lunes, 8 de febrero de 2016

Poco a poquito.

Lo único que (generalmente) no podemos hacer en esta vida, es lograr nuestros sueños de golpe. Digo generalmente porque hay bastardos suertudos que se ganan la lotería, y tienen la fortuna de tener un sueño tan trivial que se consigue con dinero.

Personalmente, no envidio ni la lotería ni los sueños triviales, porque la verdad es que lo único que quiero es la iluminación espiritual y una casita en la playa. Bueno, cada quien es superficial a su manera. Después de todo, lo que importa es disfrutar el camino a la iluminación, a la riqueza o incluso a la jubilación, y la única manera de lograr eso es amar lo que haces a cada momento.

Tal vez se dice fácil, pero en la practica es un poquito más complicado.

Por eso quiero aprovechar esta entrada del blog para recordarte que todo se logra poquito a poco. todo. Incluso aprender a disfrutar el camino es un proceso. ¿O tú crees que #PauloCohelo, Lao Tse, o el tipo al que Facebook le atribuye la autoría de esa frase empezó disfrutando cada paso que daba?

Por supuesto que no.

Seguramente era #Godinez y odiaba los lunes igual que nosotros.

Pero un día decidió dejar de quejarse o, si se iba a seguir quejando, por lo menos eligió tomar medidas para que sus quejas lo sacaran de su situación. Así se escriben los grandes libros: te sanas a ti mismo, y esperas que la medicina le sirva a alguien más.

Gracias a una coincidencia descomunal, también  así se encuentran los sueños y las pasiones. Buscas lo que te hace feliz; lo buscas sin cesar. Cuando lo encuentres solo tienes que hallar la forma de que te paguen por hacerlo. Eso suele ser un poco más complicado, pero aunque sea coleccionar monedas o figuritas de #StarWars, encontrar tu verdadera pasión le dará sentido a la rutina de lunes a viernes que nos tenemos que tragar para financiarlo.


En otra ocasión di algunos consejos para disfrutar el dinero, y todos tienen están relacionados con ser feliz mientras lo gastas.

La otra parte del consejo, por supuesto, es encontrar la alegría en lo que sea que hagas para ganártelo; pero eso es un poquito más complicado, porque la Tierra está llena de idiotas que nada les importa la pasión de la gente.

Bueno, por algo somos seres sociales. Nadie te va a ayudar a perseguir tu sueño pero si puedes hacerlo es porque hay un montón de gente buscando ls suyos, y en ese espacio donde se juntan la pasión y la rutina es donde todos vivimos, ayudándonos sin querer a seguir el camino que nos hace de verdad felices.

Si el primer paso es encontrar tu sueño, el segundo es encontrar el tiempo para practicar.

Siempre que sepas a dónde vas, puedes empezar a cazar tus momentos libres para dedicarle un par de minutos de esfuerzo. Al principio parece que encaminarse es imposible, pero eso solo pasa al principio. Necesitas experimentarlo, pero déjame asegurarte que hay algo adictivo en el acto de seguir tus sueños. Empiezas dedicándole unos momentos. Luego ya no te cuesta trabajo, y extrañas cuando no puedes practicar. Al cabo de un tiempo practicar es lo más natural del mundo, y solo quieres hacerlo más.

Es en ese momento, cuando la pasión se convierte en una necesidad, que estás listo para luchar por lo que quieres, porque ya no lo llamas lucha. Se vuelve la manera natural de vivir.


Te recomiendo que pruebes todo lo que este universo puede ofrecerte hasta que encuentres algo que quieras volver a intentar.

Porque se pueden hacer muchas cosas una vez, por curiosidad; pero hacer algo dos veces es el inicio de un sueño, y es necesario porque ya tenemos bastantes personas realistas.

viernes, 5 de febrero de 2016

Cómo revivir al niño interno.

Cuando salió la película #ElPrincipito, los de la generación que hoy se está acostumbrando a eso de ser Godínez tuvimos la oportunidad de recordar nuestra infancia, porque todo mundo leyó al Principito, creció con Chabelo y admira a Gokú.

Ese tipo de películas son importantes porque nos recuerdan ese lado de nosotros que existió antes de que la vida nos convirtiera en cínicos hijos de fruta, más preocupados por llegar vivos hasta la quincena que por llenar cada día de magia y de color.

Porque, tenemos que aceptarlo, somos uno cínicos hijos de $#+@. Quiero decir, ¿cuánto tiempo te duró el sentimiento de libertad e imaginación, después de que saliste de la película? Seguro lo mandaste por un tubo cuando la primera responsabilidad adulta se asomó. Eso no está bien; sé que a veces pareciera necesario, pero no lo es.

Lo entiendo muy bien; parece que necesitamos enterrar bajo una pila de cuentas y papeleo al niño que llevamos dentro, porque la señora de la recaudaría ya no acepta sonrisas para pagarle la despensa. Si acaso se nos ocurre tener algo en la mesa esta quincena, debemos trabajar para ganárnoslo.

Pero ¿quién dijo que tenías que ser un amargado para poder trabajar? Mira, si es cierto que hay quienes te joden solo por verte sonreír, pero lo mejor acerca de ese tipo de gente es que son tan fáciles de molestar. No te recomiendo que lo hagas muy seguido, porque también suelen ser vengativos, pero verlos hacer bilis cuando te cansan puede ser lo que necesitas para recuperar la alegría este mes.

También hay trabajos tan cansados que a penas te dejan tiempo para sonreír, ya no pensemos en algo como perseguir tus sueños; pero si tienes tiempo para leer mi blog, tienes tiempo para leer una lección en línea que, después de un par de años, te va a dar el título necesario para conseguir un trabajo mejor.

Y todo eso suena tan adulto, ¿cierto?

Lo malo de ser niños es que no podíamos decidir cómo divertirnos; al menos no la mayor parte del tiempo. No me refiero a que tus padres te hayan prohibido hacer un montón de cosas, aunque también existen casos, pero como niños a penas tenemos oportunidad de conocer las posibilidades que el mundo nos ofrece. Solo podemos tomar una o dos cosas que están en nuestro ambiente cercano. Tenemos mucha suerte si logramos encontrar nuestra pasión.


Por eso la vida de adultos es tan difícil. Nos piden que escojamos lo que queremos hacer, ¡pero no nos dejan probar nada! Y lo malo no es eso. La parte triste es que, en vez de remediarlo como adultos, nos quejamos porque nos hubiera gustado ser más libres.

Pero no tenemos idea de qué hacer con esa libertad.

Quiero decir, como adultos la tenemos, solo para desperdiciarla repitiendo las mismas cosas una y otra vez. Y encima son cosas aburridas, de las que luego nos quejaremos con nuestros amigos porque nunca hacemos algo diferente.

Pues cambiar la rutina depende de nosotros. Te voy a dar un par de consejos para recuperar esa capacidad de asombro infantil.

Primero que nada, deja de idealizar un pasado que de seguro ni siquiera fue tan bueno. Seguro que recuerdas las partes bonitas, pero la mayor parte de ser niño es que le digan a uno: "párate, duérmete, cámbiate, péinate y apúrale que vas a llegar tarde a la escuela". Se llama "memoria selectiva"; si puedes aplicarla con tu infancia, te recomiendo que hagas lo mismo cada semana, porque así vas a dejar de extrañar "tiempos mejores", para empezar a pensar en tu salida del próximo viernes.

Por supuesto que a veces extrañamos la libertad e inocencia de cuando éramos niños. Podíamos bailar en la lluvia e imaginar un mundo en una hoja blanca de papel.

Pues te tengo noticias: ¡eres un €¥@& adulto! Puedes hacer todo eso; la diferencia es que nadie te va a dar un golpe en la nuca para que te comportes, ni te van a decir que "te debes de portar bien". Además, seguro que puedes imaginar cosas mejores que cuando eras pequeño. Algunos hasta escriben libros al respecto. O hacen universos con todo y personajes, como el comercial de #Deadpool de las galletas, que nos recuerda a los adultos cómo ser irreverentes.


El punto es que, si sientes nostalgia por la niñez, es porque te vendieron una versión de $£#^$# de ser adulto. No sé por qué la compraste, pero la puedes devolver.

Si vas a pensar en el pasado, por lo menos úsalo de inspiración para el presente. Porque la única forma de recuperar el asombro y la inocencia, es dejar de actuar como si fueras un producto terminado.

miércoles, 3 de febrero de 2016

El tupper es la democracia Godínez

Mira, todos queremos algo en la vida, pero no importa cuál sea tu sueño, es mejor cumplirlo si puedes comer. Para eso trabajamos. Lo único que te voy a recomendar es que no trabajes nada más para eso, porque es la diferencia entre un Godínez y un Godizombie, de esos que todavía se creen las mentiras del gobierno.

Porque la atención se nota en todas las cosas: si tienes algo por qué vivir más allá del cheque de la quincena, eso lo muestras en la forma en que te comportas, en tu mirada, hasta los videos de Youtube.

No es lo mismo buscar cosas para escapar, y decidir con toda la consciencia del mundo que vas a huevonesr porque quieres. Es decir, cuando sabemos a dónde vamos, el ocio deja de ser una pérdida de tiempo y se vuelven descansos bien merecidos.

En esta #SemanaSanta, no pienso despertarme antes de las 3 de la tarde; pero eso no quiere decir que sea yo un vago. Lo hago para recuperar energías. Oye, es un buen pretexto. Los #Godínez nos tenemos que despertar como a las 6, 7 de la mañana todos los días para llegar a un trabajo que nos permite pagar el internet; al menos unas 2 semanas nos toca disfrutar la conexión en casa, y dejar en paz el ancho de banda de la oficina que de todas maneras nadie ocupa para trabajar.

Porque tenemos que cuidar nuestra salud mental. Es demasiado fácil perderla cuando tienes que hacer la misma &%ta cosa todos los días, responderle a un torpe que no tiene educación (y, en el peor de los casos, ni siquiera tiene estudios), y tener que enterrar la memoria de esos tiempos felices cuando pensabas que tu título  de universidad, o lo que sea, te iba a servir para trabajar en algo parecido a lo que estudiaste.


En realidad todos llegamos a aprender cómo se hace un trabajo cuando empezamos a trabajar; el que te diga que no es cierto, es porque empezó a trabajar como jefe gracias a sus contactos y no tiene que saber nada porque eso es lo que hace.

Digo, no pasa siempre, pero México sería otra cosa si no pudiera decir que pasa.

Cuando digo "salud mental" no me refiero a ese espíritu protector que aleja a los psicólogos y nos mantiene fuera de un asilo mental. También hablo de una cualidad en los ojos de la gente que te permite saber que siguen vivos sin tener que revisarles el pulso.

Como seres humanos debemos recordar que no solo somos Godínez. Más bien, "Godineamos". Nos ponemos el traje, la camiseta o lo que sea que uses para trabajar entre semana, pero lo que somos es eso que queda cuando ya no hacemos las cosas por cumplir.


Una vez que recuerdes esa parte de ti mismo, la que hace cosas por gusto y no por necesidad, el mundo se vuelve más fácil.

Porque nadie puede vivir sin comida; por eso trabajamos, para mantener gordito al #Tupper. Pero lo que hacemos para que valga la pena es lo que cuenta.