viernes, 27 de mayo de 2016

Meditación y Neurociencia: el budismo para los hábitos exitosos.

Es un poco contradictorio que utilice la venerable tradición budista para hablar de hábitos cuando uno de sus principios es liberarse de los apegos. Ese cafesito que te tomas todas las mañanas, por ejemplo, es un apego que un monje budista te recomendaría dejar; por eso no practico su religión.

Pero también es cierto que tienen una cosa llamada "el camino óctuple" que consiste en 8 hábitos diseñados para alcanzar la liberación.

El camino óctuple te pide que mantengas una visión correcta del universo; con esto seguramente se refieren a ser budista, porque es la única y verdadera religión según sus creyentes. Si profesas una creencia distinta, no te preocupes; tú y yo sabemos que la religión que practicas es la única verdadera.

Además de este pequeño comercial, los discípulos del Buda te recomiendan que tengas un actuar correcto, una atención correcta, una intención correcta, un habla correcta, y otras cosas parecidas. Las puedes revisar en cualquier página de internet budista. Más bien me gustaría hablar de la esencia del camino o, en otras palabras, yo prefiero compartir lo que tú puedes usar en la oficina, empezando digamos ya.

Porque no sé si el budismo sea la religión verdadera; tampoco estoy seguro que la meditación sea el único camino a la paz, te entregue la verdad ni nada de esas cosas. Solo sé que los fanáticos insoportables que meditan parecen ser más felices, e incluso hay algunos estudios científicos que apoyan esa idea.

Por eso te recomiendo que tengas una visión del universo que te ayude a ser feliz; no estoy hablando de la "visión correcta" en el sentido budista, que más bien parece una forma de "sugerirte amablemente" que te conviertas a su religión. Por lo menos no te amenazan con el infierno si no decides hacerlo.

Bueno, cada quien cree en lo que quiere; lo malo es que muchos de nosotros ni siquiera nos dedicamos a pensar en qué quisiéramos creer. Tal vez eso pase porque nuestra sociedad alaba a la ciencia, pero poner en el altar de la academia la ley natural que nuestros científicos han descubierto es la versión moderna de adorar al totem del pueblo.


Por ejemplo, la neurociencia dice que el color azul activa ciertos mecanismos en tu cerebro que te hacen estar alerta, porque el cielo de la mañana es azul; así que tiene sentido evolucionar para estar alertas a esa hora. La ciencia también dice que la física cuántica es el hada madrina de todos nosotros, y si pides algo con la suficiente fuerza te lo va a conceder. Una de estas dos oraciones científicas es cierta, pero yo no sé cual porque no entiendo las ecuaciones de física cuántica ni he leído los artículos de la doctora que dijo: "el color azul te mantiene despierto". 

De hecho, ni siquiera sé si uno de los dos sea verdadero, pero quería dejarte claro que, si no estas leyendo los journals más recientes de todos los campos del saber humano,  da lo mismo que pienses que somos el resultado de la evolución, de un Dios todo poderoso, o del Monstruo del Espaghetti Volador.

Sin embargo, sí hace toda la diferencia que tú sepas en qué crees y por qué. Me dijeron en un curso de psicología de la religión que se ha comprobado que las personas religiosas viven más felices y tienen mayor resistencia emocional (o resilencia) que los ateos. No sé si creerlo porque me lo enseñaron en un curso de psicología de la religión; suena como si Ferrero Rocher me intentara convencer de cuál es el mejor #Chocolate. Pero la gente puede aguantar una gran cantidad de sufrimiento si piensa que hay una razón para ello.

Ese es mi comentario sobre el primer principio del camino óctuple budista: no importa lo que creas, siempre y cuando estés convencido. La convicción es poder, y si no me crees, investiga cuántas personas que dudan de sí mismas o de sus acciones están en los más altos puestos ejecutivos. 

Para mí, el resto del budismo se basa en confiar en que no seas un hijo de &€ta y ponerle atención a lo que haces; así puedes hablar sin insultar a la gente que te escucha, actuar sin lastimarlos, y esforzarte en las cosas que valen la pena.

¿Sabes? Ese es todo el secreto de la meditación. Conectar la corteza prefrontal, área responsable de la consciencia en nuestro cerebro, con todas las funciones primitivas como las emociones, el enojo y todo lo demás, para hacernos conscientes de ellas.


Suena bien, ¿cierto? Aún así, espero que no me hayas creído del todo; como dijo el #Buda: "duda y busca tu propia luz". Pero, por lo que más quieras, pon atención, porque solo así puedes elegir tus acciones, y a través de repetir las acciones correctas, se forman los hábitos que te llevarán a donde quieres.

En resumen, busca la pasión que le dé sentido a tu vida; ponle atención a lo que haces, y piensa por ti mismo, porque solo tú puedes decidir lo que quieres lograr. Bueno, como en las #Elecciones, si no te tomas el tiempo para elegir, luego no tienes derecho a quejarte.

lunes, 23 de mayo de 2016

Meditación y Neurociencia: los hábitos que no sabes que tienes.

Cuando hablo de rutinas, seguro que piensas en algo como desayunar todos los días antes de ir al trabajo, o más realistamente devorar todo el café que puedas y esperar que sirva para mantenerte despierto después de tu tercer maratón de #Netflix esta semana.

Bueno, pues no necesariamente.

Quiero decir, no es lo mejor que puedes hacer en esta vida: ni ver Netflix en vez de dormir, ni tomar tanto café es bueno para la salud, pero si me importaran tanto los hábitos saludables probablemente estaría escribiendo otro tipo de blog y comiendo menos tortilla. Pero tampoco es como si fuera lo peor que haces en el mundo.

Si no tuvieras hábitos más sutiles y más dañinos, tal vez no necesitarías leer este tipo de blog.

Estarías disfrutando la vida en algún lado.

Pero la verdad es que los hábitos que más definen nuestras vidas son esos que no siempre se ven a simple vista. Necesitamos poner atención. Por ejemplo: quejarse y poner pretextos son hábitos que un día tuvimos que aprender.

Y no es que alguna vez hayamos ido a un curso de quejarse con maestría en poner pretextos, aunque algunos son tan efectivos que pienso que deberían hacerlo a nivel profesional.

No, si hubiéramos ido a la escuela para aprender eso, probablemente ya se nos habría olvidado junto con todo lo que nos dijeron que era tan &@€%# esencial para la vida y nunca jamás volvimos a utilizar. 

Más bien, la vida poco a poco nos enseña que, si a la gente activa y optimista le pones un pretexto lo bastante bueno, te mandan al demonio y ya no te piden trabajar; más bien, se dedican a solucionar las cosas por su cuenta y tu jefe te felicita de todas maneras por un buen trabajo en equipo. Como dicen, por eso México no progresa.

Pero, de nuevo, me estoy desviando del tema. El punto es que la gente no siempre se da cuenta de que toda su conducta y su actitud ante la vida está determinada por sus pensamientos.

Si nos diéramos cuenta de eso, dejaríamos de pensar tanta pen&€@# que solo sabe detenernos porque ya nos acostumbramos a la panza chelera, al trabajo mediocre o al maldito aburrimiento de los domingos por la tarde.


La verdad es que muchas veces no somos felices con nuestras vidas, pero ya estamos acostumbrados.

Por eso lo primero que necesitas para romper con tu rutina es tener pensado otra mejor para reemplazarla.

Esto es muy importante por dos razones: la primera es que, si tan solo rompes todas tus rutinas, te vas a quedar como un zombie mirando a la pared porque no tienes algo mejor que hacer con tu vida. Si esa es la única opción que sete ocurre, mejor sigue tragando helado y odiando las lonjas. Por lo menos así te vas a divertir,

La segunda razón es que, como dije en otra publicación, todas las rutinas que se han quedado con nosotros a través de los años empezaron sirviendo una utilidad.

A lo mejor todavía necesitas cumplir esa función, pero tu rutina es tan buena satisfaciéndola que ya ni te das cuenta de que te hace falta.

Esta semana vamos a empezar con algo ligero, porque es muy #Lunes para pedirte que hagas algo más.

Pasa tu día como normalmente lo harías, y date cuenta en qué momentos te gusta detenerte a ti mismo que sería mejor para ti seguir adelante. Puede ser que te gustaría ir al gimnasio, o empezar tus endemoniados reportes que de todas formas no se van a terminar solos.

Una vez que lo identifiques, seguro que te vas a encontrar poniéndote el mismo pretexto de la misma manera para no lograr otras cosas que quieres. Así se forman las malas costumbres que conocemos todos, como la flojera y las compensamos tragando #Chocolate para no sentirnos mal. Pero, como dijo el Buda (y yo al principio de la publicación), nuestros pensamientos crean nuestra realidad.

Así que deja de crear @€&gaderas.


Esto tiene un poco de truco: cuando te caches a ti mismo poniéndote pretextos, observa tu respiración (este paso es importante) y pregúntate a ti mismo qué vas a lograr si evitas ir por lo que quieres. A lo mejor te sorprende la respuesta.

El punto de este ejercicio no es cambiar, porque darte cuenta del por qué te tus procesos mentales no siempre te libera de las consecuencias, pero conocerte a ti mismo es un gran avance.

Sigue observando tu respiración, y deja que el bloque que te impones a ti mismo fluya poco a poco. La próxima publicación vamos a ver unos ejercicios para hacerlo más fácil, pero primero es importantes que sepas lo que quieres y por qué no lo has logrado. Es importante ser honesto contigo mismo.

viernes, 20 de mayo de 2016

Meditación y neurociencia: del hábito a la atención.

No hay nada bueno ni malo, sino que pensar sobre las cosas determina su valor. Esta cita mal citada de William Shakespeare aplica para todo, pero en este caso es muy útil para describir la rutina; sé que en las publicaciones pasadas hable de ella como si fuera algo malo, pero vamos a profundizar un poco.

Es diferente tener la rutina de levantarse, tomar un jugo de frutas e ir a trabajar, que la rutina de levantarse, tomarse media botella de vino e igual ir al trabajo, pero más feliz. Quiero decir, a mucha gente le parecería que seguir el segundo ejemplo está mal. En especial a tu jefe, así que no lo intentes.

Pero... Bueno, de nuevo, todo depende de los valores de cada quien.

Quiero decir, en Europa (o por lo menos lo que me cuentan de España) beben vino como si fuera agua. De verdad que es una sociedad iluminada. Y nunca podrías reclamarle a alguien por beberse su vino aunque sea temprano; no es mal visto, como a veces se ve mal en América beber alcohol si no es fin de semana, o por lo menos con la cena.

A parte de los valores que cambian en todos lados, tenemos que considerar que, por muy europeo que seas, si te empinas media botella de vino vas a quedar más prendido que una vela, y al otro día vas a tener una resaca marca "no vuelvo a tomar". Eso, tal vez, no es lo mejor para ir al trabajo.


El punto es que nuestras rutinas no son ni buenas ni malas, pero pueden ser muy inconvenientes. Y lo malo es que no siempre nos es fácil cambiar, porque nuestras neuronas son unas @&rras dramáticas que piensan que si haces algo diferente con tu vida vas a morir. 

Mira, las neuronas tienen un trabajo muy importante: mantener funcionando de forma bien coordinada a un montón de sistemas, órganos y células especializadas para que el humano que forman, o sea tú, siga funcionando. Esta tarea se ve complicada por dos factores: un ambiente hostil con gente como #LordWalmart u otros mamíferos de la selva de concreto, y un zoquete dirigiendo el timón del cuerpo, que le gusta ingerir tanto alcohol como su presupuesto le permita los fines de semana.

Entre las malas decisiones que tomamos, y la gente que nació para hacer esta vida más "interesante", se vuelve muy complicado mantener el frágil balance que se requiere para asegurar la vida de la humanidad.

Para lograr esta (nada fácil) tarea, las neuronas aprenden qué condiciones nos mantienen vivos en los primeros años del desarrollo. Luego, cuando se te ocurre en tu cabecita intentar algo descabellado, te castigan con sentimientos de incomodidad, culpa o pérdida de identidad porque, como ya dije, su trabajo es mantenerte vivo y piensan que no estás cooperando.

La meditación, la terapia psicológica y el alcohol son varias formas que hemos encontrado para decirles a nuestras neuronas: "oigan, tranquilas, no es para tanto", y que poco a poco te permitan cambiar tus patrones de conducta por algo menos destructivo, retraído, o lo que sea que no te guste de ti.

Por eso es importante que sepas que, cualquier hábito que tengas en esta vida, va a estar respaldado por el barrio de tu sistema nervioso. También es importante reconocer que los hábitos no son malos de por sí, pues en algún momento tuvieron cierta utilidad.


Lo bueno es que eso ya no importa; como ser humano consciente que está leyendo #Goditeismo, te puedes dar cuenta de qué rutinas te hacen daño, y qué otras deberías adoptar si quieres tener listo tu #CuerpoDeVerano.

Las próximas publicaciones hablaremos de eso: de como romper, y crear hábitos. Por lo pronto, te voy a dar un adelanto.


Crear y romper hábitos:
1.- Observa tu respiración.

Si quieres romper un hábito, te van a dar muchas ganas de hacerlo. No te concentres en luchar contra ese sentimiento. Más bien, observa tu respiración. Neurológicamente, no puedes generar dos estados al mismo tiempo. Si estás enfocado en tu respiración, por el tiempo en el que generes ese estado de atención dejarás de sentirte presionado para hacer tu mala costumbre. A mí me funciono para dejar de fumar.

Lo malo es que después de un rato de observar mi respiración me aburría, inmediatamente regresaban las ganas de fumar, y pues fumaba. Oye, no me siento orgulloso. Por eso necesitas estar listo para distraer tu atención con otra cosa cuando acabes de observar tu respiración. Ten un video, un mensaje de whatsapp, o lo que sea a la mano para seguir distraído. Si las ganas regresan, vuelve a observar tu respiración. Ya sabes, "enjuague y repita".


Para crear nuevos hábitos, empiézalos al mismo tiempo que observas tu respiración. Si empiezas a poner pretextos, entonces no te estás observando. Concentra toda tu atención en la respiración hasta que estés haciéndote una ensalada, camino hacia el gym o lo que sea. Lo difícil de empezar un nuevo hábito es convencernos a nosotros mismos de empezar. 

Para lograrlo, de luchar contigo mismo. Ignora tus pretextos y observa tu respiración. De esta forma, podrás comenzar nuevas cosas y, si las repites el número suficiente de veces, se formará un nuevo hábito positivo.