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viernes, 9 de octubre de 2015

Cómo mantenerte animado.

Yoshiki, baterista del grupo XJapan es un músico tan metalero que desde su juventud ha sufrido de una condición muscular por rockear demasiado intenso. Lo digo literal: su estilo de tocar la batería lo ha llevado a sufrir lesiones en clavícula y cuello, pero en vez de hacer caso a los médicos y bajarle al entusiasmo en sus conciertos, mantuvo el nivel del espectáculo hasta que fue necesario hacerse una cirugía. 

Como buen japonés, sigue dando conciertos.

Bueno, esto es una forma de decir que, a menos que seas el baterista de un grupo de metal nipón, a nadie le conviene tener los motores al cien todo el tiempo. Pero nos enseñan que si no tenemos la energía de un niño hiperactivo con una sonrisa cristalizada, significa una mala actitud o que no somos emprendedores. En el peor de los casos somos aburridos, y eso no puede tolerarlo nadie.

Pues déjame te digo algo: los actores con barba partida y ojos de venadito, o las modelos con senos enormes y cintura que podría caber en un anillo de compromiso, nos han enseñado a sentirnos inseguros acerca de nuestra imagen; pues lo mismo pasa cuando los artistas que sonríen por una o dos horas en los eventos de la televisión o los ejecutivos que solo parecen seres humanos nos piden sentirnos mal por tener cambios de ánimo.





¡Pero esto es inaudito! La gente real se enoja, y a los 5 minutos ya encontró un video donde alguien se golpea la cabeza y está muerto de risa. Luego se acuerda que está en horario laboral y se le pasa, ¡y ese es el punto! Nuestro estado de ánimo debe subir y bajar.

Todas las emociones, y quiero decir todas, dependen de dos cosas: un químico que se transmite de neurona en neurona, y la tensión de los nervios creada por las descargas eléctricas. Esto quiere decir que en cada momento de tu vida estás drogado con los químicos de la percepción, así que deberías estar pasándotela bien; pero si no es el caso no te preocupes: al igual que las botellas de alcohol en un viernes de fiesta, los químicos de las neuronas se acaban. Todos sin excepción.

Eso quiere decir que no puedes estar feliz todo el tiempo, pero tampoco puedes mantenerte triste. Es físicamente, neurológicamente imposible.

Y es genial, porque debería liberarte de la presión social de tener que complacer a la humanidad entera, todo el tiempo. Puedes decirles que no estás deprimido, estás en la búsqueda budista por la verdad al aceptar los ciclos de las emociones. O argumentar que no estás triste, sino rellenando tus químicos neurotrópicos que permiten un estado de alegría. No, ¿sabes qué? Si alguien te pregunta "qué tienes", y te agarran sin ánimo para responder, solo mándalos al diablo. Ser honesto es tolerable, pero buscar la felicidad real o ser inteligente es un suicidio social.

En resumen, el secreto para mantener el ánimo es tener un buen pretexto para cuando te pregunten por qué no te ves tan feliz como los artistas de la tele. Si te invitaran a convivir dos horas entre famosos (que, por cierto, tienen la cintura imposible que todos queremos ver) tu también estarías sonriendo. Pero eres Godínez. Tienes derecho a odiar a todo el universo 9 horas al día, descansando una hora para comer.





No te sientas mal por ser quien eres. Siempre que puedas mantener un ambiente armonioso en tu entorno, porque no hay pretexto para ser maleducado, eres libre de poner la cara que quieras.