viernes, 1 de abril de 2016

Cómo perderle el miedo a la soledad.

Lo primero que voy a decir es que, en este planeta, la gente está sola porque quiere. Somos más de 7 mil millones de seres humanos, y aunque es verdad que parece que todos los idiotas de esa población viven cerca de tu casa, entre tanta gente puedes encontrar algunos que te agraden. En especial si sales de tu casa.

Pero una cosa es buscar gente para compartir experiencias, sentirte como en casa y pasártela bien, y otra muy diferente es andar con un grupo solamente para no estar solo. 

Ese es el primer consejo para el día de hoy. Aprovecho que es #Viernes y Netflix lo sabe, porque las ganas de salir de fiesta todos los fines de semana se acaban más o menos al segundo año dentro del mundo laboral: no pienses que la única forma de divertirte es con otras personas.

De nuevo, #Netflix lo sabe.

Lo bueno de este mundo es que nos ofrece tantas posibilidades para mandar al diablo a la sociedad, siempre y cuando tengamos dinero para pagarlas. Tal vez el dinero no compre la felicidad, pero es uno de los mejores sustitutos. Porque muchas veces pensamos que para divertirnos, para ser felices o lo que sea, tenemos que estar entre 250 personas que no conocemos intentando ponernos ebrios dentro del presupuesto con los precios exhorbitantes del #Alcohol en los lugares de moda.

Mira, no sé si ya te diste cuenta, pero yo soy del tipo de persona que prefiere ponerse ebrio entre gente que conoce, y si no se puede, pasar una noche tragando botanas y odiando mi vida de vez en cuando también está bien.

Espera, ¿qué? Olvida que dije esa última parte.

Como te iba diciendo, una de las partes más divertidas de vivir en una sociedad tecnológica es que el entretenimiento está en todos lados: tu tablet, teléfono, o computadora te pueden mantener desvelado y divertido si de plano no encontraste un mejor plan.

La otra parte divertida de vivir en una sociedad así, que por cierto tiene que ver con mi segundo consejo, es que puedes encontrar todo tipo de gente para todo tipo de actividades. Mira, los seres humanos forjamos lazos de amistad profundos y duraderos a través de muchos años, así que puedes apostar que todos los #Godinez tienen su grupito especial, que por cierto ven una vez cada boda o bautizo, y siempre hay un amargado que comenta "otro más que se nos va".


Bueno, para todo lo demás, existen grupos de Facebook, los foros y las páginas de interés. Puedes encontrar comunidades para todo, y tal vez no vayas a formar una de esas amistades que duran toda la vida, pero puedes encontrarte gente interesante que te va a ayudar a distraerte.

No todas las amistades tienen que venir de una conexión casi espiritual, de esas que hasta te hacen compartirle a tu BFF de tu orden de tacos. Por eso la gente conoce nuevos amigos en su trabajo. Y por eso siempre les llaman "amigos del trabajo", que son como una amistad verdadera pero con la cláusula en letras chiquitas de que si despiden a alguien por zoquete, lo más probable es que no sobreviva. Quiero decir, si tienes la suerte de encontrarte a una persona que vas a buscar aunque dejen de trabajar en el mismo lugar, puedes considerarlo como la excepción y no la regla. 

Eso tiene todo que ver con mi último consejo: uno de los secretos para aprender a estar solo, es aprender a disfrutar de la compañía de la gente, aun cuando esta puede no durar. Los seres humanos somos criaturas sociables; no quiero que pienses que "aprender a estar solo" significa largarte a una montaña y no volver a salir jamás, porque en el monte la señal de internet es muy mala. Más bien quiero decir: aprender a volverte una persona soportable para ti mismo, lo suficiente como para no sentir ansiedad si tus amigos hicieron planes con sus amigos del trabajo, y tus amigos del trabajo hicieron planes con sus otros amigos y te dejaron sin nada que hacer.

En resumen, hay que saber cómo pasársela bien uno mismo: ayuda si tienes pasatiempos y conoces bien tus gustos, porque en la era de la información, si sabes lo que te gusta y tienes internet, puedes encontrar una página o canal de Youtube que te dará algo que hacer.


En segundo lugar, hay que recordar que "estar solo" no significa "estar solo siempre", y puedes acercarte a algún grupo o comunidad que comparta tus intereses; esto le dará tiempo a tus amigos amigos para que te vuelvan a extrañar.

Por último, si no te gusta estar solo es por algo; tal vez eres un hijo de &@€% dentro de tu cabeza, y no te soportas ni tú. Pero, sobre este punto, hablaremos más la próxima semana,

miércoles, 30 de marzo de 2016

La rueda del karma Godínez.

En este mundo hay dos tipos de personas: los que valen la pena, y los que vale la pena evitar. Ya dije en la publicación pasada que todo mundo tiene cosas buenas y cosas malas. El secreto para elegir tus amistades, en primer lugar, es aprender a estar solo. Pero en segundo lugar es decidir a quiénes vale la pena aguantarle sus dramas.

Debe haber dos o tres personas en tu mundo que te hacen más feliz de lo que te causan problemas. Y seguramente las encontraste después de muchas decepciones, porque todo mundo nos hace alguna ching&#$@ en un punto de su vida. Bueno, tarde o temprano la gente demuestra si andarse pasando de listo es costumbre, o solo un mal momento que vale la pena soportar.

La cosa es que muchas veces no nos damos cuenta de que nosotros mismos somos seres dramáticos. Nos gusta el sarcasmo, los memes, y nos tomamos nuestra versión de las cosas demasiado en serio. Por eso es mucho más fácil recordar las decepciones que hemos sufrido, que los momentos en los que nosotros hemos decepcionado a los demás. En especial cuando pensamos que tenemos razón.

Lo malo de pensar que tienes razón, es que usualmente te hace ignorar el punto de vista de los demás. Seguro tienes tus argumentos, y cuando te hacen notar una falla pones de frente todas tus justificaciones. Tristemente, eso no logra nada más que satisfacer a tu ego y decir: "tenía razón", que generalmente se traduce como: "gané el argumento". No pienses que es lo mismo, porque la gente puede ser una hija de &@ta muy bien justificada y, si solo quieres convencer a los demás, generalmente acabas por evitar el observarte a ti mismo, creyéndote tus propios pretextos.

Esto se llama la rueda del karma #Godínez (y sí, efectivamente, se llama así porque yo le acabo de poner el nombre): a veces somos el tipo de persona que tiene argumentos muy buenos para ser una molestia en la vida de los demás, y a veces otras personas tienen argumentos muy buenos para estropearnos el día.


Ojalá hubiera un tipo de #Budismo que nos permitiera trascender este ciclo inevitable de gente que siempre piensa que tiene la razón; algo así como darle por su lado a cada persona, sin sacrificar tus propias posturas. 

Sería genial, pero las cosas no son tan sencillas.

Si queremos mantener una posición impasible, entonces vamos a pasar por encima de muchas personas que tal vez nos conviene escuchar de vez en cuando. Puede que sus argumentos no sean buenos, pero sus sentimientos son verdaderos; tenemos que aprender a validarlos, porque muchas veces no los saben expresar.

Por otro lado, también es necesario aprender a no dejarnos convencer por cualquier idiota que argumenta cuando se siente agredido, grita cuando se le acaban los argumentos, y se ofende cuando todo lo demás falla. 

El mundo es un lugar complicado. A veces no podemos dialogar con una persona, porque no están dispuestos a hacerlo; aunque no es ideal, llega a pasar. Pero también está bien que la gente sea así; no nos pagan por llevarnos bien con todos, y si no nos gusta una persona, simplemente nos podemos alejar. 


Recuerda que la persona más importante en este universo eres tú mismo. Eres genial, ¿recuerdas? Cuídate primero a ti, y escoge a la gente que te rodea pensando en lo bien que te hacen sentir.

Así es como puedes trascender la rueda del #Karma Godínez: equivocándote mucho, pero aprendiendo. Rodeándote de la gente que te hace sentir como si valieras la pena, porque lo vales. Entonces la rueda deja de regresar a patearte el trasero cuando te pasas con alguien; ellos lo entienden, y tú mismo los puedes entender si hoy no te supieron tratar bien.

lunes, 28 de marzo de 2016

La gente que vale la pena...

Solamente existen dos tipos de personas: los hijos de &@€#, y los hijos de &@€# que valen la pena. Todo mundo te va a decepcionar... Bueno, no es cierto, pero todo mundo podría; nadie puede cumplir las expectativas de todos sus semejantes porque, como dije, somos unos hijos de &@€#.

Y es que le ponemos a la gente el peso de nuestra perspectiva. Tomamos una primera impresión, o tal vez nos formamos una idea de cómo es la gente a través de muchas experiencias, pero al final de cuentas pensamos que conocemos a los demás. Es entonces cuando podemos entrar más o menos en confianza; incluso aquellas personas que son sociables aunque no conozcan, pueden ser así porque tienen una idea de los demás: piensan que la mayoría de las personas son naturalmente buenas. Con algo de suerte, no van a tener que soportar una decepción.

Pero a final de cuentas, si eres un tipo confiado, no se lo debes a la suerte. Seguramente has tenido malos ratos causados por tu exceso de confianza, y aún así decidiste volver a actuar igual. Dicen en #Matrix que la verdadera prueba de una decisión es tomarla de nuevo, y me parece que por esa regla viven los que eligen volver a confiar.

Este principio aplica para todas las cosas. Quiero decir, para todas. Pero se vuelve especialmente importante cuando hablamos de las personas. No todos quieren hacerte daño, aunque muchas veces pareciera que no les importa si lo hacen o no.

La verdad es que la mayoría de los seres humanos somos decentes. Lo malo es que la vida nos enseña a mostrar primero nuestro lado con garra y colmillo; tienes que agarrar un poco de confianza para mostrarle a la gente el otro lado de tu ser.

Y es que creo que todos tenemos (por lo menos) dos lados, así que no te preocupes si juzgas mal a una persona. A lo mejor no te equivocaste, pero en un momento de tu vida conociste su lado menos amable.

No por eso digo que le debas dar otras mil cuatrocientas oportunidades. La gente te enseña el lado que quiere, y está bien que recuerdes eso para que no vayas por la vida intentando arreglar a las personas. Solo te recuerdo que no todos somos malos, ni somos malos todo el tiempo.

Escuché hace mucho que todos tenemos una máscara... Bueno, si eso fuera cierto, el mundo sería un carnaval; pero es, más bien, como una caja de chocolates: nunca sabes a quién te vas a comer mientras ves una película.

Espera, ¿qué?


Me refiero a que tienes que probar a la gente, y puedes entender eso con el doble sentido que quieras, porque sé que todos aquí tenemos la mente pura y nadie sabe de lo que estoy hablando. La cosa es que nunca vas a saber si alguien es bueno o malo si no te das la oportunidad de conocerlo. 

A eso se le llama una "persona". 

Una "persona" es alguien a quien todavía no le quitas la máscara, o no te ha permitido ver lo que hay debajo. Hay quienes no van a dejarte dar un vistazo porque no les gusta descubrirse, y te recomiendo que no insistas; si intentas sacar a la fuerza el lado "verdadero" de las personas, generalmente lo haces más por ti que por ellos. Lo más probable es que ya te lo hayan mostrado, pero no quieres creer que puedan ser tan cabrones.

Bueno, cada quién... La cosa es que no acabamos de conocer a la gente.

Mira, hace una semana probé el licuado de mamey. Odio esa fruta, pero ya estaba comprada, así que dije: ¿qué diablos? Me gustó mucho.

Llevo 28 años conociéndome, y me acabo de enterar de que me gusta el licuado de mamey. En primer lugar, si ya no puedes sorprenderte a ti mismo debes cambiar algo de forma urgente, porque la mayor aventura de este universo no está afuera. Conocer el universo que habita dentro de tu piel puede tomarte una vida, o varias si te gusta el credo #Budista. No sé; si dices que ya te conoces de forma completa,  más bien deberías dejar de ignorar las partes más interesantes de tu persona.

Bueno, si jamás acabamos el viaje hacia adentro, mucho menos vamos a acabar completamente la aventura de conocer a otro ser humano. ¡Somos inmensos! Inmensos y geniales. Y temibles. Y graciosos. La mayoría de nosotros también somos unos pervertidos, pero nos da pena decirlo, así que tal vez quieras esperar antes de invitar a la gente a una sesión de #NetflixAndChill.

El universo está lleno de sorpresas, pero creo que no vas a encontrar una mejor que el mundo misterioso que esconde la gente detrás de una expresión bien practicada.


No me importa quién seas, te vas a llevar bien con algunas personas y con otras no. De hecho, te vas a llevar bien con algunas personas una parte del tiempo, y te vas a llevar mal con los mismos en otros momentos.

La vida es drama. Los que intentan convencernos de que no es cierto, venden cursos de superación personal.

En serio, decide quién vale la pena. Es más: decide cuándo lo valen. Todos tenemos la necesidad de alejarnos de la gente, y no vale la pena perder una amistad hermosa por no querer aceptarlo.

Darse,cuenta de esto, como todo, es un proceso. Pero, por el momento recuerda que a veces necesitas estar solo; en esos momentos, está bien decir: "Ahorita no joven. Lo quiero, pero le voy a soltar un pu&€@".

Ni modo.