viernes, 6 de abril de 2018

La relatividad y tú.

El mal de nuestra época es pensar que todo es relativo cuando, en realidad, los feos son feos y nada se puede hacer al respecto.

Pueden ser graciosos, ricos o adorables, pero la cara de perro cruzado con mandril no se la van a quitar ni con una vida entera de #gimnasio.

Esto es triste, lo sé, pero las cosas son como son.

Pero no es fácil darnos cuenta de que el universo es uno y el mismo para todos porque tenemos una lamentable costumbre de ignorar la mayoría de lo que pasa a nuestro alrededor y sacar nuestras propias conclusiones.

Esta singular capacidad de hacer una obra maestra de ficción y llamarla realidad es lo que nos hace humanos: llámalo fantasía, razonamiento, genio poético o lo que sea, la verdad es que podemos separarnos de la realidad con un grueso velo de emociones e interpretaciones; así, y solo así, podemos darle sentido a nuestro mundo.


Lo malo es que, por mucho que los científicos intenten convencernos de que la realidad es real sin importar lo que tú pienses al respecto, la mayoría de la gente no para de ponerle su granito de sal al guisado y convertir un evento real en una narrativa que nos hace reír o llorar.

Por ejemplo.

No sé si has tenido esa experiencia casi religiosa que los Godínez llaman “pago quincenal”. Si alguna vez te ha tocado sabes que no todos los lunes son malos, y si te ha tocado una #quincena larga entonces sabes que hay viernes con sabor a tortura.

Además, ¿qué diablos significa eso de “quincena larga”? Al parecer nuestros amos y señores corporativos piensan que hay quesadillas sin queso y quincenas de más de 15 días. Solo los humanos somos capaces de tanta depravación.

Y, bueno, ¿a quién le importa? La ciencia dice que si mides un evento siempre tiene que arrojar el mismo resultado. Si hay algo que no puedas medir, entonces no existe, así que puedes patear a algún científico en los genitales y su experiencia subjetiva del dolor no existe porque no se puede medir.

La verdad es que la "realidad real" nos importa muy poco.


¿Qué debemos hacer, pues, cuando nuestra versión de la realidad choca con la versión de los demás? Quiero decir, puedes mandarlos al diablo, pero eso solo funciona con la gente que te da igual.

Porque nuestra realidad es tan personal como la de cualquier otro. No podemos hacer nada al respecto. Pero, si tienes amor y paciencia, puedes conocer todo tipo de gente y explorar universos. Qué emocionante, ¿no?

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