A nadie le gustan los miércoles, pero a todo mundo le gusta reír.
Lo malo es que no puedes hacerlo porque sí: eso es raro. Por eso te voy a dar unos cuantos consejos para ser más feliz sin que se te queden viendo en la oficina. Pero, de todas maneras, acostúmbrate a llamar un poco la atención, porque la gente alegre verdaderamente es más atractiva. #EsDeGuapos sonreír.
Lo primero que tienes que hacer es aprender a ignorar las cosas. Si eres Godínez, seguro pasas una buena parte de tu tiempo buscando lo que está mal, porque un error en tu trabajo significan horas extras corrigiéndolo. ¡Pero no puedes llevarte esa actitud a todos lados! Cuando salgas a divertirte o tengas un rato libre, aprende a ignorar las pequeñas imperfecciones hasta darte cuenta de que puedes disfrutar la vida aunque la maldita no quiera obedecer tu guion.
Porque sonreír se vuelve una costumbre.
En psicología existen dos formas de clasificar una emoción: como rasgo y como estado. La verdad es que esta división, hasta donde yo sé, solo existe para la ansiedad; pero eso es una falta terrible de imaginación.
Nos acostumbramos a sentirnos de una manera porque la practicamos: la diferencia entre llevar una cara de perro amargado a la oficina y una sonrisa envidiable es lo que hacemos con nuestro tiempo. Para elegir nuestros sentimientos, tenemos que enfocarnos en hacer las cosas correctas. Cuando te enfocas en elegir tus experiencias, y ya he hablado un poco al respecto, no solo te diviertes; también ganas un montón de recuerdos felices que puedes utilizar cuando tu trabajo se pone pesado y no puedes abrir el Youtube.
Y ese es todo el truco para alcanzar la felicidad: acostúmbrate a sentirla. Poco a poco te das cuenta que es más fácil enojarse que sonreír, pero no vale la pena. Porque conoces gente amargada, y nadie quiere ser así. Ni siquiera ellos lo quieren. Por eso, si ya te estabas acostumbrando a ponerte de malas es importante detenerte un segundo para observar tu respiración. Cuando tomas consciencia es muy fácil decidir esforzarte por ser feliz.
Me gustaría que te llevaras contigo ese consejo: ser alegre, optimista y risueño no es un accidente, es una decisión que la gente animada tomó hace mucho tiempo. Les ha costado trabajo practicarla, pero eligieron hacerlo y ahora parece natural.
Así que elige si quieres ser gruñón o feliz. Porque sin duda alguna puedes escoger, siempre que estés dispuesto a esforzarte.
¿Cuáles son tus secretos para mantener una sonrisa cuando las cosas se ponen difíciles? ¡Déjanos un comentario!

