puestos ejecutivos o de alta jerarquía en la empresa, porque para eso necesitas tener una motivación que te lleve a trabajar más de lo que te pagan por hacer, para ganar más de lo que necesitas y acabar comprando todo lo que quieras.

También necesitas ser un poquito hijo de #%+£$, pero nadie se lo dice al jefe o te corre porque es un hijo de $%#+.


Sin embargo, si solo buscas cubrir tus necesidades (y, de nuevo, cada quien decide si sus necesidades son comer arroz y frijoles o #Starbucks todos los días) también es cierto que vas a sentirte más a gusto en tu trabajo, en especial porque vas a estar gastando tu dinero en las cosas que te hagan feliz. Y te puedo asegurar que, después de unos años de hacer bien lo que te toca, se va a ver reflejado en tu cheque o en tu puesto, así que no te preocupes por llevarte las cosas con calma.

El otro tipo de gente busca rodearse de lujos y confort; por supuesto, eso cuesta dinero. Y mucho. Pero está bien porque ellos están dispuestos a trabajar. No me voy a poner a criticar a nadie, porque ya hay otros blogs que dicen que no deberías buscar cosas materiales sino la felicidad, sin tomar en cuenta que algunos son felices teniendo la casa más guapa del barrio; solo te recomiendo que no te olvides de disfrutar del producto de tu trabajo. De cualquier manera, un día te vas a retirar y, en ese entonces, te puedes reír en tu tina con masaje de la gente que te decía que el dinero no es lo más importante.

Pero, como siempre pasa cuando uno trata de simplificar las cosas, me falto cubrir a un tercer tipo de personas: las que se buscaron un trabajo porque necesitaban comer en algún momento del mes. Quiero decir, hay gente que de verdad entró a la primera chamba que le dieron porque necesitaba empezar a trabajar. 

Estas personas suelen tener los trabajos más pesados porque los de recursos humanos huelen el miedo: si necesitas trabajar, estás dispuesto a soportar la carga. Bueno, si estás en esta posición (y no te agrada), te recomiendo que te concentres en tu educación, porque eso y ser el amante del jefe son las únicas formas en las que vas a poder mejorar.

No digo que te metas a una escuela nocturna porque nadie quiere salir de un trabajo cansado para llegar a un salón de clase. Digo que, si de todos modos vas a fingir que estás trabajando, te metas a estudiar una carrera en línea. La vas a acabar en unos años de no hacer nada en la oficina.


El punto de esta publicación, porque a veces me gusta escribir cosas que tienen un punto, es que cada quien tiene su propio estilo de ser feliz.

Decide qué es lo que quieres y dedícate a disfrutarlo, a trabajar por ello y a conseguir las herramientas para lograrlo. Pero decide, porque puedes; y dedícate, porque nadie lo va a hacer por ti.