viernes, 25 de septiembre de 2015

Cómo divertirse los viernes.

Si eres Godínez, el viernes es divertido y punto. ¡Es como si quisiera escribir una publicación sobre "cómo mojarse bajo la lluvia"! Pero triste, muy tristemente, la diversión empieza cuando sales de trabajar.

Todavía te quedan unas horas de estar esperando la hora de salida, y son peores porque las cosas que esperas tardan más en llegar.

¿Recuerdas que en la publicación anterior dije que, cuando pones atención, las cosas se vuelven más claras y parecieran estar más presentes? 

Bueno, Leonardo da Vinci lo sabía muy bien, y utilizaba esa función del cerebro para mejorar su creatividad. Así es, mis Godínez, ser un genio es una habilidad que puedes practicar.

Da Vinci recomendaba que, al estar sentado sin nada mejor que hacer, uno debía poner atención a las paredes o al papel o a la sombra que la vela proyecta. 

Ok, ya nadie tiene una vela.

La cosa es que puedes quedártele viendo a cualquier cosa: a la pared, al techo, a lo que sea; de todos modos estoy seguro de que ya lo haces. Es decir, te quedas viendo como zombie la pantalla cuando juegas Candy Crush.

Pues el artista italiano nos asegura que, después de unos momentos, cualquier cosa que estés viendo se va a empezar a mover y vas a empezar a ver patrones, caritas, figuras, etc en cualquier superficie o lo que sea que le pongas atención

Tal vez por eso se ha considerado que la creatividad y calidad de un artista, dependen de las drogas que consume.




Pero ¡no subestimes la técnica de poner atención!

Porque pasan 3 cosas con tu cerebro: en primera, le quitas tu atención al reloj. Esto es importante porque los seres humanos registramos el tiempo cuando lo recordamos. Si estás viendo el reloj constantemente, tu cerebro registrará caaaaaaada seguuuuuundo que voltees a ver. Si estás haciendo otra cosa, cuando voltees a ver el reloj te darás cuenta de que las drogas funcionan y funcionan muy bien. Quiero decir, los ejercicios italianos. Claro, es lo que intentaba decir.

En segundo lugar aprendes a mantenerte haciendo algo tedioso y repetitivo, y hacerlo bien. Acéptalo: eres Godínez. Tu trabajo es tedioso y repetitivo la mayoría del tiempo. A veces tienes que resolver una crisis, y vamos a hablar de cómo manejar el estrés en otro momento, y a veces te mandan una imagen graciosa por Whatsapp; pero la mayoría del tiempo tienes que hacer más o menos la misma rutina todos los días. Te conviene enseñarle a tu cerebro a hacerlo por ti; el esfuerzo es para quienes no conocen la neurología.

En tercera, cuando le pones atención a algo tan simplista y aburrido como una pared o el mosaico del piso, tu cerebro dice "oye, ¿en serio? ¡Déjame hacer algo más interesante!". Igual que tú en la oficina. El cerebro es como el Godínez del cuerpo: es tan increíble, tan fenomenal, pero lo ponemos a hacer tareas repetitivas por necesidad. Por eso saca su Smart Phone y abre el Brainbook; ahí es cuando las lineas del suelo o los patrones en la pared se empiezan a mover y forman figuras. Tu cerebro está se da cuenta de que no va a hacer nada mejor, así que se pone a hacer nuevas conexiones con lo que puede; traducido a nuestra percepción, el mundo se empieza a mover y vemos caritas en la pintura o la madera o lo que sea.

Y, por supuesto, eso te vuelve más hábil en encontrarle significado y orden a las cosas más comunes; traducido al español, aumentas tu creatividad desde el cerebro.

Da Vinci no sabía que lo sabía, pero sabía neurología.





Mira, no te estoy diciendo que te quedes viendo a la &€#%$% pared como si eso fuera divertido. Pero, vamos a ser honestos, en un día de oficina común y corriente lo vas a hacer de todas formas, porque hay momentos increíblemente  aburridos. Solo digo que, en vez de pensar en la inmortalidad del cangrejo, pongas atención.

Ese pequeño truco es la diferencia entre un cerebro aburrido, que se arrastra entre los segundos, y un Godínez feliz.

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