El resto de tu vida lo pasas quejándote de los lunes (a menos que caiga en quincena), medio dormido lo martes, y deseando que el jueves ya fuera viernes. Pero sin duda alguna, el único día que no tiene piedad con los Godínez es el Miércoles: la mitad de la semana. Ya es muy tarde para añorar el domingo, y si empiezas a pensar en el sábado te vas a poner a llorar.
Bueno, no te preocupes: hay esperanza.
Lo primero que puedes hacer es tomarte microdescansos. Sé que no eres un marciano, pero en español significa "descansar muchas veces a lo largo del día".
Sí, a tu jefe no le va a gustar; pero ¿a quién le importa lo que piense? Él no va a cuidarte, así que tienes que hacerlo tú.
Además, en psicología se sabe que el tiempo de atención posible para una persona es, más o menos, tu edad en minutos. Tal vez por eso nunca vemos en las películas a jóvenes meditando.
En la vida moderna tenemos la bendición del smartphone.
Cuando sientas que te estás distrayendo, son tus neuronas diciéndote que eres muy joven para pasar tu vida encerrado en un solo lugar. Ellas no entienden que la sociedad es muy cruel para el que no trabaja; pero puedes sobornarlas con 5 minutos de Facebook o Twitter cada que sientas cansancio mental. Si tu jefe te atrapa en esos minutos, dile que estabas mandándole un mensaje a tu tátaratátara-abuelo que está aprendiendo a usar su nuevo iPhone 6.
Y por supuesto que puedes inventarte un pretexto mejor. Si te das la oportunidad de descansar mientras trabajas, serás más productivo y más feliz. Pero recuerda que a tu jefe no le importa; por eso necesitas pensar un buen pretexto para checar si tus comentarios ya tienen "likes".
Como alternativa para no revisar tu teléfono cada 15 segundos, puedes intentar un truco que se llama: "deja de ver el reloj cada 5 minutos". De forma muy simplificada, se trata de: dejar de voltear a ver tu reloj cada 5 minutos. Espero que el nombre no te haya engañado, pero a veces la teoría y la práctica son diferentes.
Si, claro...
Por si las dudas, déjame explicarlo: si te concentras en una cosa, vas a empezar a ver los detalles y se volverá más clara y presente. Por eso algunas personas, de forma sorprendente, parecen hacer bien su trabajo sin tener que repetirlo mil veces. Tal vez no tengan amigos y sé que nadie los quiere, pero no les importa porque están concentrados.
Y la verdad es que ni ellos son tan marginados ni tu eres un adolescente de caricatura que no sabe poner atención. Es solo que trabajan a su ritmo, y saben cuándo tienen que descansar. Oye, ¿quién te dijo que los "ñoños" y "nerds" no viven revisando su perfil? Es sólo que saben cuándo hacerlo, y se ven tan ocupados que nadie les reclama.
Ese es, mis queridos Godínez, el truco para ser productivo: no te obsesiones con la productividad. Dedícate a sobrevivir y completar las tareas que tengas que hacer; de vez en cuando, tómate un descanso para quejarte por redes sociales de lo largos que son tus días. Claro, siempre que no tengas agregado a tu supervisor.
Quién sabe; a lo mejor se te olvida, igual que con esta publicación, que la intención original era sobrevivir al día más pesado de la semana.
A lo mejor te concentras en lo que haces, y dejas que el viernes llegue solo.

