El pensamiento mágico es esa cualidad que tenemos los seres humanos que nos hace pensar que nuestras palabras tienen cierto poder sobre la realidad.
Por ejemplo, si la persona que te gusta te dice que te ama, tú de idiota vas y le crees porque... bueno, porque estamos hecho para creer que las palabras son la realidad.
Esto es incómodo porque las palabras no tienen un carajo que ver con la realidad. En especial si las dicen en pleno #Debate.
Sin embargo, no es evidente el poder que estas tienen sobre nosotros, al menos no a primera vista.
Es fácil darnos cuenta de que la política, el dinero y el fútbol tienen un tipo de poder sobre nuestras vidas aunque no seamos fanáticos. Como seres humanos, vivimos rodeados de política, dinero y fútbol.
Las palabras, en cambio, no importa que nos gusten o no. Las usamos de forma tan natural como respirar, porque somos seres políticos, comerciales, futboleros y simbólicos. La realidad, para nosotros, no existe hasta que podemos hablar de ella.
Tómate un café y no lo subas a redes sociales: probablemente no te importe, pero si lo subes a tus redes sociales, puedes estar seguro de que a nadie le va a importar. Sin embargo, no existe nada más natural para el ser humano que compartir nuestras experiencias.
Cuando nos escuchan, nos comparten o dan like nos damos una cierta clase de permiso de sentir satisfacción por lo que hacemos, de pensar que tiene significado, aunque sea solo un %&to café que honestamente cuesta más de lo que vale.
Pero esto es lo que hace que la vida sea humana: la capacidad de compartir nuestras experiencias. Nos hace felices.
Bueno, tal vez no, pero tampoco vas a compartir una publicación que te recuerda lo jodidamente mal que estás.
Compartes esa imagen bonita que te dice que hay esperanza, o que por lo menos está bien estar mal porque la gente alrededor está peor que tú.
El caso es que las palabras tienen un efecto mágico sobre nosotros.
Es posible pensar, como dice el psicoanálisis, que esta es una característica de las mentes inmaduras; que el ser humano es fantasioso y piensa que los símbolos, pensamientos y palabras tienen poder.
Para decir las cosas en español, pensamiento mágico es creer que si le dices a alguien que se vaya a la chin&%da, se irá derechito a comprar el boleto.
El punto de todo esto es que, a veces, está bien que no podamos afectar la realidad con una simple palabra, con un deseo, porque debemos recordar que la mitad del tiempo solo pensamos en memes y la otra mitad en alcohol.
Pero sí tenemos la capacidad de esforzarnos. Cada día de nuestra de vida podemos elegir trabajar por las cosas que queremos, y eso no es pensamiento mágico. Es magia pura.


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