jueves, 19 de noviembre de 2015

Como sanar tu pasado.

Lo malo de crecer no es que se nos olvide la #Inocencia, igual que a veces olvidamos dónde están las llaves del coche. Más bien, lo hacen a uno mañoso a la mala. Después de varias experiencias negativas (que muchas veces tienen nombre y foto de perfil) ya no quedan ganas de ser el mismo iluso de siempre.

Esto es un problema porque, para poder aprovechar la mayoría de las oportunidades que tenemos para volver a ser felices (que también tienen nombre, pero más bonito) se necesita cierto grado de abandono, de confianza; si no, nos portamos como se comportaron con nosotros y de repente ya estamos lastimando gente sin querer.

No solamente pasa en el amor: cuando queremos empezar un proyecto, encontrar socios o simplemente volver a confiar en una nueva amistad, las experiencias del pasado nos animan a pensar que el mundo está lleno de idiotas, y los que tienen cerebro lo utilizan para el mal.

Es un problema serio.

Por eso es importante saber cómo aprender del pasado sin que estos aprendizajes definan quién eres, o limiten tu capacidad de confiar en la gente que sí vale la pena.

Mi primer consejo para reconocer la diferencia es que, si la persona parece ser un hijo de €&%#, probablemente lo sea. No me refiero a la gente con #tatuajes o perforaciones: eso es un estereotipo sin bases que debe parar. Pero si el tipo tiene tatuajes, perforaciones y está jugando con una navaja... Quiero decir, en el mundo real la gente verdaderamente dañina no es tan evidente, pero todo el tiempo te muestran su carácter con acciones, el tipo de bromas que hacen y los pasatiempos que disfrutan.

No te pido que juzgues a la gente que escucha Death Metal; por supuesto que, si no te gusta ese tipo de música, no tienes que relacionarte con ellos; pero si eres metalero tampoco te recomiendo que te busques un círculo de amigos que escucha reggaetón. 




Verás, todo es cuestión de gustos, hasta que pasamos al mundo acciones.

La gente siempre demuestra qué tipo de personas son. Si te gusta el #ChicoMalo, tengo que avisarte desde ahorita que no tiene detalles que hacen a su personalidad un poco difícil: es un imbécil que te va a gustar hasta que te lastime, y luego te vas a lastimar tu sola por no quererlo ver.

Lo mismo le pasa a los hombres: no estás enamorado de una buena chica que, si tan solo dejara de buscar tipos que le hacen daño, se daría cuenta de lo perfecto que eres tú. A ella le gustan ese tipo de personas, por algo las busca. No es como si no supiera que la van a lastimar. Lamento decírtelo, pero tu eres el mismo tipo de torpe que se busca chicas así.

Qué difícil es aceptar las cosas como son. Pero muchas veces preferimos vivir en una fantasía porque, si lográramos hacerla realidad, entonces pensaríamos bien de nosotros mismos. Es como si buscáramos un ideal en otra persona, y definiéramos nuestro valor por cómo nos ve.

Pero somos valiosos sin importar lo demás.

El otro consejo es que, si ya sabes que hay cocodrilos, no te metas a nadar. Dejando fuera la metáfora, si necesitas dejar atrás tu pasado es porque te han lastimado varias veces, o han traicionado tu confianza. ¡Aprende! No necesitas abrirle tu corazón de par en par al primer par de ojos bonitos que tengan un buen trasero. Tampoco necesitas darle tu chequera al primer zoquete que te ofrezca invertir.




Puedes tomarte las cosas con calma. Da lo que estés dispuesto a arriesgar, y nada más. La gente que te presiona para que des más de lo que puedes, usualmente tiene una agenda... O simplemente son el tipo de persona equivocada para ti.

Sería más fácil verlo si pensaras que vales la pena. Yo pienso que lo vales, que nadie merece la oportunidad de hacerte sufrir.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Cómo sonreír en tiempos difíciles.

Los #Godínez tenemos que levantarnos todos los lunes, sobrevivir los miércoles y aguantar cantidades industriales de alcohol cada viernes. No sé tú, pero yo a eso le llamo vivir una vida difícil.

Por eso tenemos que aprender a sonreír sin importar qué pase. Digo, también podemos amargarnos, pero creo que ya todos estamos cansados de la gente amargada, porque contagian igual que los alegres, pero yo prefiero que me contagien una sonrisa.

Pues te voy a dar un secreto: tu puedes decidir cómo sentirte. Ya lo dijo el #Buda: toda nuestra realidad está definida por nuestros pensamientos. Así que, si piensas que eres una persona feliz y amena, o un amargado hijo de &€%#, en ambos casos tienes la razón.

El doctor Timothy Francis Leary hizo una teoría de la personalidad que definía a las personas de acuerdo con su forma de relacionarse con los demás. Básicamente, le pedía a un grupo de conocidos que respondieran unas preguntas sobre su amigo, y luego le pedía al paciente que contestara el cuestionario sobre sí mismo. La teoría era que si las respuestas eran demasiado diferentes, eso lo definía como un problema mental y lo usaba como la guía para sus terapias.




En otras palabras, no pensaba que la gente estaba rota: más bien se dedicó a buscar las causas de una diferencia de opinión.

Y eso es genial, porque mucha gente piensa que está rota cuando solo tiene opiniones distintas.

Verás, ese es el primer secreto para poder sonreír en cualquier situación: tener una opinión firme, estar completamente convencido, de que el mundo es un lugar feliz. Lo malo es que tenemos muchísima evidencia en contra pero, oye, los seres humanos somos maestros de ignorar la evidencia.

Por ejemplo, no paran de surgir estudios que afirman que estamos en la época más pacífica de toda a historia humana; puede que pienses que estoy bromeando, o que los que hicieron esos estudios son una bola de idiotas, pero te pido que recuerdes que cruzada tras conquista tras guerra de independencia, los seres humanos nos la hemos pasando hablándonos a tiros cuando ya no nos podemos entender.

Quiero decir, al menos las guerras de hoy son por el petróleo. Antes el imperio británico y español cubrieron al mundo de guerra solo porque podían para hacer sus colonias. Hoy tienen que inventarse todo tipo de cosas.

Además, existe otro fenómeno novedoso en la historia de la humanidad: las protestas contra la guerra. ¿Te imaginas a un grupo de hippies protestando en contra de las cruzadas? Incluso esas campañas de protesta en redes sociales son mejores que nada; no por mucho, pero por lo menos se escucha su opinión.

Si mi primer consejo es volverte necio y no admitir que nadie te convenza de que el mundo apesta, mi segunda recomendación es que te pongas a estudiar un doctorado y cobres más dinero. Sé que no suena tan fácil, pero todos los cambios que valen la pena cuestan trabajo. Además, no solo vas a ganar más dinero sino que al estudiar estarás ayudando a que el mundo esté repleto de gente menos bestia. Por eso es importante la educación




¿Qué puedes perder? Tal vez no sea rápido, pero una vez que estás determinado a ser feliz, la depresión se quita con videos de gatos. Ese es todo el secreto: encuentra algo que ames, y búscalo en Youtube.

Porque sonreír por un segundo cuando las cosas se ponen pesadas es fácil; lo difícil es ayudar a que mejoren.


¡Déjanos tus comentakrios, y comoártenos en redes sociales!

lunes, 16 de noviembre de 2015

Cómo disfrutar un puente.

No existe nada mejor en la vida de un Godínez que el día de pago. Quiero decir, el día en sí mismo apesta igual que cualquier otra jornada laboral; pero cuando salgas de trabajar tendrás un cheque reluciente que podrás derrochar en una dotación de alcohol que sirva como terapia hasta la próxima quincena. Y comida. 

Bueno, en segundo lugar entre los días que amamos como #Godínez están los puentes, porque es como si te dijeran que te van a pagar por echar la flojera entre semana.

Quiero decir, puedes quedarte en tu casa, dormir hasta tarde y odiar a tu jefe en horas de trabajo y nadie puede decirte nada. Si el puente cae en lunes, encima se siente como una victoria en esa eterna batalla entre el bien y el mal.

Por eso los puentes parecen ser tan infinitamente importantes y queremos de alguna forma aprovechar nuestro fin de semana largo. Queremos que sea un día lleno de sentido, de significado, en el que aprovechamos para disfrutar todo lo que hemos sufrido un año entero de inicios de semana. Pensamos que el puente tiene que ser especial.

Generalmente, esto se traduce en una borrachera de tres días en vez de la típica fiesta de viernes y sábado. Si ya tienes mis años, usas el viernes para salir de fiesta y te tardas dos días en volver a la vida. Pero, sea como sea, en un #Puente puedes aprovechar para agregarle un día a tu rutina degenerada de fin de semana.




A menos que estés en época de entregar proyectos; si es así, solo mandas todo al diablo y duermes tres días seguidos.

No sé si exista el cielo o no, pero eso a mí me suena como un pedacito de paraíso.

Pues te voy a dar dos consejos para sacarle hasta la última gota de jugo a tu #FinLargo.

Primero que nada, mira  los consejos de esta publicación; los escribí para cuando tienes muy poco tiempo para descansar y estás demasiado molido, pero en un fin de semana largo los puedes usar durante, digamos una hora (no es mucho si piensas que la mitad del ejercicio es escuchar la música que te gusta), para que dos o tres días de descanso te sepan a una semana.

En realidad solo se trata de aprender a concentrarte en vivir el momento. Las filas del banco se sienten tan inhumanamente lentas porque no te concentras en otra cosa más que la espalda del tipo de enfrente, o su trasero si es que es agradable a la vista; eso alarga la sensación del tiempo. Cuando te diviertes, estás tan distraído en cualquier cosa que adores hacer, que ni siquiera notas el tiempo porque no le pones atención.

Por eso es importante tomarte 10 minutos o una hora para enfocarte en ser verdaderamente flojo.

Digo, feliz.

El segundo consejo es que, una vez que estás enfocado en disfrutar tu fin de semana largo, no te preocupes por hacerlo una experiencia inolvidable. Claro, puedes aprovechar para tomar ese viaje a otro estado a ver las pirámides o las momias o a tomar el pulque de pueblo, pero a menos que tengas uno de esos planes pendientes no te preocupes demasiado por hacer de tu puente algo memorable. 




Solo haz lo que harías en un fin de semana normal, y agrégale un día.

Tu rutina funciona; si llevas no sé cuántos años trabajando y todos los sábados te la vives muerto tragando helado y viendo películas, es porque tu cuerpo necesita descansar y está bien: tienes un día más para hacerlo. No lo desperdicies queriendo pasar cada momento haciendo algo que definitivamente eliminará el estrés acumulado de varios meses; eso se llama "vacaciones", y ya llegarán.

Por lo mientras aprovecha para despertarte un lunes sin odiarlo.

Es un privilegio que pocos tenemos.