miércoles, 28 de marzo de 2018

Empezar y volver a empezar.

Hay algo que nunca cambia a lo largo de los tiempos, no importa qué tanto avance la #humanidad o cuánta tecnología nueva tengamos: los jefes son unos hijos de $%ta. Lo siento, pero aunque tú seas jefe de alguien, piensas lo mismo de tu superior que la gente a tu cargo piensa de ti.

Y es que hay dos o tres excepciones en este universo, pero esos son los jefes con los que te llevas bien y te dejan llegar sin firmar y generalmente son tus amigos. El resto son unos hijos de $%ta.

No es que esto esté mal. Conociendo a los #Godinez, si tu jefe fuera demasiado comprensivo, probablemente llegarías a trabajar tarde, digamos el martes o miércoles, y pedirías aumento de sueldo para no rebelarte contra del maldito sistema opresor.

El problema viene cuando esta actitud de nuestros supervisores se convierte en algo verdaderamente #tóxico. Cuando te exigen cosas sin sentido, te hablan sin respeto, o no valoran tu trabajo, estamos ante una situación laboral que no le conviene a nadie.

Me doy cuenta de que no siempre es tan fácil renunciar pero, si conoces mi blog, sabrás que no estoy hablando de una situación laboral.

Todo mundo tiene un supervisor adentro de su cabeza: nos observamos constantemente. Eso es lo que, dicen los que saben, nos hace diferentes del resto de los animales.


El ser humano es un ser pensante, menos tu jefe que a parte de gruñón es idiota, pero el resto de nosotros está pensando tonterías todo el tiempo.

Y no digo que esté mal, porque si no fuéramos un poquito estrictos con nosotros mismos pasaríamos la vida en piyama comiendo sopas #maruchan recalentadas.

La cosa es que en este universo necesitamos encontrar un #balance: todos tenemos que hacer cosas que no nos gustan, aguantar situaciones que quisiéramos poder evitar, o simplemente tener una rutina aburrida, pero no tenemos que hacer esto todo el tiempo.

Llega el momento en el que recuperas el control de tu vida.

No hablo de un momento de la rosa de Guadalupe en el que una luz baja del cielo para decirte que estás desperdiciando tu vida viendo memes mientras esperas la hora de salida; hablo del momento en el que sales de trabajar, o terminas con tus responsabilidades, cuando puedes recuperar ese pequeño centímetro cúbico de libertad, que seguramente vas a utilizar echado en tu cama viendo Netflix.


A lo que quiero llegar con esto es que nadie puede decirte que estás haciendo las cosas mal, excepto tu jefe porque, bueno, el jefe manda, pero ya dijimos que es un imbécil.

Tú eres la única persona que puede decidir en qué gasta su tiempo, libre o en horas de trabajo. Nadie puede juzgarte por tus decisiones, así que tampoco te juzgues tú. Eres una persona maravillosa.

lunes, 11 de julio de 2016

El amor es el tupper para el espíritu.

Yo pienso que todos llevamos dentro un mundo tan grande como todas las galaxias en el universo, porque los científicos cada día descubren nuevas leyes de la física, pero hasta la fecha nadie ha logrado entender a su pareja.

Y digo pareja porque a los hombres nos encanta rezar que las mujeres son muy complicadas, pero yo soy una de esas pocas personas que le ha preguntado a ellas qué piensan de nosotros. Muchas veces sufren por los chicos que no logran entender el concepto de "sexo casual".

Porque nadie quiere tomarse la vida demasiado en serio, y ese es el punto de mi publicación de hoy.

Verás, todos nosotros tenemos algo que consideramos muy, pero muy importante, y básicamente pasamos nuestras vidas tratando de ignorar al resto del universo tanto como sea posible sin que nos coma vivo.

Esto es normal porque un ser humano puede ser plomero, albañil, oficinista, político, y solo la última profesión es divertida porque te pagan sin trabajar. Eso, y para todas las demás necesitas un mínimo de estudios. 

La cosa es que cada quien tiene que escoger, dentro del mar de posibilidades que abarca la humanidad, un pequeño bote salvavidas que con algo de suerte nos dará suficiente dinero para comer. 

Lo malo es que los seres humanos somos criaturas tan extrañas que pensamos que la comida no es lo mismo que la felicidad. Cada quien tiene un pequeño rinconcito dentro de su corazón que solo se puede llenar con una cosa llamada amor; pero como no vivimos en una película de #Disney, pues le metemos alcohol hasta que se nos olvida.


Yo pienso que por eso vivimos esperando los viernes: porque pensamos que por fin lograremos hacer con nuestras vidas algo que valga la pena. Por suerte, ya inventaron el #PokemonGo y ahora podemos ser felices en la oficina.

Pero creo que también por eso nunca nos duran los fines de semana; queremos hacer algo trascendental, que nos haga felices, pero muy pocas veces sabemos qué chin€&dos es eso porque ya nos acostumbramos a la rutina. Lo único que se nos ocurre es buscar la forma mas tuiteable de gastar el dinero que nos ganamos trabajando.

Pienso que necesitas saber cuál es tu pasión. Mira, si lo que te gusta es navegar en yates y no eres millonario, pues ya te chin€&ste. Pero la mayoría de nosotros disfruta de alguna actividad que se puede encontrar en youtube. Los #Gatos, tocar un instrumento, o un tutorial de manualidades: siempre puedes encontrar algo que hacer con tu tiempo, pero tienes que saber lo que tehace feliz.

A esto me refiero con "llenar el tupper para el espíritu". Todos necesitamos tener preparado un "escape" del mundo, porque solo así podemos descansar de verdad.

Pero caminar como zombie todo el fin de semana no es suficiente. No es divertido escapar si no tienes un lugar mejor a dónde ir.

Así que busca algo que adores hacer; puede ser cualquier cosa. La diferencia entre descansar y solo dejar de trabajar es que cuando descansas, haces algo que verdaderamente vale la pena.

En serio. Incluso cocinar es un evento especial cuando no estás hasta la madre de la vida.


Si tienes mucha suerte, lograrás que te paguen por hacer eso que adoras, y entonces serás una persona insoportable que está feliz todo el tiempo.

Pero si no, por lo menos eso de ser #Godinez te dejará para comer; el resto del día puedes dedicarlo a ser quien quieres ser.

viernes, 8 de julio de 2016

El Desarrollo Humano comienza con el amor propio.

Es bien sabido que cada uno tiene algo especial; por eso debemos esforzarnos por ser nosotros mismos, a menos que por alguna razón sea posible convertirnos en Batman. No me importa quién seas, siempre elige convertirte en Batman.

Pero a menos que ya seas un billonario que conoce todas las artes marciales, creo que lo mejor es hacer metas más realistas.

Esto puede tomarse como una contradicción al mensaje que siempre he querido entregar: ya eres una persona genial, que vale la pena, así como estás en este momento. Suena un poco contradictorio que quiera darte consejos para cambiar.

Porque, a final de cuentas, eso es una meta: una expresión clara y medible de algo que quieres llegar a cambiar. En otras palabras, decir: "un día yo voy a ser alguien" no es una meta. Es hacerse pen€&jo. Si dices algo como: "un día voy a ser alguien importante", por lo menos eres un pen€&jo con ambiciones.

Ese es mi primer consejo: si vas a hacer metas, que sean específicas. No trabajes solo "por ser mejor" porque, como ya dije, en este momento eres una persona genial. No tienes que matarte por agradarle a los demás, y mucho menos alucinar que un puesto o tener dinero te van a ganar ese aprecio.

Regresando al punto, estoy de acuerdo con que desear es la raíz de todo sufrimiento. #Buda fue quien dijo eso, y el tipo tiene una religión con su nombre, así que debe de ser verdad.

La cosa es que siempre que deseamos estar en otra situación, bloqueamos con pasión y locura nuestra capacidad para apreciar el momento. De nuevo, esto no habla bien de mi genial idea de enseñarte a hacer metas mejores.

Creo que todos los seres humanos tienen un potencial increíble. Si no lo creyera, estaría escribiendo un blog sobre comida, porque todo mundo ama comer. Pero no; estoy escribiendo un blog sobre #Godinez, porque son muy pocos los que se aman a sí mismos.


Ese sería un buen consejo: si vas a hacer metas, recuerda que "amarte a ti mismo más que ayer" es perfectamente válida, aunque no siempre fácil de lograr.

Lo malo es que eso no deja de ser un deseo y, bueno, no lo digo yo sino el panzón que todos adoramos: el deseo es la raíz de todo sufrimiento.

Por otro lado, lo bueno es que yo no soy budista, así que al diablo con todo eso. ¿Sabes? Desear no está tan mal. Si deseas estar con una persona que amas, tal vez la falta de esa persona te haga sufrir, pero también te impulsa a esforzarte y dar lo mejor de ti por estar a su lado. 

Tristemente, deseamos cosas como un Ferrari o tener unas nalgas mas ricas. Y no creas que esto es exclusivo de las mujeres: a los hombres también nos gustaría tener unas nalgas más sabrosas, pero en la novia.

Son estas cosas, las que deseamos desde la falta, la carencia o el ridículo sentimiento de no ser suficiente las que nos hacen sufrir, porque no hay una &@ta forma en todo el universo de satisfacer estos deseos. Si llegas a tener el coche, te da miedo la inseguridad, o detestas los malditos impuestos. Si consigues las nalgas, sigues estando re feo, así que nadie te va a pelar.

Verás, el deseo no termina cuando queremos recibir. Ese es mi último consejo: si vas a hacer una meta, que sea algo que puedes dar, crear o expresar, porque entonces será una fuente de satisfacción interminable.

En resumen, si vas a joder el momento presente deseando y negándote la experiencia de lo que realmente es, que sea por algo claro, creativo y concreto.


Porque el dinero ya lo ganas siendo Godinez, pero los seres humanos somos infinitos. Si no me crees, mira la cantidad de chin€&deras que suben a Youtube. 

Al final del día, lo único que importa es poder aceptarte como eres. Todo lo demás es una expresión, y la única meta digna de ti es aprender a expresarte así: como eres.