miércoles, 11 de abril de 2018

Las mejores mentiras se vuelven verdad.

Hay cosas en este mundo que no se pueden evitar: ser feo es la peor de todas, porque si eres torpe pero bonito la gente te mira como un pequeño cachorro que no puede sobrevivir por su cuenta y te quiere cuidar.

Si eres feo y torpe lo mejor es que seas gracioso, porque si no ya te chin$%ste.

Esa es una de las leyes el universo: que las cosas son como son, y no pueden ser de otro modo a menos que puedas convencer o sobornar a la gente de que las cosas son como quieres.

Déjame decirlo de otro modo: la realidad es una, pero a nadie le importa. Lo único importante es el acuerdo al que llegamos acerca de esa realidad. Es lo que define nuestras vidas, nuestros caminos, nuestro destino. La única forma de cambiar la realidad es cambiar el acuerdo de la humanidad acerca de lo que es real y lo que no.
 
Esto es más fácil de lo que suena porque casi nadie sabe que tiene la capacidad de crear su realidad y, por extensión, la realidad.

Pero es más peligroso de lo que pensarías porque la mayoría de los seres humanos ya estamos hasta la #$€#%@ de no ser los hijos de Carlos Slim: si pudiéramos cambiar un aspecto de la realidad sería lo que no nos gusta. De ninguna forma nos enfocaríamos en cambiar las raíces del sufrimiento.

Quiero decir, imagínate por un momento que tienes la capacidad de hacer cualquier cambio en este universo con solo pensarlo y te encuentras a una persona que te trata mal. ¿Qué harías? ¿Desaparecer al detestable, abominable y horroroso ser humano que te causa conflicto, o cambiar tu forma de ser para convertirte en una persona llena de compasión y amor por todos los seres?

Para ser honestos, debería preguntar: ¿lo harías desaparecer con o sin dolor?

La humanidad es la suma de todos los seres humanos, y si preferimos desaparecer todo lo que nos molesta que cambiar, entonces el mundo humano se convierte en una carrera por ignorar primero a los demás.

Y es perfecto porque, tarde o temprano, todos vamos a morir, así que nos vamos a librar de todas las cosas que nos molestan sí o sí.

Pero tal vez esa no es la meta de la vida.
Por eso pienso que la gente que está vendiendo la iluminación te quiere estafar: tarde o temprano te vas a librar de todo sufrimiento, y eso es un hecho.

También pienso que la gente que te ofrece la iluminación de forma gratuita te quiere estafar, y esto es sumamente importante porque hay #Godinez en todos los rincones de la tierra que quieren librarse del sufrimiento. Pero creo que es mejor sufrir en algo que valga la pena.

lunes, 9 de abril de 2018

Memento Mori

El título de la publicación de hoy es, a diferencia de las cosas positivas y que tienen que ver con gatos y chocolate que suelo publicar, funesto, siniestro y aciago.

Te voy a ahorrar la visita al diccionario de latín para entender el título: significa “recuerda que vas a morir”; y también te ahorro la visita al Diccionario de la Lengua Española para saber qué ch&€gados significa aciago: en este contexto quiere decir “más triste que levantarse a trabajar en lunes”.

Pero bueno, recuerda que vas a morir, ¿está bien?

No es que me crea muy profundo ni me sienta filosófico: la gente todo el tiempo piensa en estas cosas y, como dije en otra publicación, la mayoría de las personas son más torpes que dejar un político suelto en nuestra pobre nación, así que eso no me hace especial.

Tampoco tiene que ver con que haya leído al filósofo, novelista, chamán o mitómano (según te agarre el humor para nombrarlo) don Carlos Castaneda, que escribió, palabras más palabras menos, que el Guerrero, con G mayúscula por ser un chin&ón, es aquel que tiene su muerte presente en todo momento, porque entonces sabe que no tiene tiempo que perder y aprovecha cada segundo.

No, la verdad es que la frase la vi en #Netflix.


Quiero decir dos cosas con todo este recorrido por la lingüística, la literatura mexicana y los servicios de televisión por #internet: la primera es que todos somos iguales porque, si recuerdas, todos vamos a morir.

Lo digo porque a veces la gente se pone a criticar a sus semejantes cuando apoyan las mentiras de un político que no es el suyo, a un equipo de fútbol diferente, o incluso ven series de Netflix en vez de ponerse a leer un buen libro.

Al final del día da igual lo que hagas, porque de todos modos... bueno, creo que ya entendiste el punto, y el punto es que lo único importante es disfrutar la vida. Como sea. Como quieras.

Pero disfrútala.

La otra razón por la que menciono este lúgubre recordatorio es porque todos olvidamos tarde o temprano que nuestros días están contados, y está bien.

Quiero decir, en serio: ¿te imaginas qué vida más jodida llevarías pensando a cada rato que todo puede terminar?

La verdad es que todos los caminos de la iluminación, sean budistas o cristianos, nos piden recordarlo a cada segundo, porque solo a través de la idea constante de la fragilidad de la vida podemos darle sentido al tiempo que tenemos, de la misma forma en que la existencia de un partido político nos permite disfrutar de un partido de fútbol.

Espera, eso no tiene sentido, ¿cierto? Bueno, piénsalo de esta manera: si todo va a terminar, no importa quién gane las elecciones o el juego de pelota.



Lo que sí importa, e importa muchísimo, es que te decidas a quién apoyar, sea futbolista o político, porque cuando decides qué hacer con tu vida, el tiempo que tienes cambiará infinitamente. Y la muerte es pasajera, pero una vida plena dura para siempre.

viernes, 6 de abril de 2018

La relatividad y tú.

El mal de nuestra época es pensar que todo es relativo cuando, en realidad, los feos son feos y nada se puede hacer al respecto.

Pueden ser graciosos, ricos o adorables, pero la cara de perro cruzado con mandril no se la van a quitar ni con una vida entera de #gimnasio.

Esto es triste, lo sé, pero las cosas son como son.

Pero no es fácil darnos cuenta de que el universo es uno y el mismo para todos porque tenemos una lamentable costumbre de ignorar la mayoría de lo que pasa a nuestro alrededor y sacar nuestras propias conclusiones.

Esta singular capacidad de hacer una obra maestra de ficción y llamarla realidad es lo que nos hace humanos: llámalo fantasía, razonamiento, genio poético o lo que sea, la verdad es que podemos separarnos de la realidad con un grueso velo de emociones e interpretaciones; así, y solo así, podemos darle sentido a nuestro mundo.


Lo malo es que, por mucho que los científicos intenten convencernos de que la realidad es real sin importar lo que tú pienses al respecto, la mayoría de la gente no para de ponerle su granito de sal al guisado y convertir un evento real en una narrativa que nos hace reír o llorar.

Por ejemplo.

No sé si has tenido esa experiencia casi religiosa que los Godínez llaman “pago quincenal”. Si alguna vez te ha tocado sabes que no todos los lunes son malos, y si te ha tocado una #quincena larga entonces sabes que hay viernes con sabor a tortura.

Además, ¿qué diablos significa eso de “quincena larga”? Al parecer nuestros amos y señores corporativos piensan que hay quesadillas sin queso y quincenas de más de 15 días. Solo los humanos somos capaces de tanta depravación.

Y, bueno, ¿a quién le importa? La ciencia dice que si mides un evento siempre tiene que arrojar el mismo resultado. Si hay algo que no puedas medir, entonces no existe, así que puedes patear a algún científico en los genitales y su experiencia subjetiva del dolor no existe porque no se puede medir.

La verdad es que la "realidad real" nos importa muy poco.


¿Qué debemos hacer, pues, cuando nuestra versión de la realidad choca con la versión de los demás? Quiero decir, puedes mandarlos al diablo, pero eso solo funciona con la gente que te da igual.

Porque nuestra realidad es tan personal como la de cualquier otro. No podemos hacer nada al respecto. Pero, si tienes amor y paciencia, puedes conocer todo tipo de gente y explorar universos. Qué emocionante, ¿no?